Los productos Single Vintage de Diplomático constituyen todo un clásico, y aunque solamente había probado el 1997 hasta este momento, la verdad es que siempre me han llamado la atención (¿a quién no?) y hace poco me reuní con un amigo que colecciona rones y me quiso hacer una demostración de dos grandes rones destilados en 2004, a ver si es que sucedió algo excepcional ese año. El otro fue el Roble Viejo Zafra 2004.
Diplomático Single Vintage 2004 es un producto destilado en el año que marca en la botella y añejado durante 12 años en barricas de roble blanco americano exbourbon y exsingle malt sin reposición de mermas. El ron es finalizado durante un año en barricas de jerez Oloroso, lo cual le da una cierre perfecto a un añejamiento excepcional, y es luego embotellado a 43% de alcohol.
En copa se trata de un ron bastante oscuro, con una tonalidad entre ámbar y caoba, con destellos hacia naranja. Alta densidad y lágrimas bien aglomeradas que descienden muy lentas.
En nariz se sienten aromas que de verdad destacan a lo que debería oler un ron venezolano no costero: vainilla, madera, maple, banana maduro, caramelo, azúcar moreno, higos y dátiles. Aromas muy típicos de Diplomatico, especialmente de los mejores y más añejados.
En boca destacan fuertes notas desde el inicio, con los sabores que suelen destacarse en Diplomatico y muy parecidos a los aromas, pero con una nota mucho menos dulce, lo cual lo hace más agradable (para mí) y reconozco caramelo, vainilla, frutos secos (dátiles nuevamente), pasas, madera de roble y una nota ligera de tabaco. En el retrogusto madera, pasas, toffee y esa sensación cálida de haber tomado un buen ron y haberlo pasado demasiado rápido por accidente.
Es inevitable comparar los Single Vintage de Diplomatico entre sí y realmente el 1997 es excepcional y difícilmente superable. Pero el 2004 es bastante bueno y ciertamente un ron que con mucho gusto puedo probar de manera regular, y decir que no lo quisiera porque no es tan bueno como el 1997 sería como decir que no quiero un Ferrari porque no es tan rápido como un Bugatti, y como no puedo comprar un Bugatti (un Ferrari tampoco, pero en eso no vamos a entrar), me quedo sin tomar.
Ficha Técnica: Fabricante: Destilerías Unidas, S.A. (DUSA) Nombre del Ron: Single Vintage 2004 Marca: Diplomático Origen: Venezuela Edad: 12+1 años Precio: $120 Densidad alcohólica: 43% Puntuación: 93
Con un nombre que muchos van a pensar que está relacionado con el mundo automotriz, o quizá soy solo yo, el Fiat Lux es una creación de Luciano Meirelles, quien es presidente y uno de los dueños de ACE Prime Cigars. Es el primer cigarro de Meirelles que es una producción regular, estando precedido por dos productos limitados llamados The Dreamer y The Traveler. El nombre de Fiat Lux viene del latín y quiere decir ‘Hágase la Luz´ y aunque esto puede tener connotaciones religiosas, las palabras guardan más relación con la Edad de la Iluminación, un movimiento intelectual y filosófico que dominó Europa entre 1715 y 1789. Este movimiento estaba centrado en la idea que la primera fuente de autoridad y legitimidad era la razón, y profesaba tales ideales como la libertad, progreso, tolerancia, fraternidad, gobierno constitucional y la separación del clero y el estado. Sus creadores o al menos lo personajes más destacados del movimiento fueron John Locke e Isaac Newton.
Por su parte, el cigarro está compuesto de una capa Sumatra ecuatoriana de alto ‘priming’ (que se encuentra en la parte más alta de la planta), sobre un capote de Nicaragua y tripa nicaragüense de tres regiones: Jalapa, Ometepe y Pueblo Nuevo. Es un cigarro bastante elegante y aunque muchas veces le veo poco propósito a las anillas de tela en el pie del cigarro, la verdad es que esta combina perfectamente con el color de la capa, que es bastante más oscura de lo normal y se le ven varias venas, una ligera oleosidad pero en general bastante opaco. Tiene aromas interesantes a pan, toffee y algo de nueces, pero en el pie se aprecian esas mismas notas y un adicional de maní. Lo pico con la doble hojilla y me encuentro con aromas a cereales y nueces, con unos toques suaves de crema pastelera. El tiro se siente ligeramente apretado, así que veamos cómo fuma.
Dados los aromas en frío, las primeras caladas del Fiat Lux no son del todo sorpresivas, aunque los sabores son mucho más obvios, destacando crema pastelera, pimienta blanca, toffee y un dulce general muy rico. El tiro sigue siendo ligeramente apretado y el cigarro pareciera que no se quiere quedar encendido, así que le doy un fogonazo rápido a fin de mantener esa quemada uniforme y pareciera que era lo que necesitaba. La intensidad de los sabores es media alta, mientras que la fortaleza del cigarro es media baja y esa combinación la aprecio bastante porque son pocos los cigarros que la logran. Llegando a la frontera con el siguiente tercio aparecen notas de tierra mojada, principalmente en el fondo de la garganta, pero en general ha sido un primer tercio muy bueno.
El sabor de tierra mojada del final del primer tercio se siente igualmente en el segundo, pero con un perfil más seco y más frontal, no tanto como el final de los sabores, pero también la crema pastelera está más presente y el cigarro realmente se presta bastante a ser probado por el retrogusto. Aparecen sabores más ahumados, quizá, como cuando estás encendiendo una parrillera y le pones leña, pero en general los sabores son similares a los del tercio anterior, con una mayor influencia del sabor dulce, lo que le da mayor intensidad a todos los sabores. La fortaleza es media, pero solamente a partir de la mitad del cigarro, aunque realmente no se siente mucho, mientras que sus problemas de quemada y mantenimiento del encendido parecen haber desaparecido y quema bastante bien y uniforme.
Los toques ahumados del segundo tercio persisten en el último, pero con índices de complejidad que relaciono más con el primero, pero componentes distintos. El ahumado sustituye al dulce, la pimienta es más agresiva y los sabores de tierra regresan con tonalidades distintas. El retrogusto sigue siendo totalmente apacible y me encuentro probándolo regularmente y en total los sabores incluyen frutos secos varios, tierra y café, con algunos matices de madera y pimienta negra. Quizá mi único problema con el cigarro hasta el momento es que si le doy caladas muy seguidas se torna amargo, pero la intensidad apenas si cambia y la construcción se mantiene muy bien, sin problemas de encendido ni de tiro. Al cabo de una hora y media el Fiat Lux llega a su final, cosa que mantenía la esperanza que no sucediera.
Al Fiat Lux le tenía ganas desde hace tiempo, pues el diseño de la anilla y los colores de la capa realmente me habían llamado la atención desde la primera vez que lo vi en el PCA 2021, por lo que me contentó bastante cuando Cigar Hustler lo incluyó en uno de sus packs mensuales. En esa convención la marca presentó otro cigarro llamado The Sergeant, que recibí en otro paquete de Cigar Hustler más reciente y al que ahora le tengo más ganas todavía. Pero hablando de su anilla, fue todo un tema despegarla y es una de las pocas anillas que no podré conservar pues se rompió por todas partes. En cuanto a la experiencia, el Fiat Lux me impresionó bastante en el primer tercio, y aunque el segundo parece calmarse un poco en sus intensidades y complejidades, en el último tercio las resurge nuevamente y me vuelve a cautivar. Me gustó tanto que solo con el primer tercio recomendaría el cigarro sin problemas, pero la experiencia en general marca todos los requerimientos de equilibrio y complejidad, con retrogusto consistente y una más ganas de fumar vitolas de este cigarro y todo lo que quieran sacar después.
Esta marca con nombre tan particular fue originalmente una producción de CLE creada rápidamente con el objetivo de escapara la fecha límite de introducción en USA de la FDA. Cuando Justo Eiroa entró a formar parte de la compañía junto con su padre, Julio, el cigarro se hizo de nuevo, con una nueva liga y bajo la nueva marca de Julio: JRE Tobacco. Existen pocas versiones del Rancho Luna original, pero para evitar confusiones hago esa acotación, pues el Rancho Luna previo tiene una anilla completamente distinta. Sin embargo, en las próximas semanas la marca detendrá la producción de estos cigarros pues están en proceso de rediseñarla, aunque hasta el momento no hay una fecha pautada para el relanzamiento. Por lo que sería apropiado decir que la marca está desaparecida hasta nuevo aviso.
El Rancho Luna Habano es vendido en Venezuela por Gentleman Brothers, y ante la noticia de su descontinuación, han decidido adquirir cuantas cajas les sea posible. Se trata de un puro hondureño con capa Habano bastante clara, al punto que se podría confundir con un Connecticut oscuro, con una apariencia lisa a distancia pero con varias venas cuando la detallas. La capa tiene aromas escasos, que incluyen paja, madera y una leve nota herbácea, mientras que en el pie se aprecian más o menos los mismos aromas, pero con una mayor tendencia hacia la paja. Finalmente lo pico con la guillotina doble hojilla y el tiro es ligeramente apretado, con aromas similares a los otros, pero esta vez llevando la tendencia hacia la madera y un final de cuero.
Aprovechando el ‘golden hour’ fotográfico para ilustrar el primer tercio del Rancho Luna Habano, el cigarro comienza con sabores bastante agradables y más abundantes que la calada en frío me hizo pensar, destacando notas suaves de madera, nueces y cítrico, siendo el retrogusto principalmente de nueces. A lo largo de este tercio los sabores se mantienen más o menos iguales, pero el de nueces se va suavizando ligeramente hasta ya no tener el apoyo del retrogusto y sentirse más débil. El tiro mejoró completamente con el cigarro encendido, con un anillo de combustión casi siempre recto y humo abundante.
Comenzando el segundo tercio las notas cítricas siguen presentes, pero mucho más suaves, que se mezclan con el reforzado componente de madera más cónsono con los aromas en frío, mientras que hay algunas notas dulces que le dan mejores matices a los otros sabores, pero no se fortalece del todo. Ese sabor de madera va tomando un matiz más herbáceo mientras me aproximo a la mitad del cigarro, haciendo que sus matices se fusionen con el cítrico y lleven al cigarro hacia un extremo opuesto al que creía que iba a ir. En construcción sigue dando la talla, con una quemada perfecta, tiro muy bueno y humo abundante, mientras que su fortaleza se planta en media, de donde no se ha movido desde que lo encendí.
En el último tercio aparecen sabores nuevos, que incluyen pimienta y canela. En mucha menor escala la pimienta siempre había sido parte del cigarro, pero con una intensidad que no ameritaba mención, pero en este último segmento se siente como una pimienta blanca que al estar combinada con la canela y la nota dulce hace que los sabores se sientan más intensos, aunque la fortaleza del cigarro se mantiene igual. La madera sigue siendo un componente importante de los sabores pero ya las notas cítricas lo abandonaron. Al cabo de una hora y 15 minutos, este Rancho Luna Habano llega a su fin, sin deformarse ni calentarse.
Revisando un poco por internet me encuentro con precios sumamente diferentes de este Rancho Luna, variando desde lo que podría ser considerado como un cigarro de consumo diario y de bajo costo de alrededor de $6, hasta un cigarro excepcional para fumadas puntuales que alcanza los $11. En Gentleman Brothers lo tienen con un precio más aproximado al de consumo regular, así que es el que tomaré como referencia, también porque es lo que pagué por él. En cuanto al cigarro, ciertamente es algo que puedes fumar de manera regular, pues sus sabores e intensidad no llegan a sorprender, pero al mismo tiempo son agradables como para disfrutarlos de manera regular siempre que no esperes más de lo que pueden dar. Es un cigarro que gustosamente compraría de nuevo de 5 en 5 para tener siempre cuando no tenga ganas de fumar algo muy fuerte, y ahora que dejarán de producirlos, más todavía.
Definitivamente uno de los grandes aportes que tuvo el año 2021 para mí fue la de crear nuevas amistades gracias a Rumbullion Club. Entre ellos, ahora cuento con un buen amigo que es coleccionista de rones y con quien muy a menudo converso sobre las distintas opciones que existen de este producto y los distintos sabores que ofrece, incluso dentro de un país como Venezuela. Para esta ocasión, nos reunimos para probar dos rones destilados en 2004 y con un añejamiento más o menos similar, que promedia los 13 años.
Sobre el Zafra de Roble Viejo existen distintas versiones de lo que es y lo que representa. Teniendo en cuenta que el Roble Viejo Ultra Añejo es un single vintage de 12 años, que no es algo que se reconozca ni se consuma fácilmente, especialmente en el amplio mercado de rones de blend en Venezuela, siempre me causó curiosidad de qué es el Zafra y qué tanto mejor puede ser con respecto a lo que ya es un ron excepcional como el Ultra Añejo.
Para empezar, existen dos ediciones del Zafra: 2003 y 2004. No he probado el 2003, pero quienes sí me dicen que es diferente, así que pronto espero probarlo. Pero la diferencia principal del Zafra con respecto a los demás es que viene en una botella de 1,75 litros. En cuanto a las otras diferencias, aquí caemos en un poco de polémica, porque sin caer en rumores y cuentos que haya oído por fuera, la marca en sí establece tres añadas distintas:
La lata en la que viene la botella establece que se trata de un single vintage con 12 años de añejamiento, lo que colocaría al líquido en el mismo estándar que el Ultra Añejo. Pero también menciona que provienen de barricas excepcionales que el maestro ronero separó con este propósito.
La página web de la marca lo identifica como un single vintage de 15 años de añejamiento. También establece que el contenido pertenece a una minuciosa selección de las 10 mejores barricas por cada añada.
Teniendo en cuenta que el ron fue destilado en 2004 como marca la botella, en la parte trasera (no fotografiada) aparece un sello que marca la fecha de embotellado y esta dice Abril de 2015, por lo que serían 11 años de añejamiento.
En cualquier caso e independiente de la cata y reseña que haga de este ron, y sabiendo que el añejamiento es importante, pero no determinante en el gusto de un ron, sí creo que la marca debería establecer un estándar y controlarlo. Adicionalmente, la etiqueta en la botella es de Ultra Añejo y creo que esto se justifica en el hecho que es una producción limitada a 1000 botellas por año (2003 y 2004), por lo que no tiene sentido crear una nueva etiqueta. Pero sí creo que se podría hacer de otra manera, quizá con una etiqueta de papel en vez.
Por último, una parte del alcohol de Ultra Añejo pasa por barricas de Pedro Ximenez, pero Zafra 2004 no menciona esto en ninguna parte, por lo que voy a asumir que no.
En copa el Zafra 2004 se nota un toque más oscuro y quizá menos transparente que el Ultra Añejo, o quizá los destellos no llevan ese toque hacia amarillo sino más hacia naranja o rojo.
En aromas es increíble, sin duda. Comienza atacando con algunas notas que no me agradan y me hacen dudar sobre qué es esto, pues el esmalte de uñas y ciertas notas hacia ese aroma se desprenden antes que me acerque la copa a la nariz. Pero cuando me dedico a percibir los aromas realmente deja de lado el esmalte y destaca una abundancia inigualable de frutos rojos como la fresa, la mora o la cereza, frutos secos como almendras y nueces, cítricos como la típica cáscara de naranja, pero también de toronja (pomelo) y luego la esperada nota de madera, pasas, toffee y caramelo.
En boca no existe un golpe alcohólico y, aunque a 40% de él no es lo que espero, no hay que ignorarlo. Por supuesto, si doy un trago más grande está ahí, pero en primera instancia son sus sabores los que me invaden. Es notablemente franco en boca, con sabores muy parecidos y relacionados a los aromas del cigarro, que incluyen madera casi de principal, frutos rojos, pasas y ciruelas, almendras, nueces, cáscara de naranja, caramelo e incluso una variación de vainilla que en realidad es sarrapia, pero que fuera de Venezuela puede no ser tan fácil de identificar. El retrogusto es ligeramente ahumado, con abundante sarrapia, caramelo, toffee e incluso una nota como a mantequilla.
Aunque el tema de la definición de su añada levanta sospechas, el Roble Viejo Zafra 2004 en copa hace que todas las dudas se desvanezcan y confieso que cuando lo pasé por nariz y boca se me olvidó que si es once años, o quince o doce… eso no importa y me causa la menor preocupación del mundo si no se ponen de acuerdo a la hora de imprimir. Tan solo tener la oportunidad de probar este manjar es suficiente.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Nombre del Ron: Zafra 2004 Marca: Roble Viejo Origen: Venezuela Materia prima: Melaza Edad: N/D (La marca establece entre 11 y 15 años, pero lo identifica como un single vintage) Precio: $200 (por 1,75 litros) Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 95
Nuevamente un obsequio de un seguidor, esta vez se trata de lo que llamaríamos un «bate». Es un cigarro hondureño de vitola salomón y un nombre inspirado en la cultura budista, de la cual Matt Booth es ferviente seguidor. Fudo Myoo (o El Inmóvil) es una de las deidades poderosas conocidas como los Cinco Brillantes Guardianes en la cultura budista, y como cada uno de estos caballeros, Fudo asume una figura intimidante, con una espada en su mano derecha y una cuerda en la izquierda, sentado y rodeado del fuego que purifica el mal. Traduciendo esto a un cigarro se trata de uno que contiene una capa Habano ecuatoriana sobre capote San Andrés mexicano y tripa de Honduras y Nicaragua, con unas medidas bastante intimidantes de 8 pulgadas de largo por 50 de cepo en su parte más delgada y 60 en la más gruesa. El nombre de la vitola sí que es completamente anti-budista: Chingón.
Sin duda hay que reservar al menos un par de horas y seguramente algo más antes de dedicarse a fumar este ejemplar, que en su capa tiene aromas de madera, cuero y un ligero toque achocolatado, que se hace mucho más intenso en la calada en frío. Quizá impresiona más que pese a su tamaño y su pie tan pequeño, el tiro no se siente apretado cuando le doy las caladas, sino con un buen flujo de aire. La capa tiene varias venas y eso puede ser visto como un defecto, pero también indica que contienen más sabor, o al menos lo ha sido en mi experiencia. Así que lo enciendo con una sola llama rápidamente, a fin de no quemarlo de más, cosa que me sucede demasiadas veces con estos cigarros de pie reducido con respecto al resto del cañón.
Efectivamente, logro que encienda de manera uniforme y me impresiona que en ningún momento se desvía la quemada, ni al principio, ni cuando llevo un buen rato fumándolo. Los sabores son abundantes, muchos más de los que esperaba en un cigarro de estas dimensiones e incluye notas de buena intensidad a leña y cuero, con una cantidad moderada de pimienta y retrogusto de nueces. Para un cigarro de este cepo, sentir sabores de tanta variedad e intensidad es ciertamente difícil, así que sin duda es un gran logro, pero también impresiona que quema bastante lento y con un cigarro de 8 pulgadas de largo no sería sorpresa que cada tercio tenga una larga duración, pero realmente no esperaba que el primero me durara 40 minutos.
El Fudo Myoo dejó caer la ceniza cuando estaba comenzando el segundo tercio, lo cual resultó ser un tiempo bastante largo para una ceniza y por estar experimentando su temperatura me puse a tocarla y rápidamente se dejó caer. No obstante, comenzó a desarrollar la ceniza del segundo tercio perfectamente, sin soltar mayor parte. Sorprendentemente, luego de la intensidad de sabores del primer tercio, en el segundo se sienten mucho más suaves, al igual que pierde el sabor de cuero pero desarrolla un sabor a chocolate que al no tener la intensidad que tuvo antes, me deja un poco con las ganas. En términos técnicos, el cigarro quema bastante bien y aunque el anillo de combustión no es perfectamente recto, todas las imperfecciones que demuestra se corrigen solas y el humo es abundante en cada calada, al punto que incluso le doy caladas más cortas para que no salga tanto humo, pero no ayuda a desarrollar más sabores. Me toma 35 minutos superar el segundo tercio, quizá porque el cepo se va haciendo más pequeño.
Antes de comenzar el último tercio dejé caer la ceniza a propósito, principalmente porque siendo de cabeza figurada, aunque tiende a concentrar los sabores también se estaba apretando un poco y desarrollaba un sabor amargo, por lo que opté por hacerle un nuevo corte. Es relativamente normal esto en cigarros de estas dimensiones, pues cuando son fumadas tan largas, incluso si eres el mejor fumador, la saliva y las caladas van a concentrar mucho humo en la cabeza y la perilla tiene que ser más fuerte, y después de ese nuevo corte fuma perfectamente otra vez. Los sabores no varían mucho, por no decir nada, presentando los mismos de madera y chocolate, pero perdiendo las facultades que le da la nota picante, por lo que el último tercio se sintió más largo por carecer de algo que lo hiciera sentir interesante. La fortaleza durante toda la fumada fue media, aunque en el primer tercio hubo algunos momentos de fortaleza media-alta. Pero la verdad es que después de dos horas y 35 minutos, el Fudo Myoo finalmente terminó.
Es normal que los cigarros de estas dimensiones tengan sabores suaves y fortaleza media y no mucho más, y el problema con eso para mí es que son inevitablemente aburridos en la mayoría de los casos. Precisamente, son pocos los cigarros de tamaños grandes que te mantienen entretenido durante la fumada y este no fue una excepción, aunque sí las hay. El Fudo Myoo comenzó muy bien y terminó muy normal, pero eso era lo que esperaba y por lo mismo sería injusto decir que me decepcionó, pero lo que sí le hubiese aumentado la puntuación final sería que los sabores fuesen más refinados o más ricos, cosa que no fueron y en un cigarro en el que cada calada hace que el cepo se reduzca un poco más, es exactamente lo que esperaba. Pero si por $6 puedes fumar durante más de dos horas y no es un cigarro del todo aburrido, eso compensa.
Posiblemente uno de los nombres menos apropiados para un ron es el Esclavo, pero se trata de un ron hecho en República Dominicana aunque aparentemente no vendido allá. Un amigo lo compró en Francia y es vendido por 1423, una tienda danesa online que maneja distintos productos propios y alguna que otra marca poco conocida que parecieran ser marcas creadas por ellos, de distintos orígenes pero con bastante información sobre cada uno, aparentemente.
La página del Ron Esclavo, por ejemplo, es bastante escueta y destaca 4 productos distintos con etiquetas muy parecidas, entre las cuales se encuentra: Esclavo Gran Reserva, añejado de 3 a 5 años y embotellado a 40% de alcohol; Esclavo 12, añejado de 6 a 12 años y embotellado a 40% de alcohol; Esclavo XO, añejado de 12 a 15 años y embotellado a 42% alcohol; y Esclavo XO Cask Strength, añejado de 12 a 15 años y embotellado a 65% de alcohol. También habla de unas ediciones especiales, pero como la página no parece muy bien construida, esta información aparece distorsionada.
Por otro lado, la marca también menciona que algunos de sus productos reciben parte del añejamiento en barricas ex-Islay, pero no dice específicamente cuál producto o si son todos. Adicionalmente, también dice que la marca se asegura que toda la melaza provenga de República Dominicana, pero menciona que el ron también es hecho a partir de jugo de caña, por lo que puede ser una combinación de ambos, pero no hay nada que asegure eso. La destilación ocurre en Alcoholes Finos Dominicanos, una destilería que tengo entendido es propiedad de Oliver & Oliver.
Por último, dice ser añejado en barricas de roble blanco americano (que debe ser exbourbon) y roble blanco francés (que no dice que contuvo anteriormente). Tampoco menciona si tiene filtrado en frío y, aunque menciona Cask Strength en su nombre, en mi experiencia este número no puede ser uno fijo y este ron lo tiene en 65% según su página web, así que algo de rectificación tiene que haber. Por último, la marca sí menciona que todo el alcohol proviene de destilación por columna y la botella contiene solo 500ml, vs. los 700ml que contiene el resto de sus productos.
En copa se trata de un ron marcadamente oscuro, denso y de color caoba, e incluso con algunas imperfecciones que parecieran sedimento, aunque estas no se ven en copa sino en la botella. Esto indica poco filtrado, por lo que es posible que no tenga el filtrado en frío que decidió callar antes.
En nariz lo primero que me viene a la mente es un concentrado de vainilla, pero afortunadamente no es lo único que se percibe y rápidamente aparecen notas de té negro y miel, con un fondo algo menos intenso de cáscara de limón, madera y cartón mojado. Creo que lo que más me llama la atención es que con una concentración alcohólica del 65%, no me pega tanto en la nariz como esperaba. Esto me sucedió hace poco con el Foursquare 2009, pero todavía no sé si presagia algo bueno.
En el primer sorbo que le doy, únicamente con el fin de mojar la lengua y los labios y que el golpe alcohólico no sea tan agresivo, me doy cuenta que el presagio no era bueno. La explosión de alcohol es tan fuerte como esperaba, estallando como una granada en la lengua. Pero la concentración alcohólica apenas si es superada por la concentración de azúcar. Se siente como si estuviera comiendo melaza con una pala y sabe a panela, a miel, a jarabe de maple, miel de caña y quizá un toque suave de canela y madera. Si bien tanto el azúcar como el alcohol están en términos casi iguales, ninguno se complementa y son como dos cachetadas con un pallet de concreto, una a cada lado de la cara, al mismo tiempo.
Luego de pasarlo por boca siento como se me abren un par de caries y la sensación en boca es como lamerse los dientes después de tomar un litro de coca cola sin gas. Es una sensación pegajosa y que sientes que no te está haciendo ningún bien… incluso no sé cómo podría disfrutar de este ron sin que me pegue en algún lugar del cuerpo. Casualmente, como una hora después de tomarlo creo que mi hígado simplemente decidió tomarse el resto del día.
Entendiendo un poco la nomenclatura de los nombres de los destilados y su graduación me lleva a pensar que esto simplemente no puede ser ron. Es un licor azucarado, mucho más dulce incluso que el Hacienda Saruro. Si pienso en él como licor de ron, creo que puede funcionar, aunque no soy mucho de tomar ese tipo de licores tan dulces, pero como ron, no puede ser. Es como si alguien hubiese pensado que un ron de 40% alcohol necesita tal cantidad de azúcar, así que siguiendo esa regla le hayan puesto una progresión (i)lógica al ponerle más alcohol.
Leyendo un poco en internet encontré que alguien hizo una prueba de hidrómetro con este ron. Para que tengas una idea, el tipo que hace la prueba comienza diciendo que las pruebas del hidrómetro no son 100% fiables, entre otras cosas, porque el margen de error es muy amplio. Pero el tipo hace la prueba con el Diplomático Reserva Exclusiva y le pone entre 35 y 40 gramos de azúcar por litro. Luego lo hace con el Zacapa 23 y le da de 40 a 45 gramos de azúcar por litro. El Esclavo XO Cask Strength le da de 70 a 75 gramos de azúcar por litro.
En verdad no sé ni cómo recomendarlo, a menos que sea con hielo, esperando que el agua diluya tanto el golpe alcohólico como el azúcar, pero tendría que ser bastante de hielo y agua.
Ficha Técnica: Fabricante: Oliver & Oliver Nombre del Ron: XO Cask Strength Marca: Esclavo Origen: República Dominicana Materia prima: Melaza y Jugo de Caña Edad: 12 a 15 años Precio: $85 (por 500ml) Densidad alcohólica: 65% Puntuación: 67