Aganorsa Leaf – Guardian of the Farm Cerberus (Lonsdale)

Las múltiples vueltas y diatribas y cambios por los que tuvo que pasar la marca previamente conocida como Casa Fernández para ser actualmente conocida como Aganorsa no fueron fáciles ni sencillas. Esto ocurrió, creo yo, por varios motivos que hoy en día son fáciles de identificar, pero quizá en el momento y en la confusión, no lo eran. El primero era porque en ese momento Aganorsa, la finca y la fábrica, hacían productos para distintas marcas más conocidas, incluyendo la marca de la casa: Casa Fernández. La segunda es que en medio del cambio de nombre, muchos cigarros comenzaron a llevar el nombre de Aganorsa junto con Casa Fernández y luego el nombre del cigarro, que no era muy llamativo ni provocativo, como Reserve, Signature o Connecticut. La tercera es que quisieron eliminar la marca Casa Fernández y al poco tiempo, cuando apenas si nos estábamos acostumbrando al nuevo nombre, asimilar otra marca de la casa bajo el mismo paraguas: JFR. JFR era una línea de bajo costo y crear líneas dentro de la marca que tiene productos de alta gama y de baja gama, y ponerle nombres nuevos a cada uno, facilitó la confusión para el consumidor que presta poca atención a estos pequeños cambios.

No obstante, pareciera que este año 2022 es cuando la marca y el consumidor finalmente calcen en su identificación del producto. Una parte importante de esto ha sido la línea Guardian of the Farm, y esta nueva extensión llamada Cerberus. Esta línea siempre ha rendido tributo a los perros que cuidan las fincas, comenzando con el Guardian of the Farm original, luego el Nightwatch por los que vigilan en la noche. Finalmente, con un aporte más fantástico y religioso, Aganorsa le rinde tributo al perro que cuida las puertas del inferno para evitar que los muertos regresen a la tierra, en la mitología griega: Canserbero. Como tantos otros productos de la marca, se trata de un puro nicaragüense en el que todas las hojas pertenecen a la finca, esta vez disponible en cuatro vitolas. Su capa es Corojo 2012, un nuevo varietal creado por la marca, que comenzaron a usar el año pasado en tripas y esta es la primera vez que usan en una capa.

Por el mismo diseño tan variado y lleno de relieves en la anilla, esta sobresale del cigarro y le da un aspecto como de 3D, o habrá quien piense que es un defecto… y quizá lo es, pero se ve muy bien. En realidad, después de fumar muchos cigarros de distintos tamaños, no recuerdo haber visto esto suceder, así que no sé qué tan defecto sea. La capa se ve bastante irregular en superficie, pero oleosa y brillante, con aromas a pasas, tierra y toques salinos. En la tripa son un poco más difíciles de apreciar los aromas, pues incluyen una fruta confitada como esa que lleva el turrón de frutas, que no es fácil identificar cuando tienes años sin probarla, notas de pan y pimienta. Lo pico con la doble hojilla y esa nota frutal confitada vuelve a aparecer, notas de chocolate y cuero también. El tiro se siente un poco raro, aunque no diría que está apretado, pero no es fluido tampoco y no voy a tratar de definirlo más allá de que no es el ideal.

El tema con el tipo de lente que uso en la cámara (o el efecto en el teléfono) es que me deja mucho más borroso de lo que espero el fondo. Pero porque el cigarro se llama Cerberus y el clima que aparece en el fondo es de una tormenta, esperaba que se notara más y fuese más llamativo. No es el caso, pero al menos quedó bien la foto. Los sabores son fuertes de nueces y tierra, que incluye luego madera a lo largo del tercio, chocolate negro, pimienta y crema, mientras que el retrogusto es de cuero, crema y pimienta. La intensidad de los sabores es media-alta, razón por la que agradezco esta vitola, mientras que la fortaleza también es media-alta, nuevamente gracias a la vitola. El tiro no me da ningún problema después del encendido y el anillo de combustión se comporta de maravilla, en verdad. El humo es abundante en cada calada y este clima lluvioso y ventoso no hace que mantener el humo in situ sea muy sencillo.

En el segundo tercio los sabores de madera se colocan como protagonistas, más específicamente sabores a cedro. Le acompaña una nota cítrica de cáscara de limón que hace que el cigarro se sienta más picante en nariz, que junto con los sabores de tierra, nueces y notas herbáceas, hacen de esta experiencia una muy agradable. El retrogusto es igualmente variable, con notas de madera y pimienta, y algo de tierra. Esa pimienta aumenta considerablemente cuando supero la mitad del cigarro, pero también incluye notas tostadas o ligeramente más ahumadas. En realidad no son abundantes los cambios en el segundo tercio, pero sí se siente más agradable la fumada, con los mismos sabores que el tercio anterior, salvo la cáscara de limón, pero el hecho que hay cambios en el orden de intensidad hace que se sienta como una experiencia con más matices. Fuerza e intensidad se mantienen en media-alta, con una quemada que no es del todo recta, pero tampoco es problemática y produce abundante humo.

No hay grandes cambios en relación a los sabores del último tercio, pero sí hay un nuevo orden en ellos e incluso llegan a aparecer notas suaves de algunos nuevos, que incluyen un nuevo matiz de ese sabor tostado que se siente más como mantequilla quemada, e incluye cedro, pimienta y tierra. Hay algunas notas de especias tostadas, como de nuez moscada horneada, sin querer ser demasiado específico pero sí que es como cuando hay una torta de especias en el horno. La intensidad de los sabores llega a alta y la fortaleza a media-alta, pero la experiencia realmente agradable y gratificante, especialmente al marcar una hora y 45 minutos en un cigarro que esperaba finalizara unos 30 minutos antes.

Leyendo algo de otras reseñas sobre este cigarro, las cuales siempre reviso especialmente para saber (y transmitir) un poco de su blend y su historia, veo una consistencia preocupante en problemas de quemado del cigarro, especialmente en aquellas publicadas entre marzo y mayo de este año. Yo estoy publicando esto en agosto, pero sería fácil asumir que el cigarro proviene de la misma producción, pues su tiempo de guarda es mucho menor al mío. Dicho eso, me siento afortunado que mi cigarro quemó muy bien y solo tuve que reencenderlo una vez, y fue porque me alejé de él un rato. La experiencia fue muy positiva pero si bien Aganorsa fácilmente puede quedarse con la mejor parte del tabaco a la hora de distribuirle a otras marcas, pareciera que deben mejorar algunas cosas en su control de calidad. No obstante, juzgar un cigarro por la experiencia de alguien más no es justo. Mi experiencia con el Cerberus fue muy positiva.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa
Marca: Aganorsa Leaf
Modelo: Guardian of the Farm Cerberus
Dimensiones: 6 x 44
Tamaño: Lonsdale
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo 2012)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 90

Ron: Santiago de Cuba 8 Años

Hay un refrán que escuché en USA, aunque fácilmente puede no ser originario de ahí, pero que he usado varias veces en este blog: no puedes juzgar a un pez por su habilidad de trepar árboles. Precisamente significa que si un producto no está hecho para algo, no puedes juzgarlo porque no lo haga. A donde quiero ir con esto es que el ron cubano está hecho para ser un producto seco y ligero, algo que fácilmente se mezcle para la creación de un cóctel, y que no sea ni dulce ni envolvente en sus sabores. Así es el ron cubano tradicional y cualquier otro ron cubano que sea dulce o que tenga aromas propios de un añejado largo, o que diga que es destilado en alambique, simplemente no pertenece al estilo propio del ron cubano.

También hay que tener en cuenta que Cuba se encuentra bajo un embargo comercial impuesto por USA desde 1962. Aunque puedes buscar las noticias que quieras y leer sobre como ese embargo «desangra y ahoga al pueblo cubano», la realidad es que ese embargo simplemente significa que Estados Unidos y Cuba no pueden ser aliados comerciales y no pueden intercambiar productos. Sin embargo, Cuba está en total libertad de negociar, ser aliado comercial e intercambiar productos con los otros 193 países que existen en el mundo. Actualmente tiene acuerdos comerciales continuos con cerca de 70 países, entre los cuales no se encuentra Estados Unidos, por supuesto.

Sin caer en retórica propagandística, entre los productos que no puede adquirir Cuba para su industria ronera, se encuentran las barricas de whiskey americano. Por tanto, el ron cubano tiende a añejarse en barricas de roble blanco francés o barricas de roble blanco americano que adquieren de otros países, que normalmente son de tercero, cuarto, quinto o más usos y, por tanto, no tienen las propiedades del roble blanco americano tan marcadas.

Luego de todo este preámbulo, la denominación de origen protegida de Cuba tiene una salvedad que en lo particular, siempre me ha levantado sospechas. Se trata de que si bien el tiempo mínimo que puede permanecer el alcohol en barricas para poder ser llamado ron es de dos años, y que toda mezcla que se haga debe ser envasada en barricas y pasar por un añejamiento adicional de dos años antes de ser embotellada, el reglamento también permite la inclusión de aguardiente de caña (menor a 2 años) en la mezcla final con el objetivo de «afinar» el sabor y color del producto.

Es decir, pueden tomar un alcohol y añejarlo dos años para que este sea llamado ron. Luego pueden tomar rones de distintas edades, en las cantidades que quieran, y combinarlos para producir un ron que ellos marquen de 8 años (como es el caso de este), siempre que dicha mezcla contenga algo de ron de 8 años, y esa mezcla añejarla dos años más. Pero antes de embotellarla, pueden tomar esa mezcla y extraer una cantidad estipulada por ellos y reemplazarla por aguardiente menor a 2 años (6 meses, por ejemplo), y no declararlo en la botella y seguir vendiéndolo como un producto de 8 años. El que produce esto y quien lo supervisa es la misma organización, además.

Santiago de Cuba es la segunda mayor marca cubana, de la cual Diageo adquirió los derechos de distribución fuera de Cuba en 2019, por lo que seguramente veremos más de ella. Al momento de esta publicación tiene 4 productos diferentes: Carta Blanca (ron blanco), 8 Años (ron añejo), 11 Años (ron extra añejo) y 12 Años (ron extra añejo). En su página web no hablan mucho del proceso ni del control de calidad, salvo destacar que se trata de un ron de melaza y que es ideal para disfrutar en cócteles o en las rocas. El producto se encuentra embotellado a 40% de alcohol.

El color de este ron es entre amarillo y paja, con destellos ligeramente más oscuros, pero generalmente bastante claro.

En nariz tiene aromas ligeramente químicos, como una combinación de humedad con esmalte. Pero también tiene aromas de chocolate en polvo, vainilla, caramelo, madera, durazno y manzana verde. Es bastante floral también, incluso lo llamaría interesante.

En boca sorprende por lo corta que es la permanencia. Lo pruebo y en menos de 10 segundos ya no siento sabores. Estos sabores incluyen canela, pimienta y madera, con algunas notas suaves de miel, azúcar y vainilla. El retrogusto es de chocolate y caramelo.

Pero insisto, me sorprende lo corto que es en sabores. Incluso lo llamaría demasiado corto para ser un ron de 8 años, confirmando aún más que no lo es. Tampoco se siente como un ron que ha sido envejecido naturalmente y eso fue algo que conversamos durante la cata, pues habían algunos expertos en el área, quienes mencionaron que existen métodos para acelerar la maduración de algunos rones y que, aunque no son procesos infalibles, el producto termina teniendo un sabor de más añejado, sin cumplir con el tiempo. No estoy diciendo que este sea el caso, pero sí que es muy sospechoso su sabor, pues es completamente distinto al de muchos rones que están naturalmente añejados y los sabores son consistentes con un añejado acelerado.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: 8 Años
Marca: Santiago de Cuba
Origen: Cuba
Edad: hasta 8 años
Precio: $30
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 68

Patina – Maduro (Rustic)

La versión Maduro del Rustic de Patina es una extraña producción, no porque sea un Maduro, que es prácticamente la segunda liga más popular después de la producción original de un cigarro. Es decir, cuando aparece un cigarro nuevo en el mercado, es muy habitual que al poco tiempo aparezca una nueva versión del mismo con capa madura, y eso es lo que sucedió con el Rustic. La extrañeza de este producto es que Maduro no fue la versión que apareció justo después, sino que fue la tercera. Primero salió en 2017 en capa Habano y Connecticut, y no fue sino hasta 3 años después, en 2020, que apareció la versión de capa madura. Con este producto la marca espera cubrir todas las expectativas de fumadores, siendo el Rustic su producto central. Sin embargo, gracias a la pandemia, solamente estuvo disponible originalmente en dos vitolas y aunque existen planes de tener más, no se han terminado de producir. Esto ha ocurrido principalmente porque ´para una marca pequeña como esta, la producción de un nuevo tamaño requiere más tiempo.

Un tema que tiene Patina con su producto es que no identifica las hojas que lo componen. No va más allá de decir si es una hoja madura, Connecticut o Habano, según sea. Sobre este cigarro solamente describe que es hecho en Nicaragua, pero no hay más en cuanto a su composición. Mi experiencia con cigarros que llevan la palabra Rustic o Rustico/a en su nombre ha sido bastante polarizada, contando el Rustico Maduro, un cigarro dominicano que incluso cinco años después de haberlo probado, sigue estando entre mis peores fumadas. Por otro lado, el Nica Rustica de Drew Estate, cuatro años después de haberlo probado, sigue estando en mi Top 10. Pero este cigarro al parecer se llama Patina Maduro, pues Rustic es el nombre de la vitola. La otra vitola en que fue producido, con medidas de 6×56 se llama Patina Maduro Oxidation. En realidad el cigarro no se ve rústico, sino muy tradicional y quizá un tanto carente de superficie lisa, pero muy lejos de lo que consideraría rústico, o más bien lo que se llamaría corrugado. Aromas a chocolate y nueces sobre la capa, notas dulces e incluso algo alcoholadas en el pie, como de un rye whiskey, establo, pimienta y caramelo. Finalmente lo pico y la calada en frío me presenta un tiro algo apretado y aromas a maíz, pimienta y esa misma sensación de rye whiskey.

Ese apretado en el tiro del Patina no se quita en las primeras caladas y de hecho, todo el primer tercio fue un suplicio que, si no fuera porque le tenía unas ganas locas a este cigarro y que los pocos sabores eran buenos, lo hubiese dejado de lado. Precisamente, por ese tiro los sabores no eran fuertes y había un componente de tiza que no me convencía tampoco, pero como estaba conversando con un amigo, tampoco estaba demasiado impaciente con el cigarro y lo mantuve. Mientras que los toques dulces en los cigarros de capa madura tienden a ser comunes, el Patina no ofrece ninguno y aparte del sabor de tiza, son sabores a tierra y toques de pimienta los que siento en esta primera sección. Tuvo ocasiones en que amenazó con apagarse, todas por el defecto de tiro, pero incluso sin apagarse le di candela para avivar rápidamente el encendido, lo cual también da un anillo de combustión irregular, pero la ceniza se sostiene hasta que le di candela, con una intensidad baja y fortaleza media-baja.

Afortunadamente supero el problema del tiro finalizando el primer tercio y los sabores comienzan a inundar la fumada, aunque inundar probablemente no es la palabra correcta, pues el cigarro aún carece de notas dulces y se siente algo seco, o lo que caracterizaría como sabores secos. Los sabores son de pimienta y madera mojada, pero nada que llamaría complejo. El problema con un perfil de sabores secos es que no te hacen producir mucha saliva de una calada a la otra y el efecto de eso es que la garganta se seca más y eso es exactamente lo que sucede cerca de la mitad de la fumada. Superado el punto medio, aparece por primera vez una sensación dulce en el cigarro y es precisamente medio alicorada o relacionada con un licor, o más específicamente un vino Pedro Ximénez. Mientras que los sabores siguen sutiles y confusos en esa ausencia de dulce, ya en términos técnicos se comienza a comportar muy bien, con una quemada uniforme, sin requerir retoques ni amenazar con apagarse y una ceniza muy bien formada. Intensidad de sabores media-baja y fortaleza media.

Los sabores de madera y pimienta siguen siendo los característicos de este cigarro y consistentes en todos los tercios, con algunas variaciones de tierra pero cero inclinación hacia los sabores dulces y ese de PX en el tercio anterior probó ser una sugestión, un deseo o simplemente un toque casi insignificante. El resultado es casi el mismo del tercio previo, con una marcada sequedad en la garganta, pero hay que destacar que se comporta bastante bien en su sutileza y aunque los sabores no me llaman la atención, el Patina quema muy bien y se mantiene encendido sin tropezones. Al cabo de casi dos horas, gracias a esa lentitud en la quemada del primer tercio, el Patina Maduro llega a su fin.

Lo que más me llamó la atención de este cigarro fue que me habían hablado maravillas de su versión de capa Connecticut y pensé que en capa madura sería otra maravilla. En frío, sentí notas de licor que de verdad me despertaron el mayor interés y debo admitir que luego de haberlo fumado me siento un poco defraudado no solo porque no fue una maravilla, sino también porque no hubo mucha (por no decir ninguna) incidencia de esos sabores en la fumada. Sin embargo, darle una mala evaluación a un cigarro porque no cumplió tus expectativas sería injusto, pues el cigarro no prometió nada y si algo hay que valorar es la consistencia de los sabores y la construcción. No obstante, este es un blog personal con opiniones personales y gran parte de la puntuación final radica en la experiencia al fumar y la verdad es que esa experiencia no fue tan positiva, tanto por el tema de la quemada inicial, como la experiencia en general.

Ficha Técnica:
Fabricante: Nicaragua American Cigars
Marca: Patina
Modelo: Maduro
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Rustic (Robusto)
Origen: Nicaragua
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $11,00
Puntuación: 84

Punch – Short

La versión cubana de Punch estrenó un nuevo formato hace un par de años, que llamó Short, con dimensiones de 4¾ pulgadas con un cepo de 50, que es una vitola completamente nueva dentro de todo el portafolio de Habanos SA, pero viene siendo casi un robusto. Afortunadamente y aunque es algo nuevo, no se trata de una producción limitada, sino de algo regular y existente en cajas de 10 cigarros. El éxito de la nueva vitola y el blend le valió el peldaño número 5 al cigarro en el Top 25 de Cigar Aficionado en 2020. Algo muy merecido, pues hacía muchos años que Punch no recibía un nuevo producto en su vitolario, especialmente porque Punch no había sido considerada como una gran marca de Habanos SA desde hacía unos años y con el paso del tiempo perdían más y más productos, siempre con alguna edición limitada o regional, pero nada que se consiguiese con relativa facilidad. Este me lo obsequió la gente de Kukenan Tobacco, quienes son los únicos distribuidores autorizados en Venezuela a importar habanos, y aparecen en la página de Habanos SA como tal. Incluso, si haces clic en el link de Habanos SA, verás a un servidor mencionado en la publicación.

A la hora de evaluar capas, hay dos cosas que suelen ser sinónimos de buen sabor: brillo y venas. Si brilla es porque los aceites de la capa son abundantes y estos pueden producir buenos sabores, y las venas normalmente son indicativo del paso de clorofila cuando la hoja era verde e indica que era una hoja bien alimentada. Esto no quiere decir que si a la hoja no se le ven las venas o no brilla, no tendrá sabor, pues también depende de la hoja, pero en el caso de la hoja de este Punch, no se notan muchas venas ni mucho brillo, aunque sí tiene varias montañas pequeñas sobre su superficie, así como aromas a chocolate negro, madera y una nota de cereal, siendo esta última la que más destaca en el pie, mientras que la calada en frío tiene una nota muy suave de pimienta, nueces y madera.

Es común ver un cigarro pequeño y asumir que se trata de un cigarro mañanero o algo que combinaría bien con café y, al igual que muchas costumbres de tabaco, creo que esto es una herencia de los habanos. Específicamente con este Punch, las primeras caladas realmente me hacen desear tener un café al lado, porque sería una combinación ideal gracias a los sabores picantes y precisamente de café que presenta el cigarro en sus primeras caladas. También hay notas de tierra hacia la mitad de ese tercio, que más que tierra me hacen pensar en terroir, pero eso ya soy yo tratando de ser muy exquisito. Hacia el final del tercio hay sabores sutiles a galletas danesas y pasas que me hacen salivar más, y darme cuenta que estoy fumando un habano de verdad, que no es la primera vez pero el sabor de este Punch recuerda incluso los habanos de mayor edad. La quemada es torcida, como suele suceder, pero se corrige sola y por los momentos nada preocupa mucho.

Los sabores del segundo tercio guardan una pequeña concordancia con los anteriores, pero pese a su tamaño reducido, las diferencias entre tercios son marcadas. Aquí hay los mismos matices de tierra, pero acompañados de chocolate (el de los aromas en frío), maní tostado y cuero viejo, y superada la mitad aparecen notas de pecans. Contra todo pronóstico, la quemada ha mejorado, tiende más hacia la rectitud y pese a su tamaño, en verdad no se ha caracterizado por ser una fumada corta. Más viene tiene buena duración y me toma un poco más de media hora cruzar el ecuador del cigarro. La fortaleza está en media y la intensidad de los sabores en media alta, que es un equilibrio ideal.

El último tercio hace lo esperado y se simplifica, y en un cigarro de estas dimensiones creo que sería un error hacer que sea distinto el último segmento pues ya estás fumando con la punta de los dedos, la punta de los labios y, si eres más exquisito, la punta del palillo. Los sabores son de café, cuero y notas ligeramente dulces de esas galletas danesas, muy similar al primer tercio. Sigue quemando bien y aunque quisiera que quemara más lento, más por extender la experiencia que por defectos del cigarro, pero con 75 minutos de fumada marqué un buen ritmo y una evolución constante. No se llega a calentar de más, pero cuando no queda mayor opción lo dejo morir con dignidad.

Algo que verás poco en este blog son habanos, y no es que no me gusten, sino porque con tanta disponibilidad de falsificaciones y su diferencia de precios con respecto a los centroamericanos, es difícil a veces justificarlos. Pero un factor determinante es cuando tienes la prueba de que se trata de un habano original y la única manera es cuando la empresa que los distribuye es avalada por Habanos SA. Ese proceso puede sonar burocrático y difícil, pero es la única manera de garantizar el producto y la razón por la que puedo disfrutar este Punch sin dudas y sin problemas. Hace como una semana probé un H. Upmann cubano de origen dudoso, y aunque estaba bueno, no quise hacerle reseña tan solo por la duda. El Short de Punch es un habano como los buenos habanos son, tanto los de antaño como los más nuevos, que inevitablemente tienen ese toque de antaño. En un formato tan pequeño te quedas un poco con las ganas, pero dado que no son los que han disparado sus precios recientemente, no cuesta tanto desquitarse.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Punch
Modelo: Short
Dimensiones: 4¾ x 50
Tamaño: Paraísos (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $18,00
Puntuación: 91

Sinistro – The Last Cowboy (Petit Belicoso)

Sinistro Cigars es una empresa ubicada en Glendale, en el estado americano de California, James Agopian en 2015 y en constante crecimiento desde entonces. Sus cigarros tienen nombres tan crípticos como Mr. White Gold Edition, Honor Among Thieves y una línea que pareciera rendir tributo a los personajes de Reservoir Dogs, llamados Mr. White, Mr. Red y Mr. Black, aunque ese tributo es una elucubración mía, pues nada en la marca especifica eso. Este pequeño cigarro llamado The Last Cowboy está disponible también en otras vitolas no tan pequeñas, pero contiene una capa Connecticut Broadleaf y una punta con capa Candela, mientras que en el capote hay San Andrés mexicano y la tripa contiene Olor dominicano. Los cigarros son torcidos por La Aurora, en República Dominicana.

Con la mejor de las intenciones digo que The Last Cowboy es un cigarro realmente feo. Toda esa intención de que se vea rústico está perfectamente lograda en este cigarro, con sus decoloraciones, variaciones, imperfecciones y abundancia de detalles sobre la capa, el pie, la anilla y la perilla. Definitivamente el creador de este cigarro está claro que las venas son lo que más sabor le da a la capa y este cigarro está lleno de ellas. En la capa los aromas principales son de frutas fermentadas, paja y notas dulces. Me llama un poco la atención que la calada en frío no es tan apretada como esperaría de un cigarro con el pie cerrado, pero siendo un belicoso, estoy seguro que tendré que hacerle otros cortes de cualquier manera. La calada presenta los suave de pimienta, café y algo especiado que no alcanzo a definir.

The Last Cowboy comienza tal como imaginaría un Western: con mucha tierra. Afortunadamente no es lo que caracteriza a la fumada y, salvo los sabores a grama recién cortada durante los primeros centímetros, sin duda gracias a la capa candela, rápidamente dentro del mismo tercio aparecen notas de chocolate y pimienta. Aunque la quemada no es perfecta, tampoco es preocupante y el humo es abundante en cada calada, con una intensidad media-alta en sus sabores y una fortaleza media. Hacia el final del tercio hay notas más dulces, como de caramelo.

El segundo tercio del cigarro tiene mucha más pimienta que el anterior, pero esta no es suficiente para alzar la fortaleza del cigarro más allá de lo que ha sido hasta el momento, pero lamentablemente sí parece superar algunos de los sabores más sutiles que había sentido en el tercio anterior, por lo que la tierra es un dejo al final de la fumada y los sabores herbáceos simplemente no existen. Pero esas notas dulces del final del tercio anterior siguen presentes en este, con nuevos matices, que ya no son tanto de caramelo sino más bien como de miel ahumada, o algo en ese estilo, muy llamativo y diferente.

Gracias a que tiendo a esperar al momento perfecto o darle vueltas al cigarro y definir la mejor posición para la foto, las imperfecciones del The Last Cowboy no se notan tanto en cada imagen, pero la quemada ha requerido algunos retoques para garantizar una fumada agradable y sin problemas. Los sabores de pimienta se reducen, lo que permite que nuevamente aparezca el sabor a tierra en el cigarro, pero le acompañan nueces y madera, mientras que esas notas dulces siguieron evolucionando y mostraron algo más al estilo de marshmallow, con humo abundante y los mismos índices de fortaleza e intensidad. Al cabo de una hora, The Last Cowboy llegó a su fin.

The Last Cowboy presenta una fumada muy agradable, que no es muy compleja pero sí variada. Los dos tipos de hojas sobra la capa realmente le dan variaciones a la fumada, como es de esperar. Pero esa sección de capa candela realmente desaparece rápidamente y lo que queda no es tan fuerte como ese contraste te haría pensar, ni tan drástico como parece. Los sabores son agradables y variados y la imagen de la anilla y lo rústico que se ve todo solamente le añade personalidad al cigarro y a la fumada. Una gran construcción añade a la calidad del cigarro y creo que con un buen café sería una fumada perfecta.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Aurora Cigars
Marca: Sinistro
Modelo: The Last Cowboy
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Petit Belicoso
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: República Dominicana (Olor)
Precio: $8,50
Puntuación: 88

Ron: Flor de Caña 12 Centenario

Flor de Caña data su historia desde 1890 en el central azucarero de San Antonio, ubicado en Chichigalpa, Nicaragua. La empresa fue fundada por Francisco Alfredo Pellas y hoy en día, más de 130 años después, es controlada por la quinta generación de la familia Pellas. Es una de las marcas más importantes de Centroamérica y una de las marcas más reconocidas del mundo, más recientemente por su aspecto orgánico y «verde» de marca.

Según su página web, el ron es producido a partir de melaza, obtenida de la caña que es cultivada en los alrededores de la destilería. La melaza es fermentada y destilada cinco veces mediante el proceso de columnas. El destilado es añejado en barricas de roble blanco americano exbourbon. El número 12 en la botella representa un promedio de la edad del contenido, con algunas variaciones en cada lote, para poder lograr algo de consistencia entre uno y otro.

Dado que las leyes en cuanto al etiquetado del ron varían tanto de un país al otro, el consenso es que el año que aparece en la botella indica el ron más joven. Sin embargo, al suprimir la palabra años, se saltan esa legalidad. No obstante, indicar que el 12 representa un promedio no es indicativo de la edad del ron. Bien podrías poner 99% del contenido de 2 años y 1% de 23 años y el promedio daría 12.

Esta botella incluso menciona la palabra años, porque es para el mercado americano y ahí no existe una ley que controle al ron nicaragüense, lo cual es peor.

Pero se nota como un ron de buen color, buenas lágrimas y aromas interesantes a caramelo, madera, pimienta, cáscara de naranja, vainilla y cardamomo. Al poco rato también hay sensaciones de frutos secos, como nueces, pecans, cola, chocolate y pasas.

En boca se siente como un ron equilibrado y complejo, con notas fuertes de melaza y caramelo, madera, pimienta, vainilla, canela, clavo y guayabita. Los aromas de naranja se sienten en boca como mermelada de naranja amarga, y finalmente me encuentro con notas de chocolate negro. El retrogusto es de café y cola.

El tema que tiene este ron, más allá de los años que marca y que no los representa, es que en nariz me encuentro con muchos aromas que me hacen esperar un ron dulce y Flor de Caña por lo general no le añade azúcar a sus productos y el 12 no es una excepción. Así que la industria y el mercado me han enseñado que estos aromas se traducen en un sabor dulce, pero la marca no hace a su producto artificialmente dulce y eso es muy importante y hace que el ron se pueda tomar continuamente, sin empalagarse.

Pero hay quienes esperan ese sabor dulce y les puede parecer un defecto que no lo tenga. Más allá de esa diferencia, no es un ron que se sienta barato, y a mi parecer ofrece lo mejor de ambos mundos: aromas muy agradables y sabores que no empalagan. Esto hace que un cóctel sencillo y de lujo, destaque muy bien. También es una de las razones por las que no dejo de recomendar la marca.

Ficha Técnica:
Fabricante: Flor de Caña
Nombre del Ron: 12 Centenario
Marca: Flor de Caña
Origen: Nicaragua
Edad: 12 años (promedio)
Precio: $32
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84