Ron: Roble Viejo Zafra 2005

Con mucho anhelo y expectativa finalmente pude conseguir el Zafra 2005 de Roble Viejo. Un ron al que siempre le he conseguido errores en la etiqueta, pero que nunca he podido dejar de apreciar. Revisar sus etiquetas mientras lo tomo es uno de esos placeres como era ver las carátulas de los discos mientras los escuchaba.

Algo que me llama la atención de la línea Zafra de Roble Viejo es que le hacen muy poca publicidad. En realidad descubrí que había salido cuando un amigo (que es coleccionista) me dijo que la había conseguido. Obviamente en su círculo ya era sabido, pero para el que no está en un círculo de fanáticos del ron, pues no. Pero considero que yo estoy en la periferia de ese círculo, pues fanático del ron sí soy; solo que no coleccionista, al menos no serio.

Pero pareciera que incluso para la propia marca, el Zafra tampoco tiene gran importancia. Al menos no como para identificar que hay distintas añadas en su página web. En la página simplemente menciona que el Zafra es una edición limitada de 1000 botellas, pero no identifica que la versión 2003, 2004 y 2005 son productos esencialmente distintos, como podrían ser Single Vintage 2004, 2005 o 2007 de Diplomático, por ejemplo.

En la etiqueta de este Zafra 2005 parecen finalmente haberse puesto de acuerdo sobre la edad del producto. Ya dice que es un Single Vintage de 15 años de edad tanto en la lata como en la página web como en la botella. Esta vez la botella no marca una fecha de embotellado, por lo que podemos asumir libremente que se trata de la edad que dice.

Sí dice que el contenido pertenece a las 10 barricas especiales que seleccionó el maestro ronero Giorgio Melis para producir las 1000 botellas a las que está limitada la edición. Tiene un par de errores ortográficos, pero nada que confunda sobre qué es lo que está contenido en las botellas, como sucedió con la edición 2004.

Ciertamente, una botella de 1,75 litros es algo exagerado para contener un destilado tan selecto, pero eso solo logra que dure mucho más el contenido. Más allá de eso, es una pequeña placa circular que lo identifica como Edición Limitada y una calcomanía inferior firmada por el maestro ronero y donde aparecer el número de la botella. Esta es la número 145 de 1000.

En copa se aprecia un líquido bastante oscuro, aunque no muy diferente al Ultra Añejo ni al Zafra 2004. Los destellos son entre ámbar oscuro y marrón.

Las lágrimas pareciera que nunca van a descender y para el momento en que lo hacen ya estoy apreciando sus aromas. En aromas se siente sumamente dulce, con notas de cáscara de naranja, nueces, vainilla, caramelo, pan (muy) tostado, pasas y azúcar morena. Es más, ese pan tostado fácilmente podrían ser crotones, si estos fueran sin aromas adicionales.

Esta multitud de aromas que relaciono con sabores muy dulces me haría pensar que en boca va a ser enteramente franco, por lo que los sorbos que le doy son cortos al principio. Sin embargo, me llama la atención que el sabor inicial no es realmente tan dulce, sino más cítrico, pero también hay miel, pasas amarillas, chocolate, pulpa de naranja, nueces y merey. El retrogusto es de esas pasas amarillas y de naranja pasada por soplete, como cuando vas a un bar decente y aprietan la cáscara de la naranja contra una llama y hace una esencia medianamente explosiva sobre el vaso.

Si tienes dudas de qué tan grande se ve o se siente la botella de 1,75 litros, aquí una muestra versus yo. Realmente es grande y no algo que puedas sostener con una sola mano. En realidad, en las fotos de más arriba, me temblaba la mano mientras la sostenía.

Una nueva edición del Zafra y una nueva muestra de lo increíble que es este ron. El Zafra 2004 me parecía insuperable, pero el Zafra 2005 lo hizo y es ahora el que me parece insuperable. Una de las cosas que me gustaba del 2004 es que no era muy dulce, y regularmente pienso que mientras más dulce sea el ron, más sabores está tratando de ocultar. El Zafra 2005 es más dulce, pero increíblemente mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Zafra 2005
Marca: Roble Viejo
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 15 años
Precio: $200 (por 1,75 litros)
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 97

Mis 5 cigarros preferidos en capa Camerún

Como buenos fumadores, es normal que siempre busquemos y estemos pendientes de conseguir productos que aporten nuevos sabores. Tal fue el caso con la capa Camerún, sobre todo en los años siguientes al embargo cubano, puesto que su calidad y sabores hicieron de ella una buena alternativa a la hoja cubana que ya no se conseguía tan ampliamente.

Sus sabores picantes y dulzones, su aroma increíble y la poca disponibilidad actual de la hoja hacen de ella un «arma secreta» del master blender que busca equilibrar los sabores de un cigarro que quizá se pasó de intensidades en la tripa o el capote.

Pero la capa Camerún no es sencilla y toma mucha paciencia que crezca bien, por lo que conseguir un buen cigarro de capa Camerún no es fácil. Suelen tener toques de pimienta y cuero, pero son dominados por notas tostadas y de madera. Uno de sus mayores exponentes es el Oliva Serie G, que a mí me gustó poco.

También sucede que la capa Camerún proveniente de África es bastante cara, por lo que es más común ver las versiones que vienen de Ecuador. Se trata de una hoja que se buscaba mucho por la complejidad de sus sabores, pero que luego de la explotación y mejoramiento de otras hojas, entró en desuso… o al menos en dejó de ser usada tan masivamente.

Pero fumar un cigarro de capa Camerún es un safari para el paladar, y estos son los que más me han gustado:

1. Arturo Fuente – Don Carlos

El Don Carlos de Arturo Fuente lo he probado en calidad de reseña en varias vitolas. Confieso que la primera vez no me gustó mucho, pero en esa época tampoco sabía mucho.

Sin embargo, se trata de una experiencia increíble y un cigarro que hoy en día busco bastante. Aunque en la imagen aparece en vitola Eye of the Shark, pero lo he probado en No. 3 (corona) y belicoso.

Origen: República Dominicana
Capa: Camerún
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Dimensiones: 5,75 x 52
Puntuación en reseña: 92

2. Arturo Fuente – Hemingway Natural

Técnicamente esta puede ser la misma hoja que usa la marca para el Don Carlos, aunque por su precio me atrevería a decir que esta es ligeramente más barata. Sin embargo, el propio Carlito Fuente menciona en la página web de la marca que esta línea se hace porque son los cigarros que le recuerdan a su padre y a los que él fabricaba en los inicios de la marca.

En su vitola Work of Art se trata de un cigarro equilibrado, complejo y muy interesante. Si si decides compartirlo con un destilado, la experiencia va a ser igualmente positiva porque su intensidad no es tanta para abrumar.

Origen: República Dominicana
Capa: Camerún
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Dimensiones: 4,875 x 46/60
Puntuación en reseña: 91

3. RoMaCraft – Baka

Al igual que muchos otros productos de RoMaCraft, este me gustó bastante, aunque no me parece lo mejor de la marca. En esta ocasión se trató de un cigarro corto y pequeño, pero muy complejo y con una maravilla de construcción, y el sabor dominante cambia tres veces durante la corta fumada. Para una marca que tiene un éxito continuo (al menos conmigo) en sus dos productos básicos: Cromagnon y Neanderthal, me causaba bastante curiosidad ver cómo podían lograr igualarlo.

Origen: Nicaragua
Capa: Camerún
Capote: N/D
Tripa: N/D
Dimensiones: 4 x 46
Puntuación en reseña: 90

4. La Aurora – Cameroon 1903

La Aurora es una de las marcas con las que peores experiencias he tenido de la manera más consistente. Fue por ello quizá que cuando me disponía a probar esta versión del 1903 Cameroon, no tenía expectativa alguna.

Muy para mi sorpresa, ha sido una de las mejores y sin lugar a dudas la puntuación más alta que le he dado a la marca. Es increíble que hacen cigarros de distintas calidades y precios, y que con el que mejor me fue es uno de los más baratos.

Origen: República Dominicana
Capa: Camerún
Capote: Ecuador
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Dimensiones: 7 x 47
Puntuación en reseña: 89

5. Aladino – Cameroon

Cuenta la leyenda que la liga de este cigarro fue creada en 2006 por Julio Eiroa, cuando la familia Eiroa era dueña de la marca Camacho (antes que fuese vendida a Davidoff en 2008) y que se utilizó por muy poco tiempo para el Camacho Select, con éxito modesto.

El Aladino Cameroon es un cigarro que recomiendo ampliamente por sus sabores, cremosidad y exactamente por esa diferencia con los sabores de la capa Cameroon típica.

Origen: Honduras
Capa: Honduras (Camerún)
Capote: Honduras (Corojo)
Tripa: Honduras (Corojo)
Dimensiones: 6 x 52
Puntuación en reseña: 88

Los cigarros de capa Camerún se hacen con experticia por toda Latinoamérica y aunque he probado otros que me han gustado mucho (incluso de AJ Fernandez), mis experiencias más consistentes han sido con los cigarros aquí mencionados.

Van 3 capas. Pronto otra más.

Lost and Found – Pepper Cream Soda Habano (Toro)

La línea Lost and Found es un proyecto que comenzó con el nombre de Impromptu y eventualmente comenzó a llamarse como se le conoce hoy en día. Desde el principio la idea era la misma: una colaboración entre Tony Bellatto, Robert Caldwell y Jaclyn Sears, en donde Caldwell encuentra cigarros que se han quedado «fríos» por una razón u otra en fábricas por toda América Latina. Sears diseña las anillas y Bellatto se encarga de la distribución y dirige el proyecto. Estos cigarros añejados y olvidados vienen de las mejores fábricas, bajo el compromiso que esa fábrica no es identificada y están disponibles en pequeños lotes.

El cigarro en cuestión es un toro de medidas 6 x 52, con una capa Habano dominicana y poca identificación en el resto de las hojas, más allá de que fueron fabricados en 2015 y con la salvedad que vienen de República Dominicana también, por lo que tengo pocas dudas del origen del cigarro, y una rápida búsqueda en internet lo confirma. Pese a su tamaño, el cigarro se siente bastante ligero, pero el cigarro tiene una capa con bastantes venas, pero buenos aromas cremosos, como lo dice la anilla, matices de vainilla y fruta sintética (como un chicle de frutas). En el pie se sienten notas de esa misma fruta sintética, que podría ser como los famosos chicles o caramelos de patilla (sandía) y finalmente en la calada en frío, notas algo discordantes, que incluyen nuevamente el chicle, pero también mantequilla y paja.

Desde las primeras caladas los sabores son bastante sutiles, con toneladas de humo pero no mucha intensidad en el rango de sabores, destacando principalmente notas de frutas sintéticas, como el típico chicle de tutti frutti, vainilla, crema y una sensación como de refresco de cola. En el retrogusto hay una ligera sensación picante y de caramelo, y este último a lo largo del tercio se riega hacia el paladar también. Si no fuese porque el cigarro identifica la capa como Habano, su fortaleza e intensidad de los sabores me harían pensar que es un Connecticut. El tiro es bastante suelto, pero el cigarro mantiene su forma muy bien, aunque obliga a fumarlo lento pues cuando le doy menor espaciado a las caladas se calienta bastante y se vuelve amargo.

En el segundo tercio mantiene sus notas sutiles a vainilla, fruta sintética y crema, siendo esta crema la que domina la fumada y mantiene al cigarro bastante suave, siempre que no le dé caladas muy largas, lo que hace que se sienta más picante, pero con un fuerte toque amargo, por lo que trato de espaciar las caladas. Hacia el centro del cigarro aparecen notas de madera, como las del interior de una caja de tabaco nueva y unas notas a pan blanco igualmente sutiles y que se mantienen en la fumada siempre que sea pausada. Sin embargo, con todo y que la fumada es pausada, el cigarro tiende a desviar su quemada, por lo que el anillo de combustión es variable y me obliga a tener el encendedor a la mano.

Para el último tercio los sabores apenas si se sienten, gracias a la concentración de la quemada en los toques finales, aunque la pimienta es quizá lo que más destaca y cada calada obliga a tomarlo con suavidad, pues pica bastante en la lengua y la garganta. A partir de la mitad el cigarro perdió su propiedad cremosa, siendo hasta áspero en el humo y logró apagarse solo unas tres veces, por lo que la combinación de reencendido, caladas continuas para mantener la llama y sensación más fuerte hizo que lo dejara de lado cuando todavía le quedaba un rato, aunque ya sin muchas ganas. Este problema de construcción también hizo que se calentara bastante y en ninguno de los casos era una experiencia agradable. No obstante, no es el primero que me fumo de estos y la experiencia anterior no sufrió estos problemas de quemado, así que me gustaría pensar que no es una constante en el cigarro. Cuando marcaba una hora con 20 minutos, lo dejé de lado.

Más que una edición limitada y escasa, la mayoría de los Lost and Found son una lotería. Su historia marca que son cigarros olvidados en fábricas de toda Latinoamérica, sin explicar las razones por las que fueron dejados atrás. Podría pensar mal y asumir que los dejaron porque tienen problemas, pero eso sería juzgar a toda la línea por la experiencia con un cigarro y en realidad he fumado varios Lost and Found con distintos resultados. Lo que sí es cierto es que son bastante variados y este Pepper Cream Soda Habano quizá no fue el mejor, pero seguiré probando.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Pepper Cream Soda Habano
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $10,50
Puntuación: 81

Ron: Worthy Park Single Estate Reserve

A veces el hecho de haber estudiado sobre ron en Venezuela me parece que tiene sus desventajas. No me malinterpretes; estudiar sobre ron en uno de los países que son más premiados en esta materia ha hecho que incluso los rones más baratos y que muchos locales podrían considerar como malos, sean infinitamente mejores que una gran cantidad de ron de la misma categoría en el resto del mundo.

Pero la desventaja es que en la gran mayoría de los casos, casi todo lo que pruebas es producto local. Principalmente porque es más barato, pero también por lo que mencioné en el párrafo anterior: para qué te voy a dar un producto mediocre o regular por $20 cuando te puedo dar un producto excelente por $12. Con ese valor en mente es que mucha gente dice que tenemos el mejor ron del mundo. Yo prefiero decir que nuestros rones están entre los mejores del mundo. ¿Pero que el venezolano sea el mejor? Nah.

Precisamente, por ideas como esas es que en Venezuela no tenemos ni idea de los rones de Jamaica y muchas personas desconocen la calidad que sale regularmente de esa isla. Mucho menos sabemos la importancia y calidad de Worthy Park como destilería y el Single Estate Reserve como producto.

Entre 2014 y 2018 muchísimas marcas pequeñas crearon ron de Jamaica destilado por Worthy Park, que muchas fueron marcas que solamente compraron una que otra barrica o más de la destilería y los añejaron en Europa, por lo que Worthy Park solamente vendía el alcohol destilado.

Pero Worthy Park es una de las marcas tradicionales de Jamaica, o al menos lo fue hasta los años 60, cuando cerraron por motivos principalmente políticos. En 2005 volvieron a abrir y comenzaron a almacenar bastante ron de excelente calidad y de producción propia.

Un par de cosas que vale la pena destacar aquí es que Worthy Park ha funcionado como proveedor de alcoholes destilados a una variedad de marcas, principalmente europeas, pero ha sido en los últimos 4-5 años que han comenzado a tener producciones regulares, por lo que es relativamente común ver botellas mayores a esa edad destacar que son destiladas por Worthy Park, pero en productos más recientes destacan menos su origen.

Por otro lado, Worthy Park no utiliza dunder o much en su fermentación, sino que produce una levadura especial y única para este proceso. Dunder consiste en guardar y embarricar el residuo de cada destilación (a veces conocido como vinaza) y reusarlo como parte del proceso siguiente de fermentación. Esto es parte de lo que le da el sabor tan característico a muchos rones jamaiquinos, como los de Appleton Estate, por ejemplo.

El Single Estate Reserve se trata de un blend de rones añejados entre 6 y 10 años en barricas exbourbon. Sin embargo, en la etiqueta dice Pure Single Rum, que bajo algún parámetro es válido aunque confunde fácilmente. La botella también destaca que el 100% de su contenido fue destilado en alambique y el producto final es embotellado a 45% de alcohol.

En copa se trata de un producto de color amarillo bastante pálido, lo que me hace pensar que tiene poco o ningún colorante.

Con un contenido alcohólico de 45% es considerablemente más alto de lo habitual en el mercado, pero esta volatilidad permite apreciar aromas sin tener que meter mucho la nariz en la copa. Los sabores destacados son chocolate, toffee, caramelo, té inglés, algo que me recuerda al whisky, particularmente los single malt de Speyside, banana y coco. Esos dos sabores frutales se sienten con una marcada intensidad, por lo que cuando lo estaba oliendo se me ocurrió decir con una voz muy elocuente «este dunder se siente clarísimo» y quien me dio a probar la botella me respondió «este no usa dunder»… le faltó terminar la frase con un «estúpido», pero eso me llevó a investigarlo. Sin embargo, en aromas sí se siente muy al estilo de Appleton Estate.

En boca es notable lo picante que se siente, con fuertes notas originarias de la barrica de bourbon, como son madera, vainilla, jengibre y luego sensaciones más dulces como toffee, chocolate, coco y piña, y finalmente ese sabor de té inglés muy marcado. El retrogusto es de madera y ralladura de limón, con una nota suave de cardamomo.

Precisamente, lo que mencionaba al principio del artículo: probar tantos rones de Venezuela ciertamente me ha permitido apreciar y reconocer muchos sabores locales, casi al punto de poder probar un ron y decir «sabe a ron venezolano», que es algo que he dicho regularmente con el Barceló Imperial, por ejemplo. Pero con los rones de Jamaica, el hecho que son tan variados, me lleva a pensar a veces si existe algún sabor tradicional o típico de ellos.

Al principio pensé que era ese sabor típico del dunder, pero después de pasar por este Worthy Park, veo que no tiene nada que ver. Hampden es otra marca jamaiquina que usa dunder, así que espero pronto poder probar algo de ellos y tratar de encontrar un hilo conductor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Worthy Park Distillery
Nombre del Ron: Single Estate Reserve
Marca: Worthy Park
Origen: Jamaica
Materia prima: Melaza
Edad: 6 a 10 años
Precio: $45
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 90

Trinidad – Espiritu No. 1 (Robusto)

Hace un par de meses un amigo le regaló uno cigarro de estos a otro amigo. Dado que yo era el intermediario, me las arreglé para recibir uno también, pues eso de estar haciendo favores de gratis no funciona. En realidad me llamaba la atención probar este cigarro, porque aunque en vitola toro lo he fumado hasta el (casi) cansancio, en robusto ni tan siquiera lo había visto antes. Investigando un poco descubrí que es hecho en cinco vitolas distintas, pero la de toro es la que más he visto y tengo la teoría que mientras la mayoría de los master blender hacen sus cigarros con base en robusto o corona, AJ Fernandez los hace en toro, pues casi siempre es el tamaño que compro de sus productos.

Visualmente no hay gran diferencia con su homónimo de mayor tamaño: una superficie relativamente lisa, construcción aparentemente perfecta, pequeñas venas en la capa y aromas a establo, caramelo, madera y eucalipto. En el pie aromas a cereales, paja y café, pero la calada en frío presenta aromas similares pero repotenciados, destacando establo, chocolate y una naranja sintética que me recuerda al refresco de naranja Hit (o Fanta, si no estás en Venezuela). La descripción del cigarro pone que todas las hojas provienen de Nicaragua pero no describe qué tipo de hojas son, aunque por los sabores y la experiencia me voy a atrever a decir que es un Habano rosado, pues los tonos rojizos me parecen inconfundibles y quizá ya sé un poco más de tabaco que antes.

Ese golpe de pimienta típico nicaragüense y de AJF me recibe con una intensidad que ya me siento parte de la casa, como cuando visitas a alguien a quien ves muy a menudo y llegas a su casa directo al baño, porque ya te sientes como un local. Los sabores no se hacen esperar e incluyen cáscara de naranja, pan, notas minerales que no son exactamente tierra y café que dejaste colar durante demasiado rato… cosa que me pasa a menudo porque pongo el café a hacer en la greca y luego se me olvida. A lo largo del tercio también hay notas de maní, más minerales, (mucha) más pimienta y un retrogusto entre herbáceo y cítrico. Curiosamente, la pimienta no se siente tanto en el retrogusto, pero la sensación picante en la garganta llega a ser molesta por su intensidad y continuidad.

El segundo y último tercio son muy similares, al punto que se me olvidó tomarle foto a esa última sección, pero los sabores de pan en distintos estados de tostado, que van desde recién hecho hasta casi quemado, son abundantes. El resto de los sabores se mantiene presente y con una intensidad entre media y alta, pero la pimienta se suaviza en el segundo tercio y estalla con toda su intensidad previa e incluso un poco más en el último. Los sabores en líneas generales en estos dos tercios varían en intensidad de mineral a dulce a pan, aunque esa nota mineral genérica se convierte en salada al final y llega al punto que se aproxima en intensidad a la pimienta y hace que el cigarro incluso se sienta muy salado. En términos de construcción mantiene la misma calidad que hace de AJ Fernandez un estandarte de calidad, al punto que marcar una hora y media de fumada fue fácil y hasta los 35 minutos sobre la hora fue el límite, pues la pimienta y la sal estaban a un punto que ya no estaba disfrutando del cigarro y lo dejé.

Hace unos 4 o 5 años, decir que disfrutaste plenamente de la fortaleza e intensidad de un cigarro de Altadis podría haber sido imposible. Sin embargo, gracias a la inversión de la marca y la diversificación de los procesos y orígenes, hoy en día la empresa hace múltiples cigarros de altísima calidad y no todos por AJ Fernandez, aunque una gran mayoría. Siempre he mantenido que el Espiritu No. 1 ha sido uno de mis grandes hallazgos, pero siempre lo he fumado en toro. En robusto tiene la misma calidad, pero no lo disfruté tanto, quizá porque el toro es un poco más diluido, por así decirlo, y creo que esa dilución es perfecta para este cigarro, que en robusto tiene sabores muy similares a los del toro (porque tiene que ser así), pero los más intensos son los que menos quisiera.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Trinidad
Modelo: Espíritu No. 1
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 86

Whisky: Kilchoman Machir Bay

Kilchoman es una destilería fundada en 2005 sobre un grupo de edificios y estructuras en desuso, ubicadas en una finca llamada Rockside, en la costa oeste de la isla escocesa de Islay. La destilería cultiva una parte de la cebada requerida para su producción y luego la maltea, destila, madura y embotella, haciendo de ella uno de los procesos más locales de Escocia, que controla desde el grano hasta la botella.

Machir Bay es una bahía ubicada en la costa atlántica de la isla, en la que han sucedido varios accidentes debido a lo truculentas que son sus aguas y las corrientes. Desde 1835 se llevan registros de múltiples tragedias que se han dado en esas aguas, en su aire sumamente salado y en la intensidad que (según ellos) se palpa en el ambiente. Esta intensidad prometen que está embotellada en el producto.

Este producto no lleva marca de edad, por lo que se le conoce como un NAS por sus siglas en inglés: No Age Statement. Según la destilería, aunque está marcado como un single malt, es una combinación de whiskies de malta, lo que se conoce como Vatted Malt Whisky, al igual que puede ser el Monkey Shoulder. Los whiskies que participan en esta mezcla tienen 3, 4 y 5 años de edad, añejados en barricas exbourbon y luego la mezcla es finalizada durante 8 semanas en barricas exjerez.

El producto es embotellado a 46% de alcohol, sin filtrado y sin coloración.

Por ello su color es de paja pálida con destellos amarillos muy claros.

En nariz es indiscutiblemente un whisky marítimo, con una intensidad de yodo y sal que invade desde el principio. Pero en segunda instancia también hay aromas de chocolate blanco, notas florales, cítrico de limón y vegetal, con una potencia alcohólica notable pero que no aturde y hacia el final notas de durazno y jerez.

En boca se siente ligero y joven, principalmente con notas de limón y vainilla azucarada. Posterior al leve golpe alcohólico también se siente una nota como de fresas (sorbete de fresas, quizá), paja y miel floral. En el retrogusto hay una marcada presencia de la madera, aceites esenciales de limón y carbón vegetal.

Con unas gotas de agua el aroma y sabor del yodo marítimo se destaca aún más, pero también incluye tabaco, jugo de limón y eucalipto. El whisky incluso se endulza un poco.

Con el hecho que es un NAS y que la mezcla tiende a ser bastante joven, este Kilchoman Machir Bay puede ahuyentar a más de uno, pero sus notas yodadas y saladas típicas de los whiskies de Islay es mucho más notable que en un Highland Park, por ejemplo. No es fácil encontrar esta característica en whiskies de esta edad, por lo que este Kilchoman queda como uno de esos que hay que probar y descubrir.

Ficha Técnica:
Fabricante: Kilchoman Distillery
Nombre del Whisky: Machir Bay
Marca: Kilchoman
Origen: Escocia
Edad: NAS, pero hasta 5 años
Precio: $49
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 90