Ron: Plantation OFTD

El OFTD es uno de esos rones que he querido probar durante mucho tiempo. No necesariamente por ser un overproof y posiblemente el más overproof que tenía en el horizonte. Hoy en día no es el de mayor contenido de alcohol que he probado, pero en ese momento lo veía como un «no va más». Ciertamente el OFTD es un producto más de Plantation que busca reconquistar los paladares más tradicionales y revivir un poco lo que pudo haber sido el ron que se tomaba hace muchos años.

Pero más que un simple ron a una concentración más alta de alcohol, el OFTD ha sido avalado y asesorado por siete personalidades del mundo del ron, entre los que se encuentran historiadores, master blenders y personajes influyentes. El resultado es un blend de rones de Guyana, Jamaica y Barbados, que podemos argumentar que son las tres regiones más destacadas del ron de estilo inglés.

Según estos expertos, es el ron que los piratas habrían bebido, y aunque muchas empresas y marcas tienden a decir que su ron es el auténtico de los piratas, incluyendo Burla Negra, por poner un ejemplo muy próximo, en lo personal me importa bien poco si es un ron de piratas, pues pienso que estos eran asesinos sanguinarios que poco tributo merecen. Se trata de un ron rico, potente, con alto contenido alcohólico y básicamente una mezcla de los distintos puertos en los que atracaban. La razón del Overproof es que si se derramaba, no evitaría que los cañones pudiesen ser disparados. Sin embargo, me atrevería a decir que este producto es algo más refinado que lo que tomaban los piratas.

La presentación es soberbia y elegante, con imágenes de las siete personalidades que asesoraron su creación y sin azúcar, a diferencia de muchos productos de la marca. A diferencia de muchas de las historias que tanto Plantation como otras marcas crean alrededor de sus productos, esta es creíble y el producto es aparentemente innovador e interesante. Pero lo que más me sorprende es su precio, pues donde lo compré no era la tienda más barata que había y no alcanzaba los $50. Para un producto de distintos países y embotellado a 69% de alcohol, esperaría un precio más cercano al doble de lo que pagué. La botella es de un litro, además.

Cuando lo sirvo me llama la atención que el ron no solo es oscuro, color caoba, sino que sus destellos son hasta rojizos, haciendo juego con el color de su etiqueta, sin duda. Pero también pareciera haber hasta fogonazos cuando lo sirvo; realmente impresiona este nivel de alcohol. Más que eso, sorprende lo dulce que se siente en nariz, notas que sin lugar a dudas provienen de los rones de Demerara. Los aromas son dulces de melaza, al punto de ser casi amargos, pero la influencia del ron de Jamaica y sus notas amílicas también tienen fuerte participación.

Efectivamente, esa nota del «funk» jamaiquino es obvia, acompañada de notas de café y chocolate. Pero también hay notas más presentes en copa que no son las esperadas y por demás decir que el ron es obviamente esto u obviamente lo otro, hay aromas que no son tan obvios e incluyen algo que nunca había sentido en un ron: salsa de pasta. Me explico, hay una nota fuerte de tomate asado y aceitunas, como una salsa puttanesca, aunque la parte de las anchoas es menos obvia. Hay notas de cognac, notas florales, herbáceas como de eucalipto y especiadas como de clavo de olor.

Me lo llevo a los labios y esa intensidad alcohólica está increíblemente presente, casi al punto de ser demasiada y quemarme los labios y el paladar. Estoy seguro que con una llama abierta podría haber una tragedia, pero afortunadamente no me pongo belicoso y procedo a probar el ron. Es sorprendente el nivel de sabores de chocolate negro que siento en cada paso por el paladar, pero no es el único sabor. Hay papelón (panela en otros países), salsa de carne A-1 o barbecue en algunos casos, nuevamente ese sabor de salsa de pastas que incluye la nota seca de la aceituna y la nota ácida del tomate, y es en el retrogusto donde siento las notas más desagradables del ron de Jamaica, pero también incluyen chocolate.

El tema con los rones overproof es que normalmente no son muy antiguos, para muestra de ello, el Riverset Venezuela tiene 2,5 años y el Smith & Cross un poco más de 3 años. Sin embargo, también hay rones con mucha edad y alto contenido de alcohol, como el Rasta Morris (11 años) y el Black Tot, pero los precios de ellos tienden a ser mucho mayores, y con razón. Por ningún lado el OFTD dice su edad, pero su mezcla es muy compleja:

  • Barbados – 4 años en barrica virgen de limusín francés y 2-4 años en barrica de roble blanco americano exbourbon con alto charreado. La intensidad del líquido proveniente de Barbados va de 234 a 248 ésteres.
  • Jamaica: Clarendon MLC 1-2 años en barrica virgen de limusín francés, Long Pond TECC 1-2 años en barrica virgen de limusín francés, Long Pond STCE 8,5 años en exbourbon y excognac, Long Pond TECA 19,5 años en exbourbon y excognac. La intensidad del líquido proveniente de Jamaica no aparece medida.
  • Guyana: 1-2 años en barrica excognac de limusín francés de primer uso. La intensidad del líquido proveniente de Guyana es de 250 ésteres.

Adicionalmente está el propósito de este ron y ciertamente no es para tomarlo solo. Podríamos decir que en su etiqueta indica que es para tomarlo en Old Fashioned y he probado hacer el cóctel con él y queda muy bien. Pero viendo que existen rones de 75% alcohol sin propósito más allá del simple hecho de existir, el Plantation OFTD creo que existe para demostrar que puede existir un producto con alto nivel de alcohol y ser sabroso, inmensamente sabroso en realidad.

Conociendo un poco de la cultura Tiki, puedo ver al OFTD teniendo gran protagonismo ahí, per yo no soy amigo de ese estilo, o al menos no me he hecho amigo aún. Pero para disfrutarlo, probarlo y compartirlo, es un ronazo.

Casualmente, hace unas semanas hice una cata a ciegas que incluía 6 productos distintos y este estuvo dentro de los que pude adivinar. En boca supe que contenía ron jamaiquino, pero que no era el único (esos aromas de Demerara son inconfundibles), sabía que la concentración alcohólica estaba alrededor de 70% y que no era venezolano. También ayudó que era un ron que tenía en casa.

Ficha Técnica:
Fabricante: WIRD en Barbados, Long Pond y Clarendon en Jamaica y DDL en Guyana
Nombre del Ron: OFTD (Old Fashioned Traditional Dark)
Marca: Plantation
Origen: Barbados, Jamaica, Guyana
Edad: NAS, pero en su blend hay rones de 1 a 19,5 años
Precio: $45
Densidad alcohólica: 69%
Puntuación: 93

Graycliff – Artisan Triple Wrapper (Gordo)

No sé si alguien ha mencionado esto antes y estoy seguro que en mi círculo de amigos no me he cruzado con el comentario, pero Graycliff es una de las marcas más raras que hay en el mercado, y no me refiero a una mala traducción de la palabra rare en inglés, que se traduce a escaso o de poca producción. Estoy hablando de raro en el sentido de extraño y misterioso. Para empezar, Graycliff es una marca que originalmente hacía sus cigarros en Bahamas, y no conozco otra marca de ahí. Los hacía (o sigue haciendo, no sé) en un resort llamado Graycliff Resort Hotel, así que básicamente eran una pequeña fábrica que existía en un lugar de veraneo que casualmente tiene la colección de vinos más grande del mundo, o al menos la tuvo. Por lo mismo, sus productos fácilmente alcanzaban un precio de $30 y solamente llegué a fumar uno que me pareció cualquier cosa: el Chateau Grand Cru. El resort también tiene una fábrica de chocolate y han hecho experimentos de combinar tabaco con chocolate. Sin embargo, Bahamas no es un productor de tabaco y a veces tienen unas producciones pequeñas, pero su inventario da para pequeñas exhibiciones en este hotel. Pero tiene sentido que siendo un lugar que produce tan poco, sea más caro importar tanto material como para hacer una producción masiva. PERO, la rareza de la marca no viene de su fabricación tan particular, sino que en los últimos (dos?) años han comenzado a lanzar una línea de bajo costo cuyas existencias básicamente han eliminado del mercado a sus productos de mayor precio. Comenzando con el White Label, que es producido por AJ Fernandez, pero también está este Artisan Triple Wrapper y algunos barber pole con dos o tres tipos de capa.

El White Label me pareció bastante bueno, pero en mi (corta) experiencia, estas fábricas que hacen cigarros con distintas capas en un solo producto despiertan la atención del curioso, pero normalmente no son un cigarro para alguien que sepa lo que quiere. Cuando uno está aprendiendo sobre los distintos tipos de capas que tienen los cigarros centroamericanos, se habla mucho de la diferencia de sabores que aporta un Connecticut vs. un Habano vs. un Maduro y en esta ocasión, Graycliff presenta las tres capas en un solo cigarro. Ahora bien, lo que he visto más comúnmente es la colocación de estas capas en orden de intensidad, comenzando por la más suave de primero y terminando con la más fuerte. Es decir, cuando lo enciendes, sería primero el Connecticut, luego el Habano y de último el Maduro, o algo en ese estilo, como con el Swamp Thang de MUWAT (Drew Estate). Pero más allá de la novedad, algo es cierto y es que hacer un cigarro barber pole o uno con doble o triple capa no es sencillo y necesitas verdaderos artesanos en la fábrica para crearlos, y por eso el nombre del cigarro es Artisan. Pero a fin de no extender demasiado este artículo, un dato sobre la construcción del cigarro es que no hay tres capas puestas en tres secciones, sino que el cigarro comienza cubierto en una capa Connecticut, luego se le coloca una capa Habano que comienza más o menos donde está la anilla y luego al final tienes una sección de maduro. Esto responde a un tema de precios, pues madurar una hoja cuesta más así que tiene sentido que tenga menos hoja madura que las demás, pero cuando fumas la primera sección del cigarro en realidad estás fumando las tres capas, en la segunda estás fumando dos y en la última es solo Connecticut. Dicho todo lo anterior, en frío este Artisan Triple Wrapper no desprende una gran cantidad de aromas o al menos no tantos como esperaría de tres tipos de capa. Incluye cuero, pasas, chocolate negro y paja en la capa, con notas de paja, madera, pimienta y un toque cítrico en la calada en frío.

Pero precisamente lo que mencionaba de ser un buen torcedor y un artesano, para lograr una ceniza así en un cigarro necesitas una buena mano de obra y pese al detalle en el anillo de combustión, el Artisan Triple Wrapper quema bastante bien, tiene un tiro fenomenal y desprende los sabores tan típicos de un maduro que esperaría, incluyendo chocolate, una nota suave de café, pasas, cuero, suave de pimienta y un poco más fuerte de caramelo. Intensidad es mucho más baja de lo que parece, incluso más baja de lo que suelen ser los 6×60 que es lo que este cigarro es. La fortaleza es media-baja, así que en realidad vamos bien.

Pero no sería descabellado pensar que con el cambio de capa los sabores cambien también, pero ese cambio realmente no es tan radical como pensarías. No es que en una calada sientes ciertos sabores y en la siguiente son otros. Lo que sí caracteriza la transición es que el sabor de chocolate va desapareciendo paulatinamente, mientras que los sabores de pimienta se van repotenciando así que el cigarro se siente más potente y la fortaleza es mayor, pero el resto de los sabores son relativamente similares, solo que en órdenes distintos de intensidad. Café, pasas, cuero, caramelo, fuerte de pimienta y suave (casi inexistente) de chocolate. Sigue quemando muy bien, el tiro es excelente y la densidad del humo es impresionante.

Algo llamativo de este Triple Wrapper es que la diferencia entre Habano y Connecticut no es tan obvia, aunque cuando le quité la anilla fue que noté la decoloración pero los sabores no cambian mucho, o al menos ese cambio no es tan notable como lo fue entre el maduro y el habano. Pensé que sería una sensación más cremosa y no, simplemente el sabor de pimienta es un toque menos fuerte y algunos sabores desaparecen, como el de café y el de pasas. Pero por lo demás, el cigarro simplemente se va suavizando y si eso es lo que quieren mostrar como un Connecticut, pues eso es lo que hace. El tiro, ceniza, anillo de combustión y densidad del humo siempre a la altura que me vino trayendo acostumbrado y al cabo de cinco minutos por debajo de dos horas, el Artisan Triple Wrapper llega a su fin.

Al principio del artículo, entre la retahíla de ideas que traté de plasmar, estaba el hecho que cigarros como este tienden a llamar la atención principalmente del curioso que quiere ver la diferencia que pueden hacer distintas capas en un cigarro. Después de fumarlo, efectivamente puedes comprobar que hay cambios entre un tercio y el otro, pero la realidad es que eso sucede con todos los cigarros, independiente de si tienen una, dos o tres capas. Todos los cigarros decentes tienen transiciones y quizá en este son más notables de acuerdo a cada capa que tiene, pero si lo hubiese fumado con una venda sobre los ojos estoy seguro que no habría podido determinar que tenía distintas capas. Lo mismo me ha sucedido cuando fumo cigarros barber pole o lo que llaman pin-stripe. El hecho es que la capa aporta bastante del sabor del cigarro, pero no es tanto como puedes creer y la experiencia de este cigarro lo demostró. El Artisan Triple Wrapper está divertido para verlo y para imaginar cómo serán esos cambios, pero a la hora de fumarlo se comporta como casi cualquier cigarro y eso está bien, pero no tiene esos cambios que pensé que tendría. Afortunadamente la marca no trata de cobrarte más por la inclusión de distintas capas ni por la experticia de crear un cigarro así, por lo que no hay daño causado ni ilusiones rotas. Solo hay un cigarro muy bien construido, con sabores interesantes pero que sigue siendo un cigarro de bajo costo. Recomendado, pero si no lo consigues, no te pierdes de tanto.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Graycliff
Modelo: Artisan Triple Wrapper
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Nicaragua
Capa: N/D (Maduro, Habano, Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $5,50
Puntuación: 83

Macanudo – Vintage 1997 (Churchill)

Es curioso cuando una marca que ha construido su reputación a base de cigarros que tienden a ser suaves, hace un cigarro que promete ser fuerte. El Vintage 1997 es producido por General Cigars en República Dominicana y fue uno de los primeros de General en llevar una capa madura. La línea es producto de Edmundo Garcia, gerente de operaciones de General, al menos para el momento en que fue creado el producto en 2010. El gimmick o lo más llamativo que tiene es la anilla metálica que sustituye una normal de papel, esto no solo tiene la función de llamar mucho la atención, sino también para funcionar como un indicativo de humedad. Si el cigarro se seca mucho, la anilla saldrá con facilidad.

Sí debo destacar que no es la primera vez que fumo un cigarro de Macanudo con esta anilla metálica y en realidad aprendí mi lección. En 2016 probé el Vintage 2006 y antes de darle fuego dejé la anilla puesta en el cigarro mientras estaba en el humidor. Cuando lo estaba fumando, me di cuenta que la anilla metálica estorbaba un poco, además que su peso hacía incómoda la fumada, por lo que cuidadosamente la quité. Cuál sería mi sorpresa que la rigidez de la anilla hizo posible que se llevara unos puntos de la capa al quitarla y el cigarro eventualmente se desarmó solo. Terminé fumando sin la anilla y sin capa y se convirtió en una de mis peores experiencias fumando. Habiendo aprendido la lección, le quité la anilla a este cigarro apenas lo recibí y lo guardé sin ella en el humidor, y solamente se la puse para la foto. Sin embargo, poniéndola y quitándola, me llevé un pedacito de la capa Broadleaf, porque aunque tiene 13 años de añejamiento, es bastante irregular. Los aromas sobre la capa son dulces y amaderados, mientras que la calada en frío presenta notas vegetales y madera.

Las notas iniciales del Vintage 1997 en Churchill son de café recién colado, seguido unos minutos después de pasas y cerezas dulces, que vienen siendo más típicas de una capa madurada y se vuelven dominantes hacia el final del tercio. A lo largo de esta sección también se encuentran notas de madera, que no llegan a la misma intensidad ni definición que las de la calada en frío, pero presentan una nota agradable y un buen cambio a los sabores suaves que han destacado en el cigarro. La intensidad es media-baja, con una fortaleza baja, mientras que el anillo de combustión es relativamente bueno, aunque el tiro no lo es del todo.

Me toma aproximadamente 45 minutos llegar a la mitad del cigarro y aunque normalmente comenzaría una descripción de su segundo tercio describiendo los sabores que aparecen en esa transición, la realidad es que no hubo ninguna y es en el punto medio que aparecen notas ligeramente picantes que contribuyen con el dulce y el café a mejorar una experiencia que hasta el momento había sido bastante suave y carente de sorpresas. No obstante, cuando voy llegando al final del tercio, esta nota picante desaparece y se lleva consigo el dulce tan típico de las capas maduras. Esto me deja con sabores a café y madera. El tiro sigue siendo irregular y hace que sea más fácil que la llama pierda su punto perfecto de calor, pero afortunadamente es con caladas que logro avivarla y el Vintage 1997 no requiere toques de fuego para corregirlo. El humo no es muy abundante, pero con una fortaleza baja y una intensidad media-baja, tampoco esperaría que lo fuera.

El último tercio es casi igual al final del segundo, con la predominancia de sabores de madera y café, aunque también hay algo de tierra mojada, que tiene mayor protagonismo cuando casi no queda cigarro. Todo lo que es intensidad, fortaleza, tiro y calidad de la quemada se mantiene igual, aunque sí hay una cantidad abrumadora de nicotina en los últimos centímetros, quizá la razón principal por la que no termino de fumar el cigarro hasta el final, pero con 90 minutos de dedicación, me pareció suficiente.

La verdad es que cuando vi que este cigarro vino con la anilla metálica comencé a hacerme ideas de lo que sería la fumada. No obstante, el haberlo mantenido en el humidor durante 5 meses sin la anilla garantizó dos cosas: 1) que la anilla no me dañara la capa, y 2) que no me acordara qué hice con la anilla que dejé afuera. Por eso, la anilla que lleva el cigarro en las imágenes es la del Vintage 2006 que fumé en 2016, y ese tenía un cepo mayor, por lo que puede parecer que el cigarro es mucho más pequeño que la anilla y que ese medidor de cepo que promete ser el cilindro se vea suelto. Dicho eso, no es un cigarro para fumarlo con anilla metálica y guardarla es solo por afición y no necesariamente porque sea útil para otros cigarros. La experiencia fue mucho más suave de lo que esperaba, pero fue un obsequio de un amigo que disfruta cigarros como ese, y deja claro que para su público es un cigarro cumplidor. Comencé esta reseña hablando de la reputación de Macanudo como fabricante de cigarros suaves y este Vintage 1997 ciertamente sigue esa línea.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Macanudo
Modelo: Vintage 1997
Dimensiones: 7 x 49
Tamaño: Churchill
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Honduras
Tripa: Brasil (Mata Fina), Nicaragua, República Dominicana (Piloto Cubano)
Precio: $12,00
Puntuación: 81

Ron: El Dorado 15 Year Old

Más un tema de suerte que de decisión propia, el ron de El Dorado que vanaglorian los expertos como el mejor es el último que he probado, contando que he probado el 5, el 12, el 21 y el Single Barrel Port Mourant. Los primeros tres fueron muestras que me enviaron en un pack mensual al que estaba suscrito y el último fue una muestra que me envió un amigo. Pero muchos dicen que el 15 Year Old es el mejor de todos.

Conocidos por sus técnicas de destilación con equipos que tienen cerca de 300 años, alambiques de madera y técnicas más modernas de fermentación, destilación y blending, Demerara Distillers ha creado una reputación de calidad sobresaliente y producción consistente. No sé si actualmente, pero durante una época fueron el mayor exportador de ron de la región del Caribe hacia Europa y el norte de América.

Esta versión de 15 años es un blend de rones seleccionados (algunos con edades hasta los 25 años) sus cuatro aparatos de destilación, que incluyen las columnas Coffey y Enmore, y los alambiques de madera llamados Port Mourant y Versailles. Es añejado en barricas de roble blanco americano y destacan que los 15 años marcados en la botella identifican al ron más joven del blend. A diferencia de muchos rones de solera, por ejemplo, que si bien identifican a veces al ron más antiguo de la mezcla, lo más común es que incluya un bajo porcentaje de él vs. un porcentaje mucho mayor de rones jóvenes.

El ron es embotellado a 40% de alcohol y lo probé en una cata muy interesante de rones del mundo hecha en la terraza de Rumbullion Club.

Normalmente me salto la parte visual porque tiende a ser una repetición de todas las demás: líquido ámbar con destellos naranja, lágrimas que descienden lentamente y alta densidad. A veces hay cambios en el tono del ámbar, llegando a ser cobrizo y hasta caoba, y otras veces las lágrimas pueden estar más separadas o más pegadas. Pero en este caso, el líquido es cobrizo oscuro y las lágrimas parecen no descender nunca, pero cuando lo hacen es muy aglomeradas.

En nariz el aroma es de toffee intenso y muchas veces en catas la gente pregunta qué diablos es el toffee, así que aquí va: el toffee se traduce simplemente como caramelo, pero no es solo eso. El toffee es una forma de caramelizar el azúcar usando mantequilla y esta mezcla es calentada hasta que alcanza un estado crujiente. En mi infancia lo comía en Estados Unidos cuando iba de visita en forma de golosina, que lo venden cubierto de chocolate. Dos excelentes ejemplos son el Skor y el Heath, dos barras que me encantan, que si bien están cubiertas de chocolate, el sabor es muy característico.

Volviendo a la nariz, el toffee es intenso, frutos tipo ciruela y pasas en mermelada, vainilla, dátiles, jerez, chocolate negro y tabaco de pipa son los más resaltantes, pero es uno de esos rones que podría pasar horas oliendo.

Aunque la página web del ron describe que las barricas son exbourbon, los sabores los identifico mucho como de barrica de jerez por los frutos rojos y las pasas, también hay frutos secos, chocolate negro, ciruelas pasas, dátiles, pasas, toffee, vainilla, mermelada de naranja y cáscara de naranja, con un fondo de tabaco de pipa y mucho ahumado. El retrogusto tiene notas fuertes de chocolate y frutos secos.

Mientras que El Dorado 12 y el 21 tienden a ser rones notablemente dulces, esta versión de 15 años al principio parece igualmente dulce pero al cabo de un momento esa dulzura abre paso a sabores más fuertes de frutos secos. No es una versión más vieja del 12 ni una versión más joven del 21, sino un ron completamente distinto.

Al igual que quienes me lo recomendaron, concuerdo en que esta versión 15 años es el mejor de los tres El Dorado principales. Pero algo interesante del ron en general es cómo cambia no solo de un estilo al otro, sino dentro de los mismos estilos. Podemos argumentar que lo que hace al ron venezolano tan bueno es el añejamiento y el clima durante ese añejado. Los rones de Jamaica son tan particulares por la fermentación que tienen, y los rones de El Dorado tienen una destilación única y eso los hace singulares.

Este es uno de esos rones que siempre quisiera tener en mi arsenal y del que espero poder probar nuevamente más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Demerara Distillers
Nombre del Ron: Special Reserve 15 Year
Marca: El Dorado
Origen: Guyana
Materia prima: Melaza
Edad: mínimo 15 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 96

Victor Calvo – Habano (Toro)

El último de los Victor Calvo que recibí. Como marca, esta no tiene mucho tiempo, aunque la persona que nombra al cigarro tiene años en la industria. Inevitablemente la reseña del último Victor Calvo también será una reseña de la experiencia con los distintos productos de la marca, así que puedes saltar hasta el final del artículo para leer eso. Este de capa Habano es uno de los más tradicionales de la marca y efectivamente existe desde que tenían la anilla previa. Se trata de una capa Habano ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüenses. Me llama un tanto la atención que siendo una marca «nueva», su participación en redes sea tan escasa. Si algo hemos aprendido en los últimos años, especialmente desde la pandemia, es que la presencia en redes es fundamental y la posibilidad de compra online es imprescindible. Pero Victor Calvo tiene una página web con información escasa (por no decir nula), enlaces para comprar los cigarros que llevan a una página que está «temporalmente» cerrada (tiene más de 3 meses cerrada) y dos publicaciones a la semana en su Instagram, aunque tienen 8 semanas sin publicar nada.

En su vitola toro el Habano tiene medidas de 6×50, pero está disponible también en gran robusto (5×55), magnum (6×60) y Churchill (6,8×48), lo que otorga una variedad interesante de intensidades y la verdad es que la construcción se siente soberbia, perfectamente enrolado, sin juntas visibles y una perilla perfecta. Los aromas sobre la capa son a madera, canela y pasas, mientras que la calada en frío presenta madera mojada, paja y un dulzor como de cereza. El tiro en frío se siente bastante bien, así que solo queda darle fuego.

A veces me sorprende como algunos cigarros de Nicaragua son tan sutiles o diferentes en el encendido. El Habano de Victor Calvo es raro en su encendido, pues después de esa variedad de aromas en frío, esperaría una variedad interesante al darle fuego, pero durante las primeras caladas es solamente pimienta, ardiente e intensa en el paladar y la lengua, y no mucho más realmente. Normalmente estos efectos de pimienta intensa duran unos minutos, pero en el Habano me toma al menos la mitad del primer tercio encontrar sabores distintos y estos llegan a ser a madera mojada y café, que estaba ligeramente presente en el retrogusto desde el inicio pero se refuerza en el paladar y confirma el sabor, pues con esa intensidad picante que había sentido hasta el momento, no terminaba de confirmar. Hacia el final de este tercio también hay unas notas cítricas, especialmente por el retrogusto. Intensidad de sabores es media-baja con una fortaleza media y en temas de construcción la ceniza no se sostiene más de un minuto seguido sobre el cigarro, lo que lleva a que se apague o amenace con apagarse varias veces. Espero que eso mejore.

En el segundo tercio el sabor dominante es el de madera, que incluso varía entre cedro y roble, y hacia la mitad del cigarro se sienten unas notas más tostadas que me llevan a pensar en roble charreado, como el de una barrica. También aparece café luego de ese punto medio, aunque es algo más como café americano, que se siente muy suave y como un café débil. El tiro es irregular y junto con la ceniza que no se sostiene, el cigarro se me ha apagado unas 3 o 4 veces. Eso conlleva una serie de problemas, pero quizá el mayor es que la ceniza no se desprende del todo antes de reencenderlo, lo que me lleva a gastar mucho más gas a la hora de darle fuego. Es un poco frustrante, porque los sabores están agradables, pero reencenderlo toma más tiempo del que quisiera, incluso estando pendiente de él regularmente. Por ello, la intensidad de los sabores es media-baja y la fortaleza es media, como en el tercio previo, pero sin indicaciones de que esto mejorará.

Llego al último tercio y en lo personal pienso «por fin». El cigarro se me ha apagado un total de 6 veces y durante este tercio se apagó dos más. Aparecen algunos sabores a nueces, pero con tanto reencendido, todos los sabores del cigarro tienen un toque tostado y creo que eso no es parte del blend. Incluso, cuando aún le quedan algunos centímetros de vida útil y fumada al cigarro, este se apaga nuevamente y decido no encenderlo de nuevo. Sería imposible determinar más sabores en este tercio, al igual que la intensidad y fortaleza.

En términos generales, Victor Calvo no me ha parecido una gran marca. En la mayoría de sus productos me ha recordado bastante a Gurkha, pues ambos cigarros tienen una imagen llamativa, encienden muy bien, con sabores agradables, pero entrando en el segundo tercio parecen diluirse. En efecto, si solamente fumara el primer tercio de cada uno de los cigarros que fumé, Victor Calvo sería una gran marca. Pero obviamente no es así y puedo entender que quizá una liga o un cigarro no sea el mejor, pero con una humedad relativa en el humidor que ronda el 67%, buena temperatura y otros cigarros de otras marcas lo demuestran, los VC que he probado no han estado a esa altura y en casi todos los casos se ha sentido como un problema de humedad/temperatura o al menos es lo que solemos culpar cuando el cigarro presenta estos problemas. Luego está su poca participación y cobertura en redes sociales… si bien hay otras marcas que participan igual o menos que VC, esto siempre da la impresión que no hay nadie en casa. Como si hicieron los cigarros, montaron la página web, el usuario de redes y luego se fueron. En lo personal, me inspira mucha más confianza una marca que esté pendiente de qué sucede, qué dice la gente y dispuesta a conversar/compartir con sus consumidores. Afortunadamente, VC tiene un gran punto a su favor: precio. Por lo que cuestan, su calidad es ligeramente equiparable, siempre dependiendo donde los compres. Este Habano lo he visto en $11 por unidad en algunas páginas y en $4 por unidad en otras.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Victor Calvo
Modelo: Habano
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 77

Whiskey: Teeling Single Grain 13 year old

No son muchos los productos de whiskey irlandés disponibles en Venezuela, aunque una rápida salida por los principales bodegones me han mostrado un número que no esperaba ver, y es que en mi mente iba a encontrar tres como mucho (Jameson, Tullamore y Bushmills), pero para mi sorpresa fueron alrededor de 8 diferentes. Teeling es una destilería relativamente nueva, fundada en 2015. Digo relativamente porque en realidad el 85% de las destilerías de Irlanda son nuevas y como nueva empresa, la disposición para experimentar está ahí.

Precisamente, este whiskey es el de mayor añada lanzado por la marca y lo que lo hace tan único es que es básicamente un bourbon irlandés. El 95% del contenido del mosto es maíz, pero al igual que la mayoría de los whiskeys irlandeses, es triple destilado. Luego se añeja durante 9 años en barricas exbourbon y posteriormente madurado 4 años en barricas exvino Bordeaux, para ser finalmente embotellado a 50% de alcohol.

El color es extremadamente cobrizo, con destellos rojos, que sin duda son producto de ese añejamiento en barricas de vino. En nariz se siente ligeramente agresivo y con 50% de alcohol es lo menos que esperaría, pero también hay una clara influencia del vino con sus aromas a uvas, frutos rojos, manzana horneada, canela y nuez moscada. También hay notas de cereales, el maíz extremadamente obvio, y un dejo ligero de cuero y cítrico.

En boca nuevamente se siente la influencia del vino con una abundancia de frutos rojos y frutos de baya, como moras, blueberries, frambuesa, especias como las que mencioné en nariz y miel. Hay notas más de retrogusto como regaliz negra, chocolate y avellanas también. Tiene una permanencia muy larga y en el aftertaste aparecen notas de madera, almendras y cereales.

Desde hace años nos han hecho pensar que los whiskies de malta son los verdaderos aromáticos y los de grano funcionan como simple relleno, y quizá eso puedes pensar cuando ves un whiskey que se llama Single Grain. Siendo triple destilado, mucho más neutro debe ser. Pero sirve de gran ejemplo de las diferencias precisamente con el single malt escocés, que genera un sabor increíble a partir de la materia prima y el destilado. Este single grain puede ser más neutro cuando entra en la barrica, pero sus dos barricas tan distantes y los 13 años en total que pasa evolucionando sin duda demuestran lo que puede aportar la madera.

Ficha Técnica:
Fabricante: Teeling Distillery
Nombre del Whisky: Single Grain 13 Year Old
Marca: Teeling
Origen: Irlanda
Edad: 13 años
Precio: $75
Densidad alcohólica: 50%
Puntuación: 90