Aunque no tengo claro el significado del número 601, esta marca nació de las cenizas de una marca llamada EO Cigars, formada por Erik Espinosa, que en ese momento era parte de Drew Estate y por Eddie Ortega. En su momento EO Cigars también manejaba productos como el Murciélago original (el de la anilla roja), el Cubao, entre otros, y eran fabricados por Don Pepin.
La distribución de estos productos era hecha por Rocky Patel, pero en julio de 2012 dejó de hacerlo y dos semanas después Espinosa y Ortega decidieron disolver la marca. Previamente, en marzo de ese mismo año, Espinosa había anunciado la creación de la marca Espinosa Premium Cigars.
Eventualmente la fábrica de Don Pepin pasaría a llamarse My Father y Erik Espinosa se separaría de Eddie Ortega, para luego crear una fábrica llamada La Zona, en donde hace todos los cigarros de su marca y 601 también. Oficialmente, 601 mudó su fabricación a La Zona en octubre de 2012.
He probado varios ejemplares de 601, algunos me han gustado muchos y otros no tanto:
Son pocas las marcas que llevan números en su nombre y cada una tiene su historia. En el caso de 262 Cigars, se refiere a la fecha en que el embargo cubano comenzó en Estados Unidos: febrero de 1962, o 2/62, o 262 Cigars.
Pero 262 Cigars surgió principalmente como el nombre a una propuesta que buscaba protestar contra el gobierno americano y sus regulaciones sobre la regulación del tabaco y la prohibición de fumar en lugares públicos. En virtud de ello, el primer producto de la marca se llama el 262 Manifesto y fue lanzado el 7 de febrero de 2012, el 50 aniversario del embargo cubano. Fueron lanzadas 262 cajas de 10 cigarros para ello.
La marca fue creada por un hombre llamado Clint Aaron y al día de hoy su página web está inactiva. En 2019 la marca fue adquirida por Madison Moneey y esa unión, junto con Ohana Cigars, pasó a formar Ohana Hui Cigars, lo que dio al relanzamiento de la marca y las otras marcas que conforman el grupo en 2022, habiendo sido ‘detenidas’ durante la pandemia. Sus redes sociales (Instagram) continúan activas, pero siempre con la unión a Ohana.
En el año 1874 fue creada una marca que se convertiría en una de las más reconocidas a nivel mundial: 7-20-4 Cigar Company. Fue fundada por R. G. Sullivan en la ciudad de Manchester, en el estado americano de New Hampshire. Esta empresa se mantuvo muy fuerte hasta que su principal proveedor se vio afectado por el embargo cubano en 1962.
Kurt A. Kendall, un exitoso vendedor de tabaco, con tres tiendas en el estado, se interesó por la marca y adquirió los derechos en 2009. Su objetivo era llevar a la marca al nuevo éxito. Esta vez hechos en otro país y con otro objetivo.
El nombre de la marca proviene de la dirección en donde se encontraba la fábrica originalmente: 724 Elm Street. Hoy en día todos los tabacos de la marca son fabricados en Nicaragua o en Honduras. Como tributo a sus orígenes, la primera línea de la marca, lanzada en 2012, se llamó 1874 Series.
La marca no ha creado nada nuevo en términos de tabaco desde hace varios años, aunque siguen fabricando los mismos productos. En los últimos años sí han ido creando nuevos tabacos para pipas, a fin de cubrir nuevas partes del mercado.
He probado solamente un ejemplar de 7-20-4 Cigars, y era un cigarro con muchos años de guarda, que había perdido mucha calidad en ese tiempo.
Caoba es una marca dominicana que existe desde 1992, pero que durante mucho tiempo no apuntó a que sus productos fuesen vendidos en Estados Unidos. Sin embargo, desde 2019 se han aventurado en producciones pequeñas y con algunos productos pero, hasta donde tengo entendido, no hay productos hechos específicamente para Estados Unidos, sino que tomaron su producción regular y los han vendido allá. Sin embargo, este Diamante llegó a mí a través de un amigo que lo compró directamente en República Dominicana. El Diamante es una de las líneas de mayor fortaleza e intensidad de la marca, con una capa San Andrés mexicana sobre capote y tripa dominicanos. En esta ocasión tengo la suerte de probarlo en robusto 5 x 50, que es uno de mis tamaños preferidos.
La capa de este Diamante es brillante, casi al punto de parecer encerada, con pocas venas pero una irregularidad llamativa, de esas que prometen bastante sabor. Pasando el Diamante por la nariz pude apreciar aromas a cedro, chocolate y un toque suave de pimienta, mientras que la calada en frío tiene también abundantes notas a tierra, pimienta roja, grama y toques cítricos, como cáscara de toronja. El aire pasa muy bien por el cigarro, pese a que está amenazando con llover y la humedad del aire es notable.
Desde las primeras caladas del Diamante, aparecen las notas menos agradables que caracterizan a las capas San Andrés, que suelen incluir notas agrias de tierra seca, pero al cabo de unos minutos desaparecen por completo y son reemplazadas por notas insistentes de madera de cedro, seguidas de pimienta. A lo largo del tercio aparecen notas suaves de chocolate negro, granos de café y pimienta verde, que equilibran la experiencia y hacen que cualquier momento de sabor desagradable quede en el olvido. Llegando al final del primer tercio aparecen notas dulces que me recuerdan bastante a los sabores más típicos de las hojas maduras, completando lo que ha sido un tercio de intensidad media y fortaleza entre media y media-alta, con un anillo de combustión muy decente y una ceniza que rápidamente se cayó.
Durante el segundo tercio descubrí más sabores de tierra y madera, pero también una introducción de sabor a cuero. Esas notas dulces que aparecen al final del tercio anterior son centrales en este segundo tercio, lo que permite que haya una mayor intensidad de estos mismos sabores. En el retrogusto hay más madera, que acompaña los sabores de pimienta que estaban como prevalentes en el tercio anterior. Por lo mismo, en líneas generales, el segundo tercio tiene una intensidad media-alta, con una fortaleza similar pero con tendencia a disminuir después del punto medio del Diamante. Sigue quemando bien, pero sí requiere atención regular, pero es más un tema de la humedad del ambiente que de la construcción del cigarro.
No se nota en la imagen, pero para el último tercio del Diamante ya había comenzado a llover y por eso la imagen no es en exteriores completamente. Esto lleva como consecuencia que el tiro del Diamante se apriete un poco, y eso hace que se concentren un poco más los sabores, pero no al punto agradable. En efecto, los sabores esos agrios que mencioné al inicio de la fumada regresan y aunque al principio del tercio se sienten sabores de chocolate, café espresso, tierra y madera, para el momento de la imagen, la experiencia no era tan agradable y al poco rato dejé el cigarro a un lado. Pero para ser justo, evaluaré la experiencia hasta el momento que se tornó desagradable, y en ese momento la intensidad estaba en media, mientras que la fortaleza bajó hasta media.
Dentro de todo, el Caoba Diamante es un cigarro de una intensidad mayor a lo que esperaba. Mi ignorancia original de la marca con el Oro me llevó a pensar que es una marca pequeña, con alguno que otro producto, pero luego investigué y tienen ocho líneas distintas. Aunque no hayan llegado a Estados Unidos en mucho tiempo, no se quedaron como marca pequeña y siguieron evolucionando. El blend que lograron con este Diamante es distinto y de gran fortaleza, lo que dista de la expectativa que tenía de él y realmente lo coloca como un cigarro que con gusto repetiría, incluso en otra vitola, especialmente en torpedo y no tanto en un gordo que la marca llama Espléndido.
Ficha Técnica: Fabricante: Villa Faro Marca: Caoba Modelo: Diamante Dimensiones: 5 x 50 Tamaño: Robusto Origen: República Dominicana Capa: México (San Andrés) Capote: República Dominicana Tripa: República Dominicana Precio: $8,00 Puntuación: 86
Mucho ha cambiado en Caribú. Mi relación con la marca es curiosa, porque ha sido como una de esas que ambos nos conocimos en nuestros inicios, nos hemos visto un par de veces y ahora, unos años después, nos hemos vuelto a encontrar. Ambos cambiados, pero seguimos siendo lo mismos.
Chacho, la cursilería está a la orden del día. Pero Caribú ciertamente ha cambiado. Para empezar, sus productos Silver y Gold ya son considerados ron, pues cumplen los dos años mínimos de añejamiento y pronto los reseñaré. Incluso, el ron contenido dentro del Spiced también tiene más de dos años, pero por la cantidad de ingredientes adicionales que lleva, simplemente no puede considerarse ron. Siguen haciendo el Solera Selection y a mí me ha comenzado a gustar mucho más desde hace un par de años.
Pero ahora vienen con un nuevo producto: Caribú Master. Viene en presentación única de un litro y representa lo más añejado que tiene la marca. Es un blend de rones añejados de 6 a 10 años, en barricas de roble americano (ex-bourbon) y roble francés (ex-vino). Aunque la etiqueta que aparece en las imágenes no es la final, y con mi nombre en ella no tendría que serlo (aunque a mí me gusta bastante), todo lo demás ya está definido.
En nariz este nuevo producto de Caribú tiene aromas abundantes y sabrosos a madera de roble, tierra seca, frutos negros como ciruela, pasas, caramelo e incluso avellanas. Es un aroma variado y muy intenso, de esos que no tienen al alcohol tan presente y dan ganas de apreciarlo constantemente.
En boca impresiona que si bien hay una nota dulce, no es un ron que empalague. De hecho, los sabores incluyen una nota ligeramente mineral, más relacionada con tierra húmeda, nueces, melón, cáscara de toronja y también dulce de almidón. El retrogusto tiene una marcada cáscara de toronja y manzana verde.
El Caribú Master es un ron sorprendente, especialmente porque este rango de productos es un lugar común entre casi todas las marcas. Es decir, la mayoría de las marcas tienen un producto super high-end y el Master es el de Caribú. Ciertamente se siente como un ron de alta categoría y aunque no tengo claro su precio, creo que vendría siendo uno de los pocos rones de esta categoría que no lleve el sello de la DOC.
Hay quienes le dan mayor importancia a eso, pero si lo consideras como un buen exponente del ron venezolano, con premios y medallas como todos los demás que sí son parte de la DOC, sigue siendo un producto de orgullo nacional.
Ficha Técnica: Fabricante: Bodegas Luediaz Nombre del Ron: Master Marca: Caribú Origen: Venezuela Materia prima: Melaza Edad: 6 a 10 años Precio: N/D Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 92
Uno más de la hermana república, aunque éste no me lo enviaron directamente de allá, sino que fue un obsequio de alguien aquí en Venezuela, que me entregó dos: este Maduro y uno de capa clara. El Maduro promete una fuerza media-alta, con una capa Habano 2000 de República Dominicana, capote Cubita colombiano y la tripa está conformada por hojas de Colombia, República Dominicana, Honduras y Nicaragua. Está disponible también en vitola Churchill, toro y torpedo, pero yo voy a probar hoy el robusto, con medidas de 5 x 50. Aunque se declara como un cigarro maduro, la capa parece más bien colorado o habano oscuro.
La capa Habano 2000 es una relativamente común y, me atrevería a decir, de menor costo en el abanico de capas a nivel mundial, pues últimamente lo he visto bastante en cigarros de bajo costo. Afortunadamente imparte aromas agradables y en esta puedo encontrar té y una nota suave de chocolate que realmente arropan en más de una manera al cigarro. En la tripa siento aromas no tan sutiles a té y madera, mientras que en la calada en frío, que se presenta con buen tiro, me encuentro con aromas a notas florales, pimienta y chocolate viejo, como cuando dejas un chocolate en la nevera mucho tiempo y éste pierde esos aromas típicos y cambia un poco de color a algo más claro.
El Gran Colombia Maduro comienza complejo y llamativo, con más sabores de los que esperaba y que no son tan típicos de esa capa Habano 2000 sino que deben ser producto de la combinación de hojas en la tripa. Sabores de chocolate, paja y nueces abundan, con una nota lejana de pimienta que se va fortaleciendo a medida que voy avanzando en la fumada. Cada calada va produciendo más humo, pero me sorprende más que la ceniza se comporta muy bien y se sostiene largo rato sobre el cigarro. Esto produce un anillo de combustión relativamente recto y el hecho que la ceniza es bastante blanca le da un aire de bienhechuría al tabaco. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.
El segundo tercio es menos picante que el anterior, aunque sí puedo destacar que en ningún momento calificaría al Gran Colombia Maduro como un cigarro picante per se. Pero sí se siente menos complejo en este tercio, como si hubiese alcanzado una cresta de sabores y matices en el primer tercio y aquí simplemente pierda la intensidad de la pimienta (roja) y con ello pierda sabores. El chocolate apenas si se siente y la madera está disminuida, pero se coloca igual como el sabor más resaltante. Por un momento pensé que se debía a la ceniza, pero cuando llegué a la mitad del cigarro la dejé caer y no cambiaron mucho los sabores. La intensidad se coloca en media-baja, con una fortaleza similar, que llega a media luego de la mitad y fue lo más destacado del tercio.
En el último tercio hay un giro interesante, porque puede ser visto como una repetición del primer tercio, o una copia contraria del segundo. Los sabores tienen más pimienta, más chocolate, pero menos madera. Son básicamente los mismos sabores que en el inicio, sobre todo si ves al sabor de paja como parte del sabor de madera y el de nueces como una derivación de la madera también, que en el espectro de sabores pueden estar relacionados, pero no se puede negar que el Gran Colombia Maduro tiene matices y que estos van desplazándose por la experiencia. La intensidad es media, con una fortaleza igualmente media. Cuando cumple una hora y 15 minutos, lo dejo a un lado.
El Gran Colombia Maduro siempre tuvo la tendencia de mantener una buena ceniza y eso destaca una buena construcción. Adicionalmente, la experiencia la puedo contar como muy positiva, pero no tendría por qué no serla. El tema es que hay una amplísima diferencia entre los cigarros de Venezuela y los de Colombia y como estamos tan cerca, es fácil pensar que son similares. Sin embargo, la diferencia principal está en el uso de hojas de otros orígenes para la confección del tabaco colombiano. Mientras que en Venezuela se busca realzar el producto local por un tema principalmente de costos. No voy a decir que el tabaco venezolano sería mejor que el de Colombia si usamos capas importadas, pero sin duda que el tabaco venezolano mejoraría de por sí, sin comparar. Este Gran Colombia realmente fue una grata experiencia y en gran parte es por el uso de tabaco no colombiano.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Marca: Gran Colombia Modelo: Maduro Dimensiones: 5 x 50 Tamaño: Robusto Origen: Colombia Capa: República Dominicana (Habano 2000) Capote: Colombia (Cubita) Tripa: Colombia, Nicaragua, República Dominicana, Honduras Precio: $6,50 Puntuación: 86