Victor Calvo – Gold (Toro)

El distribuidor de tabacos que normalmente uso para mis compras suele ofrecer algunas «cajas misteriosas», en las que pagas un monto de unos $20 o $30 y te incluyen una cantidad variable de cigarros sin decirte cuáles son. Hace unos meses apareció esta oferta y decidí arriesgarme a ver qué podía pasar, pues como buen fumador que siempre busca cosas nuevas, estaba dispuesto a probar. Entre los que llegaron, había un sampler de esta marca llamada Victor Calvo. En su página web descubrí que en 1996 Victor Calvo Sr. comenzó a trabajar en Tabacalera Tambor en Costa Rica, de donde es originario. Pero su perfil de Instagram menciona que hacen tabacos desde 1997. En 2001 se mudó a Estelí, Nicaragua para seguir aprendiendo sobre el arte del tabaco y en 2013 creó su propia marca con cuatro productos distintos: Gold, Maduro, Connecticut y Habano. Hoy comienzo con este Gold, que promete una fumada de fortaleza media, así que veamos qué tal.

El Gold tiene una capa Sumatra ecuatoriana, que es por demás brillante como promete su nombre. Es casi como si pudiera decir que el cigarro está pulido y se notan pequeñas venas a lo largo de toda la capa, así como una construcción que parece muy bien lograda. El Gold está disponible en vitola robusto, belicoso, toro y churchill, pero su página web de compras, que no es la misma que la de la empresa, es poco amistosa y requiere registro para verla. El cigarro tiene un ligero box press que más que darle una forma cuadrada al cigarro, más bien hace que no se vea cilíndrico. Tiene aromas ligeramente florales en la capa, con algunas notas igualmente suaves y ligeras en el pie, pero a nueces y madera. Finalmente, luego de picarlo, la calada en frío presenta notas de nueces, madera y pimienta, pero ninguno de estos aromas se siente realmente fuerte, pero decir que el dominante es tabaco sería redundante.

El Gold enciende rápidamente, con buen fuego y buena combustión, si acaso alguno que otro detalle que me obliga a darle fuego un par de veces más para asegurar una quemada uniforme. El sabor de pimienta es dominante en las primeras caladas, como esperaría de un producto de Nicaragua y es luego de unos 3-5 minutos de fumar que comienzan a aparecer sabores adicionales, que incluyen canela y nueces, siendo el segundo uno de los más dominantes de toda la fumada, mientras que el de canela tiene sus picos y valles en este primer tercio, a veces siendo superado o reemplazado por sabores de cuero. El humo es abundante en cada calada y la ceniza se sostiene muy bien durante este segmento, aunque se «esfloreta» un poco y al final del segmento la dejo caer con mucha intención. La fortaleza es media, mientras que la intensidad de los sabores es media-baja.

La ceniza se sostiene muy bien sobre este cigarro, tanto que hay momentos en que temo por mi integridad y la dejo caer simplemente. Los sabores no continúan de manera lineal, pero se las arreglan para ser los mismos en este segundo tercio y lo que quiero decir es que en una calada podía sentir madera, canela y nueces, y luego dos caladas después era solo canela y nueces, y luego dos caladas después era madera y nueces. La sensación era muy extraña y muy irregular, pero afortunadamente solo duró el segundo tercio y una vez superado fue más regular en su sabor. Los sabores en sí no cambian mucho, salvo lo anterior que mencioné. La quemada es perfecta y la ceniza, como muestra la imagen, ejemplar. El humo sigue siendo abundante también por lo que me inclino a pensar que esa tendencia del sabor es a propósito y no un problema del torcedor.

Los sabores en el último tercio son más o menos los mismos, pero menos intensos, siendo el de pimienta el más fuerte y llegando a opacar los demás, tanto que cuando aún quedan unos minutos de fumada, lo tengo que dejar porque se hace demasiado fuerte y ya no disfruto la experiencia. No obstante, aparecen también algunas notas de melaza, cuero y esas notas florales que aparecieron en frío, y hasta que la pimienta se volvió inaguantable, el cigarro iba bastante bien. Por lo mismo, la intensidad fue media hasta que la pimienta se desató, al igual que la fortaleza. Al cabo de una hora y 40 minutos, este Victor Calvo Gold llega a su fin.

Probar un cigarro nuevo de una marca desconocida siempre es una lotería y confieso que durante un tiempo pensé que me iba a tocar un bodrio con este Victor Calvo, quizá porque estaba confundido de Victor pero también porque los cigarros que incluye la tienda en su «mystery box» normalmente son baratos o productos que no se han vendido. Revisando un poco veo que el cigarro ronda los $6 que no es realmente territorio de cigarro malo, pero sí de cigarro barato, o casi barato. El Gold me pareció una fumada muy decente, con buenos sabores aproximadamente hasta la mitad, una imagen espectacularmente atractiva y sabores que, aunque normales y sin grandes sorpresas, al menos agradables. La segunda mitad no es tan buena, pero quizá en una próxima ocasión sea mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Victor Calvo
Modelo: Gold
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: USA (Connecticut)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 84

Aladino – Maduro (Robusto)

Como follow-up al Aladino original que lanzó la marca en 2015, la versión de capa madura con San Andrés mexicano fue lanzada en 2017. Luego de una cata bastante constructiva e interesante de whisky escocés que pude dictar en el lounge de Gentleman Brothers, adquirí uno de estos pequeños ejemplares con la intención de fumarlo en el sitio. Sin embargo, el destino se interpuso… en verdad no fue nada tan dramático. Solo me di cuenta que era tarde y preferí irme a mi casa. Al igual que el resto de los cigarros de la marca, este es fabricado por Justo Eiroa en la fábrica Las Lomas, ubicada en Honduras. Como no podría ser de otra manera, tiene hojas Corojo que son propiedad de la finca, en este caso en el capote, con una tripa igualmente hondureña pero sin mayor detalle.

La capa San Andrés es bastante rústica, con varios cambios de color por toda la superficie y una apariencia bastante sólida del cigarro. Se siente casi seco, sin duda alguna por la rigidez característica de la capa, pero luego de inspeccionarlo mejor se nota un poco de brillo sobre ella, como si algunos aceites de la capa hiciesen mejor contraste. Los aromas en esta capa son sutiles, mucho más de lo que esperaba, pero con esas notas de chocolate típicas de la capa mexicana, no tan intenso como suele ser pero más como unas galletas Chips Ahoy, por ejemplo. También hay aromas hacia cremosos, de mantequilla, sobre todo en la capa y en el pie. La calada en frío se siente un tanto apretada, pero los aromas son más intensos y exactamente los mismos de la capa y el pie.

Acostumbrado a los sabores que suelen ser los típicos del tabaco hecho en Honduras, me toma de sorpresa absoluta la intensidad picante con que inicia este Aladino Maduro. La interacción entre los tabacos de Honduras y de México es por demás interesante, intensa y sorprendente, destacando a lo largo de este tercio notas más dulces y achocolatadas, exactamente como los aromas en frío me llevaron a pensar que sería. Incluso, hay más matices de chocolate de lo que esperaba en frío, en donde ese de galletas chocolate chip es el más notable pero también se siente algo como jarabe de chocolate y finalmente una sensación en el paladar como de masa de galletas. La ceniza se sostiene perfectamente y es al final del primer tercio que cae en un solo bloque. La intensidad es media-alta con una fortaleza similar y una quemada a excelente ritmo, con un anillo de combustión ejemplar.

Aunque en los sabores del primer tercio se nota esa interacción entre los sabores típicos del tabaco de ambas localidades, el segundo tercio es de un tabaco hondureño casi al cien porciento. La pimienta sigue teniendo una participación importante, sobre todo en el retrogusto, pero los sabores de tierra y nueces se hacen notar y a medida que el cigarro quema sobre los valles y picos de las imperfecciones de la capa, ese sabor hondureño se hace notar en cada calada. Tiene notas dulces que actúan en lo que se llama el room note, o los aromas que desprende el tabaco una vez encendido y que no se sienten necesariamente en el paladar. Quizá lo que más sorprende en este tercio es el aumento considerable de la sensación picante en nariz por el retrogusto, un tanto más seco de lo que quisiera, pero para lo bien que está quemando el Aladino Maduro, creo que es la intención del master blender así que no se la voy a discutir; el cigarro va muy bien para ponerse con detalles.

El último tercio pertenece a los sabores más típicos de la capa mexicana, destacando los sabores envolventes del chocolate y dándole intensidad in crescendo a los sabores de tierra y dulce, con un trasfondo de pimienta. A mediados del último segmento ese sabor de tierra incluso supera los de chocolate y el cigarro deja de sentirse tan seco como fue en el tercio anterior y me doy cuenta porque siento la necesidad de hidratarme menos constante. El Aladino Maduro sigue quemando a muy buen ritmo, que nunca fue lento pero tampoco pasó con demasiada brevedad y se mantiene frío en mi mano. Luego de una hora y 15 minutos, finalmente lo dejo a un lado cuando una de las caladas me quema, porque era imposible que no lo hiciera.

La capa de este Aladino Maduro realmente era la definición de imperfecta, con una inmensa variedad de colores y muy corrugada, y aunque me dio una fumada de fortaleza respetable, en el último tercio la nicotina comenzó a ser más protagonista y me obligó a fumarlo más lento. No era lo que quería, pero peor hubiese sido fumarlo al ritmo que los sabores envolventes me llevaba y luego caerme de la silla. En cuanto al cigarro, algo curioso con esta combinación de capas es que es un tema de polarización, en donde hay quienes aman o detestan las capas mexicanas vs. quienes aman o detestan los tabacos hondureños. Pero una vez unidos, la experiencia fue extraordinaria y diferente, destacando ambos estilos a lo largo de una fumada que es corta, pero en donde cada tercio fue significativo para cada estilo. Precisamente por eso, el Aladino Maduro puede no ser un cigarro para todos, pero para mí definitivamente sí lo fue.

Ficha Técnica:
Fabricante: Las Lomas
Marca: Aladino
Modelo: Maduro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: México (San Andrés)
Capote: Honduras (Corojo)
Tripa: Honduras
Precio: $9,00
Puntuación: 91

Whiskey: Yellow Rose Blended Whiskey

A menudo hablo en las catas que dicto o entre amigos conocedores del bourbon y es fácil enfrascarse en la normativa del bourbon y ver un poco el grueso de los whiskies americanos y ver que casi todo es bourbon. Te encuentras de repente con cosas que no son bourbon, como el rye whiskey o el Tennessee whiskey y en mucha menor escala con el corn whiskey y el American Single Malt, una nueva expresión.

Leyendo un poco he aprendido que el bourbon puede ser hecho en cualquier parte de Estados Unidos y que debe llevar una base mínima de 51% maíz en la base de mosto a ser destilada. El Tennessee whiskey tiene cantidades similares mínimas a ser destilado. El corn whiskey tiene un mínimo de 80% maíz en ese mosto y el single malt tiene una nomenclatura distinta y muchas veces la base es de cebada. Finalmente, el rye whiskey debe llevar una base de mínimo 51% centeno.

Pero, qué pasa si la base no es 51% maíz. Qué pasa si haces un destilado que tiene maíz, centeno, trigo y cebada, pero menos del 51% de esa base es de maíz o es de centeno o de otra cosa… es decir, no hay más del 51% de nada, sino que todo tiene cantidad más o menos equiparada. En ese caso tenemos el American Whiskey, que es un término bastante general, pero simplemente no cumple con ninguna de las regulaciones anteriores.

Yellow Rose es una pequeña destilería que existe desde 2014 en Houston y es la primera destilería legal de esa ciudad desde la Prohibición. La marca produce tres whiskies distintos, de los cuales este que voy a probar es el más básico. Precisamente, se trata de un whiskey que no cumple con las capacidades mínimas de los whiskeys que tienen nombre propio y se puede caracterizar mejor como un whiskey canadiense, si es que necesitas clasificarlo todo. Sin embargo, en su mezcla tiene un alto contenido de bourbon, aunque no especifican cuánto. Es embotellado a 40% de alcohol.

Fue el primer whiskey que probamos en una cata reciente en Rumbullion Club y quizá lo más sorprendente antes de probarlo es que es amarillo intenso, casi parece jugo de manzana cuando lo sirven.

En nariz se siente suave, con poca o ninguna sensación alcohólica, y comparado con muchos whiskeys americanos, es suave de alcohol, pero 40% sigue siendo 40 por ciento. Los aromas son agradables y variados, muy frutales e incluyen el típico apple pie de McDonald’s, canela, azúcar morena, maíz y guayabita.

En boca sorprende la entrada dulce, muy distinta a muchos whiskeys americanos, con notas a destacar de cereza y banana, muy suave y una nota sutil de madera. Hay algunas notas cítricas de corta duración y en general el líquido tiene una permanencia reducida en el paladar. No obstante, no deja de ser agradable.

Hay muchas cosas que el Yellow Rose no es. No es un bourbon y no es un whiskey de gran añejamiento ni algo que valga la pena destacar y realzar mucho. Pero sí es un whiskey agradable, algo que con gusto tomaría solo y acompañaría de un cigarro. Muchos bourbon y whiskeys se caracterizan por ser fuertes, agresivos y de mucho cuidado, pero este Yellow Rose es muy agradable y amigable; algo que tomaría regularmente y sin miedo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Yellow Rose Distilling
Nombre del Whiskey: Blended American Whiskey
Marca: Yellow Rose
Origen: USA
Edad: NAS
Precio: $35
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86

Room 101 – Teufel Hund Habano (Cuban)

Si algo ha sabido hacer la marca Room 101 es crear productos de bajo costo, a veces demasiado bien, con una calidad en la anilla y el producto que dificultan la identificación de lo que es un producto de bajo presupuesto vs. lo que constituye su alta gama. Su predilección de nombres y motivos japoneses en sus líneas también lo dificultan, e incluso el hecho que en algunas de sus líneas existen versiones con mayor y menor costo. Por ejemplo, hace unos años crearon una línea llamada The Big Payback, cuyo nombre se traduce en algo como ‘la gran recompensa’ y en esa línea habían productos de todos los precios, e incluso algunos llegaron a estar entre los mejores cigarros del año de algunas revistas. Otra línea llamada Serie y que lleva luego las siglas de una capa, como SA o NH también debía ser una línea de bajo costo. Pero luego tienen productos como el Doomsayer o el Farce, con anillas muy similares y precios más altos. Lo mismo ocurre esta vez con el Teufel Hund, una línea de (muy) bajo costo que no es sino hasta que ves sus precios que te das cuenta de su categoría; alrededor de $16 por un 5-pack.

Hace unos meses adquirí un «mystery box» de una tienda y en ella venían algunos cigarros de esta línea, en capa Connecticut, Habano y Maduro. El cigarro tiene todas las dotes de un cigarro barato y realmente se siente como tal, al menos en este de capa Habano. La capa se siente extremadamente elástica, casi como si fuera plástica o de goma, muy brillante y con un box press notable. Tiene aromas que realmente son agradables y no son nada ‘plásticos’, como cuero y notas ligeramente perfumadas, e incluso una nota como de guardado que no me agrada y me agarro de ello como preámbulo de lo que estoy seguro que no será una gran fumada. El pie tiene toques muy suaves a notas perfumadas y madera, mientras que la calada en frío presenta apenas madera y algo de paja seca.

Para todo lo plano y sin sorpresas que fue en frío, el Teufel Hund Habano comienza muy decente, con notas de madera, vainilla dulce y un ligero picor que no es agresivo, pero sí está presente. No hay mucho más que contar y la evolución apenas si se siente, lo que me hace pensar que el cigarro no es de tripa larga, pero solo me quedará seguir fumándolo y evaluar eso y la progresión durante la fumada. El cigarro quema muy decente, no hace mucha ceniza pero tampoco esperaba que la hiciera. La intensidad de los sabores es media y la fortaleza es ligeramente por encima de media.

El segundo tercio del Teufel Hund Habano es prácticamente igual al primero. Por negativo que eso suene, en verdad está muy bien pues son sabores agradables a vainilla, madera y algo de pimienta, más como una sensación picante que te obliga a dosificar la fumada que la especia, pero quizá lo que más me ha agradado del cigarro es que independientemente de la velocidad a la que lo fume, sus sabores no parecen cambiar del todo. Es notablemente dulce hasta la mitad y a partir de ahí la sensación es algo más seca, pero no llamaría a eso una evolución, sino simplemente un cambio mínimo, que bien puede ser consecuencia de la fumada y el hecho que le he invertido casi 40 minutos al cigarro. Intensidad y fortaleza se mantienen iguales, en media y media, con un toquecito por encima en fortaleza. Quema bien y se corrige cuando parece propenso a desviarse.

En el último tercio no hay cambios, salvo que el cigarro es mucho más esponjoso. Vainilla, madera, pimienta y paja son los sabores, no hay cambios en intensidad ni en la sensación de picor en boca, al igual que la intensidad de los sabores y la fortaleza del cigarro se mantienen en el mismo punto desde el inicio de la fumada. En total, una hora y 25 minutos me duró el Teufel Hund Habano, que en realidad fueron mucho más agradables de lo que mi descripción monótona podría hacer creer.

Sin lugar a dudas, el Teufel Hund Habano es la versión más barata de Room 101, y asumo que los de otras capas también son baratos. The Big Payback y los Serie podrán ser cigarros de bajo costo, pero los Teufel Hund son baratos. Mucha gente confunde barato con malo y el Teufel Hund realmente no es malo. Siempre que no esperes una variedad de sabores ni transiciones y matices interesantes, el Teufel Hund cumplirá con una fumada agradable, similar pero muy bien comportada. Desde el momento que fumé este cigarro hasta el momento que escribo esta reseña me he fumado dos más en distintas vitolas, incluso un 6×60 con el que me ocurrió algo bastante grave: me quedé sin gas a media encendida y aunque estaba seguro que quemaría horrible y lo tendría que desechar, logró corregirse solo. Por un precio unitario que ronda los $4, es difícil lograr eso… con el 6×60 fueron casi dos horas de fumada en donde, para suerte mía, no requirió ningún retoque. El Teufel Hund es un cigarro que algunas tiendas obsequian por la compra de otros productos, y en muchos casos me han tocado Gurkha o Puros Indios u otros cigarros con los que he quedado desilusionado, pero este Teufel Hund sería una buena adición. La descripción del cigarro no destaca qué es la tripa, por lo que puedo pensar más que es tripa corta, pero realmente hubo muy poco en la fumada que me hiciera confirmarlo, salvo el sabor similar en toda la fumada… pero he fumado algunos tripa larga que son así.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Room 101
Modelo: Teufel Hund Habano
Dimensiones: 6 x 55
Tamaño: Cuban Box Press (Toro)
Origen: Nicaragua
Capa: N/D (Habano)
Capote: USA (Pennsylvania Broadleaf)
Tripa: N/D
Precio: $3,50
Puntuación: 84

Whiskey: Basil Hayden’s Dark Rye

Con un nombre tan misterioso como Dark Rye, este whiskey de Basil Hayden’s, que es una de las marcas de Beam Suntory, es más que un whiskey americano. No por ello quiere decir que sea mejor, pero sí carece de ese punch tan típico del rye whiskey… o al menos es suavizado un poco por la mezcla que contiene.

Se trata de un blend de rye whiskey de Kentucky, rye whiskey canadiense de Alberta y una variedad de oporto proveniente de California. Este producto fue la primera extensión permanente de la marca, lanzado originalmente en 2017. Cinco años después la botella ha sido rediseñada para tener una imagen más cónsona con el resto de las botellas del portafolio. Un detalle más llamativo es que la marca cambió de nombre, siendo anteriormente Basil Hayden’s y ahora es simplemente Basil Hayden. Sin embargo, mi botella sigue diciéndolo con el apóstrofo, así que lo mantengo así en el nombre.

El producto está embotellado apenas a 40% de alcohol, lo que contribuye a no tener ese punch. La «etiqueta» metálica que rodea la botella no está en la mía, pero solamente porque cuando lo estaba probando con un amigo, al ver que nos terminamos la botella (estaba empezada), decidió que iba a quitarle esa anilla para usarla en un llavero. Al parecer está algo afilada y luego de un par de gotas de sangre, desistió en su idea de usarla como adorno.

No obstante, esto no es técnicamente un whiskey como otros. La marca lo define más como un «licor de whiskey», al igual que pueda ser el Tennessee Honey o el Tennessee Fire de Jack Daniel’s, entre otros. Aunque esos aditivos son generalmente aceptados, la adición de vinos fortificados en la mezcla es única y según muchos puristas es una forma en que la destilería puede saltarse el añejado extenso y suavizar el sabor con otro ingrediente. En mi opinión, no porque le estén añadiendo un ingrediente adicional quiere decir que te están vendiendo un producto de menor calidad. Está claro que su sabor no va a ser el típico y eso puede alejar a parte de su público, pero también llama la atención como el añadido de otro producto puede abrir una nueva brecha de consumo y ampliar el mercado.

Sorprende su color, muy rojizo, mostrando una marcada influencia del vino. Pero en nariz es principalmente muy al estilo del whiskey, con una fuerte nota de madera pero también frutos rojos muy notables. Pasada esa nota inicial se sienten notas de fruta horneada (manzana principalmente, pero no solo manzana), centeno y manzana verde. Aunque no son los aromas típicos de un rye whiskey, sí llaman la atención e indican lo distinto que este blend llegará a ser.

En boca se siente bien fuerte la influencia del oporto; es dulce y contiene sabores marcados de frutos rojos y ciruelas, con un toque de vainilla. Tiene poco de seco ese sabor y la mejor manera que lo podría describir es como jugoso, o al menos esa sensación cuando comes los frutos rojos (frambuesa, mora, fresa, cereza) y están en temporada, que son muy jugosos. El sabor típico del rye whiskey es ahogado por el oporto y es muy fácil tomar mucho de él, pues el sabor es marcadamente dulce y envolvente.

En mi experiencia con whiskeys de centeno, este Basil Hayden’s no está a la par de los que me han gustado. Los sabores de frutos rojos son quizá lo que mayor permanencia tiene en el paladar y se aproximan a la nota dominante hasta el retrogusto, incluso. En ese retrogusto también hay notas de nueces, madera y pimienta, pero los otros sabores los superan.

Apreciado su factor diferenciador en el mercado, me llama la atención que una empresa con trayectoria como Beam Suntory sea la que haga este experimento y no opte en vez por un finalizado en barricas de oporto, por ejemplo. Ese finalizado es más cónsono con una empresa con suficiente dinero para adquirirlo, pero el añadido del oporto lo veo más probable en una marca pequeña, que no teme arriesgar, porque no tiene nada que perder y solo busca ser única.

No es la primera vez que Basil Hayden’s añade un producto adicional a su rye whiskey, pero la proporción en este Dark Rye parece dominar el producto base. Pero es difícil juzgar un producto que tiene tan poca competencia de productos similares en el mercado. Pagar $40 por un rye whiskey que no es puro puede sonar como un precio alto, pero en este caso me parece razonable.

Al final Dark Rye prueba que en un mercado tan saturado de distintos productos que son iguales en papel, aunque no necesariamente en el paladar, todavía se puede innovar y hacer un producto diferente y único, y tener éxito. Me encantaría saber la proporción de los productos en esta mezcla, pues en otros casos de la marca, esa añadidura de un producto completamente distinto ha sido menos del 5% del total. Pero si lo que buscas es un rye whiskey con carácter y personalidad, este no es.

Ficha Técnica:
Fabricante: Beam Suntory
Nombre del Whiskey: Dark Rye
Marca: Basil Hayden’s
Origen: USA/Canadá
Edad: NAS
Precio: $40
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 72

La Palina – Classic Maduro (Toro)

Si hay algo que ha caracterizado a La Palina como marca es su irregularidad, en más de un sentido. En 2012 eran una marca que estaba a punto de quebrar, hasta que la tomó General Cigar. En 2017 decidieron rediseñar sus anillas para hacer algo más llamativo, y en 2021 las rediseñaron nuevamente con el mismo fin. En lo personal, mis experiencias con La Palina también han sido extremistas, siendo el Nicaragua Oscuro uno que probé y desde el primer momento quedé prendado, aunque no lo volví a comprar más. Hace unos meses me acordé de él y lo volví a buscar e investigando un poco al respecto descubrí que es hecho por AJ Fernandez, al igual que el Nicaragua Connecticut. Pero esa misma experiencia me llevó a probar los otros de la marca, y en verdad ninguno me cautivó tanto, por lo que probar este Classic Maduro no estaba dentro de lo que más quería hacer, especialmente porque había probado el Classic tradicional y no me había parecido gran cosa, pero el Fuego Verde de no hace mucho me pareció más interesante aún. El Classic Maduro es un cigarro hecho en Honduras, con una capa y capote hondureños y tripa de Honduras, República Dominicana y Nicaragua.

La línea Classic consta de tres productos: Connecticut, Rosado y Maduro, de los cuales los dos primeros son fabricados por PDR Cigars en República Dominicana y este de capa madura es hecho en Honduras. Al igual que sus primos dentro de la marca, no es un cigarro bonito y viendo sus nuevas anillas, la diferencia es abismal. Mientras que la que tengo en mi manos parece cualquier cosa y costaría justificar pagar más de $6 por él, los nuevos se ven muy clásicos y coloridos. Pero este tiene muy poco que lo haga destacar en el anaquel, con una anilla apenas descriptiva y realmente sin logo. La capa tiene múltiples imperfecciones y apenas algunos aromas húmedos, a café en polvo y una nota de caramelo. En el pie se aprecian notas muy similares pero incluye pasas. Finalmente lo pico y me sorprende lo apretado que se siente, al menos en frío… es algo por donde pasa el aire bien, así que fumarlo no promete ser agónico, pero tampoco es una sensación fluida. Los aromas en la calada en frío incluyen una suave nota de pimienta, café y pasas.

El Classic Maduro no enciende de todo bien y me toma algunos intentos de verificar y reencender hasta finalmente lograrlo. Los sabores no son abundantes ni intensos, sino que simplemente están ahí, sin ser envolventes y destacando… bueno, «destacar» es una exageración. Tiene «toques» de sabores a pasas y tierra, y no mucho más. El retrogusto es de un toque de tierra y dulce, que nuevamente no es envolvente ni abundante, pero al menos mantiene una fumada interesante y produce bastante humo, lo que hace que el Classic Maduro al menos sea una fumada agradable… aunque no hay grandes sabores, tampoco hay grandes problemas con el cigarro. El anillo de combustión es recto, el humo no es rico pero al menos es constante y no parece haber problemas. Algo más de intensidad o fortaleza serían ideales, pero es lo que hay.

Para ser un cigarro de $7 está bastante plano, pero más allá del precio, su diseño y sabores realmente no me parecen destacables. No obstante, es un cigarro cumplidor, que quema bien, con un anillo de combustión recto y una tendencia hacia seguir haciéndolo bien. Tierra, pasas y café son básicamente los sabores y realmente el cigarro es consistente con lo que uno que ronde los $4 o $5 debería ser, pero con un precio de $7 por unidad. Aunque revisando un poco en internet, veo que todas las páginas en donde lo venden está «reducido» al precio que creo que debería tener, así que bien podría ser una técnica de mercadeo. No hay mayores cambios en el segundo tercio, salvo una nota más intensa de café en el retrogusto, que es muy agradable pero viene seguida de una sensación seca en la garganta, que no es agradable.

El último tercio de La Palina Classic Maduro es más o menos lo mismo que ha sido en los tercios anteriores: una fumada de intensidad media y fortaleza media-baja, sin muchas sorpresas y con pocos sabores. Los sabores de café del retrogusto prácticamente desaparecen en este último tercio y el cigarro se siente un tanto más plano, que ya era difícil lograrlo después de la experiencia que ha sido hasta ahora. Pero sigue siendo un cigarro decente y una fumada agradable, aunque no sea gran cosa.

Pese a no evaluarlo ni describirlo como una fumada ejemplar o buena, la verdad es que esa consistencia habla maravillas de su construcción y es una fumada decente, sin sorpresas e ideal para una fumada en la que no esperes mucho y no temas que ese último cigarro del día no te sepa a mucho. Como este hay miles de opciones en el mercado y decirte que fumes este en vez de otro tampoco va a ser fácil, pero si estás buscando una opción en ese rango y no has encontrado la ideal, quizá el Classic Maduro de La Palina se acerque.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: La Palina
Modelo: Classic Maduro
Dimensiones: 6¼ x 50
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Honduras
Capote: Honduras
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, Honduras
Precio: $7,00
Puntuación: 82