Whiskey: Evan Williams Single Barrel Vintage 2004

Hace un par de meses, un buen amigo que he hecho por las redes me envió un excelente obsequio. Al menos digo uno porque era una caja, pero ella contenía distintos elementos, entre ellos varios tabacos y dos muestras de destilados. Una de ellas es este bourbon de 2004, el otro es un ron que próximamente publicaré.

Para empezar, hay que tener bien claro que Evan Williams es una marca con distintos productos en el mercado americano, siendo el más común el llamado Black Label; tan común que es el segundo bourbon más vendido en Estados Unidos, detrás del Jim Beam. Su destilería, llamada Heaven Hill, tiene el segundo mayor número de barriles añejando bourbon en el mundo. El Black Label es un blend de distintos bourbon, entre los cuales se encuentra este Vintage 2004, pero solamente es añejado de 5 a 7 años, mientras que este vintage tiene entre 9,5 y 10 años de añejamiento. Luego es embotellado a 43,3% de alcohol, al igual que su versión blend más austera.

La destilería Heaven Hill es también donde se crean numerosos otros whiskeys, como diversas versiones de Elijah Craig, Henry McKenna, Old Fitzgerald, Fighting Cock y Cabin Still, entre muchos otros.

Sin embargo, se trata de un whiskey de entre $24 y $27 de precio, que es básicamente un regalo, especialmente cuando la mayoría de los bourbon vintage rondan los $75. También existen otros vintage de años distintos y, hasta donde tengo entendido, cada año se destapa una serie de barricas que tienen 10 años de añejamiento y se llama al producto por el año en que fueron envasadas. Es decir que este Vintage 2004 fue embotellado en 2014.

El líquido tiene un toque de bronce oscuro, denso, con destellos rojizos. Ciertamente es un whiskey que denota una edad prolongada. Al moverlo por la copa este desprende una película muy delgada en la cara interna, de la que se desprenden lágrimas delgadas que se colocan rápidamente en la cresta pero tardan bastante en descender.

En nariz se siente bastante ahumado, con una robusta representación del «charreado» de la barrica y componentes como vainilla, cerezas y canela, e incluso un toque suave de menta.

Finalmente en boca se sienten notas igualmente fuertes de ese «charreado», que incluyen madera y caramelo, pero también carbón, roble, pimienta, toronja (pomelo), naranja amarga, clavo, tabaco, cerezas y dátiles. El retrogusto es principalmente madera, pero le siguen matices de leña.

Para ser un producto que destaca un vintage tan importante, la botella es prácticamente la misma que la de producción normal y apenas si tiene el año de envasado en ella, sin ser muy destacado.

Sin embargo, el hecho que la botella es transparente ayuda a mostrar la calidad del líquido, que realmente es lo que vale la pena destacar aquí. Revisando en internet descubrí que el destilado contenido parte de una mezcla de 75% maíz, 13% centeno y 12% cebada, así que sin duda se trata de un bourbon fuerte y sabroso, como pude determinar.

Lo he dicho antes, pero nuevamente gracias a quien me lo obsequió, que realmente me abre los ojos y las papilas a productos de este nivel de calidad.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Evan Williams
Fabricante: Heaven Hill Distillery
Nombre del Whiskey: Single Barrel Vintage 2004
Marca: Evan Williams
Origen: USA
Edad: 9 1/2 a 10 años
Precio: $27
Densidad alcohólica: 43,3%
Puntuación: 92

AKA – Nth Degree (Optimal)

Cualquiera que siga este blog desde hace, no sé, tres meses, sabrá que me gustan bastante los lanceros. No son cigarros que suelo comprar a menos que los haya probado antes, pero sí aprecio bastante el trabajo que le exige a un master blender desarrollar un buen lancero y el sabor que uno de ellos produce, que muchas veces es muy distinto al del cigarro original. En 2013 AKA, esta empresa americana cuyas siglas dicen American Kick Ass, produjo el Nth Degree, siendo su aproximación al maduro clásico, ofrecido en una gran cantidad de vitolas, exceptuando lancero, aunque esta vitola sí es ofrecida en sus otros productos. Así que la producción de un lancero para Nth Degree en 2014 solo parecía natural. El cigarro, cuya vitola es identificada como Optimal por la marca, utiliza una capa San Andrés broadleaf, capote dominicano y tripa de República Dominicana, Honduras y Perú, y promete ser de intensidad media.

Aunque el logo de AKA nunca me ha gustado, pues parece el de una banda de death metal de los años 90, los colores de la anilla vs. lo oscuro de la capa realmente destaca. La capa es bastante oscura y se sienten toques suaves a lo largo del cañón del cigarro, con aromas de madera dulce, mientras que en el pie de aprecian notas aún más dulces de madera y menta. Los aromas de la calada en frío no son lo que llamaría agradables, pero tienen notas curiosas a fruta fermentada, notas de menta y mosto. Aunque la descripción no suena del todo atractiva, sí tengo ganas de encender rápidamente este cigarro.

Ese sabor de fruta fermentada es bastante prominente en las primeras caladas del cigarro, dando un sabor más hacia el durazno, con notas dulces de tierra y madera. El final perdura largo rato en boca, haciendo que las notas dulces de tierra sean el sabor que se siente durante más tiempo y son estas dos (tierra y dulce) las que se mantienen por el primer tercio, aunque también hay una nota cremosa que acompaña al cigarro casi desde el inicio. Hacia el final de este segmento también hay notas de almendras, pero ninguno de ellos es el líder del tercio; este es la madera y manzana verde. Además, la ceniza se comporta bastante bien y esta noche le coloqué varios bombillos a mi terraza, así que estoy disfrutando de estar al aire libre en la época de sequía, de noche y con una ligera brisa. El trópico es insuperable, sin duda.

Los sabores a tierra son los principales en el segundo tercio, pero se hacen cada vez más húmedos y también aparecen notas de establo. Hay uno que otro toque dulce que va haciendo acto de presencia, sobre todo en el retrogusto, donde también se sienten notas a canela. En temas de construcción, la verdad es que el cigarro se ha comportado de maravilla y esas zonas suaves que sentí en frío no parecen haber hecho mella durante la fumada. El humo es denso, pero no lo calificaría de abundante, quizá también porque fumar lanceros no es igual a otras vitolas y hay que procurar no dar caladas demasiado largas, a fin de no consumirlo más rápido de lo que se quiere. Pero también cabe destacar que cuando AKA hizo este cigarro, apuntó a un lancero «vieja escuela», que se traduce en no incluir tabacos que tiendan a tener alto contenido de nicotina, por lo que la intensidad ha sido media durante toda la fumada.

No hay grandes cambios en el último tercio, con una nota dominante de tierra y uno que otro toque dulce que siempre activa el mismo sensor en la lengua, pero sí hace sentir distintos aromas en el retrogusto. Llegando al punto en que quito la anilla aparece un sabor cárnico, como de corteza de carne a la parrilla, pero no es algo trascendental, pero más importante que eso es el hecho que en ningún momento he tenido que darle un retoque. Al cabo de una hora y 45 minutos, el Nth Degree Optimal llega a su fin.

El lugar de fabricación de este cigarro simplemente se llama Agroindustria LAEPE, lo cual ciertamente no dice nada, pero al apuntar que es la fábrica de Camacho, en donde también hacen algunos Davidoff y Nat Sherman, ya cobra una cierta distinción. En lo particular, la marca AKA me ha dado dos oportunidades (tres con esta) de probarla y la primera fue tan llamativa que terminé comprando un 5-pack del cigarro. La segunda no me cautivó del todo, pero también fue de este Nth Degree en Lonsdale. Dicho eso, las vitolas lancero tienden a mejorar la liga, al menos en la mayoría de los casos. Este es uno de esos casos, pero no la mejora mucho, aunque sí he de admitir que se sintió como un cigarro completamente diferente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff
Marca: AKA
Modelo: Nth Degree
Dimensiones: 7 x 38
Tamaño: Optimal (Lancero)
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Perú, Honduras
Precio: $8,00
Puntuación: 85

Whisky: Laphroaig Quarter Cask

Sería bastante absurdo que comenzara este artículo diciendo que no me gusta el whisky. Pero la verdad es que en los últimos 20 años mi exposición principal al whisky han sido los blends tradicionales: Dewar’s, Old Parr, Johnnie Walker, Buchanan’s, etc. Con excepción del Double Black de Johnnie Walker, la verdad es que ninguno me gustó, o al menos no al punto de decir «hmmm, me provoca un whisky». Siempre tuve mejores opciones entre rones.

Pero hace como cuatro años me dije que debía probar single malts y adquirí algunas botellas de Aberfeldy, The Balvenie, Speyburn y llegué a la conclusión que me temía: no me gusta el whisky.

Hasta que probé los whiskies marítimos. No sabía mucho de su existencia y fue hace un par de años que estaba en una cata de whisky, a la que asistí con doble propósito: confirmar que no me gusta el whisky, y probar algunas muestras de whiskey (americano), que sí me gustan. Pero en la cata probamos el Talisker y me dije «ok, sí me gusta el whisky».

A partir de ahí descubrí el peat, el ahumado, la turba y aunque sigo prefiriendo el ron, regularmente tengo ese pensamiento de «hmmm, me provoca un whisky»; y así he ido probando varios.

Mi distribuidor local tiene el Laphroaig 10, que siempre me ha llamado la atención, pero su precio me parece un poco exagerado (alrededor de $80), pero hace un par de meses estaba con un amigo visitando la tienda y nos encontramos con este Quarter Cask, a un costo $20 menor que el 10 y con 300ml más de contenido (la botella es de un litro), así que decidimos comprarla y, de la manera más cutre, dividir la botella en dos.

Las diferencias son increíbles entre este whisky y Talisker, e incluso Lagavulin. El Laphroaig tiene un sabor que, básicamente, es más hacia ceniza que hacia humo. Pero muy interesante. En su versión Quarter Cask el whisky es añejado precisamente en barricas que son la cuarta parte de una barrica normal; es decir, en vez de 500 litros, son de 125 litros, lo que permite mayor contacto del whisky con la madera y por tanto cumple mejor su lema de combinar peat con roble. Sin embargo, su añejamiento original es igual que el resto de Laphroaig, en barricas de 500 litros durante unos cinco años, pero es terminado durante varios meses en barricas más pequeñas.

Además, las botellas de Laphroaig vienen con un código que, cuando lo introduces en su página web, te otorga un pie cuadrado de tierra en su ubicación, haciéndote no accionista, pero sí dueño de parte de las tierras de Laphroaig y la promesa de una botella cuando los visites. Claro, hay que ir a Escocia para esto. Pero aquí a lo que venimos:

Este Quarter Cask en copa se nota bastante amarillo, casi caramelo, con destellos hacia el amarillo oscuro, tipo jugo de manzana. Las lágrimas se aglomeran dentro de la copa y se toman un rato en descender hasta el líquido, mientras que la densidad al agitarlo no es tanta como esperaría, pero igual se nota un líquido del que es difícil desprender gotas en el movimiento.

Desde hace un tiempo tiendo a romper el hielo en mis catas de tabaco describiendo aromas y sabores «raros», pero que igualmente percibo. Uno de esos aromas es el de perro mojado y, aunque aquí no siento ese, también siento que puedo romper el hielo describiendo el aroma de mecate mojado (mecate es una cuerda entrelazada que se usa mucho en embarcaciones para sujetarlas del muelle), ceniza, madera de lápiz, té negro y madera de caminería playera, para ser bastante específico. Hay aromas secundarios que incluyen madera playera (como cuando el tronco de un árbol amanece en la orilla de la playa), regaliz negra y azúcar morena. Hacia el final de los aromas hay cardamomo y toffee, pero lo que menos se siente en los aromas y quizá lo que más me llama la atención, es el yodo. Al añadirle un poco de agua se aprecian más notas de madera pura y pulpa de naranja.

En boca el Laphoraig Quarter Cask destaca esa turba, ese yodo que apenas sentí en nariz, mosto húmedo y ese tronco playero que sentí en nariz también, y le siguen cúrcuma, tocineta (te lo juro, el sabor me recuerda a la tocineta), cardamomo y regaliz. Al añadirle un poco de agua el sabor no es tan agradable como lo puede ser en otros whiskies, sobre todo marítimos. Pareciera diluirse por completo y sabe a agua tibia.

Aunque hay muchos whiskies que recomiendan combinarse con algo de agua para que sus aromas y sabores florezcan, el Laphroaig Quarter Cask, incluso con un contenido alcohólico de 48%, no se beneficia con la inclusión de agua. Pero más si evitas el agua, la aparición de sabores que rompen el hielo y te hacen pensar en tantas cosas relacionadas con el mar es espectacular.

Sin embargo, habiendo probado distintos whiskies y que me hayan gustado solo los marítimos, este whisky es bastante bueno en ese sentido. Pero si eres como yo hace cinco años, con poca o ninguna experiencia con el whisky o solamente con los blends tradicionales, o incluso solamente con whiskies Highland, no pierdas tu dinero con este, pues el sabor es definitivamente adquirido.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Beam Suntory
Fabricante: Laphroaig Distillery
Nombre del Whisky: Quarter Cask
Marca: Laphroaig
Origen: Escocia
Edad: 5 Años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 48%
Puntuación: 93

Drew Estate – Liga Privada T52 (Robusto)

Siguiendo con mi ‘reprueba’ de cigarros que he fumado antes y buscando qué tanto el paladar ha mejorado y se ha afinado, hoy me atrevo con el Liga Privada T52 de Drew Estate. La última vez que probé este cigarro fue en junio de 2018, y recuerdo que uno de mis principales temas con el cigarro en ese momento era el hecho que fuese o no betuneado y quizá mi opinión sobre esa técnica nubló un poco (sin juego de palabras) mi opinión sobre ese cigarro. Pero el hecho es que un lector quien prefirió que su nombre no fuese compartido, me obsequió una caja de estos Liga Privada T52, así que he podido probarlo en varias instancias antes de hacer esta reseña y realmente apreciarlo. La caja que me regaló es un sampler, por lo que no son 20 o 25 cigarros, sino cinco en distintas vitolas: un doble corona, 3 toro y un robusto, y es este último el que he decidido reseñar, por concentrar mejor los sabores y porque, en mi experiencia, este cigarro quema lento y no quiero tardarme 3 horas en fumarlo.

El T52 es el ‘follow-up’ del No. 9 de Liga Privada, que fue el cigarro que comenzó todo, así que las expectativas para el mercado estaban bastante altas. La capa de este cigarro es del tipo llamado Stalk Cut, que consiste en cortar todo el tallo de la planta de tabaco y dejarlo secar así, mientras que normalmente las hojas son desprendidas del tronco y así se secan. Esta técnica promete dejar pasar más nutrientes a las hojas en el proceso de secado, lo que se traduce en hojas más gruesas y ricas. Visualmente esto se nota con la cantidad de venas y la protuberancia de ellas, lo cual nos da una hoja que no es nada lisa y con aromas intensos a madera y tierra, mientras que la calada en frío aporta aromas dulces, ligeramente picantes y a tierra.

Una vez tostado el cigarro y encendido, comienza con notas mucho más sutiles de las que esperaría, pero abundantes de sabores, con notas de chocolate y madera, pero son varios los matices del chocolate. En el retrogusto es intenso de pimienta, pero hay un aura bastante dulce en el cigarro, tanto en sabores como en aromas para quien se sienta a mi lado. El cigarro quema bastante lento, como mencioné antes y esa capa más gruesa se presta a que el anillo de combustión no sea tan recto como esperaría, pero eso no evita que la fumada se sienta bastante bien y hacia el final del tercio aparezcan notas de leña de madera dulce como sabor principal.

En el segundo tercio el Liga Privada T52 es considerablemente más dulce y el sabor a chocolate se convierte en el principal, lo cual me hace fumarlo más lento y con más calma, a fin de disfrutar cada calada. También presenta sabores secundarios a melaza, canela y madera, mientras que en el retrogusto la nota picante se siente como wasabi seguida de un toque dulce que modera bastante las sensaciones y hace que no sea tan traumática esa intensidad picante. La calidad de construcción del cigarro se nota gracias a la ceniza, y aunque el anillo de combustión sigue siendo variado, en ningún momento requiere retoque, mientras que el humo es denso, abundante y casi palpable.

En el último tercio del cigarro comienza a perderse un poco esa dulzura y el cigarro se hace más amaderado, al tiempo que esa sensación de wasabi en el retrogusto comienza a desplazarse hacia el paladar también, pero le acompaña una nota intensa a tierra mojada que lo calma un poco y hace que el final perdure durante largo rato después de haber soltado el humo. El último tercio es sin duda el más intenso, denso y rico del cigarro, que ya es bastante decir porque así ha sido en los tercios anteriores, pero eso no evita que lo fume hasta quemarme los dedos e incluso insista en sacarle algo más. Al final, una hora y 50 minutos de fumada bastaron para acabar esta experiencia, en robusto. En toro son alrededor de 30 minutos más y en doble corona, pues no quise saberlo y se lo regalé a un amigo por su cumpleaños.

Estas reprobadas de cigarros que he fumado antes me han servido para confirmar o modificar gran parte de las fumadas y opiniones que he tenido a lo largo de mi corta carrera con el tabaco. Sin duda en 2018 una puntuación de 80 en un universo de unos 250 cigarros distintos era mejor que un 80 hoy, en un universo de casi mil cigarros reseñados. El Liga Privada T52 en 2018 me sorprendió porque era demasiado humo el que producía, lo que me hacía pensar en que tenía añadidos, pero hyo en día pienso que si los tuviera, serían más abundantes y le aportarían sabores distintos a los que un cigarro produciría normalmente. El T52 produce sabores propios del tabaco bien añejado y bien hecho, y el haber fumado dos antes de la reseña me hacen comprobar que se trata de un excelente cigarro, me atrevería a decir que mejor que el No. 9, aunque es el caso que he fumado pocos de esos. Sin duda mi máxima recomendación de Liga Privada será el T52 y el Papas Fritas.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Liga Privada T52
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Habano Stalk Cut)
Capote: Brasil (Mata Fina)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $13,10
Puntuación: 90

Ferio Tego – Metropolitan Maduro (University)

Un regalo que me hizo un amigos, advertido que me lo estaba dando porque no logró que le salieran bien de un 10-pack que compró y me obsequió uno a ver si el problema era de humidor y si en el mío mejoraba. El cigarro es hecho en República Dominicana, con capote y tripa de ese país pero una capa Connecticut Broadleaf. Sin embargo, dados los comentarios de introducción y el hecho que Nat Sherman, al igual que otras marcas, tiene sus productos buenos y conocidos, así como los no tan buenos pero desconocidos, me llama la atención que este no lo conocía y ya tomo eso como un mal indicio. Pero no juzguemos un libro por su portada y vamos a ver qué tal resulta la fumada.

Lo primero que me llama la atención del cigarro es lo poco elegante que se ve. La mayoría de los cigarros de Nat Sherman que he fumado se han caracterizado por ser elegantes, muy al mismo estilo de la marca, art decó, con el estilo elegante de Gatsby y los años 30. Pero este se ve como una banda de jazz de New Orleans de los años 40, sucio, demacrado y viejo, cosa que no es de extrañar de un cigarro con capa broadleaf. Esta capa se caracteriza precisamente por ser bastante oleosa y llena de venas y protuberancias. Sin embargo, para toda su oleosidad, apenas si deprende un aroma ligeramente dulce y picante, pero con poco más. Lo pico y la calada se siente ligeramente apretada mientras que el único sabor que se aprecia es de papel mojado con algodón.

Lo malo de esta capa es que incluso manteniendo el cigarro lo más seco posible, es imposible que no se vea chupado en la perilla, pero no es por la fumada sino por la hoja. En las primeras caladas se aprecia pan, madera y maní con notas ligeramente picantes en el retrogusto, aunque el anillo de combustión es horrible y para el final del primer tercio ya le he dado un par de retoques. Los sabores a lo largo del primer tercio incluyen también frutos secos, madera y la misma nota de pimienta suave en el retrogusto.

Si dejo el cigarro sin calar durante más de 20 segundos, se apaga inmediatamente y me toman varios intentos que encienda de nuevo. Para cuando llego a la mitad del cigarro ya se me ha apagado unas cuatro veces y tomo el momento antes de reencenderlo (no me acuerdo cuál de las veces) para ponerme en contacto con el amigo que me lo regaló a decirle que me está dando problemas, a lo que él me responde que compró un 10-pack y regaló tres, se fumó cuatro y tres de ellos le dieron el mismo problema. El resto los regaló a incautos como yo. No podría decir qué sabores han habido porque las reencendidas no me han dejado apreciar el cigarro, pero la nota picante del retrogusto parece haber desaparecido.

En algún momento del último tercio el Metropolitan Maduro decide mantenerse encendido por más de tres minutos, y en ese proceso me deja apreciar sabores de nueces, madera y canela, esta última en el retrogusto, pero rápidamente se apaga de nuevo. El problema no es tanto que se apague, sino en cada reencendido el tiro es más apretado, lo que hace más difícil mantenerlo encendido, pero con o sin caladas se apaga solo. Más o menos para cuando le quité la anilla el cigarro se apagó una vez más y decidí que no lo quería seguir encendiendo, pues los sabores ya estaban prácticamente quemados y lo que estaba era gastando gas sin disfrutar en lo absoluto.

Decir que el Metropolitan Maduro es un mal cigarro porque se apagó sería injusto, pues ciertamente había algo malo en él, y podríamos argumentar que eso se debió a una mala guarda, o una mala producción pues ninguno de los demás que tengo en el humidor han sufrido lo mismo. Pero el problema cuando un cigarro sufre de estos problemas es que los sabores sufren también y la experiencia no es agradable. Si mi amigo me dijera que el resto de los cigarros que compró de este mismo le salieron buenos y fue solo el mío que salió mal, pues no le daría puntuación y atribuiría la experiencia a mala suerte. Pero que mi amigo haya comprado 10 y 3 le salieran malos, más el mío, más otro que le regaló a otro amigo en común. Eso es un mal cigarro solamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: MATASA
Marca: Nat Sherman (Ferio Tego)
Modelo: Metropolitan Maduro
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 58

Plasencia – Alma del Fuego (Concepción)

Para el tercer producto de Plasencia con el prefijo Alma, la marca se dirigió a la isla de Ometepe, donde existen dos grandes volcanes y tierras que producen un tipo de tabaco muy típico. Alma del Fuego hace alusión a la intensidad del cigarro, pero no solo porque sea fuerte, sino que además la capa procedente de la región nicaragüense de Jalapa, le da un toque dulce al cigarro mientras que el resto de la liga le da notas afrutadas, cítricas y picantes. En total, alrededor del 75% de la liga proviene de Ometepe.

El cigarro fue un obsequio de los amigos de San Luis Cigars, con quienes he mantenido una relación bastante buena y siempre tienen cigarros espectaculares. La capa de este Alma del Fuego se siente gruesa, casi maleable y, aunque me parece una exageración que sean tres anillas las que lo adornan, el cigarro se siente muy bien construido, sobre todo por lo rústica que se ve la hoja. Tiene venas pequeñas pero abundantes y no es nada liso, sino que se siente más como un papel de lija. Tiene aromas ligeramente dulces y picantes, sin llegar a definir alguno. El pie cubierto repite esas sensaciones y la calad en frío ofrece distintos niveles de flujo de aire con sabores dulces de manzana, café, tierra y una cantidad mínima de pimienta.

Las primeras caladas del Alma de Fuego no son tan «fuego» como su nombre me haría pensar. Sí hay una sensación importante de tabaco negro y fuerte, pero se siente más como ese golpe de pimienta que sueles sentir cuando tienes varios días sin fumar. Si eres de los que le gusta hacer retrogusto, desde el principio vas a estar impresionado con esa intensidad. La ceniza se cae bastante rápidamente y al tiempo que se cae aparece un sabor como de notas florales que complementa un primer tercio dominado y prácticamente solamente protagonizado por la pimienta, aunque distintos tipos de ella, y la fuerza del tabaco.

En el segundo tercio se establece que el cigarro es de alta intensidad, pronunciando más esa fuerza y abundancia de la pimienta, pero también permitiendo la aparición de sabores minerales como de tierra, aunque sutil y sin superar a la pimienta. El sabor típico que suelo caracterizar como corteza de carne a la parrilla aparece en este tercio también y el retrogusto sigue siendo de pimienta, pero ya parece más como pimienta blanca, mucho menos fuerte. La ceniza mantiene su misma tendencia a no mantenerse largo rato, pero el tiro y la densidad del humo siguen siendo muy buenos. El cigarro quema un poco más rápido de lo que quisiera pero sus sabores compensan el detalle.

El último tercio de la al Alma de Fuego un toque más de complejidad y definición de sabores, que no le hacía falta pero es muy agradable igualmente. La intensidad está en el mismo punto que el tercio anterior, pero se siente muy equilibrado. Los sabores de pimienta y tierra siguen controlando el cigarro, pero en la lengua se sienten notas picantes como de pepperoncino, pero eso puede ser invento mío. Según la página de Plasencia, los sabores incluirían toques cítricos por sus hojas de Jalapa, pero la verdad es que no las encontré por ningún lado. La quemada se mantiene muy bien pero más lenta a partir de la mitad y hace que el tiempo total de fumada haya alcanzado las dos horas, que disfruté bastante.

Al igual que el Alma Fuerte, el Alma del Fuego me impresionó, por lo que puedo decir que la serie Alma me ha gustado bastante, aunque según Plasencia esta incluirá 5 cigarros distintos. Pero de dos, llevo dos. El Alma del Fuego es un cigarro impresionante en términos de equilibrio, permitiendo que el tabaco de Ometepe se destaque y presente toda su gama de sabores sin dominar la fumada, mientras que la complejidad nunca me hace pensar que se diluye, sino que va mejorando de una calada a la siguiente. En términos técnicos también es espectacular, sin presentar problema alguno, incluso siendo un box press, que suelen darme temas, sobre todo en el anillo de combustión. Muchísimas gracias nuevamente a San Luis Cigars por ofrecerme una tremenda opción, una que se destaca en mi lista de los Top de este año, seguramente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Plasencia
Modelo: Alma del Fuego
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Concepción (Toro)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Jalapa)
Capote: Nicaragua (Ometepe)
Tripa: Nicaragua (Ometepe)
Precio: $16,00
Puntuación: 93