Ron: Diplomatico Single Vintage 1997

En la vida de todo fumador y persona que aprecia destilados hay ciertos «unicornios» o productos a los que uno aspira, cuya disponibilidad es más o menos difícil, pero nunca imposible. Al menos no se puede pensar que será imposible, pues entonces para qué seguir. En mi caso, y sin entrar en demasiados detalles, siempre ha estado alguno de los Single Vintage de Diplomatico, pudiendo ser el 2000, el 2002, 2004, 2005 y como inalcanzable, el 1997. Esta semana, conversando con un amigo por teléfono, me dijo que me acercara a su casa a probar algo.

En el año 1997, parte de las reservas de ron destinadas a crear los productos de Diplomatico fueron almacenados para mayor añejamiento. Para el gusto del maestro ronero Tito Cordero, descubrió que algunas de esas reservas evolucionaron de una manera particularmente excepcional al fondo de las cavas ubicadas al pie del Monte Andino.

Single Vintage 1997 es el producto de un blend perfecto de rones de 1997 añejados en barricas de roble blanco americano y luego añejadas adicionalmente en barricas de jerez, dando como resultado un ron vintage embotellado a 43% de alcohol.

Para hacer la experiencia incluso mejor, tuve la fortuna de acompañar el ron (luego de la cata) con un cigarrazo llamado Byron Londinenses Reserva 5 Años, pero esta es la cata del ron. Además, había llovido unos minutos antes, haciendo que los vapores de la grama estuvieran en el aire.

En copa este ron muestra una nota cobriza con destellos hacia rojo y naranja, que se ve muy rico y denso. Precisamente, esa densidad se nota más al detenerse casi inmediatamente luego de darle vueltas en la copa y a esperar un largo rato antes que las primeras lágrimas se dignen a descender por la copa. Por un momento me preguntaba si era que ya habían bajado y yo no me había dado cuenta, pero para cuando salen me impresiona en principio lo aglutinadas que están, pero también el hecho que bajan más rápido de lo que bajan en el Diplomatico Reserva Exclusiva, por ejemplo. Quizá esto se deba a una nota más dulce en el RE.

Me acerco la copa a la nariz y por un momento sé exactamente lo que sintió el crítico de comida de Ratatouille cuando prueba el plato del mismo nombre en la película. Este aroma me transporta inmediatamente, aunque no estoy muy claro a donde, pero no quiero irme de ese lugar. La sensación alcohólica no es intensa, pero suficiente para no querer dejar la nariz demasiado tiempo, y me deja apreciar inicialmente notas fuertes de jerez, almendras y vainilla, seguidas de notas más suaves de chocolate y café, y no mucho más. Lo que sí me sorprende es la riqueza de estos aromas, como si en cada acercamiento a la nariz destaca uno sobre el otro.

Finalmente en boca se siente una nota alcohólica que no es del todo consistente con 43% de alcohol, pues los sabores inherentes al ron superan cualquier golpe alcohólico. Los sabores son ricos e inmensamente complejos, comenzando con una nota dulce pero, a diferencia de muchos rones de la marca, esa intensidad dulce es seguida muy de cerca por una salada, ácida, astringente y finalmente amarga, a diferencia de rones como el Reserva Exclusiva que primero marcan el dulce, segundo el dulce, tercero el dulce y luego comienzan el resto de los sabores. Aquí incluyen notas de almendras tostadas, café en granos, chocolate negro, caramelo, vainilla, madera de roble, tabaco negro y un final eterno con retrogusto de cáscara de naranja, madera, higos, pasas, maní y frutos secos. También se siente frontalmente un sabor de jerez, pero este incluye matices de estos sabores que mencioné anteriormente también.

A menudo suelo recomendar combinaciones de rones con bebidas a modo de hacer cócteles, pero mezclar cualquier cosa, incluso hielo, con este ron sería un sacrilegio. Un tabaco ciertamente se puede, pero gracias a que el ron no es tan dulce como para opacar el cigarro y la fumada con la que lo acompañé hizo que la experiencia fuera tan buena como irrepetible.

Fácilmente uno de los mejores rones que he probado. En la ficha técnica no coloco el precio porque es especialmente variable. En Venezuela lo he visto en $595, pero en páginas internacionales lo he visto en un rango que va desde $115 hasta $7900.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilerías Unidas, S.A. (DUSA)
Nombre del Ron: Single Vintage 1997
Marca: Diplomático
Origen: Venezuela
Edad: N/D
Precio: Variable
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 96

Oliva – Serie V (Lancero)

Para alguien a quien le gusta el Oliva Serie V y le gustan los lanceros, est debería ser un «tiro al piso». Este Serie V en su versión de lancero es un cigarro que ha existido fácilmente durante los últimos 10 años, siendo uno de los primeros cigarros de Oliva, y aunque esta serie, sea en su versión «básica» o en el Melanio ha estado incluida en el Top 25 de Cigar Aficionado durante muchas de sus ediciones, fue en 2019 la primera vez que el lancero fue incluido en la lista; más específicamente en el puesto número 6. Según la gente de Oliva, este cigarro fue hecho específicamente para los conocedores y para ellos mismos, pues da una oportunidad única (no disponible en otras vitolas) de apreciar específicamente la capa Habano de esta línea. El cigarro me lo hizo llegar la gente de Rumbullion Club, quienes están convencidos que es un gran cigarro. Solo quedará probarlo para ver.

Habiendo probado distintas vitolas de la Serie V, la capa de este muestra venas muy sutiles y aromas llamativos, que son una combinación de cuero, chocolate y notas herbáceas, que ciertamente son típicos de esta línea, por lo que hasta el momento no encuentro nada espectacular en ella. En el pie se aprecian notas herbáceas también, acompañadas de pimienta y cuero, mientras que la calada en frío presenta más o menos las mismas notas, con una adición de café y vainilla.

Como buen lancero, este Serie V presenta notas fuertes y ricas desde la primera calada, pero va desarrollando sabores a madera, chocolate, pimienta y tierra mojada, que al cabo de las primeras caladas van intercambiando liderato de intensidad. También tiene notas tostadas a lo largo del primer segmento y las notas de chocolate se van haciendo más dulces. El tiro es ligeramente apretado, pero con estas dosis de sabor no puedo quejarme. La intensidad es media y el humo abundante, aunque el anillo de combustión no es del todo recto.

En el segundo tercio aparecen notas bastante importantes de complejidad, con una potenciación del sabor de tierra mojada, pero con las mismas notas de madera y chocolate, mientras que en el retrogusto las notas más fuertes son de café, chocolate y una nota suave picante. La intensidad aumenta a media-alta, sobre todo a partir de la mitad del cigarro y el aroma en el aire es de pura madera.

El último tercio muestra una intensidad mayor y un cambio interesante, donde las notas tostadas y herbáceas se sienten superiores, sobre las de tierra y chocolate, mientras que la intensidad sigue en media-alta y notas de pimienta que oscilan regularmente entre suaves y medias. El tiro mejoró a partir del comienzo del segundo tercio, pero no del todo, lo cual realmente fue bueno porque me llevó a fumar el cigarro de manera más pausada, al punto que me tomó casi dos horas fumarlo.

Aunque en mi experiencia los lanceros (casi) siempre han sido cigarros que se caracterizan por su intensidad y riqueza de sabores, en el Serie V esto se cumple en sabores pero no es un cigarro que te pega una patada, como me ha pasado en otras ocasiones. Esto es algo muy bueno, sobre todo porque los sabores son exactamente tan fuertes como quisiera. Sigue siendo un cigarro que calificaría como fuerte y complejo, y ciertamente uno de los que más me ha gustado este año. Por otro lado, me pasa muy a menudo que cuando fumo un cigarro de reseña, pienso con qué me gustaría acompañarlo y, en la mayoría de los casos la respuesta es un destilado. No obstante, con este Serie V lancero, lo que más me provocó fue un café espresso, el cual disfrutaría hasta frío, con el fin de disfrutar este cigarro hasta el final.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar Co.
Marca: Oliva
Modelo: Serie V
Dimensiones: 7 x 38
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: N/D (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Jalapa)
Precio: $9,00
Puntuación: 92

Whisky: Lagavulin 16

Revisando un poco entre los whiskies que he probado, particularmente los escoceses, me di cuenta que la verdad no es un gusto que tenga muy desarrollado. Es decir, puedo reseñar alguno, probarlo a modo de cata, pero con excepción del Glenmorangie 10, en verdad son pocos los que me han gustado tanto como para comprarme una botella y/o tenerla y pensar en comprar una segunda. Al menos eso ha sido hasta que probé el Caol Ila 12, del cual fue una prueba en casa de un amigo y no he llegado a hacerle cata o reseña.

Sin embargo, sí me pareció que el estilo marítimo del single malt era lo que me gustaba, pero no para tomar como suelen hacerlo en mi familia que es con mucho hielo y soda o agua. El Caol Ila me gustó mucho solo y quizá con un poco de agua para abrir un poco el sabor.

Pero también me pasó que Zohar Riezman de ZR Cigars me recomendó ampliamente el Lagavulin 16 como un acompañante ideal de un cigarro; y aunque siempre he sido fanático del ron para fumar, luego de este Lagavulin me entusiasmé y compré un par de ejemplares más de whisky marítimo que iré reseñando.

Lagavulin ha sido mi introducción al mundo del whisky procedente de Islay, la isla del encanto del whisky ahumando escocés. Los whiskies de esta isla se caracterizan por tener un sabor y aroma extremadamente ahumado, y no son whiskies para novatos o para quienes no sepan qué van a probar. Ya habiendo probado el Caol Ila, sabía lo que me esperaba, así que no fue sorpresa destaparlo. Sin embargo, y según los expertos, el Lagavulin es un whisky de sabor más aceptable (para los paladares inexperimentados) que un Caol Ila o un Laphroaig, pero no dejan de ser gustos adquiridos.

La expresión más famosa de Lagavulin es la de 16 años, aunque también hacen una de 10 años (que es más cara) y una de 8 años. Pero pese a su rareza y su sabor tan «difícil» para algunos paladares, la verdad es que es un whisky que se consigue con relativa facilidad gracias a que es distribuida por Diageo. Lagavulin 16 es añejado en barricas ex-bourbon y ex-jerez.

Sin entrar en demasiados detalles sobre su origen, vamos directamente a la cata.

En copa el Lagavulin 16 muestra un color dorado ocre con destellos casi naranja, muy brillante y muy llamativo. Casi parece un té fuerte o un atardecer playero.

En nariz lo primero que destaca y sorprende es esa nota de yodo, marítima, como de sal y mar. Más allá de esa nota, el origen y el hecho que sean tan fuertes se da porque el fuego que alimenta las calderas con las que se calientan los alambiques a la hora de hacer el destilado proviene de turbas, que es una mezcla de hierbas y contenido orgánico que se encuentra en esta zona de Islay, y el humo proveniente de ese fuego también forma parte de la mezcla. Por eso los aromas son fuertes, penetrantes y abundantes, a madera intensa, turba vegetal, humo, agua de mar, mantequilla, algas, miel, pasas, durazno y una nota cremosa también.

Aprendiendo un poco sobre el producto, descubrí que al añadirle unas gotas de agua se aprecian más aromas, y es efectivamente lo que hago. Posteriormente esta adición saca a relucir el jerez originario de las barricas en donde es añejado, pero también hay frutos secos, chocolate, miel y un cierto desvanecimiento de esas notas tan intensas de humo, agua de mar y algas.

En boca se siente una textura casi picosa en la lengua, con sabores que son sorprendentemente dulces al inicio, como de miel, pero también hay notas de jerez y de agua de mar. Le siguen notas más detalladas de algas, ahumado de turba y madera. Los sabores con unas gotas de agua son incluso más dulces, pero también más ricos y más maderosos, e incluso mucho más ahumados.

En el retrogusto y el final de la fumada se sienten notas durante largo rato, que son muy agradables y largas. Estas incluyen madera, chocolate, carne ahumada (como tocineta?) y eventualmente notas más malteadas, con pasas y canela.

Aunque sea una nota bastante agresiva y destacada, es un whisky rico y delicioso y no tan fuerte como el Ardbeg, pero a 43% de alcohol, hay un cierto límite y es la razón por la que los single malt marítimos tienden a tener un mayor contenido alcohólico. Pero este es un Islay clásico que no destaca un solo sabor, sino la riqueza de la combinación de tantos sabores, siendo complejo y equilibrado.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Diageo
Fabricante: Lagavulin Distillery
Nombre del Whiskey: 16
Marca: Lagavulin
Origen: Escocia
Edad: 16 años
Precio: $71
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 94

AJ Fernandez – San Lotano Requiem Connecticut (Churchill)

Habiendo probado recientemente un cigarro de capa Connecticut de AJ Fernandez, tenía una cierta curiosidad de cómo sería otro cigarro creado por él con lo que bien podría ser la misma liga, no porque necesariamente lo sea, sino porque al final son pocos los que aprecian un Connecticut más allá de ser un cigarro suave y la verdad es que a AJ Fernandez no suelo asociarlo con este tipo de cigarros. No obstante, si hay alguien que hace cigarros impresionantes es Abdel, así que veamos qué tal.

El cigarro me lo hizo llegar la gente de Rumbullion Club, y realmente me llama la atención sus dimensiones, pues se trata de un Churchill 7×52, lo cual no augura una fumada corta. Afortunadamente tengo tiempo, así que no hay problema. La línea Requiem de AJF tiende a tener sabores más sutiles, por lo que no creo que este cigarro tenga la misma intensidad del resto de los cigarros de la marca, pero incluso debe ser suave para ser un Connecticut. Incluso, en internet veo que se trata de una fumada suave, así que es hora de afinar los sentidos. Visualmente se ve bastante oleosa la capa, con varias venas y no es del todo lisa. La capa tiene aromas a mantequilla, establo y paja, mientras que en el pie se sienten notas dulces de caramelo y café americano. La calada en frío presenta una combinación de esos aromas en el pie, aunque el café se siente un poco más intenso, aunque no hay nada más significativo.

El San Lotano Requiem Connecticut tiene un nombre casi tan largo como lo es el cigarro, al cual le cuesta un poco quemar de manera uniforme, pero con estas dimensiones no es para menos. Los sabores son muy cremosos y de nueces en las primeras caladas, que luego esas nueces se sienten más como merey y el sabor de café parece con leche. Estos sabores tan cremosos y sutiles sin duda me engañan y me hacen pensar que el retrogusto sería más suave, pero cuando pruebo siento una nota muy obvia de pimienta, que no es intensa pero si está muy presente. La ceniza se aguanta muy bien, aunque la corona de la misma se cayó al poco tiempo de haberlo encendido. Hacia el final del primer tercio el sabor de frutos secos, que comenzó como nueces y luego se transformó en merey, se convierte esta vez en avellanas, aunque mantiene el de merey en el retrogusto.

Al segundo tercio aparecen notas de madera en el retrogusto, mientras que el anillo de combustión y velocidad de quemado son ideales. El humo es abundante, pero más importante es la textura de este humo se siente cremosa, casi con densidad. La intensidad del cigarro es realmente baja, con muchos sabores, pero no es un cigarro que recomendaría combinar con alguna bebida fuerte, incluso ni con chocolate y solo con un café si es estilo americano. Los sabores son muy parecidos al primer tercio aparte de la pimienta, incluyendo café y avellanas, y merey en el retrogusto. También aparecen notas de canela y guayabita a partir de la mitad, así como galletas de esas danesas que vienen en las latas que luego las abuelas usan para guardar artículos de coser.

Ya en el último tercio los sabores de frutos secos toman un nuevo matiz y esta vez se parece más a almendras y la pimienta, que siempre se ha mantenido en el retrogusto, está un poco más intensa y aparece en el paladar también. El resto de los sabores se mantiene más o menos en la misma intensidad, pero con las dimensiones del cigarro estamos hablando de una fumada de una hora y 55 minutos. La quemada siempre fue al mejor estilo de AJ Fernandez y resultó ser un cigarro bastante bueno, sobre todo si quisiera fumar en la mañana, cosa que no hago, pero sé que si lo hiciera, definitivamente sería con este.

Últimamente me he impresionado mucho con los Connecticut más fuertes, y este San Lotano Requiem Connecticut tiene una tendencia más hacia la vieja escuela, pues no es fuerte, para nada. Es un cigarro bastante suave, con sabores sutiles que, aunque no son fuertes, sí hay una considerable variedad de ellos. Por ello este es definitivamente un cigarro para desayunar o el primer cigarro del día (independiente de la hora a la que decidas fumar). Afortunadamente, aunque es una fumada larga, no se siente pesada en lo absoluto, y eso quizá es porque no es un 6×60, pues en esas dimensiones este cigarro creo que podría ser aburrido. Pero en este Churchill 7×52, creo que es ideal. Estoy seguro que en un formato más pequeño sería más fuerte, pero como está me parece una gran fumada.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: San Lotano Requiem Connecticut
Dimensiones: 7 x 52
Tamaño: Churchill
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 87

La Aroma de Cuba – Core (Rothschild)

Tal como hice hace unos días con el Laranja Reserva de Espinoza, que le di una nueva oportunidad para ver qué tanto han madurado mis gustos y si he afinado el paladar, la gente de Rumbullion Club me ofreció este cigarro a fin de probarlo y, aunque les dije que ya lo había probado antes, me dijeron que según mis gustos sería conveniente darle una nueva oportunidad. Lejos de sentirme altanero, pensé que razón tienen. Este cigarro es hecho por My Father Cigars en Nicaragua y es una de las «consentidas» de Pepin García. Tienen distintos productos, pero todos con la misma liga en papel, aunque ya con distintas relaciones y partes de cada hoja. Esa liga se trata de una capa Connecticut Broadleaf sobre capote y tripa nicaragüenses.

Aunque el cigarro se vende como un rothschild, cuyas dimensiones suelen ser 4,5 x 50, las dimensiones de este lo aproximan más a un robusto pues es un 5 x 50. Como buena capa Broadleaf es bastante imperfecta, tiene grandes venas, poca oleosidad y es algo gruesa, pero en términos generales el cigarro se siente bastante bien. En esa capa se sienten aromas de paja y establo, al igual que en la tripa, que no son los aromas que más relacionaría con un cigarro hecho por My Father, pero igual estoy dispuesto a darle esta oportunidad. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta aromas de cuero, suaves de chocolate y más establo.

Me toma un par de intentos lograr una quemada uniforme en el encendido, pero esto lo relaciono más con inexperiencia y viento que con la calidad del cigarro. Desde la primera calada hay fuertes notas de tierra y chocolate, con un retrogusto abundante de nueces. El anillo de combustión no es el más recto, pero esto es algo que me sucede muy a menudo con los broadleaf, y como los sabores son agradables y el humo abundante, solamente mantengo el encendedor a la mano por si acaso hace falta, pero simplemente disfruto del cigarro, que a lo largo de este primer tercio también incluye sabores de pimienta y madera, que acompañan a los de tierra y chocolate. En el retrogusto es pimienta y nueces únicamente. Intensidad es media, sin sobresaltarse en lo absoluto.

En el segundo tercio aparece un toque bastante cremoso y la pimienta aumenta su dosis, mientras que la madera se ha colocado como acompañante de la pimienta en el retrogusto, desplazando las nueces. La intensidad sigue en media y la construcción es impecable, con esta ceniza que se mantiene casi perfecta, incluso después de quitarle la anilla, aunque no mucho después. Afortunadamente, sobre la grama la ceniza se puede caer donde quiera. Superada la mitad del cigarro se sienten notas dulces que lo acompañan, pero siguen siendo los sabores de tierra y chocolate los que dominan la fumada.

En el último tercio la sensación cremosa desaparece, reemplazada por madera, principalmente, aunque los sabores de tierra y chocolate siguen siendo los predominantes. Esos sabores se mantienen hasta aproximadamente la mitad del último tercio, en donde una fuerte dosis de pimienta aparece, como para indicarte el final de la fumada, o la manera en que Don Pepin te recuerda que estás fumando uno de sus cigarros y un «vuelve pronto» de la familia Garcia. Para ese punto también aparece una nota de frutos rojos en el retrogusto también y sin duda siento que se termine el cigarro y espero que a Rumbullion Club le queden algunos. Un total de una hora y 20 minutos de fumada.

Insisto que los gustos cambian, el paladar se afina y (la mayoría de) los cigarros merecen una segunda oportunidad. En casi todas las oportunidades que lo he hecho me he llevado una sorpresa y, en el peor de los casos, he confirmado que efectivamente, los gustos se afinan. Creo que para cuando fumé este cigarro la primera vez tenía una cierta reticencia hacia My Father Cigars, pues creo que su Le Bijou 1922 había logrado el primer peldaño en el Top 25 de Cigar Afiionado y no entendía cómo una marca podía lograr dos marcas en el mismo ranking. Hoy confirmo que este cigarro no es de una calidad para estar en ese ranking, pero en verdad no soy juez tan afinado. En mi Top 25 no estará, pero sí muy cerca.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: La Aroma de Cuba
Modelo: Core
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Rothschild (Robusto)
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 86

Drew Estate – Liga Privada Velvet Rat

Entre la larga lista de las diferentes variedades de Liga Privada de Drew Estate, que en mi haber incluyen No. 9, Dirty Rat, Papas Fritas y T52, pero que fuera de mi blog incluyen muchos más, ahora coloco este Velvet Rat también. En este caso, fue un cigarro creado específicamente para una tienda de Chicago llamada Tesa Cigar, disponible únicamente en la vitola 6,25 x 46 lonsdale y según muchos expertos es el mejor de la línea, algo que planeo comprobar pronto. Lo recibí como parte del paquete mensual de Small Batch Cigars para febrero de 2020.

Algo que siempre me ha gustado de los Liga Privada es esa apariencia rústica que, pese a su precio normalmente mayor que el de muchos cigarros, no deja de parecer una liga creada para consumo interno. La capa es bastante oscura, con venas bastante notables, muy propio de los Broadleaf. Esa capa tan característica en este cigarro tiene aromas de cuero y galletas quemadas, mientras que en el pie se siente chocolate, algo de cuero y frutos rojos. En la calada en frío los aromas de chocolate se sienten más sutiles, como si se tratara de una concentración menor, junto con algo de madera. Casualmente lo piqué con la doble hojilla con limitador, por lo que tuve que hacerle varios cortes por su moño de señora.

El Velvet Rat comienza menos dulce de lo que esperaba, pero con notas fuertes de madera, pimienta y café quemado, manteniendo las dos primeras notas durante gran parte del primer tercio y la aparición de chocolate hacia el final del segmento. Como casi todos los Liga Privada, la cantidad de humo es impresionante, pero realmente no es algo que se destaque en cada calada, mientras que el resto de los términos técnicos los puedo destacar felizmente pues el Velvet Rat se comporta de maravilla.

Tan positiva ha sido esta experiencia que en realidad olvidé tomarle una foto en donde el primer tercio era obvio, por lo que las fotos del primero y segundo tramo del cigarro son muy cercanas, aunque en este tercio la cantidad de humo se reduce bastante con respecto al anterior y para el último tercio el humo era normal, no solo para Liga, sino en general. En el segundo tercio aparecen sabores de tierra, que se combinan con los de chocolate y pimienta, mientras que en el retrogusto, que ha sido de pimienta desde el inicio, también aparecen notas tostadas… que no defino del todo, solo una sensación tostada.

Aunque el anillo de combustión se ha comportado bastante bien, la mayoría de los cigarros de capa Broadleaf que he fumado casi siempre han requerido un retoque. Este lo incluyo, aunque fue al principio de la fumada y no fue largo. Pero de todas maneras tengo ese retoque marcado en las penalizaciones del cigarro. Para el último tercio los sabores se concentran, se hacen más densos y más interesantes, presentando madera, frutos rojos y cotufas, mientras que la pimienta incluso se reduce un poco, al tiempo que el humo que desprende sigue muy normal, pero el que sale de las caladas es abundante y denso. Mantiene este estilo durante la hora y 45 minutos que me dura hasta que lo dejo cuando realmente no queda mucho por fumar.

Si hay algo que he aprendido luego de fumar algunos Liga Privada es que no se deben dejar añejar. Hay cigarros que simplemente están listos para fumar y Liga Privada está entre esos, sobre todo porque otros que he dejado añejar uno o dos años tienden a perder algunos de sus sabores o intensidad. Ese es uno de los grandes valores de Steve Saka con Drew Estate en específico y con la industria tabacalera en general: los cigarros listos para fumar, o el hecho que no tengas que guardar un cigarro durante años para que esté en su punto. Luego de 9 meses de humidor, este Velvet Rat se fuma muy bien, pero sí hay puntos en los que siente que ha perdido intensidad o que podría estar más fuerte, más Liga Privada, por así decirlo. No obstante, este es un cigarro muy bueno pero no coincido que sea el mejor Liga Privada, al menos no por $14 por unidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Liga Privada Velvet Rat
Dimensiones: 6¼ x 46
Tamaño: Único (Lonsdale)
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Brasil (Mata Fina)
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $14,00
Puntuación: 87