La Flor Dominicana – Double Ligero Maduro (DL-700)

Este cigarro ha sido una especie de némesis para mí. Siempre me ha gustado y siempre que he podido lo he comprado, pero de las únicas tres veces que me han dado «pálidas» fumando tabaco, dos veces han sido con los Double Ligero de La Flor Dominicana. Casualmente, la tercera fue con un producto de la misma marca, pero diferente: El Limitado V. Una pálida es cuando no estás en las mejores condiciones para fumar y al hacerlo se te baja la tensión, sudas frío y sientes que te vas a desmayar; en la mayoría de los casos esto sucede cuando fumas con el estómago vacío o el cigarro es muy fuerte. En mi caso, creo que fue una mezcla de las dos. Por lo mismo, a este cigarro le he tenido mucho respeto siempre y lo tenía en el humidor y cada vez que lo abría lo veía con un cierto temor, especialmente porque este es el maduro, y aunque estoy claro que eso no significa que sea más fuerte, sí sé que la intensidad de sabores es distinta.

Como si fuera poco, la vitola de este es la DL-700, que es un 6 x 60, así que me esperan por lo menos un par de horas de fumada. Porque la capa es básicamente la misma de la versión natural, pero ligeramente más madurada, el cigarro no se ve tan diferente a los demás con excepción que la capa es más oleosa y brillante. Tiene aromas a paja, chocolate (bastante) y tierra mojada, mientras que en el pie se aprecia chocolate negro, café, especias varias y una sensación dulce. Lo pico con la doble hojilla y ahora que lo pienso quizá la guillotina en V le hubiese venido bien, especialmente porque tengo tiempo sin usarla, pero la calada en frío me hace pensar que tomé la decisión correcta gracias a sus aromas a pimienta y cuero, con un toque mucho más suave de chocolate.

Para todo el miedo que le suelo tener a estos cigarros, en verdad el Double Ligero Maduro no comienza tan fuerte como esperaba, especialmente con los nubarrones de humo abundante que deja salir cada calada, pero claro eso era para hacerme entrar en confianza y al cabo de un par de minutos aparece el golpe de intensidad de pimienta roja que caracteriza al cigarro. Ciertamente porque sus dimensiones sean de 6 x 60 no quiere decir que va a ser más diluido. Se le añaden sabores a chocolate, nueces, dulce, cuero y un dejo sutil de café, que me impresiona más porque puedo sentirle sutilezas que otra cosa. El retrogusto es de pimienta y después de un par de intentos desisto de tratar de buscarle más, pero hacia el final del tercio me atrevo y encuentro café, como cuando abres una bolsa sellada de café.

Me toma alrededor de 45 minutos superar el primer tercio, pero lo superé sin mayor problema. Claro, mis problemas con este cigarro suelen llegar en el último tercio, cuando la nicotina se concentra. Pero los sabores ciertamente son lo que destaca en este punto, con notas fuertes de chocolate negro, cereza, miel, melaza, caramelo y cuero, rico y complejo en cada calada y de eso hay bastante. La intensidad es alta, de eso no hay duda, pero la fortaleza es media-alta, que no es que no sea tan fuerte, sino que simplemente se siente que hay mucho más de ella por delante. Técnicamente se ha comportado de maravilla, sin requerir toques y en ningún momento me ha preocupado, pero sorprende lo lento que quema.

Es entre el punto medio del cigarro y el inicio del último tercio que realmente comienza su intensidad mayor y la fortaleza se dispara, pero hoy estuve bien preparado y el efecto es que no puedo operar maquinaria pesada pero igual puedo seguir disfrutando de la experiencia. Los sabores se hicieron mucho más intensos y mantienen esta intensidad hasta el final, pero sin incluir sabores nuevos, salvo una sensación mineral que bien puede ser la intensificación de un sabor a tierra mojada que nunca fue protagonista ni secundario, solo algo que estaba ahí. La nicotina también ataca, pero no es tan fuerte y es posiblemente lo único en el Double Ligero Maduro que no es tan fuerte. Marcando dos horas y 15 minutos, decido dejarlo aunque le quedaba poco tiempo, pero básicamente porque si se fijan bien en la última imagen, sobre todo comparada con las anteriores, vienen unas nubes negras que dejaron caer un torrencial aguacero y aunque para ese momento ya estaba bajo techo, ya la experiencia no estaba tan agradable.

El temor que sentía por este cigarro no es de gratis, pero creo que es el propio cigarro para fumar después de una comida copiosa y grasosa, como fue una buena carne a la parrilla que comí antes de fumarlo. Pero el cigarro en realidad no es más fuerte que otros Double Ligero que he fumado, solo que dura más. Es un cigarro que me gusta tanto en su versión natural y este de capa madura no ha defraudado en lo absoluto, siendo la mayor diferencia los sabores a chocolate, pero lo que más me gusto de este creo que fueron sus transiciones y cada cambio de tercio era una experiencia que es casi imposible de escribir, sino algo que simplemente te deja saboreando cada cambio. Tengo otro Double Ligero Maduro en una vitola llamada Digger, que es un 8½ x 60 y a ese es al que le tengo miedo ahora.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: Double Ligero Maduro
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: DL-700 (Gordo)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano maduro)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $9,50
Puntuación: 92

Lost and Found – One Night Stand Colorado (Robusto)

Tengo la teoría que este cigarro debería llamarse One Nightstand, que es una mesita de noche, como aparece en su anilla. One Night Stand es una relación sexual de una sola noche. Aunque estoy claro que Lost and Found es una marca que siempre apuesta al doble sentido, pensando como un redactor creo que Nightstand tiene más sentido en vez de forzarlo. El hecho es que es un cigarro más de Lost and Found, de los que adquirí en esa prueba que hice con Rumbullion Club y que sigo haciendo. Este One Night Stand Colorado tiene una capa Corojo dominicana sobre capote y tripa igualmente dominicanos. Está disponible únicamente en este formato robusto de 5×52 y promete ser una experiencia de suave a media.

El One Night Stand tiene la anilla bonita y la tipografía realmente le da un toque de elegancia, junto con un 2017 en algún lado que me lleva a pensar que efectivamente se trata de un cigarro hecho en ese año. Es lo que los años en las anillas de Lost and Found representan y como son cigarros «rescatados» en fábricas donde habían sido abandonados, pues tiene sentido. La elegancia y buen diseño de la anilla contrasta significativamente con la capa, que es irregular, con multitud de venas y colores, e incluso montañas y valles. Los aromas no son mucho más llamativos, e incluyen aserrín, paja y una nota floral suave, mientras que en la tripa hay aromas de madera seca, pimienta y cuero. Lo pico con la doble hojilla y el aroma de la calada en frío repite la madera seca, pero también incluye notas ligeramente especiadas a nuez moscada y canela.

Desde los primeros sabores, este One Night Stand Colorado sorprende porque no denota esa sensación barata que tenía en frío. Por el contrario, hay un sabor de madera mojada que le da una dimensión adicional al cigarro. Es de lamentar que no dure mucho y los sabores que suelen ser asociados con cigarros baratos se hacen presentes al poco rato, incluyendo tierra seca, una marcada nota amarga y la ausencia de sabores de pimienta que al menos hagan esto un poco más interesante. Es en el retrogusto donde sí se hace llamativo, pues incluye sensaciones florales y cítricas que me mantienen adivinando en cada calada, al punto que siento que la gran mayoría de la fumada la hago por la nariz, y agradezco que sea tan suave de pimienta pues de lo contrario estaría sufriendo en cada calada. Hacia la transición al segundo tercio aparecen notas de cacao en polvo, sobre todo en el paladar.

Los cambios hacia el segundo tercio no son radicales, pero esa nota amarga que prevalecía en el tercio anterior afortunadamente desapareció y el cigarro es ligeramente más picante, pero no por pimienta sino simplemente porque se siente más fuerte, por lo que diría que la fortaleza está en media, habiendo sido baja en el tercio anterior. Los sabores son más variados en el paladar, incluyendo notas de tierra y establo, particularmente después de la mitad del cigarro y el retrogusto mantiene su nota cítrica, pero nada de la floral. Sí hay algunos sabores que me recuerdan a la vainilla, pero no son constantes, o al menos no en este punto. Desde el inicio ha quemado bien y eso es algo positivo para el cigarro, aunque el humo no ha sido abundante de manera regular.

El último tercio es más o menos una continuación del segundo, con menos sabor cítrico en el retrogusto, reemplazado por más vainilla. Los sabores en el paladar son los mismos, pero en vez de hacerse más intensos, se han diluido así que no hay notas de tierra ni establo, sino más bien de madera y más nada. No obstante, han sido reducciones de sabores y el tercio sí comenzó con ellos, solo que no duraron su totalidad. La quemada se mantiene bien, con un anillo de combustión recto y un ritmo decente, que culminó una hora y 10 minutos después de haberlo encendido.

Estos Lost and Found tienen múltiples orígenes, pero los que he probado últimamente y me han gustado poco han sido dominicanos. Aunque soy gran defensor de muchos tabacos dominicanos, sobre todo por su capacidad de sorprender, esa sorpresa existe porque hay una gran cantidad de cigarros de República Dominicana que resultan ser aburridos y con pocos cambios. Mientras que muchos nicaragüenses tienden a tener un significativo componente picante y eso ya los hace interesantes, por lo que los polos en los dominicanos son más marcados. El One Night Stand Colorado siento que es un típico representante de los dominicanos que más cuesta defender y explica bastante por qué estaban «perdidos». Tengo más de la marca y creo que he fumado todos los que recibí al menos una vez (aunque no para reseña), y en verdad hay unos buenos, pero no les ha tocado reseña.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: One Night Stand Colorado
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Corojo)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $9,00
Puntuación: 79

Mis 5 cigarros preferidos en capa Broadleaf

El Broadleaf es un varietal de tabaco muy popular en la producción de capas, que se caracterizan por ser grandes, resilientes y gruesas. Son las preferidas para crear los cigarros de capa madura gracias a su gran resistencia a lo largo del proceso de envejecimiento. A diferencia de muchas hojas de tabaco, el Broadleaf no es separado por hojas y no se identifica la hoja de la que se sacó, sino que toda la planta es cortada desde la base y se deja secar con el tallo todavía unido a las hojas.

Existen dos variedades principales del Broadleaf, conocidas como Connecticut Broadleaf y Pennsylvania Broadleaf. Ambas son originarias de Estados Unidos y la versión de Pennsylvania es cultivada por los Amish. Los Amish son un grupo cristiano existente en Norteamérica, que se caracterizan principalmente por vivir como si todavía estuviéramos en el siglo 17, no usan ningún adelanto tecnológico y circulan por la ciudad a caballo o en carretas haladas por ellos. Esta es una definición bastante escueta, pero no quería entrar en demasiado detalle.

La historia del tabaco en la región de Pennsylvania existe desde los 1700s y en 1859 la región de Lancaster, en donde se cultiva esta variedad, producía cerca del 65% del tabaco del estado.

Las plantas de Broadleaf crecen hasta los 2 metros y medio y sus hojas de caracterizan por ser gruesas y con una textura como la goma. Aunque el Broadleaf de ambas regiones es similar, el de Pennsylvania tiende a ser mucho más fuerte en su sabor.

Durante mucho tiempo el Broadleaf fue utilizado principalmente para tabaco de masticar o de oler, pero no en tabacos como los que suelo hablar aquí. Fue AJ Fernandez quien, en 2008 lo utilizó ampliamente para la marca Diesel. En lo personal, estos son mis cinco cigarros preferidos con esta hoja en la capa:

1. Drew Estate – Nica Rustica

El Nica Rustica fue uno de los primeros cigarros que me sorprendió. La primera vez que lo fumé fue hace unos 6 años y lo coloqué de inmediato en mi lista de mejores experiencias, con 97 puntos. Desde entonces lo he seguido fumando y aunque no creo que le volvería a dar un 97, la fumada se ha mantenido consistente y muy agradable, e incluso se lo he obsequiado a algunos amigos y confirman que es realmente bueno.

2. Powstanie – Broadleaf

Creo que una vez que has probado una cantidad respetable de tabacos, es difícil sorprenderte con uno, o al menos no es tan fácil. El Powstanie Broadleaf de Pospiech es uno de esos cigarros que he buscado desde hace varios años, pero no me atrevía a adquirir más de uno y no conseguía menos de 5. Finalmente lo probé y de inmediato ha sido un cigarro para buscar en cajas.

3. CAO – Flathead V660

Al igual que el Nica Rústica, este Flathead lo probé hace años y me encantó. Desde entonces lo he seguido fumando y siempre me gusta, pero a diferencia del Nica Rustica, las distintas vitolas en las que aparece el Flathead no me han gustado tanto. El V554 me pareció extremadamente fuerte y no lo disfruté y el Steelhorse, aunque sé que es otra liga, no me gustó tanto.

4. Stallone – Clydesdale

El Clydesdale realmente destaca por su potencia y fuerza, como muchos Broadleaf pero en el caso de este, la inclusión de 6 hojas diferentes de ligero más 3 hojas más en la tripa, haciendo que el cigarro tenga en total 11 hojas, hace que la experiencia sea fenomenal e impresionante. Además, el hecho que el Broadleaf sea de una nueva cepa de origen nicaragüense, me hace tenerle mucho más respeto a lo que viene.

5. AVO – Syncro Nicaragua

En realidad me llama la atención que de los 5 cigarros que coloqué en esta lista, tres hayan sido unos que probé hace años, que he seguido fumando y me siguen gustando, pero no me quedan dudas que el Broadleaf siempre me ha gustado y la consistencia de estos productos es impresionante.

Menciones especiales:

Los cinco cigarros que mencioné anteriormente son de producción regular y, aunque el Stallone es medianamente limitado, el hecho es que todos se consiguen en el mercado de momento. Algunos pueden tener una producción más limitada que otros, pero en cualquier momento es normal conseguirlos. Sin embargo, hay otros cigarros de capa Broadleaf que me han gustado bastante y ya no se consiguen:

Tatuaje – TAA 2014: Una producción muy limitada y creada para el Tobacconists Association of America por sus siglas en inglés, es una convención anual para la que se hacen algunos cigarros especiales y normalmente son muy difíciles de conseguir. Tuve la suerte de lograrlo y el cigarro fue espectacular.

Henry Clay – Stalk Cut: Nuevamente, otro cigarro que probé hace años, pero uno que me molestó mucho cuando dejé de conseguirlo. Nunca entendí por qué la marca dejó de hacerlo, especialmente porque los colocó en el Top 25 de Cigar Aficionado en su momento, pero el hecho es que más nunca lo hicieron. Aunque Henry Clay continúa haciendo cigarros muy buenos, pero su abanico de productos es algo limitado y creo que el Stalk Cut podría mejorarlo.

Esos son los de capa Broadleaf. Esta lista, al igual que todas las demás, no es definitiva. Simplemente define mis gustos hasta la fecha y es muy posible que en unos 6 meses sea algo distinta, pero así es el tabaco y es lo que nos encanta de ello.

Room 101 – 12th Anniversary (Toro)

En el año 2019, Room 101 conmemoró su primera década en el mercado con una nueva liga y un nombre tan original como 10th Anniversary, en una sola vitola de 6×52 y sin especificar mucho la liga. En julio del año siguiente, anunciaron un cigarro que celebrara los 11 años en el mercado, con un 6×52 que terminaron lanzando en diciembre, gracias a la pandemia y se trataba de un puro nicaragüense. Luego de estos dos cigarros celebrando cada año, no fue sorpresa ver que en 2021 crearan uno que celebrara los 12 años en el mercado, pero este incluye aspectos de los otros dos aniversarios: es un 6×52 como el 10 y es un puro nicaragüense, como el 11. La producción fue hecha por AJ Fernandez en Estelí, Nicaragua, siendo Abdel el dueño de todo el tabaco que incluye.

La capa es bastante rústica, con varios colores distintos y nada lisa. Es oleosa su apariencia y aromas a tierra mojada, pasas, pimienta y cuero, mientras que en el pie hay establo, madera, paja y chocolate negro. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas de madera, pimienta negra, pan, café en granos y un dulce como de pasas muy envolvente. La anilla tiene la flor típica de Room 101 pero también destaca como una «hoja» de esta flor en dorado, al igual que el 12 del nombre está en dorado. El significado de la flor no lo entiendo mucho y no sé si el cigarro es especialmente oscurecido o si es por el contraste con los colores brillantes de la anilla.

El sabor a cuero es intenso desde la primera calada, que pronto hace su primera transición a una sensación ahumada de carbón y tierra mojada, pero también incluye notas más suaves de maní, el mismo cuero, paja y nibs de cacao, mientras que el retrogusto incluye algunas notas ligeramente ácidas de café, como cuando es ligeramente tostado. Pero a lo largo de este primer tercio el retrogusto va cambiando y es este quizá el punto más destacable del cigarro, con notas de pimienta y un dulce como de marshmallow. La ceniza se sostiene durante largo rato y es de un color blanco muy brillante, mientras que el humo es abundante y el anillo de combustión relativamente recto, o al menos a un punto que no es realmente preocupante.

Ese sabor de tierra mojada y madera/carbón se mantiene en el protagonismo del 12th Anniversary, mientras que el dulce de marshmallow se presenta como el líder en el retrogusto. Entre los sabores secundarios hay maní, paja, pan, café en granos y pimienta negra, y esta última en una proporción similar a la del tercio previo, es decir que sin mayor problema ni preocupación, ni algo que requiera dosificar más la fumada por lo abrumador que pueda ser. Superando la mitad casi todos los sabores aumentan un poco su intensidad, pero la fortaleza del cigarro se mantiene casi igual en media y uno o dos toques por encima, pero sin llegar a alta. En construcción, seguimos muy bien y la ceniza se sostiene durante largos períodos.

La sensación dulce de marshmallow desaparece en el último tercio, o al menos se reduce bastante y es algo que lamento, pero sigue siendo protagonizado por tierra y madera, con sabores secundarios a café en granos, nibs de cacao, nueces y pan, con ese componente de pimienta que ya trasciende el retrogusto y se ubica en el paladar también, haciendo que la experiencia sea algo más fuerte, pero igualmente intensos los sabores. El tiro es excelente y la cantidad de humo en cada calada impresiona, aunque me encuentro con uno que otro detalle de quemada que me obliga a darle un retoque, pero está más relacionado a fumarlo más lento por ese aumento de fortaleza que a cualquier imperfección en la fumada. Al cabo de dos horas exactas, el 12th Anniversary llegó a su fin.

Curiosamente, el lanzamiento de este cigarro fue al mismo tiempo que el The Big Payback Sumatra, que reseñé hace poco pero que fue este 12th Anniversary quien se llevó la consideración y atención. En lo personal, Room 101 ha sido una marca de gustos variados, quizá porque invierten bastante tiempo y esfuerzo en crear productos low-cost, con presentaciones similares a las de sus mejores productos. Esto ha hecho que en ocasiones me encuentre con productos baratos de ellos sin saberlo, pues parecen a simple vista tan buenos como los originales. Solamente me doy cuenta que son baratos al probarlos y es ahí hasta donde llega la ilusión. Pero también sucede que tienen un gran abanico de productos de precio medio y de calidades variables, por lo que hay que fumar varios productos para llegar al que te gusta y una vez das con él, no quedan muchas ganas de ponerse a buscar otro. El 12th Anniversary es inevitablemente limitado, pero bien vale la pena su búsqueda.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Room 101
Modelo: 12th Anniversary
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 90

H. Upmann – Connossieur A

Pues creo que tenía un tiempo considerable, o al menos se sentía como un tiempo considerable desde la última vez que reseñé un habano. Afortunadamente pude probar algunos no hace mucho, pero una reseña no recuerdo cuándo fue la última. Este Connossieur A fue nombrado por la revista Forbes como uno de los 6 mejores habanos del mundo, junto con el Montecristo No. 2 (que tengo en el humidor para reseñar), RyJ Short Churchill, Partagas Serie D No. 5, Bolivar Super Coronas y Cohiba Robusto. Pero creo que el momento para recomendar y comprar los habanos de las marcas más tradicionales está próximo a un gran cambio, especialmente con los aumentos de precios recomendados por Habanos SA. Este aumento dará la oportunidad a marcas más pequeñas como Jose L. Piedra, San Cristobal de La Habana o Vegueros a que sean probadas, pero creo que los mayores beneficiados serán los productos centroamericanos. Más allá de lo que eso signifique o no, este Connossieur A llegó de la mano de un buen amigo con quien he hecho algunos intercambios de información y catas y cigarros últimamente, quien lo adquirió en el aeropuerto de Madrid.

El Connossieur A fue un producto lanzado en 2013 dentro de la línea Connossieur de Upmann, que hasta ese momento solo incluía al Connoisseur No. 1 y posteriormente incluye al Connossieur B, aunque el único cambio listado es la vitola y la anilla con un nuevo diseño. También mencionan que el cigarro está dirigido exclusivamente a especialistas de habanos en La Casa del Habano. Con el nuevo cambio de precios de Habanos SA, afortunadamente la marca no se ve muy afectada y este cigarro aumentó apenas un 20%. No sé la fecha de fabricación, pero por lo pronto tiene una capa con varias venas pero buena apariencia y aromas a chocolate, caramelo, madera y mantequilla de maní. En el pie se sienten notas más suaves de establo, madera, mantequilla de maní y pimienta, y finalmente en la calada se aprecia pimienta, maní y madera.

El Connossieur A comienza mucho más sutil de lo que esperaría, destacando nuevamente la considerada diferencia que existe entre muchos habanos y sus contrapartes centroamericanas, especialmente con la manera en que entregan sus sabores. Aunque las notas son cremosas a mantequilla, pimienta y madera, no son muy abundantes y el humo es ligero, y le acompañan notas de caramelo a partir de mediados de este primer segmento, nuevamente con esta intensidad media y sin abrumarme del todo. No esperaría que lo hiciera, pues no es su carácter, pero siempre espero algo más de fortaleza, sobre todo en el primer tercio. La quemada es mucho más decente de lo que la mayoría de los habanos me muestran, y con un buen tiro creo que vamos muy bien aquí.

Aunque el Connossieur A parece quemar bien y funcionar, la quemada y esa calidad del humo no es constante, y mientras no ha requerido retoques, tampoco ha sido libre de problemas, pues se siente ligeramente esponjoso en su estructura. Hay unas ciertas notas perfumadas o florales en la fumada y ese es el punto que más apela a mi gusto por el habano, pero también hay notas picantes para llamar mi atención por cigarros de otros orígenes. Hay notas secundarias a chocolate, vainilla, mantequilla de maní y nueces, pero no es muy complejo en esos sabores, sino más como secciones de ellos. Ciertamente es una experiencia deliciosa y una que estoy contento de haber probado, especialmente con mi experiencia variopinta en habanos. El humo abunda y eso es bueno, pero las caladas seguidas afectan tanto la quemada como los sabores, por lo que debo dejarlo descansar bastante tiempo entre caladas.

En el último tercio el Connossieur A se vuelve muy complejo, al punto que casi parece un nuevo cigarro. Son los matices de los sabores previos, pero sintiendo como van combinándose y variando dentro del mismo espectro. Esto me lleva a no describir sabores nuevos, pero sí poder definir que la intensidad de sabores aumenta considerablemente y ya puedo decir que es de intensidad media-alta y fortaleza media, con una quemada muy decente y una que se mantuvo hasta que me quemaba los labios, cosa que me sucedió un par de veces hasta que comencé a darle caladas muy pequeñas, que me tuvieron esperando más cada vez, pero al menos pude terminar el habano sin desperdicio. Aunque la consistencia y rigidez del cigarro lo hacía casi imposible.

Siempre acostumbro ser un poco más crítico con los habanos, especialmente por un tema de precio. Esto me hace menos paciente a la hora de descubrir un problema en el cigarro, pero también me lleva a apreciar más cuando está bien hecho y funciona. El Connossieur A no es un habano perfecto, pero esto lo sospechaba desde el principio y lo confirmé durante la fumada, pero sin duda que es un habano muy sabroso y uno que me gustaría disfrutar más a menudo. Afortunadamente la persona que me lo obsequió también me dio otros, no Connossieur A, pero al menos con la seguridad de su legitimidad… o al menos la ilusión de ello. Ciertamente coincido en que es uno de los buenos habanos y de esos que hay que probar más y más. Poco a poco la marca H. Upmann me va gustando cada vez más.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: H. Upmann
Modelo: Connossieur A
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Genios (Robusto Extra)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $16,00
Puntuación: 92

Whisky: Benromach Contrasts Organic

Muy a título personal, tengo sentimientos encontrados a la hora de probar un whisky orgánico. Aunque es muy fácil hablar de otros productos orgánicos y las ventajas que el producto final representa para el ambiente vs. productos no orgánicos, en el tema del whisky no he encontrado aspectos negativos en cuanto a su producción y producto final que me hagan pensar que un producto orgánico será mejor. El uso de pesticidas y organismos genéticamente modificados en el whisky no me parece que haya afectado al producto que tiene tantos años en el mercado y especialmente cuando los residuos de esos agentes contaminantes seguramente no sobreviven al proceso de destilación.

Pero Benromach es una pequeña destilería con apenas dos alambiques y es parte del embotellador independiente Gordon & MacPhail, produciendo una gran cantidad de single malts artesanales. Este Organic es parte de su serie Contrasts y pude probarlo gracias a la cata de pequeñas destilerías escocesas que hizo la gente de Rumbullion Club.

A diferencia del Benromach 10, este Organic es añejado en barricas vírgenes con un charreado muy ligero, a diferencia de muchos otros whiskies que pasan por barricas exbourbon con un charreado intenso. El tiempo de maduración no está marcado en la botella, pero sí dice que fue destilado en 2012 y embotellado en 2021. Si no pasó algún tiempo «estacionado» en un tanque de acero inoxidable, diríamos que tiene 9 años de añejamiento. Finalmente es embotellado a 46% de alcohol.

Cabe destacar que antes del cambio de imagen de Benromach, este Organic estaba embotellado a 43% de alcohol y se trataba de un blend de single malts entre 5 y 6 años de añejamiento.

Para ser un whisky tan opuesto al Benromach 10 en temas de barrica, en nariz es muy similar, aunque ligeramente más fuerte. También pasa que el 10 está embotellado a 43%, pero los aromas de este incluyen nueces, azúcar morena y un toque de carbón.

En boca es muy suave y ligero, con notas muy cítricas, florales, agua de rosas y notas vegetales. Le incluyo unas gotas de agua y aparecen notas vegetales y de grama, que eventualmente se convierte en aromas de banana en el retrogusto.

Esperaría que un whisky que es añejado tanto tiempo en barricas vírgenes tendría una parte más maderosa en los sabores y aromas, pero pese a su falta de sabores característicos, en realidad los existentes hacen que la experiencia sea buena, sin que importe que si es orgánico o no. Bien podría probarlo a ciegas y no sentir diferencia alguna en esa calidad. Definitivamente no vale el doble del 10.

Ficha Técnica:
Fabricante: Benromach Distillery
Nombre del Whisky: Contrasts: Organic
Marca: Benromach
Origen: Escocia
Edad: 9 años
Precio: $105
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 86