ACID – Roam (Churchill)

Antes que me levantes las cejas y se pongan a elucubrar sobre mi aparente predilección por los cigarros saborizados o cigarros que, aparentemente, tienen una horda de haters detrás. Incluso, voy a ser el primero en admitir que yo era un hater también, aunque principalmente porque no los conocía. En mi publicación anterior del ACID especifiqué que no se trata de un cigarro saborizado, sino infusionado, y aunque eso puede no dejar a todo el mundo completamente claro, permíteme explicar con detalles de qué se trata ACID Cigars. Los ACID no son cigarros de tripa corta, sino larga y se encuentran entre los más vendidos en USA, con hojas nicaragüenses seleccionadas para tripa y capote, enrollados en capas de la más alta calidad, de diversos orígenes, y además son hechos en una de las mayores fábricas a nivel mundial. Pero lo que hace a la larga lista de cigarros de ACID únicos es que cada uno tiene una receta particular y única de infusión que incluye más de 140 esencias botánicas y herbáceas. Adicionalmente, las anillas tienen un color particular que va de acuerdo al tipo de esencia del cigarro; las hay azules (sabores suaves), rojas (alta intensidad), doradas (infusión en frío) y moradas (aromas más complejos). En lo personal, no son mis cigarros preferidos y realmente los estoy probando porque un amigo me regaló varios y me comprometí en darles una oportunidad. Las anillas me parecen horribles y les da una apariencia más plástica. Pero definitivamente no son cigarros saborizados, más allá de un sweet tip (punta dulce) en la perilla en algunos de ellos.

El Roam es un cigarro disponible únicamente en esta vitola Churchill 7×48, con capa Connecticut y tripa y capote nicaragüenses. Antes de ser torcido, el tabaco es añejado durante 150 días en una barrica de roble. La capa se nota bastante imperfecta, incluso con un pequeño nudo en la parte superior, justo por debajo de la anilla, al igual que múltiples venas a todo lo largo. El cigarro se siente ligero y la capa bastante infusionada con aromas a chocolate y vainilla, mientras que la calada en frío me da notas intensas de té, pero más como el típico Nestea frío que te tomas de nevera, al igual que la nota dulce en la lengua gracias al sweet tip. En lo particular pienso que no comenzamos muy bien pues no es un sabor que quiera sentir en un cigarro, pero aquí vamos.

El Roam comienza bastante neutro, en realidad. Me cuesta definir muchos aromas porque la mayoría se sienten excesivamente neutrales y suaves, como si simplemente se tratara de un Connecticut sorprendentemente suave que tiene una nota dulce, en este caso dada por la perilla endulzada. El humo no es abundante y el anillo de combustión es bastante variable, lo cual me obliga a darle algunos retoques de control a fin de no desviarme demasiado, pero en sabores durante el primer tercio es casi exclusivamente dulce y no mucho más. Hay algunas notas florales, pero estas solo se aprecian en el retrogusto y ahí son bastante sutiles. Esperemos que mejore en el segundo tercio.

El anillo de combustión definitivamente mejora en este tercio, al igual que las otras características técnicas como la quemada, densidad del humo, e incluso sabores. No son muchos, pero hay algo más allá de la nota dulce solamente, incluye té y nuez moscada, pero en términos generales el cigarro se siente como una fumada dulce solamente, pero cuando trato de darle caladas continuas o más fuertes el resultado es una fumada más amarga. Superando la mitad del cigarro las notas cremosas son posiblemente lo único nuevo. La descripción del cigarro en la página de Drew Estate es de un aromas ligeros y una nota cremosa, pero es poco de eso lo que he podido apreciar y no mucho de nada más.

En el último tercio no hay mayores cambios, aunque quizá se siente menos dulce y eso es porque me he acostumbrado a la nota de la perilla o que simplemente ya no le queda azúcar. Pero al cabo de una hora y 40 minutos llego al final de este largo cigarro, que realmente no me aportó una gran experiencia, principalmente por lo extremadamente sencillo de su liga. La colocación del tabaco en barricas de roble supuestamente le aporta un sabor más ahumado, pero la verdad es que no sentí nada de eso, más allá de una nota floral. Podría recomendar este cigarro con una café mañanero, sobre todo uno bastante cremoso, o incluso con una cerveza ligera y rubia. Más allá de eso no inventaría mucho.

Luego del gran párrafo que escribí defendiendo el honor de los ACID al inicio de la reseña es posible que te sientas un poco defraudado con el cigarro, aunque está claro que primero lo fumé y después lo reseñé, así que ya yo sabía cómo iba a terminar todo. Pero en lo particular pienso que los ACID que he fumado son más para descubrir sabores y experiencias y ver cómo puedo convertirlas en algo más y con estos cigarros infusionados en particular, esa experiencia va de la mano con la aventura de descubrir los sabores, pues ninguno está definido. Pero el Roam es más como un misterio, una experiencia que poco aporta y en la que pasé mucho más tiempo pensando y buscando sabores que realmente saboreándolos. No es un cigarro que volvería a comprar y eso aplica en mayor o menor escala con muchos de los ACID que he probado, aunque con gusto los seguiré probando.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: ACID
Modelo: Roam
Dimensiones: 7 x 48
Tamaño: Churchill
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 67

Whisky: Talisker 18

Completamente fuera de mi presupuesto regular, pero una muestra que no podría dejar de probar, especialmente cuando el Talisker 10 se encuentra entre mis whiskies preferidos. Talisker tuvo hasta hace poco tiempo el honor de ser la única destilería en la isla de Skye en Escocia, aunque hoy en día puede decir que es la más antigua de la isla. Siendo parte de Diageo, es casi seguro que se mantendrá durante muchos años más, independiente de las dificultades financieras por las que pasan muchas otras destilerías más pequeñas. En Google Earth han permitido hacer un tour interno de la destilería.

El Talisker 18 ha pasado precisamente esa cantidad de tiempo (en años) en barricas que una vez contuvieron bourbon o jerez y llevó el título del mejor single malt del mundo en 2007. Al igual que con el 10, este es embotellado a 45,8% alcohol.

Hasta donde tengo entendido, Talisker no se caracteriza por destacar algunos atributos que otros whiskies sí, particularmente porque no los tiene. Los dos ejemplos más clásicos son que el color del whisky es corregido artificialmente y que el filtrado se hace en frío, que tantas otras marcas aprovechan para destacar cuando una o ninguna de esas es aplicada. En Talisker sí lo hacen y si no te gusta, no dan mayor explicación de porqué sí se hace ni si es mejor. En lo particular, no tengo problema con eso pues el producto final lo vale. Además, a Diageo no le importa, pues una buena parte del producto final termina en distintos productos centrales de Johnnie Walker.

Aunque Talisker ha estado produciendo varios NAS (sin edad marcada) como el Storm, Skye or Dark Storm, el Talisker 18 sigue siendo producido como el siguiente paso al 10.

En copa se nota un amarillo bastante claro, o al menos más claro de lo que imaginaría de un whisky de 18 años. Las lágrimas descienden lentamente y se ve bastante denso.

En nariz la nota de turba se siente bastante ligera, incluso menos que en el 10 y por eso es quizá más atractivo, particularmente si no eres de los amantes de ese estilo. También hay notas fuertes de limón, caramelo, torta (estilo pound cake) y cardamomo, lo cual es raro para un destilado que ha sido añejado en barricas de bourbon y lo atribuiría más a la de jerez.

En boca es donde se siente bastante la turba y en donde realmente se sienten esas notas ahumadas, aunque no son muy intensas, sin duda suavizadas por el tiempo extenso en barricas. Los sabores son similares a los aromas, destacando una combinación del pound cake con limón (como una torta de limón), madera y caramelo, pero sin mayor golpe alcohólico, incluso con casi 46% de él. El retrogusto incluye una nota cremosa muy agradable, caramelo, galletas y más ahumado. El retrogusto es incluso más complejo que en boca, destacando precisamente esa nota de madera de roble, aunque no se siente tan tanino, o tan amaderado como 18 años en barrica me llevaría a pensar.

En conclusión el Talisker 18 es muy bueno y me gusta posiblemente a la par del 10, pero con un precio que es más del doble, ya sé con cual me quedaría. Quizá una mayor concentración alcohólica o la carencia de filtrado en frío le darían un aspecto más diferente de su hermano menor, pero como está no deja de ser un muy buen whisky.

Ficha Técnica:
Empresa Madre: Diageo
Fabricante: Talisker Distillery
Nombre del Whisky: 18
Marca: Talisker
Origen: Escocia
Edad: 18 años
Precio: $140
Densidad alcohólica: 45,8%
Puntuación: 87

Drew Estate – Undercrown Shade Suprema (Perfecto)

En junio de 2019 Drew Estate anunció que crearía una nueva vitola del Undercrown Shade como el que fumé hace casi cinco años, en formato perfecto de medidas 6×50/54 y con una liga similar a la del producto original, pero que promete ser un tanto más fuerte, aunque en papel son las mismas hojas, aunque pueden ser «primings» distintos o un tema que simplemente se da por la forma del cigarro que, aunque es técnicamente un perfecto, se comporta más como un salomón. El cigarro me lo regaló el mismo amigo que me regaló los ACID que he estado reseñando últimamente, pero en este caso incluyó un cigarro que sabía que me gustaría, en comparación con otros que cree que me gustarían.

Al igual que el Shade original, la capa del cigarro es ligeramente más oscura que las Connecticut tradicionales, o quizá es un efecto de la luz por el blanco de las anillas, aunque es un poquito más oscura que el dorado incluido en ellas también. Los aromas de la capa son de paja mojada y dulce, mientras que es imposible sentir los aromas del pie gracias a lo pequeña que es la abertura y lo que siento son los mismos aromas de la capa. La calada en frío es de paja también, con notas ligeramente herbáceas y de madera. El tiro en frío se siente extremadamente apretado, pero eso es directamente gracias a esa pequeña abertura del pie; una vez comience a quemar bien el tiro tiende a abrirse más y es cuando realmente sientes el sabor del cigarro.

Efectivamente, las primeras caladas son terribles, muy apretadas pero el truco siempre está en tener la paciencia y saber que en lo que la quemada sea mayor, igual será el sabor y mejor será el tiro. En su forma me recuerda mucho al Caleta de ZR Cigars. Una vez quema bien, los sabores son de leña y mosto, con notas más ligeras de pimienta y paja, mientras que para el momento de la imagen son de madera húmeda y pimienta negra, con paja mojada en sabor secundario y retrogusto de pimienta únicamente. La intensidad es media, con una quemada extraordinaria, anillo de combustión perfecto y la ceniza muy bien formada.

Durante el segundo tercio los sabores de paja mojada y madera mojada están en el mismo punto de intensidad máxima, mientras que la pimienta se mantiene como secundario, y al punto medio del cigarro desaparece, seguido de los sabores de paja y dejándome con sabores de madera entre los principales y prácticamente únicos, pero acompañado de notas dulces que le dan una complejidad muy interesante al cigarro y me invitan a fumarlo más lento. En el retrogusto las notas son cremosas y de vainilla, por lo que es un placer fumarlo. La intensidad se reduce un poco a baja-media, pero eso no reduce la calidad de la experiencia, gracias a que el humo es abundante y denso y en el resto de los temas técnicos se comporta a la altura. Quizá el aspecto negativo en este punto es que la hoja Connecticut suele ser un poco más suave o delgada que las más maduradas, por lo que la perilla del cigarro tiende a verse más afectada por la saliva y toma una imagen bastante fea, pero trato de remediarlo con la fumada lenta, precisamente.

El último tercio es bastante parecido al previo, con una nota más dominante de madera, dulce y la pimienta se mantiene en el retrogusto. Las notas de madera incluyen matices de madera mojada y seca, en momentos distintos, mientras que la intensidad aumenta pero no mucho, colocándose como un grado por debajo de media. Pero se mantiene a la perfección en temas técnicos, con humo abundante y una quemada constante, sin apagados y sin calenturas. Me tomó casi dos horas terminarlo y fue una tarde/noche de amigos en casa. Antes de encenderlo pensé que sería el primero y ya tenía el segundo a la vista, pero después de este no me quedaron ganas de fumar inmediatamente. Eventualmente lo hice, pero fue uno corto.

Hace mucho tiempo probé este cigarro por primera vez y en esa época no era gran fanático de los Connecticut y por ello no me pareció gran cosa (le di 80 puntos). Pero en esta ocasión me gustó más, quizá en parte porque los Connecticut ya me gustan bastante pero también porque he afinado el paladar para estos cigarros más suaves y en 2016 me pareció muy suave. Los sabores y la intensidad del cigarro rara vez superan el punto medio, pero la sensación cremosa y el humo abundante son puntos a su favor que solo ayudan a sentir mejor los sabores. Me llamó la atención no querer fumar algo después (me aguanté casi una hora sin fumar al final de este), pues por lo general con amigos lo normal es que me fume dos. Pero realmente consideraría volverlo a comprar porque lo disfruté bastante.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Undercrown Shade Suprema
Dimensiones: 6 x 50/54
Tamaño: Perfecto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Indonesia (Sumatra)
Tripa: República Dominicana (Criollo 98), Nicaragua (Corojo, Criollo)
Precio: $9,60
Puntuación: 90

Luis de Torres – 1492 (Toro)

El último de los cigarros que la marca me pidió que probara y lo que, inevitablemente significará una pequeña sinopsis de mis impresiones al final de esta reseña. El 1492 es un cigarro de esta pequeña marca de propiedad francesa y fabricación en la República Dominicana, siendo este en particular uno con capa San Andrés mexicana sobre un capote nicaragüense y tripa de USA (Pennsylvania Broadleaf), Colombia, Nicaragua y República Dominicana. Visualmente, el 1492 es prácticamente igual a los demás, salvo que el color de la anilla es de fondo blanco y la capa se nota bastante irregular y más moteada que en el 1498, que comparte el mismo origen mexicano.

Igualmente, la capa es bastante irregular, con distintos tonos de colores y venas mucho más prominentes. La capa San Andrés no es una que se destaque por ser especialmente bonita y en el 1492 queda bastante claro. Incluso, en su capa tiene un aroma como de tabaco húmedo, cuero viejo, madera de cedro y una cierta nota de pimienta que me hace arrugar la nariz. En tripa se sienten aromas muy similares, que me hacen pensar que esa capa es bastante aromática, porque en la tripa no hay San Andrés, pero son esos aromas a cedro y cuero los que más se siente, con un adicional de paja. Lo pico y la calada en frío presenta aromas a madera y una nota especiada, pero no mucho más.

El 1492 enciende rápida y uniformemente, dejando atrás todas esas impresiones de cigarro fuerte que había sentido en frío y destacando una nota muy suave de pimienta, apenas para potenciar los sabores a madera mojada, anís, ciruelas y notas cítricas en la calada, con un anillo de combustión muy bueno, recto y sin indicios de problemas, ceniza blanca uniforme y humo que no es realmente abundante pero tampoco llega a hacerme pensar que pueda haber un problema. Hacia el final de este primer tercio aparecen sabores a nibs de cacao que espero sean un preámbulo a un segundo tercio más intenso en sabores, pues el cigarro va de medio a suave.

El segundo tercio es muy parecido al primero, aunque con sabores distintos, pero caracterizando una intensidad media, sobre todo porque la pimienta tiene la misma nota suave y destaca los sabores a madera, anís y cítricos, mientras que este tercio saca a relucir sabores adicionales como los de chocolate del tercio previo pero que se definen más como nibs de cacao y una nota de cebada que le da un perfil como de cereales a este segmento, haciéndolo ligeramente más complejo pero con la misma intensidad de media a suave. El humo sigue siendo ligeramente escaso y sigo teniendo la esperanza que se haga más fuerte en el último tercio sobre todo porque un cigarro suave con capa San Andrés no es lo más común y en todas las instancias que los he probado tengo una mayor intensidad y eso destaca sabores más ricos.

En el último tercio el 1492 comienza a sufrir un poco en la capa y aparecen pequeñas «ampollas» que la quiebran, aunque esto también puede ser porque le he dado más caladas de lo normal buscando mejorar la intensidad, pero en el último tercio pasa de media-suave a puramente suave. Los sabores se simplifican un poco, desapareciendo la pimienta y los nibs de cacao, y dejando los de cebada, madera y una nota irrisoria a nueces que se siente principalmente por el retrogusto, zona en la que durante el resto de la fumada no se sentía mucho más allá de una nota dulce. El total de la fumada fue de una hora y 20 minutos, aunque esperaba algo más de tiempo porque el cigarros se siente bastante grande en mis manos.

En general mi experiencia con Luis de Torres ha sido realmente positiva, aunque quizá fue el 1492 el que menos impacto me causó y por eso lamento haberlo dejado para el final. Fumé dos cigarros para hacer esta reseña porque la primera me pareció que fue una experiencia muy suave y quise esperar que hubiese sido un tema de irregularidad del cigarro, pero al mismo tiempo el hecho que los dos cigarros hayan sido prácticamente iguales habla maravillas de su fabricación, cosa que no siempre es fácil cuando tienes una marca muy pequeña como esta. No obstante, el 1492 es un cigarro que se ve muy bien a la hora de fumarlo y su columna de ceniza es espectacular, solo que para el que lo fuma no es el mejor ejemplar de la marca y yo me iría por el 1498 o el 1493, o incluso el 1502. Dicho eso, en general los nombres (o números) de cada cigarro no me dicen mucho y no denotan ni la intensidad ni la complejidad… que podríamos decir lo mismo de casi todos los otros cigarros que existen, pues quizá nombres como Signature o Anniversary Edition tampoco denotan su calidad o intensidad. Pero usar los años de los viajes que Colon realizó a América no es algo que me llene de gozo o expectativa a la hora de encender un cigarro. Además que no sé cómo funciona en el mercado mundial contra una marca que se llama 1502, pero eso es un tema legal en el que no planeo meterme.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Artista
Marca: Luis de Torres
Modelo: 1492
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, USA (Pennsylvania Broadleaf), Colombia
Precio: N/D
Puntuación: 80

AJ Fernandez – Enclave Broadleaf (Toro)

Esta es una reseña que me debía, realmente. Aunque no es la primera reseña que hago de este Enclave Broadleaf, habiéndolo probado por primera vez hace unos dos años y medio, pero de verdad que quedé picado con ella porque AJ Fernandez es una de mis marcas preferidas, el Enclave es uno de mis productos preferidos de AJF y la capa Broadleaf me parece extraordinaria. Era la suma de varios factores de mi agrado y me parecía demasiado extraño que apenas hubiese valido un 80 para mí, así que en la primera oportunidad que encontré un 5-pack a buen precio, decidí comprarlo. Tengo un amigo al que le gusta mucho este cigarro, así que pensé que en el peor de los casos que comprobara que no me gustó, siempre se los puedo vender a este amigo.

Pero el Enclave Broadleaf no es solo el mismo Enclave de siempre con una capa nueva, sino que es prácticamente otro cigarro, con un capote diferente, reemplazando el Camerún original con una hoja nicaragüense y una tripa nueva que ya no incluye la «selección de AJ Fernandez» sino contenido específico de Pueblo Nuevo, Estelí y Jalapa. Igualmente, el Enclave Broadleaf supera en más de $1 el precio del Enclave original. La capa es oscura, porque obviamente tiene mayor maduración, pero tiene más venas e imperfecciones que hacen que no sea lisa. Los aromas en esta capa son de tierra húmeda y chocolate, mientras que en el pie se sienten aromas de frutas dulces como durazno, madera y pimienta. Lo pico con la doble hojilla y hay aromas muy sutiles de durazno junto con paja y una sensación de hormigueo en los labios que puede ser por el sabor de pimienta.

Como suele suceder con las capas Broadleaf, los sabores principales son de chocolate y café, pero también hay madera y notas sutiles de nuez moscada, pero al cabo de las primeras caladas el sabor de chocolate abandona al cigarro, reemplazado por notas de crema, mientras que el retrogusto es dominado por pimienta blanca, madera y nueces. Llegando al final del primer tercio el chocolate regresa a los sabores y acompaña el resto de los que todavía se mantienen en la fumada. La intensidad en este tercio es media, sin incluir ese golpe de pimienta típico del inicio, mientras que el anillo de combustión es casi perfecto y la ceniza sólida.

En el segundo tercio la madera toma el protagonismo de los sabores, seguido de pimienta blanca y luego el chocolate en notas muy secundarias, mientras que en el retrogusto el chocolate tiene una mayor presencia, pero igualmente por detrás de la madera. Pero ese sabor de madera en el paladar se siente más como de leña en lo que supero la mitad del cigarro y en ese punto el chocolate vuelve a desaparecer, mientras que la pimienta parece cambiar de blanca a negra. La intensidad sigue siendo media, el anillo de combustión algo cambiante y la ceniza mantiene su solidez, aunque hay ocasiones en que se cae sin previo aviso.

En el último tercio ocurre algo bueno y algo malo; lo malo es que al sabor de madera/leña se le añade una nota ácida que no me gusta en lo absoluto, pero lo bueno es que el sabor de chocolate regresa y con bastante intensidad, al punto que domina esa sensación desagradable de la madera, pero no la desaparece, así que el sabor es un híbrido extraño. Afortunadamente, el sabor de madera y sus componentes desagradables van desapareciendo durante el tercio y el sabor de chocolate adquiere una propiedad más ligera, como si fuera un chocolate con leche. Una hora y 45 minutos después de encenderlo, el Enclave Broadleaf llega a su fin, con un humo que siempre fue denso y abundante, un anillo de combustión variable pero que nunca requirió retoques y una ceniza que ya, por protección propia, nunca dejé crecer demasiado.

Aunque la experiencia esta vez con el cigarro fue mucho más positiva que la anterior, sí entiendo porqué la puntuación de hace un par de años fue la que le di, pues el Enclave Broadleaf tiene algunos aspectos en su contra que no necesariamente son por una mala liga ni un mal cigarro, sino que son sabores que en lo personal no me parece que vayan bien con una fumada, especialmente una de esta calidad y una que es ligeramente más costosa que la del Enclave original. Estos sabores son esas sensaciones ácidas, que en el tercio identifiqué como madera pero bien podrían ser frutales y cítricos, pero están más inclinados hacia la acidez y la pulpa de la fruta que hacia la cáscara y la nota aromática. El chocolate podría ser uno de los sabores que más vale la pena destacar en el cigarro, pero hay ocasiones en que son muy sutiles y otras en las que desaparece casi por completo. No obstante, insisto que disfruté la fumada mucho más que en mi reseña previa y estoy seguro que no me voy a deshacer de los cigarros. Ahora, que si los compraría de nuevo… creo que me inclinaré siempre por los Enclave originales.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: Enclave Broadleaf
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Pueblo Nuevo, Estelí, Jalapa)
Precio: $9,50
Puntuación: 84

Whisky: Sapporo

En mi experiencia y haber de distintas botellas de distintos destilados me llena de un cierto orgullo poder decir con propiedad que el whisk(e)y/ron/ginebra/cocuy más caro no es necesariamente el mejor. Incluso, creo que hay destilados de precios muy modestos que son excelentes e incluso, litro a litro, mejores que otros de mayor costo. Ejemplos de esto pueden ser el ron Estelar de Luxe, el whisky Talisker 10, la ginebra Prairie Organic y otros muchos. Estos descubrimientos me han llevado a abrirme a la posibilidad de consumir productos de bajo costo en búsqueda de nuevas experiencias tan enriquecedoras. Lamentablemente no siempre es el caso.

En términos generales, he logrado altos niveles de satisfacción con la gran mayoría de los productos que he consumido de bajo costo. Incluso dentro de la oferta de whisky japonés mi experiencia ha sido medianamente exitosa. Especialmente porque whiskies como el Nikka Whisky from the Barrel o el Suntory Toki han constituido experiencias valiosas y/o buenas, sin que las ganas de comprarlo de nuevo sean una simple tentación y no una realidad por sus costos. En ese orden de ideas, los $120 que cuesta el Yamazaki Single Malt lo hacen impensable, al menos para mi presupuesto y el hecho que puedo conseguir otros productos iguales o mejores por la tercera parte del precio. Pero el whisky japonés siempre ha sido caro y las opciones antes mencionadas, aunque no están a la altura, pueden saciar el antojo de whisky nipón.

Por otro lado, también es una realidad que el mercado de los destilados está viviendo un pequeño boom gracias al uso de distintas barricas para su añejamiento: Oporto, Islay, jerez, Madeira, bourbon, ron/bourbon y demás usos previos de barricas están dándole un añadido agradable a muchos productos que hace 20 años no se hacían. Japón ha entrado en esta onda, aunque ellos tienen casi 100 años usando barricas ex-Scotch sin problema. Pero no es de extrañarse que algunos mercados o industrias se aprovechen de este boom (es lo que hacen) y los japoneses están demasiado felices de aprovechar el éxito más reciente que han tenido, especialmente después de tanto tiempo haciendo whisky bueno y que, inevitablemente, siempre sea comparado con otros.

Por lo mismo, ciertas empresas como Suntory, por decir una, se están aprovechando del boom del whisky japonés, incluso dentro de Japón, y están pidiendo unos números absurdos por productos que hace unos años casi que regalaban.

Pero hace poco me llegó una muestra de Sapporo Whisky, un producto de precio similar a Nikka Whisky from the Barrel e incluso superior a Suntory Toki, y aunque nunca lo había visto, pensé que podría valer la pena probarlo. Antes de entrar en la reseña les puedo decir que estaba equivocado y sin lugar a dudas está en el Top 5 de los peores whiskies que he probado. Peor que 100 Pipers, que Vat 69 e incluso que Blender’s Pride, que puedo darle un premio a cualquiera que no sea venezolano y esté fuera de Venezuela que lo haya probado.

Es terrible.

Una cosa que siempre me ha hecho mucha gracia es la facilidad con la que muchas tiendas online venden sus productos, incluso sabiendo que no son buenos y las páginas que venden Sapporo se ven en la obligación de hacer menciones muy positivas de productos como este y, entre toda la verborrea, lo único que pude destacar es que es un whisky de la región de Hokkaido.

En copa es amarillo, casi del color de la paja con destellos incluso más claros. Las lágrimas dentro de la copa descienden casi a la misma velocidad que las que bajaban por mi cara cuando le di el primer sorbo.

En nariz los aromas son de madera y vainilla, y más nada. Sin embargo, esos aromas de madera son variados y a veces se sienten notas como de aserrín, otras como de madera balsa y a veces de roble.

En boca es donde los problemas se hacen más aparentes, destacando un sabor a… trigo o papas, no estoy seguro de cuál es, pero la realidad es que no es un sabor de whisky. En realidad el único sabor es a alcohol y los que mencioné son matices. Ni siquiera en el retrogusto hay algo y la largura desaparece de inmediato, dejándome probar… pues nada. En verdad seguir escribiendo y dando descriptores sería una pérdida de espacio y serían solo matices imaginarios de nada.

En algunas ocasiones en que el whisky no cumple las expectativas, o incluso cumpliéndolas, trato de probarlo en otras formas, sea con hielo, con soda o algo más, pero cualquier opción que tomara con este terminaba diluyendo más los sabores y me daba como si lo multiplicara por cero. Afortunadamente no compré la botella entera y lo que me llegó fue una muestra, pero si hubiese perdido el dinero con una botella de 700+ ml, sería terrible. Hablando de ese precio, he visto distintas opciones de precios y en algunas me sale que su precio en Canadá es de $20 CAD y en USA es de $170, quizá porque no se vende ahí. Mucho cuidado con caer en eso.

A fin de no dejar la carga de culpa del producto sobre quien no debe, este whisky no está relacionado de manera alguna con la cerveza Sapporo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Sapporo Shusei Distillery
Nombre del Whisky: Sapporo
Marca: Sapporo
Origen: Japón
Edad: N/D
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 30