Gran Habano – Habano #3 (Gran Robusto)

Son pocas las personas que han oído hablar de Gran Habano, básicamente porque es una marca con un nombre bastante genérico, como Humo y Tabaco pero también porque son pocos los esfuerzos que han hecho para destacarse. Pero es una de esas marcas que cuando hacen algo, te ha sonado bastante o el nombre de parece conocido. Sin embargo, tampoco es una marca que ha existido demasiado tiempo, siendo apenas en 1998 cuando abrieron su fábrica en Danlí, Honduras. Pero Gran Habano es propiedad de la familia Rico, quienes se encuentran en su cuarta generación trabajando con tabacos, habiendo comenzado en la década de 1920 en Cuba con vegas tabacaleras. Pero, es el cuarto Gran Habano que he podido fumar y este vino como parte del paquete mensual de Rumbullion Club.

Entre todos los Gran Habano que he podido probar, creo que este es el más caro, alcanzando un precio $6 por unidad, que no está nada mal con respecto a la calidad de muchos de sus productos que he podido fumar. Pero con un nombre como Habano y una marca como Gran Habano, estoy claro que suena bastante redundante, aunque estemos hablando de «habanos» distintos. El Gran Habano Habano viene en ocho vitolas distintas, que van desde el Rothschild 4,5×50 hasta el Imperiales 6×60, pero el que tengo es el gran robusto, con un «promedio» de 6×54. En su capa tiene aromas muy agradables a chocolate y café, que son típicos de las capas Habano y quizá una de las razones por las que son tan populares y, muy en lo particular, es una de mis capas preferidas y lo ha sido durante un buen tiempo. La calada en frío ofrece aromas similares, aunque con un adicional de cítricos que me llama la atención.

He tenido la fortuna de conocer a varios de los que reciben el paquete mensual de Rumbullion Club y hemos podido conversar sobre las impresiones de este cigarro antes de encenderlo (o antes que yo lo encienda, al menos) y el consenso ha sido que es un cigarro decente, sin demasiadas sorpresas ni complejidad, pero que puede ser una fumada agradable. Un par de personas me han dicho que el tiro no les resultó bueno y durante el primer tercio creo que coincido con ellos, pues el tiro es algo apretado y produce poco humo. Pero eso me permitió apreciar notas abundantes de pimienta y sal, siendo la sensación picante una que se queda conmigo durante gran parte de este primer segmento. Afortunadamente le acompañan notas de café y chocolate, que son agradables pero no dominantes y la nota cítrica que sentí en frío se aproxima más a la de cáscara de limón, madera y almendras. El anillo de combustión no es del todo recto y eso podría ser lo más negativo que destacar en este tercio, aunque el tiro ciertamente parece no darme tregua sino hasta el inicio del siguiente tercio.

Efectivamente, en el segundo tercio el humo es más denso y abundante gracias en gran parte a que el tiro se abre un poco y, aunque no está perfecto, al menos me permite disfrutar mejor del cigarro. La ceniza lleva una clara tendencia de quedarse sobre el cigarro y en las dos ocasiones que la he dejado caer, ha sido luego que alcance una altura respetable. Pero además del tiro hay pocos indicios de que pasé al segundo tercio, pues los sabores son muy parecidos a los del primero, incluyendo madera, almendras, cáscara de limón, aromas de café y chocolate, y una menor participación de la pimienta como mayor indicador. La intensidad es media en este tercio, habiendo sido baja-media en el anterior gracias a ese tiro.

En el último tercio la intensidad de hace ligeramente mayor, alcanzando puntos de media-alta, quizá. Pero los sabores son más o menos iguales que a lo largo del resto de la fumada, con una menos participación de la pimienta y una mayor suavidad en el resto de los sabores, así que nuevamente se podría decir que carece de transiciones. Esto hace que carezca de complejidad también, por lo que la fumada es simplemente lineal, pero no por eso voy a decir que no se disfruta. El Gran Habano Habano ha constituido una experiencia muy similar a la de los otros cigarros de la marca que he probado, con sabores agradables, pero rara vez más que una fumada promedio. La experiencia con el Black Dahlia creo que ha sido la mejor, pero ese no es un cigarro promedio de la marca. El total de fumada me tomó una hora y 45 minutos, que es bastante decente pero creo que la causa principal fue que me tomara más tiempo del que quería en el primer tercio.

En general, me hubiese gustado un poco más de complejidad en este Gran Habano, y muchos podrían argumentar que no hay mucho más que esperar de un cigarro de $6, pero la verdad es que he fumado cigarros de $3, incluso de la misma marca, que han demostrado ser más interesantes. No obstante, como buen fumador siempre estoy buscando algo nuevo y algo interesante que fumar y mis expectativas no eran demasiado altas al encender este cigarro, por lo que puedo decir que no he sido defraudado. El Gran Habano Habano quema bien, aporta buenos sabores y tiene una buena duración, pero no es un cigarro del que me voy a acordar dentro de 3 meses.

Ficha Técnica:
Fabricante: G.R. Tabacaleras Co.
Marca: Gran Habano
Modelo: Habano #3
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Gran Robusto (Toro)
Origen: Honduras
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua, México, Costa Rica
Precio: $6,00
Puntuación: 82

Perdomo – Small Batch Series 2005 Maduro (Belicoso) (recatado)

Volviendo a mis inicios y retomando algunas fumadas que hice hace varios años, este Perdomo lo probé por primera vez en diciembre de 2017 y me pareció bastante decente, con una puntuación de 86. Hace poco los vi en una oferta interesante y decidí adquirir un 5-pack, así que me pareció la ocasión bastante propicia para reseñar uno nuevo y ver qué si el cigarro ha cambiado y si mi paladar también. Al igual que otras marcas, incluso las más modestas, con este cigarro Perdomo ha optado por crear otras versiones en las que solamente cambia la capa y en el humidor tengo uno de estos con capa Connecticut que me obsequió un seguidor. Por otro lado, este tipo de anillas, especialmente la que dice Small Batch 2005 suele generar algo de rechazo entre los más puristas, pues se asemeja mucho a las de ediciones regionales que llevan los habanos.

Pero este Maduro se trata de un puro nicaragüense con una capa que destaca algunas venas pero que en términos generales se ve bastante uniforme y que gracias a su enorme anilla se ve bastante elegante también. Carece de oleosidad, pero eso no es un problema ni un defecto, aunque es algo relativamente poco común en cigarros de capa madura. Tiene aromas herbáceos, de tierra y suave de chocolate sobre la capa, pero son los aromas de chocolate los que destacan más en el pie y la calada en frío, y en esta última también aprecio pimienta y tierra. Pese a lo que dice la anilla, este cigarro no es de 2005, aunque para el año que se produjo originalmente (2015), contenía hojas de 2005, lo que hacía de él un cigarro con hojas de 10 años de añejamiento. Los productos más actuales no tienen hojas de 2005, pero siguen manteniendo 10 años de añejamiento.

Desde la primera calada el Small Batch Series 2005 Maduro suelta cantidades industriales de humo, abundante, denso, rico y muy seguido, con sabores suaves, sutiles e igualmente ricos que me hacen pensar que es una tremenda inversión esa compra del 5-pack. El sabor predominante es de tierra mojada, pero con una buena cantidad de chocolate negro, café espresso y un retrogusto de pimienta con chocolate. Hacia la mitad del primer tercio se siente más cremoso, como con una densidad aparente en el paladar después de soltar el humo. El tiro es relativamente suelto, pero esto no parece afectar ni el ritmo de quemada ni los sabores, pues funciona muy bien. El anillo de combustión se ve bastante bien, aunque la ceniza no se mantiene mucho tiempo y antes de tomar la foto del primer tercio ya se cayó sola.

En el segundo tercio los sabores son muy similares a los del primero, lo que me hace pensar por un momento que no hubo transición, pero en este tercio quizá el chocolate se siente más fuerte y rico, al nivel del sabor de tierra mojada. El anillo de combustión se mantiene muy bien definido y la ceniza se sostiene un poco mejor en este punto. Los sabores son intensos, a pimienta, jengibre y esa sensación de cigarro muy bien añejado. Hay una última sensación de pan tostado hacia la mitad del cigarro, pero sigue quemando con relativa lentitud y esto le hace muy bien al cigarro y a mí.

Me pongo más poético en este tema de que el cigarro me está haciendo bien porque por alguna estupidez ambiental o atmosférica, en el momento que salí a fumar el viento ha decidido ir hacia mí, por lo que a menos que coloque el cigarro detrás mío, el humo se me viene encima y es una sensación bastante desagradable porque siempre tengo humo en la cara. Además, la ley de Murphy se cumple porque a dondequiera que me mueva, el humo siempre se me va a venir. Pero para el último tercio el viento parece detenerse un poco y simplemente el humo sube sin venirse a mí. La intensidad del cigarro está entre media y alta, con los mismos sabores del tercio anterior, con un destacado más grande del sabor de café, que en los tercios previos estaba mucho más suavizado. El chocolate y la tierra se mantienen a la misma intensidad y la pimienta se suaviza un poco, haciendo que la fumada se pueda acelerar un poco más, lo cual con este cigarro inevitablemente haré. Al final, durante una hora y 45 minutos el Small Batch Series 2005 Maduro se comportó de maravilla.

Volver a fumadas anteriores siempre es una lotería. Por un lado puede que la experiencia sea completamente diferente, lo cual inevitablemente afecta un poco mi credibilidad con respecto a mis primeras fumadas, pero como este blog no fue hecho para satisfacer a otros sino a mí mismo y llevar un control de las fumadas y sabores, no hay mucho daño que hacer. Sin embargo, también puede confirmar experiencias y con respecto al Small Batch Series 2005 Maduro, ciertamente puedo confirmar que fue tan bueno como originalmente era y esto se logra manteniendo una calidad y una tradición consistente. Mucho he visto de otra marcas que hacen religas o que alteran el sabor o tabacos de sus cigarros a fin de mantenerlos en el mercado, pero uno siempre se da cuenta. Podemos decir que las experiencias cambian al igual que el paladar, pero si un cigarro te encantó hace 5 años y lo vuelves a probar y es terrible, no me puedes venir con que es solo el paladar el que ha cambiado. El Small Batch Series 2005 Maduro es tan bueno hoy como el día que salió, o al menos hace 4 años cuando lo probé.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Perdomo
Marca: Perdomo
Modelo: Small Batch Series 2005 Maduro
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (maduro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,50
Puntuación: 87

Rocky Patel – The Edge Corojo (B52)

Aunque por el nombre te parece que es un cigarro que ya probé antes y que esto sería una recata, en realidad se trata de un nuevo formato para la marca, que rápidamente se está convirtiendo en uno de mis formatos preferidos para fumada regular aunque quizá no tanto para reseña, pero todo lo que va de 4 a 5 pulgadas de largo con un cepo entre 56 y 60 me está gustando bastante como fumada con amigos. Dado que este es un 4,5×60, decidí aprovechar la oferta y compartir mis impresiones en esta nueva vitola de un cigarro que también se ha convertido en uno de los que tengo en constante rotación. La liga de este cigarro es esencialmente la misma que la del The Edge Corojo de siempre, con la excepción que su formato requiere. Sin embargo, este formato llamado B52 solamente lo he visto en las líneas Corojo y Maduro de The Edge, aunque me gustaría bastante probarlos en Habano y Sumatra, que son dos más de los The Edge que me gustan bastante.

Quizá mi mayor problema con estos cigarros The Edge de Rocky Patel es la tendencia a poner la anilla en el pie del cigarro, a diferencia de todos sus otros productos, que la colocan en donde suele ir. En algunos casos, lo que hago es que la quito sin despegarla y se la vuelvo a poner desde la cabeza del cigarro, aunque hay un par de ocasiones en donde no me ha salido tan bien y he roto la perilla o la capa del cigarro. La capa de este B52 no es especialmente bonita y en comparación con el The Edge Corojo en toro, que no fotografié pero sí revisé antes de fumar, la de este B52 se ve ligeramente más oscura pero también más imperfecta y algo más oleosa. La capa tiene aromas a paja y una nota dulce y cremosa, como de vainilla con pasas. La calada en frío presenta una nota rara a naranja sintética (piensa en un chicle de naranja), pero también notas más esperadas y predecibles como paja, cuero y una nota tostada de madera.

El B52 comienza con sabores cítricos y cremosos, algo picante y bastante llamativo, con notas más suaves a paja, grama, cedro y tierra, mientras que en el retrogusto hay cáscara de cítrico naranja, que puede ser mandarina o naranja o incluso una celementina, y una nota suave de pimienta. La cantidad de humo es respetable, pero no es tanta como para impresionarme, algo que esperaría de un cigarro con este cepo y durante varios momentos me pasa que el cigarro se siente más delgado, como si su fumada no fuese efectivamente de un cepo tan grande. El anillo de combustión es quizá el mayor de los problemas y es que en estas imágenes que hago fumando siempre trato de tomarle la mejor foto o desde el mejor ángulo, pues nunca falta alguien que se queje de las fotos y, estéticamente se ve mejor así. Va bastante agradable, aunque lo dicho: quisiera una cantidad de humo que demuestre que estoy con un cigarro de cepo 60.

En el segundo tercio la quemada sigue siendo el mayor problema y ya le he dado algunos retoques, siendo quizá dos o tres el número necesario, parece. Los sabores realmente se destacan y son esas notas cítricas las que más me llaman la atención, pues en el primer tercio pude definir la probabilidad de tres cítricos distintos y en este punto hay uno más que es como una cáscara de limón, principalmente en el retrogusto. En el paladar hay sabores a galletas adicionales a los sabores anteriores, con un protagonismo mayor de los sabores de madera y tierra, que se mantienen en ese punto más o menos hasta un rato después de superada la mitad de la fumada.

En el último tercio la quemada sigue dando problemas y requiriendo retoques continuos, mientras que los sabores se sienten menos intensos que en tercios previos, con sensaciones cremosas en ellos y una dominancia de los sabores de madera y tierra, con participación de cuero y nueces también, aunque no de protagonistas. El retrogusto quizá muestra el mayor cambio, con notas que han ido de lo cítrico a lo sencillamente dulce y caliente y no mucho más. Cuando marco una hora y 25 minutos, este The Edge Corojo llega a su fin, con una intensidad como una micra por debajo de media, pero buenos sabores a todo lo largo.

Sin embargo, en ningún punto de la fumada se han sentido los sabores intensos y eso es algo muy consistente con los cigarros de cepo grande, así que no es una sorpresa pero siendo un The Edge, pues sí esperaba algo más de intensidad. Igualmente consistente con cigarros de cepo grande es una mayor tendencia a quemar mal y eso sin duda ha ocurrido también en este B52. Así que si eres fanático de los The Edge de Rocky Patel, al menos en las variables que yo he probado: Corojo, Sumatra y Habano, este cigarro no se parece mucho a las típicas ligas de robusto y toro de esos. No he probado los de otras ligas, incluyendo el Maduro, que es la otra capa que está disponible en vitola B52. Pero si te gustan los cigarros de cepo grande y no tienes el punto de comparación, el B52 Corojo te puede gustar. A mí me tendrá que gustar porque compré un 5-pack y si no lo considero un The Edge, la verdad es que está mucho mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Rocky Patel
Modelo: The Edge Corojo
Dimensiones: 4½ x 60
Tamaño: B52 (Gordo)
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Corojo)
Capote: Nicaragua
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 82

Cocuy: Balsamal Puro

Esta asociación con el Cocuy ciertamente está produciendo frutos y cada vez es más interesante. Hace unos meses, a través de un amigo, pude ponerme en contacto con las personas de la marca Balsamal, quienes me hicieron llegar dos de sus productos: Puro y Reposado. Siendo el puro el más joven, aprovecho para reseñarlo de primero.

Balsamal es liderado por un hombre llamado Cristóbal Sánchez, quien maneja el proceso de la marca desde hace unos 15 años y se inició con él, siendo parte de una cuarta generación de productores de Cocuy, que comenzó con su bisabuelo, o al menos es desde 1916 que tiene los registros. De su familia heredó una parte de las tierras de las que se extrae la materia prima, que es el agave Cocui Trelease y ha mantenido la siembra en ellas, ubicadas en la parroquia Castañeda del municipio Torres del estado Lara en Venezuela, que es donde se encuentra el fundo Balsamal. Una vez cosechado el Cocui, este es trasladado a la ciudad de Barquisimeto, capital del estado Lara para su proceso final.

El proceso de crearlo es básicamente el mismo que mencioné en mi artículo principal del Cocuy, pero Cristóbal me lo detalló bastante al mencionar que a las plantas de cocuy se les retiran las pencas y queda lo que se llama la cabeza del cocui o «piña». Esa piña contiene las hojas cortadas y el corazón o tallo en sí, que es llevado a un horno cavado en la tierra con leña y piedras volcánicas, que son las que cocinan a la piña de 6 a 8 días. En ese período la piña del cocui se carameliza y finalmente se extrae y es llevado a la parroquia Concepción del municipio Iribarren, en Barquisimeto.

En Barquisimeto la piña es exprimida y ese jugo es llevado a la fermentación, en donde pasará de 5 a 7 días para luego pasar a la destilación. Directamente de la destilación este es diluido hasta sus 46° de alcohol.

En copa el Balsamal Puro es muy transparente, en el sentido que carece absolutamente de color, lo cual es normal pues no ha pasado por ninguna barrica. Pero también carece de cualquier materia en suspensión, lo cual no solo es normal, es muy bueno también pues denota la calidad del producto. A la hora de girarlo por la copa se notan lágrimas de gran espesor y muy aglutinadas que descienden bastante rápido si las comparamos con cualquier otro destilado de los que suelo reseñar y es una de las diferencias más destacadas que encuentro sobre el resto de los destilados, pues tradicionalmente nos enseñan que mientras más lento descienden las lágrimas, mejor es el producto. En Cocuy no es así, principalmente porque no tiene añejamiento y los que son añejados/reposados, no cuentan con muchos años.

En nariz se siente una intensidad alcohólica media, menor a la que hubiese pensado de un destilado sacado directamente de la destilación. Tiene aromas a cuero, frutas como melón y uvas, una sensación cítrica sin descripción y notas florales, pero también algo que solo puedo definir como esmalte.

En boca se siente una intensidad alcohólica mucho más alta que en nariz. Pero también hay sabores muy agradables una vez superas ese golpe alcohólico y estos incluyen mermelada genérica, dulce, cítrico de naranja, vainilla y una sensación incluso cremosa en esa vainilla. En el retrogusto hay una nota destacada y diferenciadora de tierra mojada que me recuerda bastante al sabor de los champiñones y al final una ligera sensación amarga que me ataca si le doy probadas muy seguidas pero se queda más sutil si lo tomo con calma.

Como lo he dicho antes, la cata del Cocuy no es la misma que con otros destilados pero es gracias a tener distintas opciones y a saber como catar que he podido encontrar distintos sabores y matices entre ellos. El Balsamal Puro creo que está entre los más complejos que he probado, algo que solo se logra con un producto 100% puro de agave cocui, que no es la norma en Venezuela, pues su carácter artesanal ha hecho que haya muchas adulteraciones y combinaciones con otros productos a fin de suavizar el sabor, o simplemente cambiarlo. Pero existen empresas como Balsamal, Bicuye o Magno que lo están haciendo bien y este Cocuy es uno de sus mejores ejemplos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Cristóbal Sánchez
Nombre del Cocuy: Puro
Marca: Balsamal
Origen: Venezuela
Edad: Cero
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 91

RoMaCraft – Intemperance BA XXI (Avarice)

Casi cinco años desde la última vez que probé este cigarro, aunque en otra vitola, siendo en ese caso un belicoso y le terminé dando 75 puntos, quizá porque en esa época mi referencia de la marca era Cromagnon y en medio de mi ignorancia esperaba que el cigarro estuviese más relacionado a él que a otra cosa, o quizá simplemente el paladar no lo tenía tan afinado como hoy. Dicho eso, el Intemperance es exactamente la «otra cara» de los productos de Roma Craft, siendo por un lado los de nombres precolombinos como Cromagnon, Neanderthal y Baka, y por el otro lado la línea Intemperance, con varias versiones identificadas por números romanos y letras. Este es el BA XXI, pero también hay un EC XVIII que creo es capa Connecticut y que espero pronto darle una revisión también. Los nombres están relacionados con las enmiendas constitucionales americanas, representando cuándo han sido cambiadas. El resto del nombre viene relacionado con el movimiento Temperance, que buscaba relacionar al alcohol con veneno y la Prohibición que criminalizó la compra y consumo de alcohol. Por tanto Intemperance es el contrario de ese movimiento.

En esta ocasión el Intemperance BA XXI que pruebo es una versión más pequeña que la última vez, box pressed y con cabeza de parejo, mientras que la capa se siente más corrugada, menos oleosa pero mucho más llamativa, con aromas suaves de vainilla y crema, notas dulces y no mucho más, mientras que la calada en frío se siente con un excelente tiro y aromas a vainilla suave y frutas deshidratadas como durazno y manzana. En verdad sería muy ilógico comparar ambas reseñas, pues hace cinco años tenía un paladar mucho más limitado y una experiencia incluso menor, aunque podía identificar los sabores, posiblemente los matices me eludían y la experiencia entonces quizá llevaba una mayor urgencia de querer probar muchas cosas, mientras que hoy en día en la mayoría de los casos tengo mi gusto bien definido y siempre estoy probando otros cigarros para descubrir nuevas cosas, así que la tónica mental también es otra cosa.

El Intemperance BA XXI comienza muy bien, con humo abundante y denso, una ceniza compacta y bien armada, sabores frontales a madera seca y pimienta negra, mientras que en el retrogusto se siente es solamente pimienta. Para el final de este tercio los sabores se mantienen y quizá la madera se siente menos seca, mientras que en el retrogusto aparecen notas de esas frutas deshidratadas que aprecié en frío y también hay notas más suaves de nueces, que solo espero se agranden un poco más. El cigarro quema a buen ritmo y por un momento quisiera que quemara más lento porque está muy sabroso.

Para el segundo tercio los sabores dan un vuelco importante, con una fuerte nota de chocolate que se aprecia en el paladar y el cigarro se siente generalmente más cremoso, algo que logra en gran parte gracias a ese humo denso y lento que suelta en cada calada. El retrogusto sigue siendo fuerte de pimienta, al punto que hasta un poco de miedo me da probarlo más de dos veces seguidas. Hay algunos momentos que el humo se siente seco, como si raspara en la garganta, pero no es algo común y lo termino atribuyendo a que le estoy dando caladas muy seguidas. La intensidad rara vez pasa de media en la primera mitad y se coloca en media-alta a partir de la segunda.

El mayor problema del cigarro aparece en el último tercio, cuando el anillo de combustión requiere un par de retoques, aunque se hicieron más graves conforme iba convirtiendo al cigarro en un tocón más pequeño, lo que hizo que hacer la quemada uniforme fuese más peligroso que agradable, pero muchas veces me pasa que quiero fumar el cigarro hasta que no pueda más, y no que sea el cigarro el que dicte hasta donde se fuma. En total me tomó un poco más de una hora para fumar el Intemperance BA XXI, y la experiencia definitivamente fue mucho mejor que cuando lo fumé por primera vez.

Con el tiempo y la experiencia he aprendido a que puedo pedirle bastante a Roma Craft, y que normalmente responde acordemente. El Intemperance BA XXI no es excepción, dándome una fumada de intensidad media-alta y sabores ricos y abundantes durante toda la fumada. La línea Intemperance tiende a ser un poco más suave que los precolombinos, pero eso solo se termina traduciendo en algo menos complejo, pero sin duda que no es un cigarro recomendable para novatos ni tampoco asumir que porque es pequeño va a ser rápido ni ligero. Es una fumada fuerte en paquete compacto, pero definitivamente el tipo de cigarro que querría comprar una caja sin dudarlo mucho.

Ficha Técnica:
Fabricante: NicaSueño
Marca: RoMaCraft Tobac
Modelo: Intemperance BA XXI
Dimensiones: 4½ x 52
Tamaño: Avarice (Rothschild)
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Arapiraca)
Capote: Indonesia
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $7,00
Puntuación: 87

Aladino – Cameroon (Super Toro)

Cuenta la leyenda que la liga de este cigarro fue creada en 2006 por Julio Eiroa, cuando la familia Eiroa era dueña de la marca Camacho (antes que fuese vendida a Davidoff en 2008) y que se utilizó por muy poco tiempo para el Camacho Select. En ese momento el cigarro era un elemento muy diferenciador del resto de los productos de la marca, que tenían una marcada tendencia hacia las hojas Corojo, al igual que las marcas actuales de la familia. Aunque el Camacho Select tuvo un éxito modesto, no fue suficiente para capturar el interés de un mercado que favorecía ligas más fuertes. Pero Julio nunca perdió la apreciación por esta liga y en 2020, luego de más de tres años de pruebas, finalmente lo lanzó al mercado, siendo un puro hondureño pero con capa Camerún cultivada en Honduras.

El cigarro lo fumo gracias a un amigo que me lo brindó. En Venezuela lo vende Gentleman Brothers y un día fui a un pequeño evento de la tienda y ahí me encontré con el amigo en cuestión quien lo acababa de comprar y decidió obsequiármelo. El cigarro no tiene la típica apariencia de los cigarros de capa Camerún, quizá porque se nota más rojiza y oscura la capa, con varias impresiones corrugadas y cero oleosidad, pero en términos generales carece de detalles que le hagan ver mal. Lo que no tiene la capa es mucho aroma, pues se siente casi neutra, con algunos aromas muy suaves a tierra mojada y madera seca, lo cual no ocurre en el pie, donde se sienten notas suaves de pimienta de guayabita, que le dan un aroma dulzón, pero al picarlo y darle unas caladas en frío nuevamente aprecio muy pocos aromas, esta vez a notas ligeramente dulces, galletas danesas y pimienta.

Luego de algunos días queriendo fumar en la terraza sin techo que hay en mi casa, hoy finalmente lo hice para fumar este cigarro. Pero ley de Murphy, esa nube negra que se ve al fondo llegó en menos de 10 minutos, relegándome a fumar abajo, donde siempre. Una vez encendido, el Aladino Cameroon es mucho más sabroso e interesante que en frío, presentando notas relativamente fuertes y «afiladas» de pimienta, un dulce como de manzanas golden, y en el retrogusto tierra seca. Esa tierra llega al paladar a mediados del primer tercio, lo cual se traduce en una sensación seca en la garganta que hace que la pimienta tenga esa cualidad «afilada». La ceniza se cae con una relativa rapidez que me impresiona, pues no dio indicio alguno de fragilidad, aunque también puede ser porque el final de este primer segmento fue bajo techo y en mi mente ese cambio de la humedad ambiental tiene algo que ver… o que simplemente soy un descuidado. El anillo de combustión va bastante bien y el tiro es fenomenal.

Aunque el cigarro destaca la palabra Cameroon en su anilla y se diferencia de la mayoría de los productos de las distintas marcas de Eiroa por la inclusión de esta hoja, los sabores del cigarro no llevan la nota típica de la hoja, sino que se siente como un producto de capa Corojo, quizá más tenue. El más fuerte de los sabores es el de tierra, pero incluye notas de pimienta, crema y arcilla, mientras que el retrogusto ofrece notas picantes pero no de pimienta, sino más como de pepperoncino. La intensidad, que era tipo media, aumenta un poco a partir de la mitad, aunque en ningún momento aturde, con buena combustión, excelente ceniza, humo abundante y sin problemas.

Actualmente cae lo que se conoce aquí como un «palo de agua», mientras el último tercio presenta sabores nuevamente distantes de los típicos de una capa Camerún, pero no por ello desagradables… de hecho, todo lo contrario y estoy disfrutando plenamente de esta fumada. Sin embargo, así como no muestra los sabores típicos, tampoco muestra la complejidad típica del Camerún y el cigarro se siente más lineal, con pocos sabores adicionales aunque hay una cantidad destacada de sabores herbáceos hacia el final junto con el sabor a arcilla, que había sido esporádico durante el segundo tercio y casi inexistente hasta este punto de este último segmento, pero muestra notas cremosas también, que ahora que las identifico han sido cambiantes durante gran parte del cigarro, presentes pero a veces muy corto tiempo. Al cabo de una hora y 50 minutos, el Aladino Cameroon llega a su fin.

La capa Camerún, aunque usada escasamente hoy en día, fue una de las más usadas en los años 90 y 00, quizá porque ofrecía una complejidad y sabores similares a los de los habanos tradicionales y cuando el embargo entró en furor, fue una de las capas predilectas por los fabricantes centroamericanos. Hoy en día existen muchísimas opciones más baratas y la capa Camerún ciertamente es una de las más caras, pero para mí siempre tienen un encanto particular. En este caso se trata de una cepa cultivada en Honduras, pero al igual que existe tabaco Connecticut cultivado en Ecuador o Habano de Nicaragua, este Cameroon tiene todo el derecho del mundo de ser cultivado en tierras hondureñas, aunque aparentemente va a tener propiedades distintas. Dicho eso, el Aladino Cameroon es un cigarro que recomiendo ampliamente por sus sabores, cremosidad y exactamente por esa diferencia con los sabores de la capa Cameroon típica.

Ficha Técnica:
Fabricante: Las Lomas
Marca: Aladino
Modelo: Cameroon
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Super Toro (Toro)
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Cameroon)
Capote: Honduras (Corojo)
Tripa: Honduras (Corojo)
Precio: $8,00
Puntuación: 88