Mis 5 cigarros preferidos en capa Sumatra

Originalmente plantado en la isla indonesia a partir de semillas llevadas hasta ahí por exploradores y comerciantes holandeses en el siglo XVI, las condiciones climatológicas asiáticas en Indonesia y particularmente en la isla de Sumatra crearon una hoja muy particular, que posteriormente fue definida como una especie por sí misma y exportada.

La mayoría de las hojas de tipo Sumatra actuales son cultivadas en Ecuador, a donde llegaron en la década de 1950 y cuyo origen le ha dado mayor fortaleza que la original, que tiende a ser un poco más suave. Esta hoja Sumatra ecuatoriana fue injertada con Cubano en 1967, dando como resultado esta hoja más fuerte y rica en sabores, que se ha mantenido como el estándar de Sumatra desde entonces.

Sumatra no ha sido mi capa preferida, pues tiendo a irme por capas de sabores más intensos, pero la verdad es que en los últimos meses he probado muy buenos ejemplares y, muy para mi sorpresa, han sido de capa Sumatra.

Pero sin más, aquí van mis cinco mejores experiencias con capa Sumatra, en ningún orden:

  1. Stallone – Pony

He tenido la suerte de conocer al creador de esta liga personalmente y lo cuento como un amigo. En las ocasiones que he podido probar sus cigarros, he tratado de ser lo más imparcial y no siempre he quedado bien con él por eso.

Pero antes de probar este cigarro me dijo que me iba a gustar, así que ya iba con algo de expectativa.

Pero la verdad es que el cigarro y el formato me gustaron bastante. Estos de 4 y hasta 5 pulgadas de largo, con un cepo entre 56 y 60 siempre me gustan como fumadas regulares, aunque no necesariamente para reseña. Pero este Pony me impresionó porque para reseña funciona muy bien y como cigarro regular, mucho mejor.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, USA (Connecticut Broadleaf)
Dimensiones: 4 x 58
Puntuación en reseña: 92

2. H. Upmann – Hispaniola by José Mendez

Con el pasar de las fumadas, uno comienza a tener expectativas de algunos cigarros y asumir que por su origen van a tener ciertos sabores y ciertas fortalezas. Pero el Hispaniola impresiona bastante por ser dominicano, pero también por tener andullo en su tripa.

El hecho que el cigarro es de Altadis siempre levanta ciertas sospechas conmigo porque si hay una marca que ha sacrificado calidad por producción históricamente, ha sido ella. No obstante, en los últimos cinco años (o más), con la ayuda de AJ Fernandez, han comenzado a crear nuevos productos muy buenos, intensos y de calidad excepcional. El Hispaniola es una de las pocas innovaciones que no es hecha por AJ Fernandez, pero no por eso deja de ser bueno.

Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano, Andullo) Nicaragua
Dimensiones: 6 1/8 x 52
Puntuación en reseña: 95

3. Luciano – Fiat Lux

El primer cigarro de producción regular de Luciano Meirelles producido bajo su propio nombre. Meirelles posiblemente sea mejor conocido como el presidente y uno de los dueños de ACE Prime Cigars.

Fiat Lux me impresionó bastante en todos sus tercios, permitiéndome marcar todos los requerimientos de equilibrio y complejidad, con retrogusto consistente y más ganas de fumar vitolas de este cigarro y todo lo que quieran sacar después.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Ometepe, Pueblo Nuevo)
Dimensiones: 5 7/8 x 46
Puntuación en reseña: 94

4. H. Upmann – by AJ Fernandez y Finca La Lilia 2009

Son dos cigarros, pero el Finca La Lilia 2009 es una edición limitada del original, y es mejor, pero ambos son espectaculares. Sin duda no se puede hacer una lista de mejores cigarros sin AJ Fernandez y aquí hay dos. Además, forma parte de esa nueva inversión de Altadis para mejorar sus ligas. Ambos son cigarros muy complejos, que no necesitan ser un homenaje a la marca cubana para ser un buen cigarro… podría llamarse cualquier otra cosa y ser un gran cigarro de por sí.

Adicionalmente, el Finca La Lilia 2009 es una edición limitada y un cigarro ligado únicamente en vitola 6×60 y se ajusta perfecto a la fumada. Su producción estuvo limitada a 7500 cigarros, por lo que no lo colocaría en una lista de por sí, pues debe ser casi imposible de conseguir. Es la misma capa, pero proviene de una parte más alta de la planta, por lo que tiene sabores más intensos.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua (Corojo 99)
Tripa: Nicaragua (Criollo 98), República Dominicana (Piloto Cubano)
Dimensiones: 6 x 54 / 6 x 60 (Finca La Lilia 2009)
Puntuación en reseña: 90 / 94 (Finca La Lilia 2009)

5. Dapper – Siempre

En términos generales, si bien la combinación de sabores de este Siempre no es algo extraordinario, sí debo destacar que la intensidad, densidad y matices de ellos sorprende, pero más aún las transiciones que están todas dentro de una misma escala pero muy respetable del fumador.

Si no has fumado un Dapper antes, ciertamente puedo recomendar este como excelente introducción a la marca. Es un excelente ejemplar de sabores de madera en el tabaco y del que con mucho gusto compraría más.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra oscuro)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Nicaragua, Honduras
Dimensiones: 6 1/8 x 50
Puntuación en reseña: 93

Ciertamente hay muchos más cigarros con capa Sumatra y es una capa que siempre despertará mi curiosidad, pues entre los cinco cigarros presentados, hay intensidades y fortalezas bien distintas. Quizá sea una de las capas menos usadas, pero principalmente porque no es de las más baratas y son más los fabricantes que tienden a irse por capas más conocidas, como Connecticut, Habano o San Andrés. Pero siempre habrán buenos recuerdos con esta capa.

Ron: Carupano 21 Solera Centenaria

Un ron nacido en la tierra que le da nombre a la marca: Carúpano, en el estado Sucre. Este Carupano 21 fue lanzado en 1993 como un ron de 45% alcohol, una marcada diferencia con la mayoría de los rones venezolanos que se limitan a 40%. Es un ron con una base de 6 años y un máximo de 21 años.

Para muchos es conocido hoy en día como «la vieja» de Carupano 21, pues hace un par de años (o menos) fue reemplazada por una botella transparente y de diseño más cercano al resto de los productos de la marca. Sin embargo, en este cambio también sufrió una reformulación y se redujo su valor alcohólico hasta 40%

La marca sostiene que esta reformulación se limita únicamente a añadirle más agua a la mezcla, lo que hace que baje de 45% a 40%, pero eso es algo que podemos revisar en la reseña de ese ron, que pronto viene. Pero esta reseña es de «la vieja» que, inevitablemente, se ha convertido en un producto muy buscado y con razón.

Un par de errores o detalles de esta botella están en que es hecho por Destilería Carúpano, que no es una destilería sino que compran alcoholes. También se llama Solera Centenaria, pero no es hecho por el proceso de solera. Se trata de un alcohol destilado en columnas y añejado entre 6 y 21 años. Más allá de eso, a lo que vamos:

El ron contenido en esta botella es de color amarillo claro, con destellos que van hacia el naranja. Tiene una alta densidad y lágrimas muy aglomeradas que se toman un buen tiempo en descender por la copa.

Los aromas no se hacen esperar, en parte gracias a que el golpe alcohólico, aunque muy presente, no es agresivo. Se siente cáscara de naranja, azúcar morena, coco tostado, fresa, avellanas, tabaco, vainilla y caramelo tostado. También un toque que podría describir como lácteo, o más bien cremoso en su aroma, como el de un quesillo.

En boca tiene un golpe alcohólico medio y un toque amargo pronunciado. Pero los sabores a chocolate negro, vainilla, quesillo, torta de navidad, madera tostada y caramelo no se hacen esperar pero perduran durante largo rato después de pasar por garganta. En el retrogusto destacan el café, el tabaco y la cáscara de toronja (pomelo).

Tengo un amigo sommelier que dice que la eliminación de este ron del mercado venezolano es una de sus decepciones más grandes de la industria ronera nacional. Me cuesta contradecirlo, pero sus razones tendrán. Más me gustaría que la producción de este ron continuara, aunque fuese en una edición limitada, pero manteniendo su sabor y su calidad.

El Carupano 21 «viejo» es un ron espectacular para fumar, sobre todo con cigarros de fortaleza media-alta y buena intensidad de sabores, pues difícilmente son superados por el ron, con quien armoniza muy bien. Todavía se consiguen varios y se vuelve algo para compartir con amigos, tanto las pocas botellas que hay como la información de donde se consigue.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Carupano
Nombre del Ron: 21 Solera Centenaria
Marca: Carupano
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 6 a 21 años
Precio: $20
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 96




Camaleón – Huevo de Oro (Robusto)

Técnicamente no es una recata, pues el Huevo de Oro que fumé en 2020 fue religado a este, no por falta de material o por alguna trampilla como la que hacen otras marcas, sino más bien en un intento de reforzar la experiencia un poco más y hacerlo más persistente. Hace unos meses comenzó a estar disponible en Venezuela gracias a San Luis Cigars, así que decidí adquirir un par de ellos. Esta marca fue creada por dos amigos: Gabriel Beco y Pedro Betances, quienes de la mano de Francisco “Chico” Rivas se adentraron en el mundo del tabaco, que los cautivó para siempre. Con respecto a la liga, es básicamente la misma del cigarro original, pero con mayor potencia en la tripa y más maduración en la capa, además de una anilla nueva.

Esta nueva capa es más brillante, pero mucho menos lisa, con más venas y protuberancias, lo cual es de esperarse. Sigue siendo el mismo tipo: Habano. La capa tiene aromas intensos, aunque escasos, o al menos no es una gran variedad. Hay notas fuertes de tabaco dulce, tierra y fruta fermentada, que se repite en el pie, pero es en la calada en frío donde se aprecian notas más variadas, incluyendo tierra, pimienta, madera y notas dulces, y una vez que le comienzo a dar fuego aparecen aromas más picantes en nariz. El cigarro se siente bastante sólido y pesado en la mano, por lo que ansiosamente le doy fuego.

El Huevo de Oro comienza cremoso, abundante de humo denso y en quemando sumamente lento desde la primera calada. También comienza muy nicaragüense y creo que ese era el objetivo con esta nueva liga: hacerlo más fuerte, como los nicas. Los sabores son así como la fumada: densos, ricos y abundantes, a chocolate, cuero, madera y con notas de pimienta y cítricas en el retrogusto. El anillo de combustión es el único punto en contra de la fumada, pero con un poco de atención y resistiendo la tentación de fumarlo rápidamente, puedo evitar darle retoques.

No hay una gran transición hacia el segundo tercio, que es más como una suavización de los sabores del primer tercio, pero destacando su carácter dominicano al mostrar nuevos sabores, esta vez a café, cáscara de maní y tierra mojada, aunque esta apareció realmente a finales del primer segmento. En cuanto a quemada también mejora un poco, todavía sin requerir retoques, pero esta vez también parecería que puedo guardar el encendedor. Los sabores de cuero, chocolate y pimienta siguen bastante presentes y con esta variedad no puedo evitar fumar más lento para apreciar la complejidad. El humo es denso y la fortaleza de media a alta.

Último tercio y los sabores no se simplifican del todo, pero sí se reducen en matices, con notas predominantes de chocolate, madera, pimienta y esas notas cítricas del retrogusto que aparecieron en el primer tercio. Hay algunas notas de té también, pero no son constantes, así que no las considero como un sabor del tercio sino de ‘a veces’. El cigarro mantiene una quemada bastante buena y una densidad del humo increíble, además que quema mucho más lento, llevando el tiempo total de fumada hasta que me quemo los dedos, a una hora y 40 minutos, en un robusto esto es increíble. Si tenemos en cuenta que no necesitó un retoque y que se trata de un cigarro algo desconocido, pues mejor aún.

El que lea esta reseña y esté en Venezuela posiblemente piense que este cigarro en realidad es bastante conocido, pero esto sucede también porque San Luis Cigars, su distribuidor en nuestro país, lo ha incluido en casi todas sus imágenes de redes sociales. En cuanto a la experiencia, a veces pienso que lo que diferencia un cigarro bueno de uno excelente no son los sabores, sino la construcción. No siempre puedo confirmar esta teoría, pero por lo general se cumple, pues los sabores son subjetivos, dicen también. El hecho es que cuando vi que habían modificado la liga del Huevo de Oro pensé «¿por qué?» pues al original le di 93 puntos porque me pareció muy bueno. Realmente estaba escéptico si podían lograr la misma calidad con una nueva liga, que en esencia es casi un nuevo cigarro, sobre todo porque sus sabores son muy distintos a los de la fumada original, así que no es solo que le dieron más fuerza, es prácticamente una nueva experiencia. Igual de buena, pero diferente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Top Secret Nest
Marca: Camaleón
Modelo: Huevo de Oro
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Habano 92 maduro)
Capote: República Dominicana (Criollo 98)
Tripa: República Dominicana (Corojo 2020)
Precio: $8,00
Puntuación: 92

Caldwell – Eastern Standard (Cakewalk)

Las anillas de Caldwell, más allá de algunas tener personajes históricos o ilustraciones brutales, o ambas, tienen un cierto aspecto que hace que griten Boutique! Debe ser precisamente esa imagen ilustrada y diferente, pero adentrarse en este mundillo de cigarros boutique siempre puede ser complicado. Para empezar, este Eastern Standard lo reseñé hace un poco más de 3 años y el resultado no fue de los mejores. Pero hace un poco más de seis meses reseñé el Dos Firmas, que tiene la misma anilla, pero no dice Eastern Standard, claro. No solo eso, hay un Eastern Standard Sungrown, que tiene la misma anilla (próxima reseña) y el Midnight Express tiene la misma anilla pero en colores diferentes. Como si fuera poco, existe uno llamado Pacific Standard que tiene la misma anilla también (y que pronto reseñaré también). Así que ciertamente, aunque es posible que hayas visto un cigarro con esta misma anilla y que en los próximos meses veas otros con la misma anilla, lo más posible es que no sea el mismo cigarro.

Pero aunque este en particular ya lo reseñé, no fue en esta vitola llamada Cakewalk (que es un pirámide) sino en una llamada Euro Express (que es una corona). La liga por supuesto que es la misma, con una capa que es un híbrido entre Connecticut Shade con Mata Fina de Brasil, capote nicaragüense y una combinación de hojas nicaragüenses y dominicanas en la tripa. El cigarro no se ve nada bonito, con múltiples venas, imperfecciones, colores y dobleces sobre la capa, pero aromas agradables a nueces y cuero en la capa, cuero más como tostado en la tripa y una calada en frío de buen tiro que destaca nueces tostadas, madera, cuero y café.

El cigarro encendió rápidamente, pero en gran parte es porque el tiro es ligeramente suelto y esto, junto con la apariencia tan rústica, no pinta bien. Sin embargo, los sabores comienzan muy agradables y haciendo algo de presión con los labios puedo regular mejor el paso de aire y humo. Los sabores son de café tostado, madera mojada, notas poco picantes pero destacadas y algo de tierra en el retrogusto. A lo largo del tercio ese retrogusto va cambiando y mostrando notas como de caramelo, mientras que en el paladar son los sabores antes mencionados los dominantes y algo de vainilla, particularmente hacia el final de este primer segmento. La ceniza es realmente desagradable, pues no solo se «esfloreta», también es como escamosa, o se cae muy a menudo en pequeñas secciones que llamaríamos escamas y por es «escamosa» es como la describo. Pero quema a buena velocidad y va progresando y evolucionando.

En el segundo tercio los sabores son similares a los del primero, salvo que se sienten algunas notas cítricas adicionales, pero manteniendo las notas tostadas, de madera y tierra, pero los sabores de caramelo desaparecieron. Algo que destacar aquí es que el Eastern Standard requirió un retoque doble, pues tuve que picarlo de nuevo… es algo que me pasa a menudo con los cigarros de cabeza puntiaguda y es que se trancan un poco en el tiro, sea porque se acumula el alquitrán (o al menos a eso sabe cuando se trancan) o porque simplemente requieren otro corte. También tuve que reencenderlo, pues este problema de tiro resulto en que se apagase y cuando lo reencendí me encontré con una bola de ceniza que no podía soltar ni podía encender el cigarro a través de ella. Eventualmente pude tostar la capa un poco hasta que se soltara esta ceniza, pero no fue agradable. Al menos fui cuidadoso y no quemé de más, y el cigarro siguió dando sabores relacionados a los que tenía antes de reencenderlo, incluyendo una nota suave de café en el retrogusto.

En el último tercio hay notas de madera, pimienta, café y tierra, que han caracterizado más o menos la fumada desde el inicio. También mantuvo sus problemas de quemada, que simplemente requerían atención regular, pero que al final pude fumar sin demasiados problemas. El retrogusto suave de caramelo y de pimienta, pero no muy evolucionado más allá de eso. Luego de una hora y 25 minutos, este Eastern Standard llegó a su fin, que pudieron haber sido como 10 o 15 minutos más, pero se me apagó y volverlo a encender implicaría quemarme las cejas.

La evaluación del Eastern Standard es un pequeño reto por el tipo de cigarro que consideres que es. Técnicamente es un capa Connecticut, pero un poco más oscuro tanto en color como por su híbrido con Mata Fina de Brasil, así que los sabores no son exactamente Connecticut. Por eso, podría considerarlo un Mata Fina también, aunque esta hoja tiende a tener sabores muy diferentes. Otro tema en particular es que los cigarros de capa Connecticut tienden a quemar bastante bien y este quemó terrible. Así que no sé si considerarlo un Connecticut con defectos o un Mata Fina con menos defectos. En cualquier caso, el problema de la quemada afectó la experiencia, aunque no tanto los sabores. Pero nunca es agradable tener un cigarro que se apague fácilmente ni uno que tengas que tener en revisión constante y caladas regulares solo para mantener encendido. Cuando vi la puntuación de 82 que le di en 2018, me impresionó porque los Caldwell suelen ser buenos y realmente no me acordaba 100% de la experiencia. Pero sin duda que una mala quemada va a reducirle puntos finales y eso realmente fue lo que afectó la calidad de la fumada.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Caldwell
Modelo: Eastern Standard
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Cakewalk (Pirámide)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut) / Brasil (Mata Fina)
Capote: República Dominicana (Habano)
Tripa: República Dominicana (Criollo 98, Corojo), Nicaragua (Habano)
Precio: $12,00
Puntuación: 84

Ron: Carupano 21 Reserva Privada

Reserva Privada, Reserva Limitada, Solera Centenaria… para Carupano esto se llama Carupano 21 y ya. Está el Carupano 21 viejo (45% alcohol) y el Carupano 21 nuevo (40% alcohol) y esa es básicamente la diferencia.

El viejo tiene botella negra, acampanada y nada tiene que ver con las demás. El nuevo tiene una botella transparente, igualmente acampanada pero mucho más estilizada y una identidad gráfica que va más acorde al resto de los productos de la marca.

Quizá la diferencia más notable es que este nuevo acentúa la U en Carúpano. La antigua no.

Sin embargo, entre expertos y fanáticos no relacionados con la marca, hay más de uno que piensa que la diferencia entre este y el anterior no se limita a 5% de alcohol. Si bien en un destilado con 45% como el Solera Centenaria el golpe alcohólico será más pronunciado y por ende, la diferencia radicaría en una mayor suavidad en el Reserva Privada, en mi experiencia la diferencia es mayor.

Me parece que el Reserva Privada precisamente carece de ese «punch» que hacía del Solera Centenaria un ronazo. También siento que hay una diferencia de sabores y de bases. Sin embargo, me remito a la prueba.

Ciertamente la botella va más acorde a lo que es la marca. Es decir, sigue la misma identidad gráfica de las botellas de 6, 12 y 18. Me hubiese gustado que esta botella fuese negra u opaca y no transparente… creo que pierde importancia cuando es transparente o quizá es simplemente que por mucho tiempo identifiqué Carupano 21 como una botella negra. Afortunadamente eliminaron la palabra Solera de su nombre, para no crear confusión de su origen.

Lo que sí quisiera es hacer de esta una reseña de por sí sobre este ron y no tanto una comparación con el 45%. Sin embargo, en copa el líquido se nota más amarillo que el 45%, menos ocre y con destellos hacia naranja claro. Se aprecia como un líquido con una densidad media y lágrimas de bajada lenta.

En nariz el golpe alcohólico es medio-suave, permitiendo apreciar notas desde la primera instancia. Fuertes notas de vainilla, caramelo, avellanas tostadas, chocolate blanco, toffee ligero, tostado suave y la típica nota yodada de Carupano que es inevitable y apreciada como un factor diferenciador.

En boca tiene una intensidad alcohólica media-baja, notas saladas, madera, cáscara de cambur (banana), caramelo, frutos secos como avellanas y nueces, azúcar morena, pero notas dulces muy tenues. Pero se siente una separación entre la fase de sabores y la fase de alcohol, como un pequeño choque. El retrogusto incluye avellanas, vainilla y caramelo.

En cuanto a la puntuación, yo le daría un 86. Pero es inevitable compararlo con el Solera Centenaria y voy a tratar de hacer esa comparación lo más sintetizada posible.

Para empezar, honestamente siento que la diferencia entre ambos rones va más allá de 5% de alcohol. Es cierto que ese pequeño porcentaje significa bastante en términos de dilución y volumen total del contenido,

pero técnicamente si le pusiera unas gotas de agua al Solera Centenaria lograría una concentración similar a las del Reserva Privada y sería comparable, pero no es así. La diferencia es notable.

La justificación principal de la marca sobre este cambio es que responde a un tema de concursos. Aparentemente, cuando un ron tiene 40% de alcohol, puede abarcar más categorías en concursos internacionales que si tiene 45%, pues supuestamente superar el 40% lo limita a no poder competir contra «los mejores».

Pero más allá de si eso es verdad o no, mi apreciación de los dos es que uno de los factores a destacar en el Carupano 21 45% era ese carácter «indomable», en el sentido de que si bien es un ron que alcanza 21 años en su mezcla, que es caro y que es «limitado», igualmente es un ron de sabores fuertes, agresivos y algo que no te vas a tomar si no sabes de ron. Eso es un factor muy diferenciador tanto en la gama de Carupano como entre la gran mayoría de los rones nacionales. Por ello, también tenía a ese Carupano 21 como uno de mis 3 mejores rones venezolanos (Cacique Antiguo y Roble Viejo Ultra Añejo siendo los otros dos).

Pero el Carupano 21 40% parece un ron «domado». No tiene esos característicos, salvo el yodado. Carece de matices, de dimensión, de la majestuosidad que hacía del 45% un ron respetable. En cierto modo, pareciera que este 40% es un ron para coctelería premium, y no para tomar solo. Ninguno de mi círculo de amigos y fumadores lo usa para tomar solo, como hacíamos con el 45%. Este nuevo no está ni en mi top 10 de rones venezolanos. Simplemente, me parece que le falta personalidad.

Adicionalmente, y esto es más una crítica a la marca, me parece que el acierto que lograron con el rediseño de las botellas y las etiquetas era esencial, necesario y les quedó perfecto. Pero ese trabajo se ha visto mermado por la calidad del contenido de algunas botellas. En lo muy personal, el Añejo 6 y el Oro 12 (que ahora se llama 12 Reserva Exclusiva, sin cambio de sabor) son los mejores de su gama de números, junto con el 21 Solera Centenaria. En su gama de colección, el XO y el Legendario me parecen los mejores. Los que quedan hacia el centro, como el 18 Reserva Limitada, este nuevo 21 Reserva Privada y el Zafra 1991, me parecen muy suavizados, como si exigieran una preparación coctelera o simplemente son demasiado normalizados.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Carupano
Nombre del Ron: 21 Reserva Privada
Marca: Carupano
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: Blend de 6 a 21 años
Precio: $25
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 76

Romeo y Julieta – Reserva Real Nicaragua (Toro)

Llama bastante la atención cómo la industria tabacalera en Nicaragua ha crecido. En 2005 Nicaragua era el tercer productor mundial, detrás de República Dominicana y Honduras, respectivamente. Hoy en día se discuten el primer lugar continuamente con los dominicanos, pero creo que ha sido determinante el hecho que tantas marcas ‘emergentes’ han salido de este país. Algo que también es determinante en no lograr que uno de los dos países tenga el liderato absoluto es el hecho que Altadis no tiene una fábrica oficial en Nicaragua. Esto ha hecho que Altadis ha contactado a varios nombres reconocidos en este país centroamericano a fin de crear productos conjuntos, y fue así como el ya reconocido cigarro de Romeo y Julieta, conocido como Reserva Real, obtuvo una extensión fabricada en Nicaragua, de la mano de nada más que AJ Fernandez. El cigarro fue lanzado en mayo de 2020, en 4 vitolas. Gracias al pack mensual de Rumbullion Club, este lo recibí hace un par de meses en toro.

Aunque la gran mayoría de los cigarros de Romeo y Julieta con esta anilla o la versión roja realmente son poco inspiradores, tengo que admitir que con excepción de esa anilla, el cigarro se ve realmente llamativo. La capa es brillante, con muy pocos detalles, algunas venas de buen tamaño. Pero más llamativo son los aromas de la capa: café, cuero y frutos rojos. En el pie hay aromas igualmente atractivos, pero diferentes, incluyendo galletas danesas, café, toffee y pimienta. La calada en frío es pura AJF, con una abundante cantidad de pimienta, notas dulces y cremosas, pero sin mayor definición. Los sabores se sienten abundantes, aunque podría apuntar que es solo la pimienta la que se siente abundante. De resto, espero ansiosamente encenderlo pues todo lo demás apunta a una fumada agradable: peso, flujo de aire, rigidez, etc.

El cigarro comienza impresionando desde la primera calada, particularmente porque ese golpe de pimienta que ya se hace habitual en cualquier cigarro que destaque la palabra Nicaragua en su anilla, simplemente no está ahí. Por un momento dudo que lo haya encendido completo o algún problema similar, pero no, hay humo abundante y hay una buena cantidad de sabores, solo que la pimienta no domina. Lo que sí hay son sabores de vainilla, galletas danesas, café y notas saladas, con esa misma nota de galletas danesas en el retorgusto. No te voy a decir que no hay sensación picante, pero dado lo que esperaba vs. lo que hay, es como si nada. A lo largo del tercio sí destaca un poco más la pimienta, pero también aparecen otros sabores con trigo y tierra, con una intensidad media-alta de estos sabores por demás tenues, y una fortaleza media para mantenerlos prominentes. La ceniza no se sostiene mucho tiempo, pero en demás términos técnicos, no me quejo en lo absoluto.

En mi mente cuando me aproximo a la anilla viene siendo la mitad del cigarro (en muchos casos), pero una vez fotografiado parece casi pisando los talones del último tercio, pero esta es en realidad una imagen del segundo tercio, en donde los sabores minerales y a tierra toman una posición más dominante sobre los sabores, pero también hay una gran renovación de sabores con menor intensidad, que incluyen pan, notas florales, nueces y pimienta. Estos se suman más que sustituyen a los sabores del tercio anterior, pero sí son más prominentes y notables que esos, aunque como dicen por ahí: todo suma. Efectivamente, y en términos técnicos se comporta de maravilla, con humo abundante, tiro perfecto y la consistencia de la ceniza que no da mucho más que un par de centímetros antes de caerse. Afortunadamente no ha requerido retoque alguno, así que sigue bien.

En el último tercio del Reserva Real Nicaragua hay más cambios y esos sabores de tierra ya no son los dominantes. Pero es esa combinación de sabores previos de trigo, tierra y nueces la que lleva al cigarro hasta sus últimos momentos. El rerogusto incluye ese sabor a trigo, pero con crema y pimienta, con los mismos valores de intensidad y fortaleza de los tercios previos, sin mayor nicotina y buena cantidad de humo en cada calada, aunque quemando bastante lento, lo que hizo que el final se extendiera mucho más de lo que esperaba y el tiempo total de fumada fuese de una hora y 50 minutos.

Creo que quedaría demasiado inconformista si puntúo bajo a un cigarro por no tener muchos sabores y luego haga lo mismo con un cigarro por tener muchos sabores. El tema con el Reserva Real Nicaragua no es que tenga muchos sabores y que eso sea malo, sino que los sabores no tienen mucha persistencia. En un momento estás probando cinco sabores distintos y tratando de discernir los matices, y a los 10 minutos el cigarro tiene un solo sabor dominante con varios casi imperceptibles, y a los 5 minutos tienes otros sabores distintos. Pero más allá de esa consistencia o falta de ella, este es un nuevo cigarro hecho por AJ Fernandez y para muchos consumidores (incluyéndome) eso es suficiente para comprarlo. No es el mejor cigarro que AJF ha hecho para Altadis, pero entre la larga lista de cigarros que han hecho juntos, está decente. Ahora, si tan solo existiera una manera de llamarlo que no sea tan confusa con el Romeo Nicaragua o el Romeo y Julieta 1875 Nicaragua, podríamos estar pensando en un contendiente a algo más diferente.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Romeo y Julieta
Modelo: Reserva Real Nicaragua
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 85