Ron: Smith & Cross Traditional Jamaican Rum

Aunque yo creo que no fue hace mucho tiempo, revisando un poco mis fotos, veo que este ron lo probé en una visita donde un amigo que las colecciona y que fue hace más de un mes. Afortunadamente la memoria y las notas ayudan, pero también el recuerdo de cómo llegué al ron. En las reuniones en casa de mi amigo, usualmente es sacar botella tras botella tras botella e ir probando. Luego de varias reuniones de este tipo hemos aprendido cuánto servirnos y no abusar. Por supuesto, para llegar a ese aprendizaje tuvimos varios tropiezos, en todo el sentido de la palabra.

Pero este día, fue después de algunas pruebas que se me ocurrió preguntarle al amigo «¿Tienes Smith & Cross?» Algo extrañado, me dijo que claro que sí. Así fue como llegó el Smith & Cross a la reunión.

En 1788, dos empresas: Smith & Tyers y White Cross comenzaron a funcionar en la importación de azúcar y ron a los puertos londinenses. Estas empresas eventualmente se unirían y pasarían a llamarse Smith & Cross, y eventualmente pasarían a ser parte de Hayman Limited, una empresa que adquiría distintos mayoristas de destilados. Hayman Limited no produce ningún destilado, sino que los embotella.

Pero Smith & Cross es producido en Jamaica por Hampden Estate, quien comienza su producción con una mezcla de melaza, jugo de caña y miel de caña. Esta mezcla es fermentada hasta crear un elixir ligeramente alcohólico que luego es destilado en un alambique de cobre.

Los más observadores podrán ver que en la etiqueta hay dos nombres adicionales: Plummer y Wedderburn. Estos se refieren a dos estilos distintos de producción de ron en Jamaica, cada uno creado por alguien de ese apellido.. El estilo de ron Wedderburn tiene un alto contenido alcohólico y es añejado por 6 meses en barricas de roble blanco americano. El ron de estilo Plummer es más ligero y con más cuerpo, y tiene 3 años de añejamiento en barricas de roble blanco americano exbourbon. Una vez añejados, los dos rones son combinados antes de ser embotellados a 57% de alcohol.

La foto es de Rones de Venezuela

El ron es indiscutiblemente jamaiquino desde la primera vez que me lo acerco a nariz. Comienzo por los aromas típicos de algo que ha sido añejado en barricas, como vainilla y azúcar morena, y estos dos aromas sirven como soporte y la constante a una nota casi invasiva de mango que cayó del árbol y nadie lo recogió, y te lo dice alguien que tiene 3 árboles de mango en su casa y que todos los años tiene que soportar ese olor cuando paso más de 2 días sin recoger mangos. El aroma tiene un toque de putrefacción pero también es como exageradamente dulce, pero también hay notas de fermentación, banana, canela y levadura.

En boca es sumamente interesante y complejo y recuerdo cuando lo probé que prácticamente había un antes y un después en la velada. Comienza con una nota frontal especiada como de vainilla y guayabita, seguida de melaza cruda y muy dulce, y que luego se desarrolla hacia vainilla y frutas variadas, que incluyen manzana, mango, banana y duraznos, para terminar con notas de madera y cuero. El retrogusto incluye esa nota pasada del mango y está contenida como sensación principal en la permanencia casi infinita que tiene.

Por su precio y su calidad, esta es una botella que quiero tener regularmente conmigo. Hay cócteles en donde puede funcionar y otros en donde no, pero si tenemos en cuenta que se trata de un ron con escasos 3 años de añejado, es un producto fenomenal que solo funciona de maravilla y un cigarro lo acompaña deliciosamente.

El Smith & Cross no es un ron normal y ni sueñes en que vas a sustituir la inclusión de un ron «normal» con este en cualquier ámbito; el hecho que es experimental y diferente es lo que lo hace único y deseable para mí. Es un ron al que hay que tenerle paciencia y dedicarle largos ratos. Incluso puede pasar que después de hacer todo eso, no te guste. Pero quizá es esa polarización del gusto del producto lo que lo hace más interesante.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hampden Estate
Nombre del Ron: Traditional Jamaican Rum
Marca: Smith & Cross
Origen: Jamaica
Materia prima: Melaza, miel de caña, jugo de caña
Edad: NAS (pero hasta 3 años)
Precio: $28
Densidad alcohólica: 57%
Puntuación: 91

Privada Cigar Club – Cigar Hustler (Robusto)

En mi escasa experiencia haciendo reseñas, siempre trato de buscar la mayor cantidad de información posible sobre un cigarro antes de hacer la reseña. Esto con el fin de explicar de dónde viene el cigarro, quién lo hizo, cuál es su objetivo y toda la información de aparente importancia que envuelve al producto en cuestión. Esto me hace revisar muchas reseñas, no solo para confirmar o revisar algo de lo que otras personas han sentido con ese cigarro, sino porque así como yo, otros también ponen información del cigarro y la marca. Inevitablemente y porque el mundo del tabaco sigue evolucionando y ha existido mucho antes que yo comenzara a hacer reseñas y seguirá mucho tiempo después que yo deje de hacerlas, la gran mayoría de los cigarros que reseño tienen reseñas previas o al menos información sobre el producto. No obstante, creo que este cigarro de hoy será una de las pocas veces que no he encontrado absolutamente nada sobre él. Sobre Privada Cigar Club sé que es una subscripción mensual de tabacos, en donde casi todo lo que envían tiene añejado y es «especial», incluso trabajando algunos productos directamente con marcas, por lo que no son productos del mercado, sino exclusivos de sus suscriptores. Esto nos lleva a Cigar Hustler, que es la tienda de un Mike Szczepankiewicz y son los dueños de las marcas Pospiech y Powstanie. El hecho que Privada a veces trabaja directamente con algunas marcas me hace pensar que este cigarro habría sido mejor hacerlo con Powstanie en vez de Cigar Hustler, pero sus razones tendrán y no es la única instancia que Privada y Cigar Hustler han trabajado juntos (tengo uno diferente en el humidor).

Pero esto no es algo exclusivo y he probado otros cigarros de colaboraciones de Privada con otras marcas, como el Ladykiller de Southern Draw, y hay otras colaboraciones de Cigar Hustler con marcas como Room 101, que eventualmente también reseñaré. Pero aparte del enlace para adquirir este cigarro en la página de Cigar Hustler, no hay nada de información sobre él en ninguno de las dos marcas que aparecen en la anilla. Pero sí puedo decir que la capa es muy marmoleada, opaca y con aromas atractivos a café americano, tierra y cuero, mientras que en el pie se sienten notas sutiles de café, mucha más tierra y un dejo de paja. Lo pico con la doble hojilla y lo primero que me impresiona es que el tiro es extremadamente suelto, muy diferente a como se sentía al apretarlo un poco, pero los aromas de la calada son a café más fuerte, pasas y paja.

El tiro suelto en frío se traduce en un tiro suelto en caliente, por supuesto. Es increíblemente suelto, al punto que el cigarro se calienta fácilmente y hago todo lo posible por fumar lentamente. Los sabores son más picantes de lo que pensaría pero con el humo caliente no es difícil percibirlo así. Pero también hay notas de café americano, pasas, miel y una cierta nota cítrica en el retrogusto, que acompaña la pimienta. El cigarro quema bien, aunque excesivamente rápido y me toma solo 12 minutos superar el primer tercio. La ceniza se sostiene bien pero a diferencia de los tiros apretados que en ocasiones mejoran cuando superas el «nudo» que puedan tener, el tiro suelto no mejora nunca. La fortaleza es media-alta, quizá por ese mismo calor que genera el tiro, mientras que la intensidad de los sabores es media.

El cigarro realmente está quemando muy bien y su anillo de combustión es bastante recto y en un cigarro con un tiro tan suelto como este, no es algo fácil. El tiro suelto es un defecto y cuando ocurre, es normalmente porque hay algo dentro del cigarro que no está bien, normalmente es un surco que se hizo por las hojas que no estaban bien puestas y eso hace que el cigarro queme más por ese lado y es lo que crea los «caminos» o las líneas de quemado que se ven en algunos cigarros. Para lo bien que este Cigar Hustler está quemando, pareciera que está hecho para tener este tiro. Los sabores en el segundo tercio son similares al tercio anterior, pero más intensos y no porque el tiro mejore, sino porque ya hago un esfuerzo más consiente de fumarlo lento. El café es algo más fuerte, acompañado por unas notas de pasas con chocolate, y no me refiero a dos sabores sino pasas cubiertas de chocolate. El sabor cítrico se ha convertido en cáscara de naranja y en verdad disfruto de la fumada; claro, esto me lleva a emocionarme y darle caladas más rápidas y que se me caliente, pero hay que estar muy pendiente del cigarro. El humo es abundante y se hace cremoso en ocasiones, lo cual me gusta bastante.

Efectivamente, si nos regimos por las imágenes solamente, parece que estoy disfrutando el Cigar Hustler como si no hubiese un mañana, pero si tenemos en cuenta que me tomó tan solo 35 minutos llegar a tomar la foto de arriba, pues como que no tanto. La fumada total fue de 45 minutos y los sabores en el último tercio lamentablemente se perdieron casi todos porque el calor de la llama al tener un tiro tan suelto debe haber quemado un poco las sensaciones y los matices del tabaco. El sabor de café seguía presente y el de pimienta aunque más como una sensación caliente en la boca. La quemada se desvió un poco también, pero eso no era tan raro con este calor que estaba generando.

Cuarenta y cinco minutos de fumada para un robusto me parece muy poco, incluso cuando hice un esfuerzo consiente de fumar más lento y cuidar la experiencia a fin de mejorarla, pero en términos realistas se trata de un cigarro de sabores agradables que, sinceramente, el tiro fue lo que hizo que la fumada no lo fuese del todo positiva. Se trata de un cigarro de $12 en su vitola toro y $10,50 en robusto, por lo que no diría que es barato, pero con un tiro así debería revisarse ese proceso o ese precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Privada Cigar Club
Modelo: Cigar Hustler
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: N/D
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $10,50
Puntuación: 78

Whiskey: Teeling Blackpitts

Llamado por una sección de Dublin detrás de la nueva destilería de la marca, Blackpitts es un whiskey irlandés que reta muchas de las tradiciones y predisposiciones que tenemos hacia el whiskey irlandés. Comenzando que es triple destilado, algo muy común en los whiskeys irlandeses y que este por supuesto que lleva con orgullo. Pero las similitudes aparentemente llegan hasta ahí y este whiskey es ahumado, a diferencia de muchos de los que vienen de este país.

Precisamente porque es irlandés y es triple destilado, cada paso de la destilación reduce esa apreciación de ahumado y por ello el líquido comienza su proceso de destilación con un nivel bastante alto de ahumado, al punto que supera a los más fuertes como Kilchoman. Al final de la última destilación, el whiskey marca 15ppm, que es muy por debajo de un Talisker, pero que sigue teniendo su carga aromática marcada.

Pero aunque es un whiskey ahumado, la marca no quiere que el carácter y la personalidad de este whiskey sea el de un ahumado. Por ello dos terceras partes del lote son añejados en barricas exbourbon y luego el tercio restante en barricas exvino dulce Sauterne. No marca edad de ninguno de estos añejamientos, pero el mínimo permitido en Irlanda es de 3 años, así que su buena añejada tiene. No es filtrado en frío y finalmente es embotellado a 46% de alcohol.

Me llama la atención que el líquido es amarillo hacia los colores de un whisky joven, pero siendo de Irlanda, incluyendo una E en su nombre y habiendo pasado tres veces por la destilación, no es de extrañarse.

En nariz es increíblemente distinto a la mayoría de los whiskeys que he probado, especialmente Jameson, Tullamore DEW o Bushmills, y lo comparo con estos tres porque, aunque su precio es considerablemente superior y es un single malt, sigue siendo irlandés y no tan caro como sus homónimos escoceses. Sus aromas me recuerdan al té en taza, no necesariamente las hojas sino cuando ya lo haces una bebida, almendras y sésamo en cuanto a los aromas que identifico como especias, pero tiene una nota frutal fuerte que incluye coco, piña, manzana verde y limón. También tiene su nota ahumada innegable, pero sumamente sutil, especialmente en comparación con los ahumados que me gustan tanto y que son mucho más fuertes. Quizá lo más sorprendente en este sentido es que el whiskey destaca que es ahumado (peated), pero es ese aroma ahumado el menos intenso en nariz, aunque el primero que aprecié.

En boca es el ahumado y también es lo primero que aprecié, pero al igual que sucede en nariz, no es lo más fuerte. Sus aromas ahumados se sienten más como carbón frío que como humo activo. Pero es sumamente frutal y en boca no tienes esos aromas o sabores «especiados» que te puedan confundir, sino que es piña, manzana horneada y cáscara de limón lo que se siente más. También hay caramelo, tanto de azúcar tostada como de golosina. En el retrogusto destaca nuevamente la nota ahumada, aunque esta es más como de ceniza, al igual que piña tostada/caramelizada, madera y una cierta nota mentolada.

Es sumamente interesante probar como el carácter sutil y ligero del whiskey irlandés se funde con las notas fuertes y, hasta cierto punto agresivas de un whiskey ahumado. Es definitivamente uno de los menos ahumados que he probado, pero sin duda muy presente. Nótese que no cuento algo como un blend de Johnnie Walker o algo en ese estilo, pero definitivamente es uno de los que más me ha gustado, quizá por esa gran cantidad de sabores frutales y porque el ahumado no es agresivo. Mira que esa agresión e intensidad en los sabores ahumados me gusta, pero también aprecio la suavidad de otros. Su precio puede no ser el más amistoso, pero vale la pena probar esta diferencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: Teeling Distillery
Nombre del Whiskey: Blackpitts Peated Single Malt
Marca: Teeling
Origen: Irlanda
Edad: NAS
Precio: $70
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 88

La Palina – Classic Connecticut (Robusto)

Vamos a ver si esto es algo que tengo claro, porque confieso que con excepción del Nicaragua Oscuro y, más recientemente, con el Nicaragua Connecticut, La Palina es una marca a la que nunca le he hecho mucho caso. Lo que sé es que La Palina es una marca creada en 1896 en Chicago. La marca se caracterizaba por ser bastante cara, en gran parte gracias a que sus productos eran fabricados en Bahamas. La marca cerró en 1926 y no fue sino hasta 2010 que Bill Paley, nieto del fundador, la reabrió. La mayoría de sus productos son hechos en Honduras, pero también tienen algunos hechos en República Dominicana (como el Fuego Verde) y los dos Nicaragua que mencioné antes, que son hechos por AJ Fernandez. La línea Classic originalmente tenía una capa Habano Claro, aunque no se identificaba como tal. Luego de un tiempo salieron el Classic Connecticut y Classic Maduro, ambos con una anilla distinta a la del cigarro de esta reseña. Pero hace un par de meses conseguí un sampler de la marca y me di cuenta que la línea Classic ahora tiene 4 productos: Connecticut, Maduro, Rosado y Natural, todos con nueva anilla, por lo que tenía una gran curiosidad no solo de probar los nuevos, sino de comprobar si el Natural (que asumo que es capa Habano) y el Maduro siguen siendo los mismos.

Este Connecticut tiene una capa ecuatoriana sobre capote dominicano y tripa dominicana y ecuatoriana. Esta capa tiene algunas venas notables y una cierta apariencia arrugada, pero el cigarro se siente con buen peso y se ve bien empacado. Los aromas sobre la capa destacan notas secas y suaves a paja, cedro, frutas deshidratadas y no mucho más, mientras que en pie se aprecian frutas dulces, pero sin mucha identificación. La calada en frío presenta notas algo más escasas pero igualmente interesantes a pimienta y frutas, pero con menor impresión dulce. El aire corre bien por el cigarro, por lo que no me preocupo en lo más mínimo de la quemada o encendido, que confío será rápido.

Comenzamos con sabores muy sutiles, definitivamente manteniendo el perfil de lo que espero que un Connecticut clásico sea, con un sabor que comienza siendo de madera de cedro que luego se transforma en madera quemada, más genérica y menos parecida al cedro como tal. Sus sabores son cremosos, pero faltos de agresividad, muy… clásico, pues. El humo es abundante gracias a un tiro fenomenal y el anillo de combustión no tiene nada que envidiar a muchos cigarros, aunque confieso que esa desviación que aparece en la imagen no es tan típica de un cigarro con esta capa, pero quisiera pensar que es un tema que depende más de la posición de la anilla que otra cosa. La intensidad es media-baja y la fortaleza es igualmente media-baja pero va en ascenso.

En el segundo tercio los sabores a madera quemada y crema son los más presentes en el cigarro pero también hay una variación y aparecen notas de nuez moscada y galletas danesas, manteniendo todos esos sabores en cada calada y un retrogusto que comenzó muy neutro y se va haciendo más picante en cada calada, y es especialmente más fuerte cuando supero la mitad del cigarro. El anillo de combustión continúa siendo variable y culpo a la elasticidad de la hoja, que se siente especialmente maleable, sobre todo con la adición del calor que está generando el cigarro. Intensidad media-baja todavía, con una fortaleza media gracias a ese calor, la inclusión de pimienta más agresiva y la combinación de estas dos características.

El último tercio es notablemente más picante que los anteriores, lo cual demuestra dos cosas que no esperaba de este cigarro: precisamente una nota más picante y una evolución, que si bien es lineal, el hecho que se trata de un cigarro cuyo precio ronda los $5-$6 hace que sea destacable esa evolución. Sin embargo, teniendo en cuenta que el objetivo de las ligadas es que el cigarro efectivamente evolucione, pues sería malo que no lo hiciera. Pero, en medio de todo, tanto intensidad como fortaleza son prácticamente iguales en este tercio aunque ligeramente superiores, pero no lo suficiente para marcarlo como un punto adicional. La quemada sigue siendo buena, aunque no perfecta, aunque a partir de la mitad el cigarro quemó considerablemente más lento que en la primera mitad, por lo que el tiempo total de fumada alcanzó una hora y media.

Realmente fumar un cigarro de este rango de precio siempre va a ser una lotería y si bien el Classic Connecticut se veía y sentía respetable en frío, había una cierta sensación liviana en el cigarro y eso nunca es buen augurio, lo cual se cumplió durante la primera mitad y el cigarro iba quemando rápidamente. Pero me sorprendió muy positivamente que la segunda mitad quemara tan lento, especialmente porque los sabores eran más agradables y la fortaleza mayor. Pareciera que, en cierta manera, el cigarro comienza en la segunda mitad y todo lo que viene antes es un simple relleno de preámbulo. Pero definitivamente es una fumada que vale la pena por su segunda mitad. Dicho eso, esta nueva anilla es claramente mejor que la anterior, siendo más clásica pero con mucho más detalle. La anterior parecía diseñada en 1996.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: La Palina
Modelo: Classic Connecticut
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 85

Habanos Jr. y Habanos Sr.

Hace alrededor de unas cinco semanas me contactó un amigo «de los humos»; una persona con quien tengo muy buena afinidad y con quien he coincidido en distintos temas, casi todos relacionados con el tabaco. Cada vez que viene a Venezuela, aunque no coincidimos en todas las ocasiones, siempre nos comunicamos, así que su llamada no era algo inesperado. Lo que sí fue algo inesperado era el propósito de su llamada.

– «¿Diego, tú has hecho el curso de Habanos Jr.?
– «No. Lo iba a hacer hace un par de años, pero me querían cobrar mucho.»
– «¿Lo quieres hacer?»
– «Si me van a querer cobrar lo mismo, no»
– «No chico, nosotros te lo obsequiamos. Si pasas puedes hacer el Sr., sin costo»
– «¡Claro que sí!»

Así que acepté hacer el Habanos Jr. que era dictado por Javier Velasco, quien es un Master habano certificado por Habanos S.A. así como sommelier. Hasta hace unos años, este curso solamente podía ser dictado en Venezuela por una empresa llamada Grupo Verilux, que era la distribuidora autorizada en Venezuela por Habanos S.A. Sin embargo, desde este año (oficialmente) el distribuidor es Kukenan Tobacco, una empresa propiedad del amigo con el que comencé este relato, junto con Héctor Arias, a quien conozco desde hace algunos años y su hermano.

Nuestras conversaciones siempre se han concentrado en hablar de habanos, tabacos centroamericanos y destilados, y solo con eso tenemos para hablar larguísimo rato. Les he dado algunas catas privadas en casa y nos hemos obsequiado tabacos de manera muy regular, así que me sentí absolutamente agradecido y honrado que hayan decidido darme la oportunidad de hacer el curso.

Cabe destacar que el curso de Habanos Jr. es recomendado para consumidores de habanos, principalmente. El curso de Habanos Sr. es para dependientes de tiendas y profesionales más serios del sector. Dicho eso, el que sepas de tabaco en general y de tabacos centroamericanos no garantiza que sabrás de Habanos a nivel junior o senior.

Lejos de querer convertir este artículo en un relato de la materia, más quiero hacerlo como un abrebocas para los que estén medianamente interesados en hacer el curso pero no dan el paso. El Habanos Jr. efectivamente es bastante introductorio, consta de un día y nos dan a probar un par de habanos, que en el caso nuestro fueron un Romeo y Julieta No. 2 y luego un Ramon Allones Small Club Corona, uno algo más complejo que el otro, pero muy agradable mientras hablábamos a nivel introductorio del habano, su denominación de origen, las regiones de producción y otros temas.

Dado que Javier Velasco también es sommelier, la prueba de los habanos estuvo acompañada de maridajes y armonías muy interesantes y una muestra de lo que podemos lograr con un buen producto. Además, los amigos de Ron Ocumare nos permitieron degustar el Sicanos, una versión que no se vende, con reservas de hasta 18 años y de la que pronto publicaré la reseña.

Posteriormente hicimos el examen y con mucho orgullo puedo decir que lo aprobé, lo cual garantizaba mi asistencia al Habanos Sr. el día siguiente.

El Habanos Sr. es un curso para tomarse esto en serio. Hay mucha más información y más exigencia de los asistentes. Mientras que en el Jr. te puedes salvar diciendo que un Habano está bueno o está suave, en el Sr. tienes que dar el por qué, debes describir sabores, aromas y hasta discutir si son buenos o malos y hacer recomendaciones. Los habanos que nos dan para la prueba también son mucho más complejos que en el introductorio.

Además, los maridajes y armonías son distintos y realmente constituyen un reto a la predisposición. Si en el Jr. eran tabaco con chocolate o tabaco con ron, en el Sr. es tabaco con lychee y parmesano, tabaco con cebollas encurtidas, o tabaco con brandy. Incluso, hay un mayor desarrollo y aplicación a la hora de combinar un habano en sus distintos tercios con alimentos y bebidas distintos.

Esta atención al detalle también es entre menos asistentes. Al Jr. asistimos unas 40 personas y en el Sr. éramos 25. Con mucho gusto puedo decir que contaba unos 10 conocidos y unos 10 amigos entre todos y al salir de ahí, por el carácter gregario y la camaradería de todos, terminamos siendo más amigos.

A la hora de escribir este artículo aún no tengo los resultados del examen de Sr., pero confieso que me sentí mucho más nervioso luego de presentar el examen de Jr. que el de Sr. Tengo más confianza de haber aprobado el último. Si no lo aprobé, la verdad es que retuve mucha información y con orgullo puedo decir que ya sé mucho más de habanos que lo que creía que sabía.

Entre los temas más «controversiales» está el mito del que siempre se ha hablado de qué tanto aporta la capa al sabor del habano. Hay quienes dicen que es el 15%, otros dicen que el 35%, incluso hay quienes dicen que es el 70%. Javier abiertamente dice que en el caso de los habanos, la capa simplemente no aporta sabor. Aporta presentación, elegancia y es la tarjeta de presentación de un habano; pero no aporta sabores.

Por último está el tema que yo siempre lo he tenido claro, pero hay quienes tienen problemas con eso. El Habano es un estilo de tabacos, que puede ser el original, el más elegante y el más caro. Pero más allá de eso, es simplemente diferente que el tabaco centroamericano. Ninguno es mejor ni peor, son simplemente diferentes. El habano es un proceso mucho más manual, que depende más de su gente y del cariño que le ponen a la fabricación del habano.

¿Esto quiere decir que los centroamericanos no le ponen cariño y dedicación? No. Pero lo de los cubanos es diferente.

Nuevamente, mil gracias a los amigos de Kukenan por la oportunidad y si estás pensando en hacer el curso y no estás seguro, mi recomendación es que lo hagas. Es preferible hacerlo y querer aprender más después, que no hacerlo y quedar en la ignorancia. Además, puedes conocer a mucha gente como tú.

Montecristo – Petit No. 2

Hace unos meses tuve la oportunidad de ser parte de la organización de la velada de lanzamiento para Kukenan Tobacco en Venezuela, la empresa autorizada por Habanos S.A. para la distribución y venta (al mayor) de habanos en este país. En esa ocasión lo que hice fue proponer las bebidas que tomar junto con el habano que Kukenan colocaría. Aunque en la propuesta final este habano fue el H. Upmann No. 2, en la propuesta original estaba este Montecristo de la reseña. Sin embargo, luego de probarlo, los amigos de Kukenan me dijeron que mejor no, pues en ese momento el cigarro no estaba listo. El cigarro tiene dimensiones de 4,7 pulgadas y un cepo 52, que al ser habano solamente es identificado el país de origen de las hojas pero no qué parte de la planta son. Coincidentemente, este cigarro es hecho en la misma fábrica que el H. Upmann.

Se trata de un cigarro pequeño, con un cepo decente pero no deja de parecer una fumada corta. Es en realidad lo que necesito hoy. Se ve muy bien torcido, aunque la capa tiene múltiples detalles o más bien imperfecciones. Los aromas de la capa son escasos y apenas si identifico notas herbáceas y cuero. Cuando pruebo en el pie, los aromas son casi inexistentes y la calada en frío, luego de una picada con la doble hojilla, presentan notas igualmente escasas pero con mejor contenido que antes, incluyendo canela, herbáceo (más bien vegetal), paja y madera. Listo para darle fuego, me dispongo a probar de los pocos habanos a los que tengo alcance, pero que estoy seguro que pronto habrá más.

El Petit No. 2 comienza interesante, con una cantidad asombrosa de humo, buena quemada y sabores que no son muy complejos pero no carecen de calidad, como madera mojada, nuez moscada y caramelo. Son sabores tenues, por lo que trato de no darle caladas muy seguidas a fin de que una quemada más caliente me los opaque. La ceniza se sostiene bien, aunque torcida, pero el cigarro tiene un buen tiro que no es tan común como uno quisiera en un habano. Quizá su pequeño tamaño colabore a esto, pero la intensidad de los sabores es media-baja y la fortaleza es igualmente media-baja.

Quizá no se note mucho en la foto, pero coincide con una lluvia bastante fuerte que había en casa y la uña del dedo medio tiene una gota encima en la imagen, así como otras partes de la mano. Casualmente, el tiro es bueno y me ha pasado en ocasiones anteriores que una alta humedad en el ambiente hace que el cigarro se sienta más apretado de lo normal. Aparecen unas ciertas notas florales en el segundo tercio que son las que le dan un toque más complejo a la fumada y los sabores se hacen mucho más interesantes pero también más variados, incluyendo nueces tostadas, madera y pan, así como una sensación más dulce. El retrogusto es de café en granos con pan tostado también y la intensidad alcanza media-alta con una fortaleza media. La ceniza sostiene una buena carga, aunque en la imagen aparezca con poca.

Los sabores en el último tercio siguen la tendencia de muchos cigarros y se vuelven un ‘grandes éxitos’ de los dos tercios anteriores, destacando nuez moscada, madera, toques de café y nueces tostadas. El retrogusto incluye una nota picante junto con el café en granos que es el mismo del paladar. La ceniza sí sale presentada como ha sido hasta ahora la fumada y el final del cigarro llega, eventualmente, marcando exactamente 40 minutos de fumada, que es relativamente rápido para un cigarro, pero fue una quemada uniforme y no algo que se descontroló en algún momento y me preocupara. La intensidad termina igual que en el tercio previo, en media-alta, con una fortaleza media.

El Petit No. 2 de Montecristo hace todo lo que un habano históricamente ha hecho: una fumada ligeramente compleja, buena quemada y sabores agradables. Lamentablemente no es la tendencia de muchos habanos últimamente, pero siempre aprecio cuando puedo fumar un habano como debe ser y no como se ha convertido. Dicho esto, también se trata de la distribución y la garantía que estoy consumiendo un producto original y no lo que hasta el momento ha sido el mercado venezolano de habanos, en el que han habido originales pero también ha habido mucha falsificación. Actualmente siguen existiendo las falsificaciones y creo que no dejarán de existir, pero el hecho que Kukenan Tobacco es autorizado por Habanos SA ya da una garantía. La calidad, mano de obra y control de calidad cubana ya es otra cosa que Cuba debe remediar en su momento, pero la fumada de este Montecristo sin duda fue de las buenas.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: Petit Edmundo
Dimensiones: 4¾ x 52
Tamaño: Petit No. 2 (Petit Pirámide)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $32,00
Puntuación: 88