Whisky: Talisker 10

Este año 2020 ha sido bastante atípico para todos, y no me excluyo de esa generalización. Ha sido una gran reto en casi todos los sentidos, pero como aquí no vengo a lamentarme, quiero destacar que ha sido el año en que le agarré el gusto al whisky.

En Venezuela y en mi familia el whisky siempre, siempre se ha consumido. Cuando no se toma whisky es vodka, y muy rara vez ginebra. Por supuesto, soy el ‘raro’ de mi familia porque tomo ron. Pero también soy el más raro porque tomo whisky single malt y porque Buchanan’s no me gusta. Pero el hecho es que durante muchos años conseguir single malt en Venezuela no estaba fácil y lo que el mercado local ofrecía no me gustaba, por lo que simplemente no tomaba whisky.

En este año 2020 se han comenzado a comercializar diversos whiskies y he tenido la suerte de conseguir varios que me han gustado. Habiendo probado el Caol Ila 12 hace como año y medio, sabía exactamente qué era lo que me gustaba y así di con el Lagavulin 16. En esa misma tónica, conseguí este Talisker y un Laphroaig que pronto probaré.

Talisker es un producto de Diageo, que forma parte de su colección llamada Classic Malts y este en particular es añejado durante 10 años en barricas de roble americano ubicadas en una isla llamada Skye, que tengo entendido es la única destilería de la isla. Precisamente porque está en una isla, su sabor es característico de los típicos yodados.

Me pasó que justo cuando abrí la botella por primera vez el corcho se fracturó, aunque afortunadamente salió completo. Sin embargo, no quería arriesgarme a meterlo de nuevo en la botella y que se rompiera, pero como guardo todos los corchos de todas las botellas que voy finalizando, no me costó mucho conseguir uno que le entrara bien. Ese ha sido uno de los grandes aprendizajes de este año: guarda los corchos.

En copa este Talisker se trata de un líquido ámbar oscuro, casi bronce. Al girarlo se notan lágrimas que descienden a una velocidad moderada, pero continua, y estas lágrimas se encuentran bastante separadas y no son demasiado gruesas.

En nariz tiene el típico aroma de los whiskies marítimos que tanto me gustan. Es un golpe de yodo, pero también de sal marina, azúcar morena, vainilla, melaza, toffee, manzana verde y pera.

En boca la sensación alcohólica es alta, contando 45,8% de alcohol embotellado. Esos aromas de frutas se convierten en notas saladas como de sal marina, intensamente ahumado, notas suaves de madera, pero también frutas tropicales como piña, lo cual es más misterioso aún. Le siguen notas de pimienta negra, cebada seca y retrogusto de azúcar morena, notas frescas saladas y casi ácidas, y más madera.

Aunque Talisker no es únicamente responsable por hacer que el whisky me guste este 2020, la experiencia ha sido más alcanzable. Mientras que Lagavulin y Laphroaig tienen precios que superan los $70, el Talisker 10 apenas supera los $40, haciendo que sea un whisky que pueda y quiera comprar mucho más. Sin duda, antes de comprar un Laphroaig 10 de $82 voy a preferir este, que incluso podría comprar 2 botellas por el mismo precio. Claro, eso es algo muy local, pues he visto precios en otros países y están muy cercanos entre sí, y en esos casos quizá optaría por otro whisky, o seguiría probando nuevas opciones. Pero a este precio y con estos sabores, Talisker es uno de mis preferidos.

Dicho esto, mi gusto siempre va a ser primero por el ron. Pero realmente es absurdo lo seguido que he tomado estos whiskies con un cigarro, pues la combinación casi parece perfecta.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Diageo
Fabricante: Talisker
Nombre del Whiskey: 10
Marca: Talisker
Origen: Escocia
Edad: 10 años
Precio: $42
Densidad alcohólica: 45,8%
Puntuación: 91

Gurkha – Prize Fighter (XO)

No hay duda que las redes sociales son un mundo increíble y que las oportunidades para conectar con gente están en cualquier lugar. Precisamente a través de mi Instagram lo he podido constatar con varias personas, y es algo que aprecio mucho. Hace unas 3 semanas me contactó alguien que vive en Valencia (Venezuela), diciendo que iba a viajar a Caracas en los próximos días, que si me podía entregar unos cigarros. A diferencia de otras personas que me han contactado, estos no eran unos cigarros que él había fabricado, sino algo que hizo como retribución por los conocimientos que ha adquirido y las recomendaciones que le he hecho por mi cuenta. Entre los que me dio está este Gurkha que, gracias a mi experiencia previa con el Cellar Reserve 21, pensó que me podría agradar.

De entrada esta persona me dijo que él no tiene mucho tiempo fumando, y que no vaya a pensar que lo que me está enviando es el ‘top of the line’, sino una serie de cigarros que ha disfrutado y que ve que no he probado. El Prize Fighter fue lanzado en 2013 como un cigarro de bajo costo, con una capa Connecticut ecuatoriana sobre un doble capote dominicano y tripa de Ecuador e Indonesia. Con mi teoría que los Gurkha buenos comienzan en $15, el precio de menos de $3 por unidad de este Prize Fighter no me llamaba mucho la atención. En cuanto al cigarro, la capa se nota bastante rugosa, con una que otra aspereza que no me da muy buena espina, aunque en aromas se destaca más, con notas de madera y especias en la capa, especias y nuez moscada en el pie, y una nota de pimienta, dulce y madera en la calada en frío.

Como buen Gurkha de bajo precio, el humo que emite este cigarro es asombroso, incluso siendo un Connecticut, aunque para beneficio del cigarro, el humo se desprende es en la calada y no cuando simplemente lo tengo en la mano, como sucede con otros. El cigarro es realmente suave en el primer tercio, perfecto sin duda para alguien que esté comenzando o alguien experimentado que quiera aprender a apreciar un cigarro de capa Connecticut. Desprende notas de paja, miel y una suave nota picante que me llena la boca en cada calada, por lo que quisiera decir que voy a respetar el cigarro y fumarlo como cualquier otro.

Para el segundo tercio el Prize Fighter se siente un poco más fuerte, aunque todavía en la categoría de suave, pero podría predecir que entraría en el campo de intensidad media hacia el último tercio. Los sabores son de miel predominante, con una nota dulce que no necesariamente es de la miel, y también una nota más fuerte de picante que una vez supero la mitad del cigarro sí pareciera llevarlo al ámbito de la intensidad media. El anillo de combustión se ha comportado a la perfección, el humo sigue siendo abundante y no ha quemado realmente rápido, pues me ha tomado unos 45 minutos superar el ecuador del cigarro.

Para el último tercio no hay una gran variación de sabores, destacando las mismas notas de miel y paja que lo han acompañado desde el inicio, pero sí hay una mayor intensidad y es eso lo que no esperaba, particularmente de un cigarro con capa Connecticut que se vende a este precio. En el último tercio sí surgen algunos temas, pero no son particularmente por ser un Gurkha, sino que simplemente el cigarro se siente muy esponjoso y tiende a perder su forma, pero esto es algo muy típico en cigarros de cepo mayor (como este) y de capas más flexibles (como esta). Al cabo de una hora y 15 minutos, el Gurkha Prize Fighter llega a su fin, sin haber impresionado demasiado, pero más importante, sin haber decepcionado.

Siendo un Gurkha pensaba que la fumada iba a ser muy diferente y realmente me llama la atención que no lo sea, por eso y por su precio. No sé si pensar si el hecho que mi experiencia previa con Gurkha me llevó a que me gusten ahora. De repente. Pero el hecho es que dejé de tenerles tirria y creo que eso ha ayudado bastante a tener una mente más abierta a la hora de encender uno. El Prize Fighter es un cigarro suave, y hay a quienes simplemente no le gustan los cigarros así, pero en lo particular me pareció un buen cigarro para su precio y sin duda que lo recomendaría a quien esté iniciándose en este divertido hobby.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Gurkha
Modelo: Prize Fighter
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: XO (Gordo)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: Ecuador, Indonesia
Precio: $3,00
Puntuación: 81

Tabaquería Willy – Tepuy

En Venezuela el mercado del tabaco tiene dos vertientes: tabacos «esotéricos» (de brujería) y los tabacos premium. Por cuestiones de santería y demás pseudo religiones y su popularidad, esa vertiente esotérica tiende a ir en auge, mientras que la parte de la tabaquería premium, al requerir más atención, cuidado e inversión, tiende a estar dominada por pocas marcas y tener un crecimiento mucho más lento. Por esta razón me sorprendió bastante cuando el dueño de la Tabaquería Willy me contactó para que pruebe su cigarro, haciéndome saber que es fabricado en una zona famosa por estos tabacos esotéricos. Sin embargo, Hector (el dueño y creador de esta marca) me aseguró que únicamente utiliza la mano de obra de estos tabacos y no el producto. Luego de probar varios, compruebo que es verdad.

Esta es la tercera variación del Tepuy que pruebo, habiendo sido parte de la creación de su liga desde el inicio. Bueno, no, eso es exagerar. Solamente me han pasado pruebas en las que digo qué me gusta y qué no me gusta, pero no he llegado a decir «ponle más de esta hoja» o «tres gramos menos de aquella». Sin embargo, mucho agradezco a Hector la oportunidad. El Tepuy es un puro venezolano clase Romeo, con unas dimensiones de 5 x 38, donde todo su tabaco es guácharo cubano, sembrado en Venezuela. Por esto es un cigarro de apariencia rústica, especialmente porque la capa, aunque seleccionada para tal fin, no es especialmente llamativa. Sin embargo, tiene aromas de té cítrico (ahí no falta una coma, es un té cítrico), cáscara de cambur (banana, si no estás en Venezuela) y pasas. En la tripa se aprecian prácticamente los mismos aromas, pero incluye notas de bosta y finalmente, en la calada en frío, se aprecia cítrico y chocolate.

Como mencioné anteriormente, esta es la versión final de varios intentos previos y lo que he notado en la mayoría de las pruebas es que es un cigarro muy sensible a la humedad; cuando esta se encuentra por encima de 74% el cigarro tiende a tirar muy mal. Normalmente mantengo mis cigarros por debajo de 68%, pero como estábamos haciendo pruebas, quise jugar con eso. En este caso el cigarro tiene tendencia a apretarse un poco, sobre todo en las primeras caladas, antes de entrar en calor y, aunque estoy me lleva a fumarlo más lento, también me hace perder un poco la paciencia con él. El Tepuy comienza con notas fuertes de pimienta, que en verdad son de sensación de picor en la lengua más que el aroma de ella, pero pronto le acompañan notas afrutadas y café verde. Precisamente por el tema de la paciencia, como estaba un poco apretado traté de darle varias caladas a fin de calentarlo un poco, pero el cigarro regaña cuando hago eso y su sabor se hace muy amargo, así que controlo las caladas y continúo mi fumada.

Con unas dimensiones de 5 x 38 en realidad me sorprende que me tome 20 minutos superar el primer tercio, pero este Tepuy quema lento y parejo, así que me considero afortunado. En el segundo tercio hay una sensación mucho menor de pimienta y más afrutado, aunque estos sabores de frutas no los diferencio, sino que es más como una amalgama de sabor. También se aprecian notas de café y canela, sobre todo cuando supero la mitad del cigarro. Justo en ese momento también la quemada sufre una desviación y me veo forzado a darle un retoque, pero nada demasiado intenso.

Una cosa que me impresionó mucho de Hector fue que me dijo que él quería aprender mucho de mí, pero habiendo probado otras vitolas que está haciendo, una de ellas con cepo 26 me pareció que tiraba demasiado apretado, casi infumable. Hector me dijo que se debía a las hojas de tripa larga con el cepo tan delgado, que en esos casos es mejor usar tripa corta y que he probado en su purillo, pero tengo la reseña pendiente. Eso lo aprendí con él, así que quedé en deuda. En cuanto al cigarro, en el último tercio regresan esas notas fuertes de pimienta en la lengua, con notas destacadas de chocolate, mientras que esa amalgama de frutas desaparece casi por completo. El último tercio es casi eterno, quemando bastante lento pero requiriendo atención constante, pues tiende a apagarse. Sin embargo, la quema lenta fue lo que más caracterizó la fumada, tomándome una hora y 20 minutos para fumar el cigarro. El humo es abundante y muy denso, a veces parecía que demasiado, pero no por ello lo calificaría de desagradable, sino sorpresivo.

Lo he dicho antes y lo repito, el que emprende en Venezuela merece un aplauso, sobre todo cuando es un producto que requiere trabajo y esmero. El producto de Tabaquería Willy puede que no sea el mejor del mercado, con un buen precio, aunque solamente manejo el de fabricación y a fin de no echarle tierra a nadie, no lo voy a compartir. No obstante, hay que tener en cuenta que es su primer producto y está empezando, de la manera correcta, con asesoría y con humildad. Parece sencillo, pero cuando las cosas se hacen bien, merecen que les vaya bien. Gracias al Sr. Hector por dejarme probar su producto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabaquería Willy
Marca: Tabaquería Willy
Modelo: Tepuy
Dimensiones: 5 x 38
Tamaño: Romeo
Origen: Venezuela
Capa: Venezuela (Guácharo Cubano)
Capote: Venezuela (Guácharo Cubano)
Tripa: Venezuela (Guácharo Cubano)
Precio: $2,50
Puntuación: 80

El Primer Mundo – Costa Fuerte (Embajador)

Luego del gran descubrimiento que me pareció que logré con La Hermandad, el otro producto de El Primer Mundo, y ya sabiendo a qué atenerme, decidí probar suerte con este Costa Fuerte, básicamente porque La Hermandad no estaba disponible. Sin embargo, y en retrospectiva, creo que no debí haberme comprado un 10-pack. La marca fue lanzada en 2013 como una colaboración entre Abe Flores de PDR Cigars y Sean Williams, en donde La Hermandad era el producto que ya Williams tenía creado y necesitaba la distribución de Flores, mientras que este Costa Fuerte es como la primera colaboración real de una liga de ambos.

También me pasa que me confundí de cigarro a la hora de la compra, pues este dice La Hermandad bastante grande y pensé que le habrían cambiado el nombre o le pusieron algo más. Pero no es algo que me haya dado cuenta con solo tenerlo en la mano, pues el cigarro tiene esa misma apariencia «barata» que tenía le producto previo, así que no me preocupó demasiado. La capa tiene alguna que otra imperfección, pero nada preocupante, y desprende aromas de tierra mojada y dulce, mientras que en el pie hay notas de tierra pero más ácida, madera y café. Finalmente lo pico con la doble hojilla y los aromas en frío incluyen madera y notas herbáceas sutiles.

Apenas encendido este Costa Fuerte desprende sabores de madera y notas ligeras de tierra, junto con una relativa acidez cítrica y notas herbáceas. También se siente una nota de pimienta, sobre todo en la lengua pero también en el retrogusto. Como mencioné al principio, el cigarro es parte de un 10-pack que compré y este es el 5to cigarro que me fumo, aunque he regalado un par de ellos. Quizá el mayor problema que he tenido con ellos es inconsistencia, pues algunos queman bien y tienen sabores decentes, mientras que otros no. Porque así son las casualidades, justo al que le toca reseña tiene un anillo de combustión terrible.

Aunque la capa del cigarro aparenta estar en el primer tercio todavía la realidad es que por dentro el cigarro estaba quemando mucho más rápido y estaba bien entrado en el segundo tercio. Esto se llama efecto de túnel en el lenguaje de fumadas, y es cuando la tripa quema más rápido que la capa. Se nota también cuando el cigarro se calienta mucho sin que sea aparente en la ceniza. Al cabo de un par de minutos después de la imagen el cigarro se apagó y tuve que tumbar la ceniza para encenderlo de nuevo y confirmar ese túnel. La pimienta se hizo un poco más intensa en el segundo tercio, siendo posiblemente la nota más fuerte de sabores, pero también incluyendo tierra, madera y paja, aunque la madera pareciera ir de salida.

Para cuando llego al último tercio el Costa Fuerte se ha apagado alrededor de cinco veces, sufriendo siempre de un efecto de túnel y en la imagen no se nota, pero me estoy quemando los dedos. Los sabores no se sienten muy bien cuando el cigarro sufre estos problemas, pero la nota de pimienta sigue siendo fuerte, pero la nicotina también, lo cual puede ser también por esos problemas de quemada. El anillo de combustión no puedo mencionarlo, pues cuando era bueno era demasiado bueno, porque no quemaba. Cuando era malo, era realmente malo. Me tomó una hora fumar el cigarro, aunque contando las reencendidas, sería como una hora y cuarto.

Posiblemente una de las peores experiencias que he tenido con un cigarro, pero insisto que el mayor problema de este no es tanto esa quemada y la falta de sabores producto de la mala quemada, sino la inconsistencia. He fumado varios de este pack y algunos han estado mejores que otros, pero todos han sido muy variables en su calidad. Esto es algo de esperar de PDR, al menos en mi experiencia, pero el cigarro de la marca con la anilla negra, aunque igualmente barato, es infinitamente mejor. Investigando un poco me parece que La Hermandad fue eliminado del portafolio de la marca, por lo que pareciera que el Costa Fuerte es su reemplazo, lo cual no es una buena noticia.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR Cigars
Marca: El Primer Mundo
Modelo: Costa Fuerte
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Embajador (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: Brasil (Bahia)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana (Corojo 2006), Nicaragua (Criollo 98)
Precio: $3,25
Puntuación: 65

Don Quijote – Cumaná 505 (Robusto Extra)

La ciudad de Cumaná, de donde es originaria la fábrica de tabacos Don Quijote cumple 505 años. Curiosamente, Cumaná fue una de las primeras colonias españolas fundadas desde la Conquista, en 1515, por lo que se le llama la Primogénita del Continente Americano. Quizá hubo otras ciudades previas, pero Cumaná ha sido la única que ha mantenido una población continua desde su fundación. Originalmente se llamó Nueva Toledo, pero en 1569, luego de un ataque exitoso de los indios locales (llamados Cumanagotos), fue refundada varias veces hasta que en 1569 Diego Hernandez de Serpa finalmente la bautizó con su nombre actual. Además de sus continuos ataques, conquistas y refundaciones, Cumaná ha sido víctima de varios terremotos, por lo que las partes más antiguas de la ciudad datan de los siglos 17 y 18, y casi nada de la arquitectura del siglo 16 sobrevive. El que no aprende en este blog es porque no quiere.

Para celebrar los 505 años de la ciudad, Don Quijote creó una edición limitada a 505 cigarros de una liga nueva. En efecto, es el primer cigarro de Venezuela en utilizar una capa estilo ‘barber pole’, que consiste en hoja Sumatra maduro mexicana y Connecticut ecuatoriana. Bajo esta doble capa hay un doble capote, o técnicamente son dos hojas pero no en el mismo estilo que la capa y este consiste en dos hojas venezolanas: Salón y Oriental. Finalmente, la tripa son dos hojas de origen cubano, por lo que podríamos decir que es el primer cigarro que incluye hojas de 4 países distintos. En verdad no estoy seguro de eso, pero sería interesante. En cuanto al cigarro en sí, en su capa presenta distintos aromas entre los que se destacan más los aromas propios de una capa Connecticut que los de la capa madurada, y estos incluyen aromas herbáceos y mentolados, que me recuerdan al pino. En la tripa hay aromas de madera y cuero, con un toque herbáceo mentolado, que bien puede ser el mismo de la capa que llega hasta aquí. Finalmente lo pico con la doble hojilla y el aroma principal en la calada en frío es madera vieja, pasas y una sensación herbácea con un aditivo como alicorado, como si se tratara de un mosto. Algunas notas lejanas de cacao también se siente.

Una de las cosas que me llama muchísimo la atención en las primeras caladas del Cumaná 505 es la completa diferencia entre los aromas en frío y los sabores de la fumada. En boca se sienten sabores de madera, pan tostado y tierra seca, mientras que en el retrogusto se sienten notas de café tostado y muy suaves de chocolate, aunque lo llamaría más como chocolate en polvo. Esto sucede porque la capa madura tiene muy pocos aromas, pero a la hora de la fumada aporta bastante sabor, caso contrario de la capa Connecticut, que puede ser más aromática pero sus sabores encendidos no son tan fuertes. Posiblemente el sabor de madera sea de esa capa Connecticut y los de chocolate y café estén más asociados a la capa madura. La imagen que antecede es, obviamente, de la última instancia del primer tercio. La intensidad es media.

Para el segundo tercio la intensidad aumenta un poco, pero se sigue manteniendo en los límites de media. Los sabores de madera siguen presentes, pero ya no tienen el mismo protagonismo que antes, mostrando notas más de café cremoso, vainilla y un aumento en la intensidad del cacao también, que no llega a ser un chocolate per se, sino más aromático. Los sabores de tierra y cuero cierran ese núcleo de sabores, que tiene un final de vainilla y un retrogusto ligeramente picante y con notas de chocolate. En términos técnicos el cigarro se comporta bastante bien, con una ligera tendencia a un anillo de combustión variable, pero totalmente comprensible con una doble capa.

El último tercio es muy parecido al segundo, con el cambio más radical siendo un aumento de la intensidad, llegando a media-alta, pero con más propensión a regresar a media que a aumentar más. Hacia el final los sabores de madera, cuero y tierra se van desvaneciendo, aunque no desaparecen del cigarro, mientras que los de café, vainilla y crema van aumentando. El cacao parece haberse perdido en algún punto entre el segundo y último tercio, pero no sin antes diluirse bastante, por lo que su eventual desaparición fue tan reconocida como la del pan tostado del primer tercio. Si algo tengo que reclamarle al cigarro es que me pareció que duró poco tiempo, alcanzando alrededor de una hora y 15 minutos, pero tengo dos más para extender mejor esos tiempos.

En mi experiencia con el tabaco venezolano y, más específicamente, con las ediciones especiales o limitadas, creo que este Cumaná 505 tiene un diferencial importante que radica en la intensidad del cigarro, que lo colocan aparte de la mayoría del mercado, cercano con el Barrel Aged robusto pero, afortunadamente, otro tipo de cigarro. Afortunadamente la marca decidió hacer algo diferente, que si bien el Barrel Aged robusto también era diferente, da gusto ver que no es la misma tendencia sino algo nuevo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Don Quijote
Marca: Don Quijote
Modelo: Cumaná 505
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Robusto Extra
Origen: Venezuela
Capa: México (Sumatra maduro), Ecuador (Connecticut)
Capote: Venezuela (Oriental, Salon)
Tripa: Cuba
Precio: N/D
Puntuación: 87

La Aurora – Cameroon 1903 (Churchill)

Hace un poco menos de 4 años probé por primera vez el Cameroon 1903 de La Aurora, y en ese momento era un cigarro que había comprado en Lima, Perú y, como pasó con muchos de los que traje en ese viaje, no sentí que fuese una gran fumada (le di 74 puntos). Sin embargo, en los últimos meses le he dado segundas oportunidades a cigarros, independiente de si me gustaron originalmente o no, pero quizá buscando confirmar mi gusto de entonces o ver cómo va evolucionando el paladar y la apreciación. El hecho es que en febrero de este año me llegó un Cameroon 1903 en Churchill por el paquete mensual de Cigar Federation, así que decidí darle una nueva oportunidad, precisamente por ser una vitola completamente distinta (5×58 vs. 7×50).

Con excepción de la vitola, este Cameroon 1903 es exactamente igual al de la fumada anterior en términos de la calidad y oleosidad de la hoja de capa. Como su nombre lo indica, el cigarro tiene una capa Cameroon, asumo que proveniente de ese país africano, pues no hay mayor especificación de su origen. Sin embargo, me llama la atención que los cigarros de esta capa que he fumado antes (con excepción de estos dos) siempre tienen una capa que no es muy llamativa, pero aunque no lo parezca, tiene los aromas típicos de ella, que incluyen chocolate, tierra, un toque de cuero y una sensación como de harina. En el pie se aprecian notas de torta, notas ácidas como de sidra, leña y canela, mientras que la calada en frío presenta canela, clavo y una nota igualmente ácida que me recuerda a la sidra.

El tiro está entre perfecto y ligeramente apretado, pero eso es algo que a veces aprecio pues cuando está muy suelto el cigarro casi que se fuma solo. Las primeras caladas son de humo abundante, pese a ese tiro no del todo perfecto, con sabores de madera y notas extremadamente dulces, como si mordiera un cristal de azúcar. Al cabo de las primeras caladas comienzan a aparecer más sabores diferentes, como salsa barbecue y una nota de cereza que me recuerda al refresco de cola con cereza (Cherry Coke), nueces y clavo. Hay notas de pimienta en la lengua que son bastante intensas, pero en el retrogusto se sienten mucho más suaves, como único sabor en el retro.

En el segundo tercio el Cameroon 1903 se siente considerablemente más picante, incluso sintiendo una nota como de siracha, notas dulces, saladas, algodón de azúcar e incluso notas cítricas. Sin duda me sorprende bastante y prueba lo diferente que puede ser un cigarro entre una vitola y otra. En el retrogusto se sienten notas de maní a partir de la mitad, combinadas con tierra y la misma nota de pimienta suave del primer tercio. Aunque en este hay notas de algodón de azúcar, el cigarro se siente mucho menos dulce que en el tercio anterior, quizá porque el resto de los sabores se sienten más fuertes también. La intensidad ya es media-alta, como esperaría con esta vitola y el anillo de combustión más recto de lo que había sido antes. El tiro sigue casi igual, aunque un poco más abierto, mientras que la ceniza está absolutamente negada a mantener una columna mayor a un par de centímetros.

En el último tercio aparecen unas notas de crema que, contra todo pronóstico, tienden a suavizar lo que han sido sabores de bastante intensidad y riqueza hasta el momento. La intensidad del cigarro sigue siendo media-alta, pero ya no se siente como que hay tantos sabores en juego, y mientras que la nota de siracha y cítricos sigue presente, esas especias dulces y la tendencia hacia la dulzura también parecen haber desaparecido. Aunque no hay notas desagradables ni demasiado fuertes, incluso con un aumento en esa intensidad de pimienta en el retrogusto. Marcando dos horas y 15 minutos, este Cameroon 1903 llega a su fin, dejándome una sensación infinitamente mejor que la última y prácticamente reivindicando La Aurora conmigo.

Cuenta la leyenda que cuando comenzó el embargo a Cuba en 1962, las capas provenientes de Camerún se utilizaron bastante por tener un sabor similar a las de Cuba. Con el tiempo han aparecido más y mejores capas, pero la Camerún se ha mantenido constante, no por su similitud con la cubana, sino por mérito absolutamente propio. En lo personal me gustan algunas capas Camerún, pues aportan un sabor ciertamente diferente a las diferentes iteraciones de Connecticut, Habano y San Andrés que han proliferado en el mercado. Los sabores dulces y ricos en esa dulzura que aporta esta capa no se consiguen en otros cigarros y es La Aurora una de las marcas que más la ha utilizado. Dicho eso, en mi experiencia previa con el Cameroon 1903 no quedé ni remotamente tan maravillado como quedé con esta. Para futuras referencias, estos cepos menores pegan mejor con la capa, al menos en mi paladar, sobre todo a este precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Aurora
Marca: La Aurora
Modelo: Cameroon 1903
Dimensiones: 7 x 47
Tamaño: Churchill
Origen: República Dominicana
Capa: Cameroon
Capote: Ecuador
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 89