La Flor Dominicana – Colorado Oscuro (No. 5)

Uno de los beneficios de estar suscrito al pack mensual de Cigar Hustler es que, al igual que otros packs mensuales de distintos costos, tienes acceso a productos limitados o que normalmente no comprarías o que simplemente no sabes que existen. Tal fue el caso de este Colorado Oscuro de La Flor Dominicana; un cigarro que primero pensé que no existía porque no está disponible en la página web de la marca pero que por lo que veo existe desde 2011, por lo menos. Sin embargo, el Andalusian Bull tampoco aparece como un producto existente en la página, pero igual lo anuncian por los galardones que tuvo, y tampoco aparece La Nox ni La Volcada. En su defensa, Colorado Oscuro siempre se ha tratado de un cigarro de edición limitada, porque desde el principio su capa ha sido de baja producción y esto ha obligado a que no se vendan muchas ediciones cada año.

Pero eso no ha evitado que el Colorado Oscuro se venda en 4 vitolas distintas, siendo esta la más grande, con dimensiones de 5 3/4 x 60 y la capa bastante irregular, repleta de venas, múltiples colores y una sensación y vista super oleosa. Los aromas no son tan abundantes como las venas e incluyen notas de paja, establo y cuero dulce, mientras que la calada en frío tiene notas abundantes de chocolate y mucho menores de madera. La anilla negra funciona muy bien con sus letras doradas y el brillo incipiente.

El Colorado Oscuro comienza con notas fuertes desde el inicio, destacando pimienta tanto en la nariz como en los labios, pan tostado, cuero y una nota vegetal como de pimientos, pero todos estos son arropados por una sensación dulce que domina y combina todos los anteriores. El humo no es muy abundante, al menos no en el primer tercio, pero la sensación en boca es como de miel. El anillo de combustión se comporta de maravilla, la ceniza es blanca y bastante sólida y le tomó casi todo el tercio y un poquito más caerse. Por cierto, que me tomó unos 35 minutos superar ese primer tercio.

En el segundo tercio los sabores son más oscuros, destacando menor cantidad de pimienta o de sabores picantes, siendo solo el retrogusto donde hay alguna cantidad notable, pero en el paladar hay abundante chocolate negro, café y muchos menos sabores dulces que en el tercio anterior. El humo es mucho más abundante y la densidad del mismo mucho más notable, aunque es también en este tercio donde aparecen algunas imperfecciones en la construcción, pues la capa se abomba un poco justo antes del anillo de combustión, aunque eso sucedió poco antes de quemarse, así que afortunadamente no se vio mucho pero el anillo en sí ya no es tan recto gracias a ese problema. También me pasó que piqué el cigarro con la doble hojilla y la perilla se vino inmediatamente, así que en este tercio se comenzó a levantar un poco la capa, pero fue con saliva y paciencia que logré controlar eso y que no se saliera de más.

Para el último tercio los sabores predominantes son de chocolate negro y café espresso, manteniendo sin duda su carácter oscuro, humo abundante y una quemada imperfecta, pero sin problemas. La intensidad aumenta, pero no es un cigarro que calificaría como fuerte y bastante distinto a la gran mayoría de cigarros fuertes de la marca. Mantiene también su carácter brillante, quizá más notable por el flash de la cámara, pues no esperaba que me agarrara la noche fumando después de casi dos horas encendido. También hay algo de sabores de pimienta y madera, pero no a la altura de los dos principales.

Para la intensidad a la que Litto Gomez nos tiene acostumbrados y si eres de los que aprecia eso en los cigarros de La Flor Dominicana, el Colorado Oscuro puede ser una desilusión, pero si tienes en cuenta que este cigarro puede funcionar como una introducción a la marca, creo que gana puntos. Al final creo que es una fumada satisfactoria para los que conocemos la marca como para los que no, pues aunque carece de esa intensidad tan estremecedora, no lo desestimes, también tiene una buena intensidad y cantidad de sabores que son la otra cara de la moneda que le ha dado el éxito a la marca. Los puntos negativos que le puedo dar son los dos temas de construcción de la perilla que se soltó y el abombado en un punto de la quemada, pero para ser el primer LFD que fumo en este año (para reseña), estoy contento que haya sido este tan diferente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: Colorado Oscuro
Dimensiones: 5¾ x 60
Tamaño: No. 5 (Gordo)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: República Dominicana (Sumatra)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 89

Wynwood Hills – Deranged (Gordo)

El pasado febrero tuve la oportunidad de reseñar el Mayhem de esta misma casa, propiedad de C. Eiroa y, por consiguiente, del grupo de CLE y marca de la que solo me faltaría probar el Unhinged. El Deranged sigue siendo fabricado en Honduras, pero a diferencia del Mayhem, no es un puro hondureño, sino que tiene una capa Sumatra ecuatoriana. Lo curioso es que hasta este año solamente existían en vitola Rothschild de 4,5 x 50, pero creo que fue en abril o mayo que incluyeron una vitola nueva y una que es posiblemente el opuesto absoluto del Rothschild: el Gordo 6×60.

El Deranged viene con la misma capa de papel protectora en vez de celofán, tendencia que se mantiene con la gran mayoría de los cigarros de CLE, incluyendo Eiroa, CLE, Asylum y estos Wynwood Hills. No es el primer Deranged que fumo, pero sí es el primero en este formato y tengo algo de curiosidad porque en Rothschild es bastante fuerte y potente, y de verdad tengo curiosidad de qué tanto pueda mantener ese perfil en un formato tan grande. Por los momentos, en la capa, luego de quitarle el papel se aprecian notas florales y en realidad el mismo papel… así como hay cigarros que vienen envueltos en una delgada lámina de cedro y terminan teniendo aromas a madera en la capa, pues este tiene aromas a papel. La tripa muestra notas de madera y manzana, con una ligera nota de pimienta. En la calada en frío se aprecian aromas frutales que me recuerdan a la pera o la manzana o alguno de esos jugos de frutas que no existen en Venezuela pero que siguen haciendo para jugos. Curiosamente, se sienten aromas de madera en la calada también, con un tiro muy bueno.

El Deranged comienza menos interesante y menos intenso que el Mayhem en Rothschild y eso es algo que agradecer, pues la intensidad de ese cigarro era algo inusual y este comienza bastante sutil. El sabor a papel ha trascendido los aromas y se sigue sintiendo en la fumada, lo cual no es algo realmente agradable, pero afortunadamente tampoco es abundante y son los sabores a madera, herbáceo, paja y manzana los que se sienten más destacados. El retrogusto es de pimienta, pero no mucha, siendo fiel a su origen hondureño y no exagerando esa dosis, y estos sabores se mantienen en mayor o menor proporción durante gran parte del tercio, quemando bastante lento y desapareciendo las notas de papel para sustituirlas por algo de madera y café.

Me toma más de una hora llegar a la mitad del cigarro, por lo que es bastante obvio que la fumada no va a ser corta pero tampoco es tan suave como un cepo 60 me haría pensar. Los sabores tienen cambios menores, pero no por ello quiero decir que ha sido poca evolución o que no le he disfrutado; todo lo contrario. Ha sido una grata experiencia, con humo abundante en cada calada, tiro excepcional y humo abundante, tanto que quien me acompaña en la fumada queda con las ganas de comprarse uno. El sabor de madera se define más como de cedro, mientras que el café se siente como uno fuerte pero no necesariamente un espresso y aparecen algunos sabores herbáceos, que han estado en mayor o menor escala a lo largo de la fumada pero se habían limitado a estar en frío. La intensidad del cigarro está entre media y un tanto más, pero sin llegar al siguiente nivel.

En el último tercio aparece un sabor a tierra, aunque este podría decir que estaba presente en mucha menor escala a partir de la mitad del cigarro pero es en este segmento cuando realmente forma parte principal de los sabores. Le acompañan notas de cuero, café y la madera sigue siendo un sabor fuerte, lo que me haría imposible decir que el cigarro ha sido promedio o average en sus sabores, pero mientras que muchos tienden a concentrar sus sabores en el último segmento, el Deranged no es de esos, pero tampoco es de los que se simplifica mucho al final. La experiencia ha sido bastante singular y me toman dos horas y 20 minutos llegar al final de este Deranged.

Al principio de la fumada esperaba que este Deranged fuese una versión diluida y más larga que el Deranged en vitola Rothschild, aunque ese no lo he probado pero sí el Mayhem. No obstante, los sabores y la intensidad no me recuerdan a las versiones más pequeñas pero no por eso quiere decir que sea una experiencia negativa, ni nada que se le parezca. Comparándolo con otros de la marca es absurdo, pero comparándolo con otros 6×60 que he fumado antes, el Deranged realmente se comporta bastante mejor, tanto en construcción como en sabores. No obstante, si leíste la reseña completa te darás cuenta que los sabores no son diferentes ni su intensidad es llamativa, pero la fumada fue bastante agradable y eso es innegable. Por su precio es una fumada simpática y si quieres dedicarle más de dos horas, te va a compensar muy bien. Es comprensiblemente más caro que su versión en Rothschild, pero no al punto que te haga dudar comprarlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: El Aladino
Marca: Wynwood Hills
Modelo: Deranged
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $9,00
Puntuación: 87

CAO – Nicaragua (Granada)

El CAO Nicaragua es uno de los lanzamientos más recientes de esta marca, que por demás es bastante tradicional con sus productos, muchas veces lanzando algunos que duran muchos años y de los que rara vez se ve que desaparezca alguno. Precisamente por eso, no es muy común que lancen un nuevo producto, a no ser que se trate de una nueva vitola de una liga ya existente. Sin embargo, en su serie de países, han tenido un éxito relativo al igual que con su serie Flathead. Al principio no supe si asumir que el CAO Nicaragua correspondía a la serie de países, al igual que el América, Brazilia, Italia o Colombia. El caso es que este Nicaragua fue lanzado en 2018 y es el primer producto de la marca que destaca tabaco de este país en su liga, aunque la realidad es que la capa y capote provienen de Honduras, pero la tripa es de tres regiones de Nicaragua: Jalapa, Estelí y Condega.

Por motivos personales a los cuales no entraré en mayor detalle, en las últimas semanas me he visto en la necesidad de fumar de noche para reseñas, por lo que es posible que se vean más fotos como la que he hecho aquí, pues las manos y todo lo que es piel tiene la rara costumbre de no aparecer de color natural cuando hay poca luz, así que muchas de las fotos no mostrarán mis manos. Sin embargo, también se está abriendo la posibilidad de una nueva ubicación para fumar regularmente, así que como sea, habrán algunos cambios. Igual seguiré fumando de día, solo que ahora habrá mayor variedad de ubicaciones y fotos.

En cuanto al cigarro en sí, se ve bien. La anilla no tiene grandes atributos y la construcción se ve bastante normal, al igual que la capa. No parece ser el gran lanzamiento de CAO, sino simplemente un cigarro más de su portafolio. La capa tiene aromas bastante dulces, que incluyen maní garrapiñado y maple, pero también con sus notas de madera y un poco de chocolate, o más bien cacao, pues ese aroma no comparte la nota que relacionaría con dulce. En el pie hay notas de pasas y en la calada en frío se siente un sabor como de mantequilla de maní, sobre todo de esas marcas comerciales como Jif, que tienden a ser bastante dulces.

El Nicaragua aplica esos mismos sabores con tendencia dulce desde la primera calada, marcando sabores como de madera y paja, pero notas dulces de estos sabores. También tiene merey y pimienta, y en el final una nota de cereales que me parece que estaba tan intensa como el Black Rhino El Gordito, aunque con menor duración. El retrogusto es aún más interesante y de verdad destaca cuánto más se puede sentir sabor en un cigarro y lo esencial que es hacerlo, pues tiene distintos matices de pimienta que incluyen pimienta negra, roja, guayabita y toques de blanca, pero algo que se puede disfrutar y no te hace picar la nariz en exceso. A lo largo de este tercio también se sienten notas frutales bastante interesantes, aunque no muy fáciles de describir, como algo que me recuerda a ciruelas frescas, que es diferente al sabor de ciruelas en conserva que se suele sentir en los cigarros.

El retrogusto constituye quizá el cambio más marcado en el segundo tercio, cuya imagen es de la frontera entre este y el último tercio. El retrogusto se simplifica de su gran variedad de pimientas para destacar únicamente la blanca, en una buena cantidad, pero sin duda a mucha menos intensidad que en secciones anteriores. Si bien la imagen es del final del segundo tercio, este cambio se inició al principio del mismo. La quemada durante toda la fumada ha sido bastante buena, con una ceniza que se ha caído al final de cada tercio y humo abundante en cada calada. Los sabores en este tercio son de madera, tierra, cuero, chocolate y esa fruta confusa del final del primer tercio y hacia el final se sienten notas florales en el retrogusto también.

En el último tercio los sabores se simplifican bastante y con eso no quiero darle una connotación negativa a la reseña, sino que simplemente los sabores no son tan interesantes y llenos de matices como en los tercios anteriores. Los sabores son simplemente de madera, paja y cuero, que fueron los sabores con los que empezó el tercio y se han mantenido durante toda la fumada, solo que hubo otros que llegaron hasta la misma intensidad de estos originales, mientras que el retrogusto es de notas florales y pimienta, aunque esta vez es roja y no blanca. Al cabo de dos horas exactas dejé el cigarro apagarse, aunque todavía le quedaba un rato, pero ya se estaba calentando y era algo tarde. Detrás de la anilla me encuentro con un mapa de Nicaragua en donde se pueden ver las regiones en donde se cultivan las hojas de la tripa del CAO Nicaragua.

Si bien el cigarro podría describirse como una experiencia bastante lineal, en el segundo tercio hay matices y variaciones interesantes que hacen de la fumada algo variable, aunque levemente. Los sabores al inicio son los mismos del final, pero existen cambios durante el cigarro para mantenerlo llamativo y que te provoque darle la siguiente calada. En términos de intensidad y abundancia de sabores el Nicaragua se mantiene muy promedio, aunque la construcción es perfecta y no requirió retoque alguno. Mi gusto por CAO me llevó a comprar un 5-pack de este cigarro basado solo en recomendaciones y este es el tercero que fumo, lo que denota una excelente calidad y una consistencia de esa calidad, que es algo a destacar bastante con el cigarro. Sin embargo, en casi todo lo demás se sintió bastante promedio y no digo eso como algo malo ni sinónimo de mediocre. El cigarro no impresiona, pero tampoco decepciona. Incluso lo volvería a comprar, tranquilamente, en un 5-pack.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: CAO
Modelo: Nicaragua
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Granada (Toro)
Origen: Nicaragua
Capa: Honduras
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí, Condega)
Precio: $7,00
Puntuación: 86

Ron: Clairin Casimir

Los envidiosos dirán que esto no es ron y en cierto modo podrían tener razón, porque aunque se trata de un destilado de caña, no tiene añejamiento y parte de la nomenclatura del ron incluye el añejado en barricas de roble blanco. Pero también hay muchos rones agrícolas que carecen de añejado y ahí están. Por otro lado, muchos mencionan que el ron de Haití no es realmente agrícola pero eso es porque tiene un proceso de filtrado adicional, aunque eso solo lo he visto en Barbancourt, sobre todo porque es la marca más reconocida de ron de ese país.

Pero la realidad es que la botella y la caja que la contiene dicen ron (o rum, en realidad). Muchos dirían que, efectivamente, se trata de un destilado de caña pero que sería más cercano a la cachaça porque no tiene añejamiento, pero pasa mucho que estamos tan acostumbrados a que el ron es añejado que tenemos la tendencia a pensar que si no pasa tiempo en barricas, no es ron. Pero esto solo demuestra las variaciones y opciones del ron, que son infinitas.

Pero la realidad es que este tipo de ron se llama Clairin y su fermentación se realiza de forma ‘salvaje’, sin añadirle levadura, ni agroquímicos, ni fertilizantes inorgánicos. Su fermentación dura alrededor de una semana en bateas de madera de mango o de otros árboles y la destilación se hace en pequeños alambiques artesanales que existen por todo el país. Efectivamente, sería correcto decir que es más próximo a la cachaça, precisamente por esa ausencia de añejado, pero los haitianos están orgullosos de llamarlo ron y que sea la bebida alcohólica más consumida en su país.

El Clairin Casimir pertenece a la destilería Douglas Casimir, propiedad de Faubert Casimir y fue elegido, junto con otros dos productores por el embotellador italiano Velier, quien los dio a conocer fuera de Haití y quien ilustró las botellas con imágenes alusivas a su pueblo de origen (Barraderes), aunque también indica el año de la cosecha (2018 en este caso), la variedad de la caña de azúcar (para este se llama Hawaii), el tipo de fermentación y levadura (100% levadura salvaje de caña de azúcar), el tipo de destilación (alambique) y el nombre del productor.

En copa es un líquido completamente transparente, con alta densidad y lágrimas que descienden casi inmediatamente. Si no fuese por su densidad se podría confundir con vodka o cualquier otro destilado transparente, al menos en la fase visual.

La fase olfativa desaparece cualquier duda, aunque su aroma no es el más típico del ron. Huele a jugo de caña, principalmente. Pero también se sienten muchos aromas de frutas, algunas de ellas ya en el punto de fermentación. Por ejemplo, se siente lechosa (papaya) muy pasada, hierbas, pimienta y muchos frutos rojos, pero no solo rojos sino también en distintas fases de maduración. En algunos momentos se siente como el aroma crudo y herbáceo del Cocuy, con las diferencias marcadas entre ellos, obviamente.

En boca recuerdo inmediatamente como un amigo lo describió: podría olerlo para siempre si eso significara que no lo tuviese que probar. Efectivamente, en nariz no se sienten los 51,4% de alcohol, pero en boca es lo primero que encuentras. Todas esas notas armoniosas y agradables en sus aromas están al ataque en boca y el resto de los sabores son distintos a los esperados. Los sabores siguen siendo de frutas salvajes y maduras, pero también hay un sabor a aceitunas y un golpe dulce como de jarabe, que me sorprende que sea tan dulce. La caña se siente frontal y eso no es sorpresa, pero es que casi que se siente como si estuviera masticando un pedazo de caña. Se siente mucho más denso de lo que esperaba también y eso me hace volver a esa apariencia visual. El retrogusto es de pimienta, hierbas y una ligera nota dulce.

El Clairin Casimir puede que no sea el ron al que tú y yo estamos acostumbrados, pero no deja de ser ron, aunque es muy, muy diferente. En Haití lo toman con un poquito de azúcar, limón y hielo, aunque hay versiones diferentes de lo que llaman ese Ti’Punch. Lo probé y es algo para tomarlo rápidamente y es que sus sabores siguen siendo igual de crudos y agresivos con azúcar o limón, pero al igual que otros sabores menos agradables, es un gusto aprendido y realmente un solo trago te pone a sudar. Pero es un buen sudor y es un aprendizaje excepcional.

Ficha Técnica:
Fabricante: Douglas Casimir
Nombre del Ron: Clairin Casimir
Marca: Casimir
Origen: Haití
Materia prima: Jugo de caña
Edad: Sin añejamiento
Precio: $65
Densidad alcohólica: 51,4%
Puntuación: 75

Algunos cambios que se avecinan

Dicen que los cambios son buenos y la verdad es que hay un tema en mis reseñas que he querido cambiar desde hace tiempo. Me refiero a las puntuaciones de destilados y, particularmente las de ron.

Desde que hice el diplomado de ron en la Academia Venezolana de Sommeliers aprendimos que las catas debían ser lo menos subjetivas posibles. Es más, no debían tener subjetividad, sino pura objetividad y la verdad es que ese fue uno de los temas más difíciles de lograr. Es decir, que el color del líquido no es garantía de su calidad o falta de ella y eso siempre lo he tenido presente. Pero lo único que puede darle puntuaciones negativas a un destilado es si hay partículas en suspensión, o si se marca a sí mismo como un producto de más edad y toda la cata te demuestra que es un producto de menor edad, y detalles así.

Pero si el líquido es perfectamente transparente, no tiene nada circulando adentro, o si permite apreciar aromas sin que el alcohol lo supere y si su añejamiento ha sido correcto, entonces no puede tener una mala puntuación, especialmente porque los sabores y el gusto por esos sabores son subjetivos. Es decir, si el destilado es correcto, no puedes decir que sea malo, teóricamente. Esto ha hecho que haya muchas puntuaciones aparentemente buenas de rones o destilados por los que no doy una buena opinión. Por ejemplo, hay rones a los que les he dado 82 puntos que no me gustaron nada y rones a los que les he dado 83 puntos que me gustaron bastante, y realmente no es justo que exista esa disparidad en rones (y destilados) con puntuaciones tan cercanas.

Así que desde ahora voy a evaluar los destilados como evalúo los tabacos: con una marcada importancia (35% de la puntuación) destinada al disfrute de la ocasión. Obviamente no será exactamente igual, pero habrá su evaluación por fase visual, fase olfativa y fase gustativa, pero también y en la medida de lo posible, haré la salvedad de qué tan versátil o buena pueda ser la combinación de ese destilado en un cóctel o en un trago sencillo, o simplemente cómo se comporta con hielo. No creo que esa compatibilidad sea importante para un destilado, pues un ron de $7 por botella debería mezclarse mejor que un whisky de $160 por botella, pero con una buena piedra de hielo sí destacan sabores diferentes, y eso hay que anotarlo.

Precisamente porque este es mi blog y son mis opiniones, tengan claro que los rones muy dulces tienden a no gustarme y que los whiskies salados (peated) tienden a gustarme bastante.

¿Qué puedes esperar de este cambio?

Muchas puntuaciones van a cambiar. Algunas serán mucho menores, otras serán mucho mayores y otras se quedarán en donde están. Pero para mí en los tabacos menos de 70 es algo que no disfruté, menos de 80 es algo que no me gustó del todo pero no descarto volver a probar, menos de 90 es entre bueno y muy bueno, y de 90 hacia arriba es excepcional. Lo que no va a pasar (o no debería pasar) es que veas puntuaciones muy altas para destilados que posiblemente no las merezcan. Precisamente en la Academia ningún ron de producción regular estaba por debajo de 80, a menos que fuese un problema y simplemente era «descalificado».

Aquí no pasará eso.

RoMaCraft – Cromagnon (Mastodon)

Luego de tantos años de producción, el Cromagnon de RoMaCraft finalmente recibe una vitola en box pressed y, aunque nunca creí que hiciera falta, particularmente porque no soy tan fanático de este formato, el hecho es que creo que era una de las pocas marcas que no lo tenía y es, indudablemente, una tendencia en el mercado. La marca no ha especificado si lo va a hacer para otras líneas, aunque el Neanderthal con su perilla plana se debe ver bastante llamativo con esta forma. Este nuevo formato se llama Mastodon y tiene el mismo tamaño del Mandible (4,5×60) y también la misma liga: capa Broadleaf sobre capote Camerún y tripa nicaragüense. Sin embargo, se trata de una edición limitada a 200 cajas y 25 bundles, todos de 24 cigarros.

Salvo el formato cuadrado, el cigarro es idéntico al Cromagnon de siempre, con su capa irregular de colores y venas variadas, pero se siente bastante sólido y tiene una ligera capa oleosa. El box press no se siente tan recto y rígido como otros cigarros, sino que más bien es como un cuadrado con las esquinas bastante curvas. Los aromas de la capa son suaves de chocolate y más intensos de pimienta, pero la calada en frío no es tan intensa como pensaría, aunque eso es algo común con otros cigarros de esta marca, sobre todo los Cromagnon y es que se sienten notas sutiles a madera dulce y algo como pasas o ciruelas, pero son tan suaves que no me puedo poner a describir cada una sin caer en dudas.

Desde la primera calada el Mastodon es igual que cualquier otro Cromagnon y eso es algo excelente, porque desprende una cantidad impresionante de humo y en cada calada mi cara desaparece por unos segundos, incluso con algo de brisa, aunque los sabores no son tan intensos como RoMaCraft me tiene acostumbrado. La pimienta sí está muy presente y eso no tiene nada de raro y es pimienta negra tanto en paladar como retrogusto y el resto de los sabores, aunque menos intensos, son de madera de cedro y cárnicos, que van variando durante el tercio en ligeros matices, pero sin dejar de ser lo que son. La quemada no es perfecta y la ceniza se hubiese aguantado si mi perro no hubiese llegado agitando la cola desaforadamente, pero al menos no necesita retoques.

En el segundo tercio los sabores se mantienen bastante, aunque con excepción de la pimienta, casi todos reducen un poco su intensidad, incluyendo notas de merey también en este tramo. La quemada es considerablemente mejor y quiero pensar que se debe a que mi perro no hizo de las suyas nuevamente, pero la intensidad del cigarro se redujo un poco y ya no es tan intimidante como pudo haber sido en el primer tercio. Incluso, me atrevo más veces a hacer retrogusto, lo que me permite sentir notas de chocolate que son muy agradables, pero con toda honestidad, me parece que el cigarro no está al nivel de un Cromagnon tradicional.

Ya en el último tercio la quemada no muestra indicios de problemas, el tiro se ha mantenido perfecto desde la primera calada, humo abundante, la intensidad es casi tan fuerte como al inicio, pero no solamente por pimienta, pero los sabores se han mantenido muy similares, mostrando notas de madera, cárnicos y el chocolate se ha puesto también en el paladar, pero con una intensidad mucho menor que los demás. La fumada total fue de una hora y 40 minutos, que es bastante corto para un cigarro de estas dimensiones y no fue un tema de mal tiro, porque estaba excelente ni de fumada rápida, pues estaba con un amigo que se estaba fumando un cigarro de dimensiones similares y él lo terminó un buen rato antes que yo.

El box press es un tipo de torcido por el que pocas veces doy mucho, porque habitualmente queman mal para mí, aunque el tiro siempre es perfecto. Pero realmente que un cigarro tenga o no box press, me da igual pues lo que valoro es la experiencia de fumada. Dicho eso, esta es una experiencia en que el box press creo que no le aportó mucho a la fumada, y más bien le restó a la experiencia porque aunque sufrí muy poco las consecuencias de quemada del box press, el cigarro no tenía esa misma intensidad de sabores y variedad que he sentido en otros cigarros de la misma marca. No sé si es por el box press, pero es la única diferencia, así que no sé cómo interpretarlo. Por otro lado, cuesta casi un dólar más que el mismo cigarro sin box press, así que en lo personal vale la pena por ser una edición limitada y de esta marca hay muchas ediciones limitadas que me encantan.

Ficha Técnica:
Fabricante: NicaSueño
Marca: RoMaCraft Tobac
Modelo: Cromagnon
Dimensiones: 4½ x 60
Tamaño: Mastodon (Gordo Box Pressed)
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Cameroon
Tripa: Nicaragua (Estelí, Condega, Pueblo Nuevo)
Precio: $9,75
Puntuación: 84