Ron: Terepaima

Hace unas semanas me reuní con un amigo a fin de probar algunos rones venezolanos que no tienen D.O.C., pues siempre es interesante hacerlo y encontrar lo que no está en la nomenclatura y no tiene los mismos estándares. Esto de los estándares no es tanto porque sean rones ilegales o de poca calidad, pues al final en Venezuela las leyes son bastante claras y en materia de rones parecen ser muy cumplidas, por lo que ningún producto que diga Ron en su etiqueta puede tener menos de dos años de añejamiento, así que ahí ya estamos «protegidos».

La etiqueta puede decir «Licor Seco de Ron» o «Licor de Ron» y eso se traduce a que no cumple los 2 años, o que no todo el contenido tiene los dos años o que carece de algo. Pero estos dicen ron, así que en el peor de los casos, tienen apenas dos años.

La razón principal por la que muchos rones venezolanos no están inscritos en la DOC responde a un tema más financiero que otra cosa. En todos los casos esta inscripción y evaluación por parte de la DOC tiene un costo alto, que muchas empresas roneras posiblemente no puedan o no quieran costear. Por esta razón, la gran mayoría de rones venezolanos que no tienen la DOC son productos baratos, que no justifican los costos.

El Terepaima lleva el nombre de un cacique venezolano de extraordinario valor y de rápida acción, quien defendía todo lo que era suyo y era conocido por su gran grito en la batalla «Huayra». Terepaima comandaba en los Valles de Palavecino, Edo. Lara, donde nace este ron específicamente en Cabudare.

El ron es elaborado y distribuido por Industrias Unidas, C.A., ubicada en la Hacienda Santo Domingo en Cabudare, estado Lara y el líquido es añejado en barricas de roble blanco americano durante un máximo de 4 años, que es embotellado a 40% de alcohol. Algo que me llama la atención antes de comenzar la cata es que la botella es de 700ml y no de 750ml como casi todas las que se venden en Venezuela.

En copa es un ron de un amarillo muy claro, similar a rones que no tienen los 2 años de añejamiento o que suelen no ser rones según nuestra nomenclatura. Me recuerda mucho a los colores del Bacardi Gold y muy poco que indique un buen añejamiento, sobre todo porque las lágrimas descienden con marcada rapidez por el interior de la copa, bastante separadas y de una densidad media-baja.

En nariz tiene un aroma destacado a chicle bomba, caramelo artificial, esencia de vainilla, como las velas de esa fragancia. Tiene un toque leve de regaliz roja, anís, pero también esmalte de uñas y algo jabonoso, y realmente nada más interesante que eso.

En boca se siente una intensidad alcohólica bastante alta y un sabor que en principio me recuerda mucho al miche andino, que en sí es un destilado de caña pero anisado. Los sabores se sienten igualmente artificiales, de caramelo y vainilla, pero nada de nueces ni madera ni sabores que hacen al ron más interesante. El retrogusto es de licor de anís y una nota de cuero apenas identificable y lejana, y es lo único que marca la diferencia de esos toques artificiales.

No lo llamaría un ron interesante y sus sabores hacen que tomarlo solo sea más una actividad de buscar regar las matas y preguntarse para qué se sirvió tanto.

Ficha Técnica:
Fabricante: industrias Unidas
Nombre del Ron: Añejo
Marca: Terepaima
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 4 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 65

Stallone – Clydesdale

Entre los varios beneficios que puedo contar al ser fumador habitual y aficionado de tabacos, es tener entre mis amigos a gente como Tony Barrios. Desde que creó su marca Stallone pude estar entre los que probamos las ligas de ensayo (y error) y he podido ser testigo de algunos de los giros que ha dado en su carrera. Con la línea Cowboy Series apuntó a hacer un símil entre los colores del pelaje de los caballos (una de sus pasiones) con el color de la hoja de la capa de sus cigarros, y aunque creo que muchos no lo entendieron, sobre todo quienes no saben de caballos, creo que con este Clydesdale es más que obvio. El Clydesdale es un caballo gigantesco e imponente, que tiene la particularidad de tener las patas peludas, y por ello el cigarro que lleva el nombre del caballo es gigantesco, con medidas de 6,5 x 60 y lo que se conoce como shaggy foot, o el hecho que la capa no llega hasta el pie del cigarro y lo que vemos es capote y tripa, por ello su apariencia «peluda». Pero este Clydesdale no se trata solo de un parecido visual. El cigarro tiene una de las primeras muestras comerciales de la capa Broadleaf cultivada en Nicaragua, que es añejada 5 años antes de ser torcida sobre el cigarro y cuenta con no menos de siete hojas de ligero en su tripa. El cigarro se deja reposar un año en la fábrica luego de ser torcido.

Confieso que cuando Tony me ofreció este cigarro para probarlo le puse mala cara. Simplemente no es la vitola que me gusta, primero porque me parece infinita y segundo porque tiende a diluir los sabores. Pero lo primero que me indicó Tony es que con esa tripa no hay nada diluido. Luego me pidió que hiciera el tiempo para fumarlo. Adicionalmente el Clydesdale se vende como una edición limitada, así que tampoco me iba a poner a dudarlo. Lo primero que me llama la atención de este cigarro son sus dimensiones, realmente exageradas para lo que estoy acostumbrado, pero también porque se siente muy bien fabricado, sólido pero con una cierta suavidad, aromas a pasas, a notas fermentadas, chocolate y café ácido en la capa. La tripa permite ser perfectamente apreciada gracias a ese pie descubierto, con aromas fuertes a pimienta, almendras, pasas y cuero. Lo pico y la calada en frío se siente muy bien, dejando pasar bastante aire, pero no al punto que me haga pensar mal, dándome aromas dulces a cuero, pimienta y chocolate.

Así serán las dimensiones de este cigarro, que la cámara no enfocó todo y en la parte superior sale borrosa. Pero lo primero que me sorprende del Clydesdale es que no me recibe el bombazo de pimienta que esperaba en la primera calada, sino una sensación intensa de sabores que apenas si incluye una nota suave de pimienta. Los sabores son complejos desde el primer momento, con notas de café tostado y chocolate blanco y es cuando la quemada comienza a acercarse a la capa que aparece ese bombazo de pimienta. Afortunadamente no abruma ni es algo que me haga llorar los ojos, pero sí que se coloca entre los primeros sabores sin mucho merodeo. La intensidad de los sabores es alta, como prometía Tony, pero la fortaleza del cigarro, al menos por los momentos, no lo es tanto. Hacia el final del primer tercio, el cual me toma casi 45 minutos, los sabores son de café tostado, chocolate blanco, almendras, maple y establo, con un retrogusto de chocolate negro, leña, pimienta y paja.

La ceniza es prácticamente un bloque y en el primer tercio la dejé caer cuando ya me preocupaba, pero me costó un poco que se soltara. En el segundo tercio denota una excelente construcción también, pues nunca se cae como tal, sino que la dejo caer con un cierto esfuerzo. En este tercio el sabor de chocolate desaparece casi por completo, pero es sustituido por un toque dulce como ese que lleva la salsa barbecue, mientras que el café toma la delantera de los sabores y entre los sabores secundarios hay notas de canela, almendras y tierra mojada. El cigarro es sorprendentemente complejo y sin lugar a dudas que es una fumada de intensidad alta y fortaleza media-alta, muy alejado de ese estilo diluido que esperaría de estas dimensiones.

Conversando con Tony sobre estos sabores dulces del cigarro, me comenta que la capa Broadleaf nicaragüense en considerablemente más dulce que la americana, siendo esa una de las principales diferencias y realmente el cigarro tiene notas dulces muy notables que agradezco, pues acompaña muy bien al resto de los matices que tiene. En el último tercio el sabor de café sigue siendo el dominante, pero los sabores secundarios son casi tan intensos como los del café, permitiéndome apreciar distintos sabores a canela y cacao en polvo, que es el matiz con el que regresa el chocolate. La pimienta sigue siendo un sabor casi secundario en este tercio, mientras que en el retrogusto es uno de los principales, junto con notas de chocolate. En construcción aparece un detalle hacia el final, y es esa otra diferencia que tiene esta capa Broadleaf nicaragüense y es que es más delgada que la americana, por lo que es más frágil y una pequeña rotura en ella dificultó el resto de la fumada, pero ya marcaba 2 horas y 45 minutos, por lo que con gusto y satisfacción dejé el cigarro apagarse solo cuando le quedaban menos de 10 minutos de fumada.

Es difícil apartar dos horas para fumar, y tres horas mucho más. Comencé a fumar el Clydesdale cuando era un poco más de las 9 de la noche, ya sabiendo que me iba a desvelar, pero realmente los aromas en frío me invitaron a probar el cigarro. Lo que más podía destacar del Clydesdale antes de fumarlo es que tiene muchas cosas que no me gustan de un cigarro: mide más de 6 pulgadas, tiene un cepo de 60 y va a ser una fumada larguísima. Pero luego de fumarlo pienso que tiene el largo y el cepo perfecto para lo que es. Que 3 horas es el tiempo perfecto para fumarlo, y que quiero volver a hacerlo pronto. Para todos mis peros con este cigarro, una vez encendido es sumamente complejo, sabroso y tiene todo lo que me gusta en un cigarro en cuanto a sabores. Si para llegar a ellos hay que invertir todo esto. Sí que lo vale.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Tony Barrios
Marca: Stallone
Modelo: Clydesdale
Dimensiones: 6½ x 60
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 94

Ron: Dinastía Extra Añejo

Ron Extra Añejo de Lujo Dinastía fue creado originalmente por Licorerias Unidas S.A. en La Miel, Edo Lara en los años 90, antes que esta se convirtiera en Destilerías Unidas, S.A. y mejor conocida como DUSA. Actualmente es elaborada por DUSA, exclusivamente para Distribuciones Espinoza Yañez C.A. y no cuenta con D.O.C.

Según tengo entendido, algunos de los rones de este blend alcanzan los 6 años de edad, y embotellado a 40% de alcohol, nos pueden esperar experiencias interesantes. Pero sí cabe destacar que como no es un producto oficial de DUSA, sino algo que hacen para alguien más (maquila), no aparece en la página de DUSA y hay muy poca información en internet del producto, lo que sirve de mayor ejemplo al hecho de por qué las empresas invierten tan poco en las marcas. Si no invierten en una simple información en internet, ¿para qué habrán de invertir en una estandarización de procesos y una DOC?

Pero a lo que vamos: el líquido es bastante más oscuro de lo que me han acostumbrado los rones sin DOC, marcando un color de ámbar a naranja con destellos entre naranja y amarillo. Las lágrimas son rápidas, porque siempre van a ser rápidas con estos productos y ello puede responder a mayor o menor azúcar, pero también a mayor o menor edad. Creo que es un poco de ambas variables.

En nariz se sienten matices arropados por una sensación tostada, por lo que el aroma de almendras se siente como almendras tostadas, suave de vainilla, algo de fruta cítrica, un poco más fuerte de caramelo, al punto que se siente como el propio aroma de un quesillo. No hay mucho más, principalmente porque es un ron de alta volatilidad y al cabo de un par de minutos apenas si se sienten aromas.

Esta volatilidad se siente en boca, al punto que después de sentir los aromas y esperar unos minutos, cuando lo pruebo se siente aguado, así que me sirvo una copa nueva. En esta nueva ocasión el sabor principal es de caramelo intenso, pero no tan dulce como me llevaría a pensar. También hay vainilla, sabores tostados como en nariz, pero una nota cremosa y láctea en ese dulce que me hace pensar en dulce de leche y azúcar refinada, pero solo en esencia porque no es un ron especialmente dulce. El retrogusto es pura vainilla y caramelo del estilo que en Venezuela se llamaba Vaca Vieja y que seguramente existía con otro nombre fuera de ella. Insisto, son matices y no necesariamente un sabor per se, pues el ron no es realmente dulce.

Sin embargo, es un ron decente, especialmente para tomar en coctelería y creo que es donde fácilmente se puede disfrutar. Sin embargo, no lo recomendaría para algo tipo old fashioned, pues los aromas se disipan muy rápidamente y no da tiempo de disfrutarlo mucho. En sabor se mantiene más tiempo, así que sin duda un cóctel tipo cubalibre o daiquirí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilerías Unidas, S.A. (DUSA)
Nombre del Ron: Extra Añejo
Marca: Dinastía
Origen: Venezuela
Edad: 2 a 6 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 67

Victor Sinclair – 20th Anniversary (Robusto)

Aunque la marca Victor Sinclair puede que no sea conocida por muchos (incluyéndome), es una marca que se ha dado a conocer por razones buenas y malas. Las malas las mencioné en el artículo anterior, donde decía que su dueño, un señor llamado José Dominguez, fue juzgado y apresado por evasión de impuestos en USA. Las buenas son que debido a que la mayoría de sus productos tienden a ser cigarros de bajo costo, es una de las marcas que más cigarros venden, llegando a aproximadamente 20 millones al año. Este cigarro celebra los 20 años de la marca, que fue fundada en 1995 así que sería correcto asumir que fue lanzado en 2015. Tiene una capa Habano 2000 ecuatoriana, sobre capote dominicano «semilla cubana» (que puede ser cualquier cosa) y tripa de 4 países: República Dominicana, USA, Paraguay y Nicaragua. Promete ser una fumada de sabores intensos.

Se trata de un robusto de medidas 5×54 y su capa tiene varias venas pero denota una fabricación excepcional, muy bien torcido y sin detalles. La capa tiene aromas interesantes que incluyen lo que llaman ‘frutas de piedra’ en inglés (stone fruits) que son aquellas frutas con una sola semilla en el interior, como el durazno, el mango o la ciruela, entre otras. También se aprecian pasas y un aroma dulzón con frutos secos, que me recuerda más al turrón que al mazapán. En la tripa me encuentro aromas a mosto, chocolate y turrón, y finalmente en la calada en frío hay castañas, fruta fermentada, una aroma que solo puedo describir como refresco de cola y una nota salada.

El Victor Sinclair 20th Anniversary enciende bien y parejo, desarrollando una ceniza sólida y blanca desde la primera calada, con sabores de buena intensidad a tierra, grama recién cortada y paja en las primeras caladas. Al cabo de unos minutos, más o menos para el punto de la imagen, desarrolla sabores adicionales que incluyen castañas y una nota ahumada más allá del humo del cigarro; como el sabor de una comida ahumada, como el de un queso, sin la propiedad láctea claro. El retrogusto es simplemente azucarado, dándole una repetición de casi todos los sabores que se aprecian en el paladar, pero no mucha complejidad. Sin embargo, el tiro está muy bien y aunque no ha sido tan intenso en sus sabores como promete, se siente bien armado y me hace pensar que mejorará en el segundo tercio.

Para el segundo tercio hay cambios, aunque estos no sean los que esperaba. Los sabores más vegetales como la grama recién cortada desaparecen, pero también lo hacen los frutos secos, que eran posiblemente los más interesantes. Sin embargo, el sabor de tierra mojada se vuelve el más dominante de la fumada y aunque no es un sabor que sea de todo apetecible, sería tonto decir que la fumada no es agradable, porque sí que lo es. No obstante, el cigarro se siente menos complejo y variado. Superando la mitad del cigarro las notas ahumadas que lo habían acompañado adquieren un sabor menos ‘alimenticio’ y más de madera, como leña o madera quemada. Este último sabor le da un toque más interesante, pero no suficiente como para mejorar la experiencia notablemente. En construcción mantiene una buena quemada, un anillo de combustión que no es del todo recto para tampoco preocupa y la ceniza se mantiene no muy larga pero sí uniforme.

El último tercio del 20th Anniversary no es más que una continuación del segundo, con la única adición del regreso de los sabores de castañas, muy suaves y con algunas notas adicionales en el retrogusto. La construcción se mantiene sensacional, sin calentarse y sin suavizarse, manteniendo humo abundante en cada calada, pero cuando le doy varias seguidas se siente ligeramente ácido y esto me hace parar esa tendencia. Luego de una hora y 20 minutos, el 20th Anniversary realmente no parece tener mucho más que ofrecer, por lo que lo dejo morir con dignidad en el cenicero, aunque todavía le quedaba un rato de fumada.

Para ser un cigarro que celebra 20 años, la verdad es que esperaba algo más que celebrar. Pero en realidad poco he oído del resto de los productos de la marca, con excepción de otros productos de la misma fábrica. No obstante, puedo decir que ninguno de ellos me ha parecido una fumada excepcional, pero este no deja de estar muy bien construido, dejando buenas cantidades de humo en cada calada y con una quemada sin problemas. El 20th Anniversary comienza bien y prometedor, y en el segundo tercio no cumple esa promesa, pero realmente sigue bien, solo que no tiene grandes variaciones y ese ha sido mi mayor problema con él. Pero si estás buscando una fumada agradable, sin muchos cambios y que combine bien con un destilado, no descartes esta opción. Al igual que el resto de los productos de la marca, promete un precio decente, aunque por el momento no lo tengo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Victor Sinclair
Marca: Victor Sinclair
Modelo: 20th Anniversary
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano 2000)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, USA, Paraguay, Nicaragua
Precio: N/D
Puntuación: 83

Jose Dominguez – Maduro (Robusto)

José Domínguez la persona es posiblemente más conocido que José Domínguez la marca. Esto por una razón muy buena y otra no tan buena. La menos buena es que en 2019 fue arrestado luego de una orden de captura en su contra emitida en 2017, que lo acusa de evasión de impuestos. Al parecer todos los cigarros que son importados a USA deben cancelar un arancel de 52,75% sobre el precio al mayor, limitado a 40,26 centavos de dólar por cigarro. La parte acusadora alega que Dominguez rebajó el valor de los cigarros que importó entre 2009 y 2012. La otra razón por la que es conocido es que es el productor de marcas como Victor Sinclair, esta que lleva su nombre y otras. Que puede no sonar como mucho, pues confieso que aunque he escuchado una que otra cosa sobre la marca Victor Sinclair, no había probado algo de alguna de las marca de Dominguez. Por lo que me impresionó bastante cuando me dijeron que es una de las marcas más vendidas en el mundo.

En cuanto al producto en sí, este Maduro es uno de dos productos que hace la marca. El otro es un Connecticut. Ambas líneas están disponibles en cinco vitolas distintas y, aunque esta es de 5×50, se llama Gordito, según varias páginas en donde los he visto a la venta. Hay alguien que está trayendo estos cigarros para la venta en Venezuela, por lo que me pidió que probara algunos de los productos. Este Maduro está cubierto por una pequeña lámina de cedro que recubre algo del cigarro con capa San Andrés mexicana, sobre capote y tripa dominicanos. Luego de quitar esta laminita de cedro en la capa se aprecian aromas a madera, como debería ser obvio, pero también un fuerte componente mineral, que por un lado es tierra y por el otro es como asfalto mojado. En el pie los aromas son muy similares, pero mucho más inclinados a tierra y finalmente en la calada en frío se siente una calidad vegetal y más destacada de madera.

El José Domínguez tiene un buen tiro, por lo que enciende con una marcada rapidez, sabores con una cierta tendencia hacia el amargor, pero entre esa oleada se aprecian también notas de café espresso marcadamente agradables, incluso más de lo que esperaba con esta bienvenida amarga. El humo es abundante, denso y la quemada uniforme y de buen ritmo. Hacia mediados y entrando en el final del primer tercio, los sabores de tierra mojada se equiparan a los de café, dándole una fortaleza media al cigarro.

La quemada continua su paso uniforme y bastante bueno, con un ritmo decente y humo abundante en cada calada. La fortaleza del cigarro sigue fija en media, sin dar mayores indicios de que vaya a cambiar y los sabores se ubican a una intensidad media-baja, incluyendo tierra y madera como principales, pero sin muchos matices que destacar. En el retrogusto la tierra tiene una participación marcada, y es en donde el sabor de café vino a colocarse, habiendo abandonado su presencia en el paladar. La verdad es que no es un cigarro que me cautive mucho, pues la suavidad de sus sabores junto con la fortaleza baja me hacen pensar en otras cosas mientras fumo y hasta distraerme un poco.

Es en el último tercio donde la quemada comienza a desvariar, aunque en verdad es muy poco y no vale la pena juzgar la construcción del cigarro por un detalle así, pues se ha comportado de maravilla desde la primera calada. Los sabores guardan una marcada similitud con los del tercio anterior, pero llevando esa misma tendencia de ir desapareciendo el sabor de café e intensificando el de tierra. Manteniendo este estilo el José Domínguez Maduro llega a su fin aproximadamente una hora y 15 minutos después de haberlo encendido, destacando durante toda la quemada una construcción impecable.

El José Domínguez Maduro puede no ser el cigarro más bonito, ni el más complejo, ni el de los mejores sabores. Pero sí que es un cigarro ideal para principiantes, pues su sencillez y carencia de matices pueden significar un interesante paso hacia las capas maduras, que suele ser un tema medio intimidante para nuevos fumadores. Incluso para fumadores más experimentados puede ser una fumada agradable y conozco algunos que lo han probado y dicen que es exactamente eso: agradable. En lo personal, no es un cigarro que voy a salir a comprar mañana, pero con gusto lo volvería a fumar, sobre todo un lunes por la tarde o en algún ambiente donde no importen mucho los sabores sino más bien la experiencia y con esta fabricación hay muy poco que puede estar mal.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Victor Sinclair
Marca: José Domínguez
Modelo: Maduro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Gordito (Robusto)
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $7,00
Puntuación: 83

Ron: El Muco

Ron Añejo «El Muco» es elaborado por la empresa El Muco, ubicada en la Hacienda El Muco, dedicada principalmente al cultivo de la caña de azúcar, en las afueras de Carúpano, estado Sucre. Sus comienzos datan de la época colonial y la historia sostiene que es la única productora de ron que no ha detenido su producción desde que inició operaciones a mediados de 1800.

En 2003, el grupo Espinoza Yáñez compra las instalaciones y los productos de El Muco con el objeto de continuar con su crecimiento, lo que ha visto la producción de una submarca conocida como Bodegas 1800, ron que ha llevado la DOC en un par de ocasiones y le ha sido retirada en otro par de ocasiones, así que su consistencia no es regular. Sin embargo, tengo entendido que actualmente la posee.

Es interesante que algunos de sus productos tengan DOC porque esto quiere decir que, al menos en teoría, la destilería tiene rones de hasta 12 años de añejamiento. Sin embargo, su producto simplemente llamado El Muco no posee DOC y es añejado un máximo de 4 años, aunque según su maestro ronero Jorge Azuaje, se diferencia notablemente de los demás rones venezolanos porque sus características particulares provienen de las condiciones geográficas en las que tiene lugar su producción, que son manantiales naturales propios y un clima costeño que producen un añejamiento óptimo del alcohol, que es fundamental de su distinción.

En copa El Muco es amarillento ocre claro, con densidad media y lágrimas que descienden más lento de lo que esperaba y bastante aglomeradas.

En nariz tiene una intensidad alcohólica media baja y los aromas a vainilla y caramelo que he comenzado a esperar en rones jóvenes y sin muchos controles. Pero también tiene aromas a madera y cuero, pero bastante volátiles y al cabo de un par de minutos de servido apenas si se le sienten aromas. Hay un toque a frutos rojos, melaza, papelón y azúcar morena, pero estos solo se sienten durante unos momentos en lo que se sirve.

En boca tiene un sabor intenso a azúcar quemada, con esa nota tostada que la caracteriza y que me recuerda a esos rones añejados en la costa, aunque sin necesariamente incluir la nota yodada que puedan tener otros rones de la región. Los más fuertes son los sabores de vainilla y el azúcar quemada, al punto que me recuerda la melcocha de un quesillo, mientras que en el retrogusto destaca algo a coco tostado, que es un factor diferenciador interesante, pero a una tonalidad más artificial que me recuerda al licor Malibú.

Su permanencia es corta y se siente como baja casi hasta la boca del estómago, por lo que diría que es un ron exclusivo para coctelería, pero con unas notas más agradables que muchos de los que he probado con ese fin.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Muco
Nombre del Ron: Añejo
Marca: El Muco
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 4 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 70