Crossfire

Crossfire es una de esas marcas que dudo que se mantenga activa, aunque su página web sigue ahí. La marca tiene un origen muy interesante, pues se formó de mano de misioneros cristianos que quisieron buscar la mejor manera de ayudar a las comunidades dominicanas y poder justificarlo con algo que significara un trabajo justo y remunerado. Esta unión de amigos misioneros ocurrió en 2009 y todos los cigarros son fabricados en la República Dominicana.

Solamente he probado uno y el hecho que todos sus productos aparezcan como Sold Out me lleva a dudar de su existencia actual:

  • Habano (Toro, 6 x 50) – 78 puntos – 2019

Cordoba & Morales

Cordoba & Morales es una marca que nace con el nacimiento de Celestina Córdoba y Morales en 1906 en Cuba, en la región de Vuelta Abajo, en Pinar del Río, Cuba. Celestina le inculcó a su nieto Azarias Mustafa toda la cultura del tabaco. Fue Azarias quien creó la marca en honor a su abuela y sus enseñanzas.

Los productos que he probado de Cordoba y Morales, o CNM Cigars como también los he visto:

Crux

Crux Cigars comenzó en 2014, cuando Jeff Haugen y Joel Rogers fundaron la empresa, aunque habían estado trabajando juntos en la industria tabacalera desde 1992. Haugen se asoció con Plasencia Cigars para la fabricación inicial de los cigarros.

En 2019 Crux comenzó a emplear a dos familiares de Haugen, así como el rediseño de todas sus anillas e imagen. Crux toma su nombre de la palabra ‘cruz’ en latín. Esto es lo que he probado de ellos:

  • Epicure (Robusto Extra, 5¾ x 54) – 84 puntos – 2019
  • Epicure Habano (Toro, 6¼ x 52) – 89 puntos – 2025
  • Guild (Corona Larga, 5½ x 42) – 88 puntos – 2021
    Guild (Robusto Extra, 5½ x 54) – 85 puntos – 2018
  • Ninfamaniac (Ninfa, 7 x 33) – 86 puntos – 2019

Cornelius & Anthony

Hay acciones en la industria del tabaco que no se entienden mucho, una de ellas es el cierre de Cornelius & Anthony. Esta era una marca de buen renombre, con varios blends buenos que incluso habían logrado premios en revistas especializadas, más boutique que otra cosa. La marca fue creada por Steven Bailey en el estado americano de Virginia, viniendo de la fabricación de cigarrillos desde 1993. Por presiones de los centros de salud en Estados Unidos, se salieron del negocio de cigarrillos y entraron en el de tabaco.

Cornelius & Anthony tuvo su debut en la industria tabacalera en 2016, logrando una buena solidez de ventas de sus blends, lo que les permitió llegar a más países y para 2018 llegaban a más de 12 países. Sin embargo, en marzo de 2019 la empresa despidió a dos personas principales de la marca. Esto sucedió dos meses después de que la empresa madre de Cornelius & Anthony (conocida como S&M Brands) fuera cerrada por su dueño. Sin embargo, Bailey aseguraba que eran medidas que se tomaban para asegurar el futuro de la empresa y que no tenía planes de cerrarla, pero no volvió a aparecer.

Esto es lo que he probado de Cornelius & Anthony:

  • Cornelius (Robusto, 5 x 50) – 73 puntos – 2018
  • Daddy Mac (Corona Gorda, 5½ x 46) – 94 puntos – 2018
  • Meridian (Corona 6orda, 5½ x 46) – 82 puntos – 2018
  • The Mistress (Gordo, 6 x 60) – 82 puntos – 2019
  • Venganza (Silencer, 5½ x 46)- 83 puntos – 2018

Crispin Patiño

Crispin Patiño es una marca venezolana que existe desde hace más de 120 años. Sus productos son hechos en la Fábrica Bermúdez, en Cumaná. Es muy poca información la que existe de la marca por distintas razones, una de ellas es que simplemente no la hay en redes y la otra es que la marca parece celosa de compartirla.

Esto es lo que he fumado de la marca:

  • Bermudez (Únicos, 4⅓ x 42) – 20 puntos – 2016
  • Capa Clara (Corona, 5½ x 46) – 74 puntos – 2025
    Capa Clara (Torpedo, 6½ x 52) – 62 puntos – 2017
  • Maduro (Churchill, 7 x 47) – 67 puntos – 2016
  • La Venezolana (No. 2, 5½ x 52) – 65 puntos – 2016

Cornelio

Cornelio Cigars comenzó a finales de 2007, cuando Martin Cornelio aportó su dinero para crear una fábrica de tabacos llamada, curiosamente, Cigar Factory. En 2009 cambia su nombre a Cornelio Cigars Factory y comenzó a meterse más de lleno en una industria a la que se había metido solo por ver si multiplicaba su inversión. En ese momento ya estaba comenzando a fumar y a aprender más sobre lo que hacía.

Tuve la suerte de conocer a Martin Cornelio en 2016 o 2017, cuando visité República Dominicana y un amigo que había ido previamente me refirió con él. En ese momento hacía un cigarro llamado Estrella de Punta Cana y fue divertido probar un cigarro nuevo y poder aportar críticas y que éstas fueran consideradas. Cuando vi a Cornelio al año siguiente, me dio un nuevo Estrella de Punta Cana, basado en las críticas que había hecho de él en mi reseña original.

Desde entonces Martin y yo hemos sido amigos, lejanos y de conversas esporádicas, pero cada vez que nos escribimos apenas si nos saludamos, como si nos hubiésemos visto por última vez un par de días antes. Le he mandado clientes, me ha mandado cigarros y seguimos siendo amigos.

He probado algunos cigarros de Martín: