Drew Estate – Undercrown Shade Suprema (Perfecto)

En junio de 2019 Drew Estate anunció que crearía una nueva vitola del Undercrown Shade como el que fumé hace casi cinco años, en formato perfecto de medidas 6×50/54 y con una liga similar a la del producto original, pero que promete ser un tanto más fuerte, aunque en papel son las mismas hojas, aunque pueden ser «primings» distintos o un tema que simplemente se da por la forma del cigarro que, aunque es técnicamente un perfecto, se comporta más como un salomón. El cigarro me lo regaló el mismo amigo que me regaló los ACID que he estado reseñando últimamente, pero en este caso incluyó un cigarro que sabía que me gustaría, en comparación con otros que cree que me gustarían.

Al igual que el Shade original, la capa del cigarro es ligeramente más oscura que las Connecticut tradicionales, o quizá es un efecto de la luz por el blanco de las anillas, aunque es un poquito más oscura que el dorado incluido en ellas también. Los aromas de la capa son de paja mojada y dulce, mientras que es imposible sentir los aromas del pie gracias a lo pequeña que es la abertura y lo que siento son los mismos aromas de la capa. La calada en frío es de paja también, con notas ligeramente herbáceas y de madera. El tiro en frío se siente extremadamente apretado, pero eso es directamente gracias a esa pequeña abertura del pie; una vez comience a quemar bien el tiro tiende a abrirse más y es cuando realmente sientes el sabor del cigarro.

Efectivamente, las primeras caladas son terribles, muy apretadas pero el truco siempre está en tener la paciencia y saber que en lo que la quemada sea mayor, igual será el sabor y mejor será el tiro. En su forma me recuerda mucho al Caleta de ZR Cigars. Una vez quema bien, los sabores son de leña y mosto, con notas más ligeras de pimienta y paja, mientras que para el momento de la imagen son de madera húmeda y pimienta negra, con paja mojada en sabor secundario y retrogusto de pimienta únicamente. La intensidad es media, con una quemada extraordinaria, anillo de combustión perfecto y la ceniza muy bien formada.

Durante el segundo tercio los sabores de paja mojada y madera mojada están en el mismo punto de intensidad máxima, mientras que la pimienta se mantiene como secundario, y al punto medio del cigarro desaparece, seguido de los sabores de paja y dejándome con sabores de madera entre los principales y prácticamente únicos, pero acompañado de notas dulces que le dan una complejidad muy interesante al cigarro y me invitan a fumarlo más lento. En el retrogusto las notas son cremosas y de vainilla, por lo que es un placer fumarlo. La intensidad se reduce un poco a baja-media, pero eso no reduce la calidad de la experiencia, gracias a que el humo es abundante y denso y en el resto de los temas técnicos se comporta a la altura. Quizá el aspecto negativo en este punto es que la hoja Connecticut suele ser un poco más suave o delgada que las más maduradas, por lo que la perilla del cigarro tiende a verse más afectada por la saliva y toma una imagen bastante fea, pero trato de remediarlo con la fumada lenta, precisamente.

El último tercio es bastante parecido al previo, con una nota más dominante de madera, dulce y la pimienta se mantiene en el retrogusto. Las notas de madera incluyen matices de madera mojada y seca, en momentos distintos, mientras que la intensidad aumenta pero no mucho, colocándose como un grado por debajo de media. Pero se mantiene a la perfección en temas técnicos, con humo abundante y una quemada constante, sin apagados y sin calenturas. Me tomó casi dos horas terminarlo y fue una tarde/noche de amigos en casa. Antes de encenderlo pensé que sería el primero y ya tenía el segundo a la vista, pero después de este no me quedaron ganas de fumar inmediatamente. Eventualmente lo hice, pero fue uno corto.

Hace mucho tiempo probé este cigarro por primera vez y en esa época no era gran fanático de los Connecticut y por ello no me pareció gran cosa (le di 80 puntos). Pero en esta ocasión me gustó más, quizá en parte porque los Connecticut ya me gustan bastante pero también porque he afinado el paladar para estos cigarros más suaves y en 2016 me pareció muy suave. Los sabores y la intensidad del cigarro rara vez superan el punto medio, pero la sensación cremosa y el humo abundante son puntos a su favor que solo ayudan a sentir mejor los sabores. Me llamó la atención no querer fumar algo después (me aguanté casi una hora sin fumar al final de este), pues por lo general con amigos lo normal es que me fume dos. Pero realmente consideraría volverlo a comprar porque lo disfruté bastante.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Undercrown Shade Suprema
Dimensiones: 6 x 50/54
Tamaño: Perfecto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Indonesia (Sumatra)
Tripa: República Dominicana (Criollo 98), Nicaragua (Corojo, Criollo)
Precio: $9,60
Puntuación: 90

Luis de Torres – 1492 (Toro)

El último de los cigarros que la marca me pidió que probara y lo que, inevitablemente significará una pequeña sinopsis de mis impresiones al final de esta reseña. El 1492 es un cigarro de esta pequeña marca de propiedad francesa y fabricación en la República Dominicana, siendo este en particular uno con capa San Andrés mexicana sobre un capote nicaragüense y tripa de USA (Pennsylvania Broadleaf), Colombia, Nicaragua y República Dominicana. Visualmente, el 1492 es prácticamente igual a los demás, salvo que el color de la anilla es de fondo blanco y la capa se nota bastante irregular y más moteada que en el 1498, que comparte el mismo origen mexicano.

Igualmente, la capa es bastante irregular, con distintos tonos de colores y venas mucho más prominentes. La capa San Andrés no es una que se destaque por ser especialmente bonita y en el 1492 queda bastante claro. Incluso, en su capa tiene un aroma como de tabaco húmedo, cuero viejo, madera de cedro y una cierta nota de pimienta que me hace arrugar la nariz. En tripa se sienten aromas muy similares, que me hacen pensar que esa capa es bastante aromática, porque en la tripa no hay San Andrés, pero son esos aromas a cedro y cuero los que más se siente, con un adicional de paja. Lo pico y la calada en frío presenta aromas a madera y una nota especiada, pero no mucho más.

El 1492 enciende rápida y uniformemente, dejando atrás todas esas impresiones de cigarro fuerte que había sentido en frío y destacando una nota muy suave de pimienta, apenas para potenciar los sabores a madera mojada, anís, ciruelas y notas cítricas en la calada, con un anillo de combustión muy bueno, recto y sin indicios de problemas, ceniza blanca uniforme y humo que no es realmente abundante pero tampoco llega a hacerme pensar que pueda haber un problema. Hacia el final de este primer tercio aparecen sabores a nibs de cacao que espero sean un preámbulo a un segundo tercio más intenso en sabores, pues el cigarro va de medio a suave.

El segundo tercio es muy parecido al primero, aunque con sabores distintos, pero caracterizando una intensidad media, sobre todo porque la pimienta tiene la misma nota suave y destaca los sabores a madera, anís y cítricos, mientras que este tercio saca a relucir sabores adicionales como los de chocolate del tercio previo pero que se definen más como nibs de cacao y una nota de cebada que le da un perfil como de cereales a este segmento, haciéndolo ligeramente más complejo pero con la misma intensidad de media a suave. El humo sigue siendo ligeramente escaso y sigo teniendo la esperanza que se haga más fuerte en el último tercio sobre todo porque un cigarro suave con capa San Andrés no es lo más común y en todas las instancias que los he probado tengo una mayor intensidad y eso destaca sabores más ricos.

En el último tercio el 1492 comienza a sufrir un poco en la capa y aparecen pequeñas «ampollas» que la quiebran, aunque esto también puede ser porque le he dado más caladas de lo normal buscando mejorar la intensidad, pero en el último tercio pasa de media-suave a puramente suave. Los sabores se simplifican un poco, desapareciendo la pimienta y los nibs de cacao, y dejando los de cebada, madera y una nota irrisoria a nueces que se siente principalmente por el retrogusto, zona en la que durante el resto de la fumada no se sentía mucho más allá de una nota dulce. El total de la fumada fue de una hora y 20 minutos, aunque esperaba algo más de tiempo porque el cigarros se siente bastante grande en mis manos.

En general mi experiencia con Luis de Torres ha sido realmente positiva, aunque quizá fue el 1492 el que menos impacto me causó y por eso lamento haberlo dejado para el final. Fumé dos cigarros para hacer esta reseña porque la primera me pareció que fue una experiencia muy suave y quise esperar que hubiese sido un tema de irregularidad del cigarro, pero al mismo tiempo el hecho que los dos cigarros hayan sido prácticamente iguales habla maravillas de su fabricación, cosa que no siempre es fácil cuando tienes una marca muy pequeña como esta. No obstante, el 1492 es un cigarro que se ve muy bien a la hora de fumarlo y su columna de ceniza es espectacular, solo que para el que lo fuma no es el mejor ejemplar de la marca y yo me iría por el 1498 o el 1493, o incluso el 1502. Dicho eso, en general los nombres (o números) de cada cigarro no me dicen mucho y no denotan ni la intensidad ni la complejidad… que podríamos decir lo mismo de casi todos los otros cigarros que existen, pues quizá nombres como Signature o Anniversary Edition tampoco denotan su calidad o intensidad. Pero usar los años de los viajes que Colon realizó a América no es algo que me llene de gozo o expectativa a la hora de encender un cigarro. Además que no sé cómo funciona en el mercado mundial contra una marca que se llama 1502, pero eso es un tema legal en el que no planeo meterme.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Artista
Marca: Luis de Torres
Modelo: 1492
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, USA (Pennsylvania Broadleaf), Colombia
Precio: N/D
Puntuación: 80

AJ Fernandez – Enclave Broadleaf (Toro)

Esta es una reseña que me debía, realmente. Aunque no es la primera reseña que hago de este Enclave Broadleaf, habiéndolo probado por primera vez hace unos dos años y medio, pero de verdad que quedé picado con ella porque AJ Fernandez es una de mis marcas preferidas, el Enclave es uno de mis productos preferidos de AJF y la capa Broadleaf me parece extraordinaria. Era la suma de varios factores de mi agrado y me parecía demasiado extraño que apenas hubiese valido un 80 para mí, así que en la primera oportunidad que encontré un 5-pack a buen precio, decidí comprarlo. Tengo un amigo al que le gusta mucho este cigarro, así que pensé que en el peor de los casos que comprobara que no me gustó, siempre se los puedo vender a este amigo.

Pero el Enclave Broadleaf no es solo el mismo Enclave de siempre con una capa nueva, sino que es prácticamente otro cigarro, con un capote diferente, reemplazando el Camerún original con una hoja nicaragüense y una tripa nueva que ya no incluye la «selección de AJ Fernandez» sino contenido específico de Pueblo Nuevo, Estelí y Jalapa. Igualmente, el Enclave Broadleaf supera en más de $1 el precio del Enclave original. La capa es oscura, porque obviamente tiene mayor maduración, pero tiene más venas e imperfecciones que hacen que no sea lisa. Los aromas en esta capa son de tierra húmeda y chocolate, mientras que en el pie se sienten aromas de frutas dulces como durazno, madera y pimienta. Lo pico con la doble hojilla y hay aromas muy sutiles de durazno junto con paja y una sensación de hormigueo en los labios que puede ser por el sabor de pimienta.

Como suele suceder con las capas Broadleaf, los sabores principales son de chocolate y café, pero también hay madera y notas sutiles de nuez moscada, pero al cabo de las primeras caladas el sabor de chocolate abandona al cigarro, reemplazado por notas de crema, mientras que el retrogusto es dominado por pimienta blanca, madera y nueces. Llegando al final del primer tercio el chocolate regresa a los sabores y acompaña el resto de los que todavía se mantienen en la fumada. La intensidad en este tercio es media, sin incluir ese golpe de pimienta típico del inicio, mientras que el anillo de combustión es casi perfecto y la ceniza sólida.

En el segundo tercio la madera toma el protagonismo de los sabores, seguido de pimienta blanca y luego el chocolate en notas muy secundarias, mientras que en el retrogusto el chocolate tiene una mayor presencia, pero igualmente por detrás de la madera. Pero ese sabor de madera en el paladar se siente más como de leña en lo que supero la mitad del cigarro y en ese punto el chocolate vuelve a desaparecer, mientras que la pimienta parece cambiar de blanca a negra. La intensidad sigue siendo media, el anillo de combustión algo cambiante y la ceniza mantiene su solidez, aunque hay ocasiones en que se cae sin previo aviso.

En el último tercio ocurre algo bueno y algo malo; lo malo es que al sabor de madera/leña se le añade una nota ácida que no me gusta en lo absoluto, pero lo bueno es que el sabor de chocolate regresa y con bastante intensidad, al punto que domina esa sensación desagradable de la madera, pero no la desaparece, así que el sabor es un híbrido extraño. Afortunadamente, el sabor de madera y sus componentes desagradables van desapareciendo durante el tercio y el sabor de chocolate adquiere una propiedad más ligera, como si fuera un chocolate con leche. Una hora y 45 minutos después de encenderlo, el Enclave Broadleaf llega a su fin, con un humo que siempre fue denso y abundante, un anillo de combustión variable pero que nunca requirió retoques y una ceniza que ya, por protección propia, nunca dejé crecer demasiado.

Aunque la experiencia esta vez con el cigarro fue mucho más positiva que la anterior, sí entiendo porqué la puntuación de hace un par de años fue la que le di, pues el Enclave Broadleaf tiene algunos aspectos en su contra que no necesariamente son por una mala liga ni un mal cigarro, sino que son sabores que en lo personal no me parece que vayan bien con una fumada, especialmente una de esta calidad y una que es ligeramente más costosa que la del Enclave original. Estos sabores son esas sensaciones ácidas, que en el tercio identifiqué como madera pero bien podrían ser frutales y cítricos, pero están más inclinados hacia la acidez y la pulpa de la fruta que hacia la cáscara y la nota aromática. El chocolate podría ser uno de los sabores que más vale la pena destacar en el cigarro, pero hay ocasiones en que son muy sutiles y otras en las que desaparece casi por completo. No obstante, insisto que disfruté la fumada mucho más que en mi reseña previa y estoy seguro que no me voy a deshacer de los cigarros. Ahora, que si los compraría de nuevo… creo que me inclinaré siempre por los Enclave originales.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: Enclave Broadleaf
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Pueblo Nuevo, Estelí, Jalapa)
Precio: $9,50
Puntuación: 84

Whisky: Sapporo

En mi experiencia y haber de distintas botellas de distintos destilados me llena de un cierto orgullo poder decir con propiedad que el whisk(e)y/ron/ginebra/cocuy más caro no es necesariamente el mejor. Incluso, creo que hay destilados de precios muy modestos que son excelentes e incluso, litro a litro, mejores que otros de mayor costo. Ejemplos de esto pueden ser el ron Estelar de Luxe, el whisky Talisker 10, la ginebra Prairie Organic y otros muchos. Estos descubrimientos me han llevado a abrirme a la posibilidad de consumir productos de bajo costo en búsqueda de nuevas experiencias tan enriquecedoras. Lamentablemente no siempre es el caso.

En términos generales, he logrado altos niveles de satisfacción con la gran mayoría de los productos que he consumido de bajo costo. Incluso dentro de la oferta de whisky japonés mi experiencia ha sido medianamente exitosa. Especialmente porque whiskies como el Nikka Whisky from the Barrel o el Suntory Toki han constituido experiencias valiosas y/o buenas, sin que las ganas de comprarlo de nuevo sean una simple tentación y no una realidad por sus costos. En ese orden de ideas, los $120 que cuesta el Yamazaki Single Malt lo hacen impensable, al menos para mi presupuesto y el hecho que puedo conseguir otros productos iguales o mejores por la tercera parte del precio. Pero el whisky japonés siempre ha sido caro y las opciones antes mencionadas, aunque no están a la altura, pueden saciar el antojo de whisky nipón.

Por otro lado, también es una realidad que el mercado de los destilados está viviendo un pequeño boom gracias al uso de distintas barricas para su añejamiento: Oporto, Islay, jerez, Madeira, bourbon, ron/bourbon y demás usos previos de barricas están dándole un añadido agradable a muchos productos que hace 20 años no se hacían. Japón ha entrado en esta onda, aunque ellos tienen casi 100 años usando barricas ex-Scotch sin problema. Pero no es de extrañarse que algunos mercados o industrias se aprovechen de este boom (es lo que hacen) y los japoneses están demasiado felices de aprovechar el éxito más reciente que han tenido, especialmente después de tanto tiempo haciendo whisky bueno y que, inevitablemente, siempre sea comparado con otros.

Por lo mismo, ciertas empresas como Suntory, por decir una, se están aprovechando del boom del whisky japonés, incluso dentro de Japón, y están pidiendo unos números absurdos por productos que hace unos años casi que regalaban.

Pero hace poco me llegó una muestra de Sapporo Whisky, un producto de precio similar a Nikka Whisky from the Barrel e incluso superior a Suntory Toki, y aunque nunca lo había visto, pensé que podría valer la pena probarlo. Antes de entrar en la reseña les puedo decir que estaba equivocado y sin lugar a dudas está en el Top 5 de los peores whiskies que he probado. Peor que 100 Pipers, que Vat 69 e incluso que Blender’s Pride, que puedo darle un premio a cualquiera que no sea venezolano y esté fuera de Venezuela que lo haya probado.

Es terrible.

Una cosa que siempre me ha hecho mucha gracia es la facilidad con la que muchas tiendas online venden sus productos, incluso sabiendo que no son buenos y las páginas que venden Sapporo se ven en la obligación de hacer menciones muy positivas de productos como este y, entre toda la verborrea, lo único que pude destacar es que es un whisky de la región de Hokkaido.

En copa es amarillo, casi del color de la paja con destellos incluso más claros. Las lágrimas dentro de la copa descienden casi a la misma velocidad que las que bajaban por mi cara cuando le di el primer sorbo.

En nariz los aromas son de madera y vainilla, y más nada. Sin embargo, esos aromas de madera son variados y a veces se sienten notas como de aserrín, otras como de madera balsa y a veces de roble.

En boca es donde los problemas se hacen más aparentes, destacando un sabor a… trigo o papas, no estoy seguro de cuál es, pero la realidad es que no es un sabor de whisky. En realidad el único sabor es a alcohol y los que mencioné son matices. Ni siquiera en el retrogusto hay algo y la largura desaparece de inmediato, dejándome probar… pues nada. En verdad seguir escribiendo y dando descriptores sería una pérdida de espacio y serían solo matices imaginarios de nada.

En algunas ocasiones en que el whisky no cumple las expectativas, o incluso cumpliéndolas, trato de probarlo en otras formas, sea con hielo, con soda o algo más, pero cualquier opción que tomara con este terminaba diluyendo más los sabores y me daba como si lo multiplicara por cero. Afortunadamente no compré la botella entera y lo que me llegó fue una muestra, pero si hubiese perdido el dinero con una botella de 700+ ml, sería terrible. Hablando de ese precio, he visto distintas opciones de precios y en algunas me sale que su precio en Canadá es de $20 CAD y en USA es de $170, quizá porque no se vende ahí. Mucho cuidado con caer en eso.

A fin de no dejar la carga de culpa del producto sobre quien no debe, este whisky no está relacionado de manera alguna con la cerveza Sapporo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Sapporo Shusei Distillery
Nombre del Whisky: Sapporo
Marca: Sapporo
Origen: Japón
Edad: N/D
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 30

Don Pepin Garcia – Series JJ (Robusto)

La Serie JJ de Don Pepin Garcia es un cigarro con una historia que muy poca gente conoce. Así como la marca detrás de Don Pepin se llama My Father, en honor al padre de Jaime Garcia (es decir, el mismo Don Pepin), la marca también ha creado otros cigarros rindiendo honor a otros integrantes de la familia, entre ellos La Dueña, que rinde honor a Janny Garcia, hermana de Jaime. Pero el Series JJ rinda tributo tanto a Jaime como a José (Pepin) y al hijo de Jaime, llamado Jaime José (JJ). Tristemente, JJ murió a los 3 meses de edad y en su honor crearon un cigarro llamado Little Robusto, pero ese no es el que tengo en mis manos. Este cigarro lo probé por primera vez hace unos cinco años y me gustó bastante, aunque no en esta vitola. Dado que Don Pepin cambia sus ligas considerablemente y con ella sus sabores de una vitola a otra, me pareció interesante adquirir un 5-pack de este y aproveché para reseñarlo una vez más.

Un aspecto interesante de este cigarro es que la capa es lo que se llama Rosado, que es una variación rojiza, como su nombre lo indica, que funciona como un pequeño equilibrio entre las capas más maduras y complejas, y las más claras y sencillas. Sin embargo, no es una capa que calificaría como necesariamente bonita, pues tiene varias venas y no es lisa. Cualquier imperfección de la capa se me olvida rápidamente al apreciar los aromas que tiene, que incluyen notas muy cremosas y chocolate, mientras que la calada en frío presenta notas de paja, establo y nueces.

Desde el inicio de la fumada el humo es abundante, rico y denso, con una quemada a ben ritmo y un anillo de combustión bastante decente, aunque no perfecto. Un sabor interesante, aunque sutil, es el de carne muy cocinada, como cuando alguien en un restaurante de carne pide la carne 3/4 y dan ganas de tirarle una silla, pero ese es el sabor. La nota picante no deja de participar y, aunque comienza con ella únicamente, no es una nota que se mantiene dominante el primer tercio y no tarda mucho en volverse parte del abanico de sabores y no ser dominante. Le acompañan notas de leña y tierra, que se van desarrollando durante todo el tercio. El sabor de carne es esporádico y no se aprecia durante todo este tercio, pero sin duda eso colabora en hacer el cigarro bastante más complejo. Me toma alrededor de 25-30 minutos superar el primer tercio.

En el segundo tercio la pimienta vuelve con casi la misma intensidad que al principio del cigarro, tanto en el paladar como en el retrogusto, pero la intensidad del cigarro sigue siendo media, como lo ha sido desde que lo encendí. El resto de los sabores tienden a destacar la tierra sobre los demás, pero hay notas minerales, madera y notas herbáceas como de grama recién cortada, mientras que el retrogusto es solamente de pimienta, tendencia que se mantiene más o menos hasta la mitad, en donde aparecen notas de chocolate que combinan con el resto de las sensaciones. El anillo de combustión nunca ha sido del todo recto, pero toda desviación se ha corregido sola y no hay un gran cambio en ese respecto. Todos los otros aspectos técnicos han sido perfectos, con una intensidad ligeramente sobre media.

En el último tercio y gracias a la desaparición de las anillas, se aprecia mucho mejor la nota oleosa de la capa, que posiblemente también sea gracias al calor del encendido. Los sabores varían ligeramente, con la aparición de un sabor secundario a cuero, mientras que ese sabor sutil a carne 3/4 regresa en el último segmento, con la misma suavidad y casi imperceptibilidad de los tercios anteriores y dándole la misma nota más compleja a la fumada. Sigue quemando muy bien y el humo es abundante. Para ser un robusto en verdad fue una fumada placentera de una hora y 20 minutos, pero siendo de My Father no me impresiona que lo haya disfrutado tanto. Originalmente los compré para mi padrastro, pues él no fuma formatos más grandes que robusto extra (5×54) y esos le toman como dos horas y media, pero cada vez que fumamos en casa (una vez a la semana) me encuentro divagando sobre qué cigarro darle. Pero con lo bueno que este me pareció, no creo que sea un cigarro que quiera regalar.

Originalmente le di 86 puntos al Series JJ en toro, haciendo de él un cigarro que me gustó, que con gusto compraría, pero no necesariamente entre los mejores. Hoy confirmo todo con este robusto, pero sin duda que me gustó más, aunque quizá tiene mucho que ver el hecho que me estoy aproximando más a los robustos que otras vitolas, en parte porque estoy retomando el gusto de las fumadas nocturnas por un tema de tiempo libre y conveniencia. El Series JJ se mantiene como un cigarro complejo y lo que llamaríamos full flavored, que no se traduce en intensidad alta, sino sabores abundantes. También lo incluyo entre los cigarros que seguiré comprando, gustosamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Don Pepin
Modelo: Series JJ
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo rosado)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 88

Whisky: Aberlour 12 Double Cask

Hace poco recibí una pequeña muestra de este whisky, que es solo uno de los múltiples productos de esta marca, cuyo portafolio se ha ido renovando constantemente, tanto en variedad como en nombres. Este era originalmente llamado Sherry Cask, pero supongo que decidieron apoyarse más bien en el hecho que sí, efectivamente tiene barricas de jerez, pero antes de eso pasa por barricas ex-bourbon, y en esencia es doble barrica. El Aberlour se destaca como un típico Highland, que es una de mis regiones preferidas y siendo con participación de barrica de jerez, creo que todo va a cuadrar muy bien.

Sin embargo, es poca la información que se puede encontrar sobre este whisky en internet, pues su página web describe bastante la experiencia pero casi nada de la maduración. Pero lo que he podido encontrar es que este single malt es un blend de dos whiskies idénticos, uno madurado en barricas ex-bourbon durante 12 años y otro en barricas ex-jerez durante los mismos 12 años y luego combinados, haciendo de ellos un Double Cask bastante fiel a su palabra. La botella también menciona que las barricas de jerez son «sazonadas». Esto suele significar que llenan barricas con jerez o un vino parecido y añejadas durante un corto período de tiempo antes de introducirle el whisky.

En copa el Aberlour 12 Double Cask tiene un color ámbar cuyo tono hace que sea difícil diferenciarlo de cualquier otro producto sobre el anaquel. Es un tono con destellos amarillentos y lágrimas que descienden con facilidad por el interior de la copa, pero no necesariamente con rapidez.

En nariz se sienten notas bastante afrutadas, que es posiblemente lo que más me gusta de los whiskies de Highland. Estas notas incluyen toronja (pomelo), kiwi y bastante miel. Pero también hay una fuerte nota de limón, frutos rojos y ciruelas.

En boca se siente bastante denso y un golpe alcohólico muy sutil. Los sabores de frutas no son tan obvios, sustituidos por notas más fuertes de madera, pimienta y una sensación medio amarga. En segunda instancia aparecen los sabores de frutas en forma de duraznos e higos que sustituyen muy bien los sabores más amargos del whisky y notas más dulces. Hay notas más suaves de madera, canela y vainilla.

Con unas gotas de agua el whisky mejora notablemente, destacando esos sabores frutales en primera instancia pero también con notas florales. Sin embargo, se siente que tiene menos cuerpo, menor intensidad, por lo que me lo tomaría solo y no le pondría ni hielo, aunque frío quizá sería bueno también.

Pero con un contenido alcohólico que oscila entre 40% y 43%, dependiendo de donde lo compres (el que recibí era de 40%), pareciera que le falta intensidad, al menos en el anaquel. Esto haría que pase de él si me tocara comprarlo, aunque en boca no se siente como si le faltara nada. En nariz y boca se siente muy bien, aunque en retrogusto y final no esté a la par. Pero para ser un whisky introductorio creo que está muy bien situado tanto en sabores como en precio, siempre que tengas en cuenta que los precios introductorios del single malt siempre van a ser superiores que los de un blend.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Pernod Ricard
Fabricante: Aberlour Distillery
Nombre del Whisky: 12 Double Cask Matured
Marca: Aberlour
Origen: Escocia
Edad: 12 años
Precio: $44
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86