Whiskey: Wild Turkey 12 Year Old

Hace unos meses me encontré con esta joyita. Una persona que se iba del país me la vendió a muy buen precio porque ya estaba abierta y se trata de un producto de Wild Turkey que ya no sale más. Fue eventualmente sustituido por el Wild Turkey 101, que no he tenido la fortuna de probar pero espero hacerlo pronto. Tiene la misma concentración alcohólica (50,5%) pero en casa tengo también uno llamado Kentucky Spirit y no sé si es el mismo producto también, pues los whiskeys de exportación siempre cambian un poco.

No obstante, aquí estoy con este. Desde que lo vi no me llamó la atención, pues la versión más modesta de la marca, aunque un buen bourbon, no es algo «para tirar cohetes», como dicen los españoles. No obstante, cuando me dijeron el precio pensé ¿por qué no? Realmente no pensaba hacerle reseña, principalmente porque ya estaba abierta, pero luego de probarlo no podía dejarlo pasar por alto.

Por lo que tengo entendido, esta botella es de exportación y fue principalmente al mercado asiático. Esta es embotellada por Austin, Nichols Distilling Company, en Lawrenceburg, KY. El hecho que la etiqueta está dividida en dos indica que es una producción de 1995

El líquido es bronce oscuro, mucho más oscuro que otros bourbon que he probado y considerablemente más que los otros Wild Turkey que tengo en casa.

En nariz es delicioso. Es la mejor manera de describirlo. Los 50,5° de alcohol no se sienten tan fuertes como pensaría, pero se sienten notas intensas de jarabe de maple, extracto de vainilla, caramelo, notas ligeramente herbáceas, madera húmeda, nuez moscada, clavo, cuero y tabaco verde.

En boca sorprende lo cremoso que se siente, como unos caramelos Kraft que vendían en Venezuela, que se asemejan mucho a lo que esta imagen denota. También tiene vainilla tostada, maple, madera mojada, nuez moscada, canela, pulpa de naranja, cuero y pimienta. El retrogusto incluye notas dulces como de flan, caramelo, maple y una nota ligera cítrica.

Uno de los mejores bourbon que he probado, sin lugar a dudas. Una lástima que no lo hagan más (a menos que el 101 sea su heredero) y que solamente tenga una botella. Pero junto con un amigo nos tomamos lo que había en un par de sentadas. Una gran muestra del bourbon bien añejado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Wild Turkey Distilling Co
Nombre del Whisky: 12 Year Old
Marca: Wild Turkey
Origen: USA
Edad: 12 años
Precio: N/D (Descontinuado)
Densidad alcohólica: 50,5%
Puntuación: 92

Alec Bradley – Project 40 Maduro (Robusto)

En los círculos psicológicos y del crecimiento personal existe la teoría que la felicidad de una persona proviene de la combinación de tres categorías: 50% proviene de la genética, 10% está basado en las circunstancias y el 40% restante es controlado por el proceso de pensamiento de la persona. Según Alan Rubin, el fundador de Alec Bradley, el Proyecto 40 (o en inglés Project 40) es un concepto generalmente aceptado por diversas industrias para descubrir como un producto o servicio puede tener un efecto positivo en la mente y el cuerpo de su consumidor. Dado que el tabaco es un tema gregario, que junta a las personas, causan la relajación y las experiencias positivas, apuntar a ese 40% es lo que inspiró a Rubin a nombrar este cigarro así. La versión natural fue lanzada en mayo de 2019, mientras que este maduro apareció en el mercado en octubre de 2020. Al igual que su versión original, tiene un capote Habano brasileño sobre tripa nicaragüense, pero la capa de Nicaragua es sustituida por una San Andrés mexicana.

Quien sea asiduo de este blog o al menos haya leído reseñas más antiguas posiblemente recuerde mis experiencias con los cigarros de J. Fuego como algo relativamente desagradable. Nunca me fue bien con ellos, por lo que me llamó bastante la atención que estos Alec Bradley fuesen fabricados precisamente por J. Fuego. Si bien he sabido que son una fábrica que produce para varias marcas, no recuerdo haber probado algo distinto a su propia marca. Pero aunque no puedo asegurar que compraría o no el cigarro luego de saber eso, el hecho es que este Project 40 Maduro fue parte del pack mensual de Rumbullion Club, así que tampoco tuve mayor opción y si lo incluyeron, por algo habrá sido. Por lo pronto la capa del cigarro es bastante áspera, aunque de lejos me parecía más lisa y oleosa, pero de cerca sigue siendo brillante pero no tan lisa, gracias a las múltiples venas que tiene a todo lo largo. Los aromas tanto en la capa como en el pie incluyen cerezas, tierra, madera, cuero y establo, mientras que la calada en frío presenta pan tostado, madera, tierra, café y una suave nota de pimienta.

Entre los distintos suscriptores de Rumbullion Club, que creo que alcanzan los 50, el consenso con este cigarro fue que estaba bien, pero que el tiro era algo apretado en muchos casos. Eso habla mucho sobre la consistencia del cigarro y dado que mis experiencias en años recientes con Alec Bradley no han sido las mejores, tenía mucha curiosidad sobre este cigarro. El hecho es que el tiro efectivamente es un poco apretado, pero los sabores no se hacen esperar y comienza con una combinación de chocolate negro con madera, y notas más suaves de paja, cuero, pan tostado y un toque dulce de canela. El retrogusto incluye vainilla y toques de pimienta, ninguno muy fuerte. Aunque el tiro deje algo que desear, la quemada es casi perfecta, con un anillo de combustión muy bien definido y una ceniza blanca y firme, con abundante humo en el pie, aunque no tanto en cada calada.

El segundo tercio sigue dominado por esa combinación de madera y chocolate negro, pero ahora aparece también una mayor participación de un dulce de vainilla en el retrogusto. Tiene también sabores a café en granos, cotufas, cuero y regaliz negra, con su nota picante tanto en nariz como en boca. El humo sigue siendo abundante, el tiro se ha soltado un poco pero sigue siendo incómodo, pero tanto la quemada como la ceniza se mantienen muy bien. Por su parte, la intensidad de los sabores está en media alta y la fortaleza en media.

Son exactamente los mismos sabores principales en el último tercio, a la misma intensidad y en el mismo orden, pero el resto de los sabores sigue variando, incluyendo el de vainilla del retrogusto que se hace más dulce todavía y algo de esa dulzura aparece también en el paladar, mientras que los sabores siguen incluyendo café en granos, aunque ya con una nota más genérica, paja, cuero, pan tostado, nueces y regaliz negra. La fortaleza del cigarro también va disminuyendo pero quizá porque el cigarro va llegando a su fin y no tanto por cambios de la liga, mientras que el resto de los temas de construcción se ha mantenido muy bien. El tiro incluso se mantuvo igual toda la fumada, pero luego de 2 meses en el humidor, pienso que no es un tema de guarda sino construcción. Igual para validar me compré 3 más de ellos. La fumada me tomó una hora y 15 minutos en total.

Aunque mucha gente asume que es una persona, la marca Alec Bradley recibe su nombre por los dos hijos de Alan Rubin: Alec y Bradley. Ambos trabajan en la empresa y a veces verás algunos cigarros cuya marca es Alec & Bradley, porque son creados por ellos. Por lo mío, debo confesar que no tenía muchas ganas de probar este cigarro, sobre todo por esas experiencias recientes con la marca, pero precisamente porque Alec y Bradley parecen estar trabajando más en ganar al público perdido con nuevas ligas y mejorando las que cambiaron o religaron, este y el nuevo Prensado de hace un par de meses me hacen pensar que algo bueno está pasando en la marca. No obstante, no he probado la versión natural del Project 40 (tengo el cigarro en el humidor), pero sí me llama la atención qué tan diferente pueda ser y por lo que leo en algunas reseñas, hay una marcada diferencia. Esto es muy valioso porque son dos grandes productos de una marca, así que aquí comienza la expectativa hacia lo que será en otra versión. Mientras tanto, este bien recomendado.

Ficha Técnica:
Fabricante: J. Fuego Cigars
Marca: Alec Bradley
Modelo: Project 40 Maduro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Brasil (Habano)
Tripa: Nicaragua
Precio: $5,75
Puntuación: 90

Whisky: Brenne Estate Cask

Poco sabía que Francia es el país con el mayor consumo de single malt escocés en el mundo. Quizá por ello tiene sentido que sean uno de los países emergentes con producción de whisky. La historia de Francia con el whisky no es tan antigua como la de países como Escocia, pues fue en 1987 cuando produjeron su primer whisky y en 1998 cuando crearon su primer single malt.

Pero Francia ha llegado al punto de tener dos indicaciones geográficas para el whisky: la de Alsacia y la de Bretaña. Ambas indicaciones apuntan a un fermentado, destilado y añejado en su respectiva región y un embotellado mínimo del 40%. Pero Alsacia solo permite hasta triple alambique y no permite alterar el color. En cuanto a los ingredientes, solamente se puede utilizar cebada en Alsacia, mientras que Bretaña permite cebada, maíz, trigo, centeno, avena y otros ingredientes.

Brenne pertenece a la región de Bretaña. Más específicamente, se encuentra en la región de Cognac. La destilería existe desde 2012 y tiene dos productos: Estate Cask y Ten. Son los únicos en añejar en una combinación de barricas de limusín francés excoñac y barricas vírgenes.

Sin embargo, Brenne es un whisky producido exclusivamente para el mercado americano, aunque también se vende en Francia y la marca se jacta de venderlo en algunos bares en Reino Unido y Holanda también.

El Estate Cask que probé fue gracias a una cata de whiskies no escoceses que realizó Rumbullion Club en Caracas. Se trata del primer single malt en el mundo añejado en estas dos barricas, pero antes de eso es destilado dos veces en alambique y su añejado ocurre durante un mínimo de 5 años.

La botella del Brenne Estate Cask parece más bien una botella de vino. Es muy sencilla y, aunque en internet he visto botellas algo más vistosas, la que tengo es muy sencilla. En verdad no le hice fotos en el lugar, pero tengo alguna que otra en donde sale junto a los otros whiskies de la cata.

El líquido es bastante amarillento, al punto que me creería que no tiene color adicional, aunque sea de una región que sí lo permita. Pero en nariz es completa y absolutamente diferente a cualquier whisky que haya probado antes. Tiene un intenso aroma a caramelo de niño, no ese aroma genérico de caramelo, sino más lo que en inglés llamaría candy. Aromas frutales confitados, chicle, notas ligeramente florales y vainilla, pero más intensamente a banana.

En boca se siente brutalmente dulce, casi al punto de no calificarlo como un whisky. En nivel de dulzura podría calificarlo muy cercano al Hacienda Saruro, que es un licor de ron. Sin embargo, en nariz prometía esos sabores dulces y los cumple perfectamente. Tiene algunas tonalidades ácidas como de manzana verde, vainilla, caramelo (candy) y no mucho más. Se siente ligero en sus sabores, como con poca permanencia y muchas sutilezas frutales.

Brenne Estate Cask es un magnífico ejemplo para demostrarte que no todo es lo que parece. Si me dieran una copa de este whisky y no me dijeran que es whisky estoy seguro que diría que es otra cosa. Lo calificaría como un licor dulce, pues hay muy poco en él que lo identifique como un whisky. No hay sabores malteados, ni ahumados, ni esa sensación seca del whisky. Es una verdadera prueba y por eso puede ser que no sea del completo agrado de quienes toman whisky de manera regular.

Además, es tan ligero que con unas gotas de agua los sabores casi desaparecen. Con ellos se van esas sensaciones dulces, pero quedan las florales, por lo que tampoco se siente como un whisky. Tomarlo mientras fumas un cigarro significa perderlo, pues va a ser opacado por el tabaco. Pero como un whisky para disfrutar solo, creo que podría encontrar mejores opciones. No es malo, pero no es mi estilo. La sensación tan ligera lo hace extraño también, pues con estos sabores esperaría algo más viscoso.

Ficha Técnica:
Fabricante: Brenne Distillery
Nombre del Whisky: Estate Cask
Marca: Brenne
Origen: Francia
Edad: 5 a 8 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 76

Useche Cigars – Infinito (Robusto)

El segundo producto de Useche Cigars que pruebo. Este es parte del pack mensual de Rumbullion Club para este mes de mayo y es la segunda propuesta de sabores que nos otorga Willians Useche, venezolano que tiene unos 4 años viviendo en República Dominicana y quien le está echando un camión, como decimos en Venezuela. El Infinito tiene una capa Broadleaf ecuatoriana, de la región de Quevedo, capote Sumatra de Indonesia y tripa de República Dominicana y americana. además que viene con una vara bastante alta al igual que sus expectativas, pues The Roasterman lo calificó con un 89. En lo personal, me causa un poco de curiosidad sentir las diferencias entre este cigarro y el Amazonas, sobre todo porque cuando ves dos cigarros hechos por una sola marca que no es dueña de su fábrica, tienden a ser diametralmente opuestos simplemente con el objetivo de abarcar la mayor cantidad de mercado. Pero Willians me comentó que no son taaaan distintos. Obviamente no son iguales, pero veamos qué tan distintos pueden ser.

Una persona más cínica diría que en tamaño son iguales. Claro, ambos son robustos. Me gusta que aunque el nombre del cigarro no aparece en la anilla (al menos no en el frente), el símbolo del infinito sí está presente, y todo lo que ello significa. La capa Broadleaf tiene todas las imperfecciones que suelen caracterizarlas, con venas grandes y marcadas, alguna que otra mancha y demás detalles, pero se ve bien armado y con los aromas a cuero, pasas, madera y bosta que siempre suelen estar presentes en ella, e incluso algunos adicionales a cartón que no me esperaba. Estos mismos aromas se sienten en menor intensidad en la tripa, pero la calada en frío sorprende aún más con notas de pimienta, durazno y bourbon. Sin duda la expectativa antes de encenderlo está activada.

El Infinito comienza fuerte, con picor en los labios y en la lengua desde la primera calada. No es necesariamente un sabor de pimienta, pero sin duda pica. Afortunadamente no es el único sabor y dentro de las primeras 10 caladas ya aparecen sabores a madera, dulce y notas muy sutiles a chocolate negro que se presentan más hacia la mitad de este primer tercio. La ceniza se sostiene muy bien del cigarro, aunque solamente hacia el centro y a los extremos es lo que llamaría «escamada», en el sentido que hay pequeñas «hojuelas» de ceniza que caen alrededor del cigarro. No obstante, el tiro está muy bien y produce humo abundante, aunque con notas ligeramente amargas si fumo el cigarro muy rápido, por lo que lo evito y fumando lentamente lo disfruto más.

En las imágenes y en la mano el cigarro se siente mucho más pequeño que un robusto, pero no por ello el cigarro va a ser más suave o menos cargado de sabores. Estos sabores parecen tomar su punto de mayor intensidad en el segundo tercio, mostrando notas abundantes de madera y dulce, al igual que en el primer segmento, pero la diferencia principal aquí es que esa nota picante finalmente toma la pimienta como identificador y le acompañan notas de avellanas, que sustituyen a ese chocolate que se sentía en el primer tercio. Menos mal que lo sustituyeron, porque el sabor de chocolate fue realmente suave y era más el tiempo que pasaba tratando de determinarlo que realmente probándolo y este sabor a avellanas es más abundante y hasta invasivo. Digo invasivo porque también lo siento en el retrogusto, donde le acompaña una nota floral suave, como de flores rojas.

El último tercio es muy parecido al segundo, quizá con una nota ligeramente más fuerte pero dada principalmente porque los sabores se van concentrando en los cigarros más pequeños como este robusto. El sabor de madera se ubica entre los más fuertes, seguido de pimienta, dulce y avellanas. Sin embargo, la pimienta es solamente aromática, sin mayor sensación picante en boca y las avellanas se aprecian tanto en paladar como en retrogusto. Luego de una hora y 25 minutos, el Infinito llega a su fin, por paradójico que suene.

Un aspecto interesante del Infinito es esa tendencia que mencionaba al principio que apunta a que los creadores de los productos tienden a irse hacia los extremos a la hora de ligar sus productos, a fin de alcanzar a todo el mundo en el mercado. Willians mismo me comentaba que el cigarro Amazonas es suave y complejo, pero en ese momento hablábamos solo del Amazonas así que yo asumí que el Infinito sería más fuerte y plano, pero no es así. Efectivamente, es más fuerte, pero no mucho más. Tampoco es más plano, solo es diferente. Sigo pensando que es menos complejo que el Amazonas, pero no mucho menos y son los sabores de avellanas y madera los que más destacan, y esos me gustan. Yo hubiese esperado una mayor exploración de los sabores de chocolate del inicio, pero nunca tuvieron una intensidad significativa. Sin embargo, a lo mejor no era esa la intención. Willians sí me indicaba que el Amazonas es el más vendido, pero también creo que va atado con que el Amazonas es un cigarro que sirve como introducción a la marca y que por ende lo fumarán más personas. El Infinito es más acorde a lo que un fumador experimentado fumaría.

Ficha Técnica:
Fabricante: Julian Sued & Compañía
Marca: Useche
Modelo: Infinito
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Broadleaf)
Capote: Indonesia (Sumatra)
Tripa: República Dominicana (Olor, Criollo 98), USA (Pennsylvania)
Precio: $6,00
Puntuación: 87

La Flor Dominicana – Cameroon Cabinet (No. 3)

La gente de La Flor Dominicana tiene tantos productos de nombres y anillas tan similares que a veces no tengo del todo claro cuales he fumado y cuales no cuando los veo a primera vista. Algunos son bastante «cariñosos» en precio, pero todos siempre me han parecido bastante fuertes. Durante una época compré algunos en 5-packs y los tenía de consumo regular en el humidor, sobre todo el Coronado, que siempre me ha gustado. Pero en los últimos dos años he probado y comprado muy pocos, así que cuando se me presentó la oportunidad de probar este Cameroon Cabinet, salté a ella con un poco más de entusiasmo del que suelo tener por la mayoría de las otras fumadas. Este Cameroon Cabinet, en esta pequeña vitola, supuestamente es el cigarro que Litto Gomez y su hijo fuman de manera muy regular en la fábrica. Es el único tamaño que todavía se produce de la Serie 2000 de LFD y recibe su nombre por la capa que lo cubre.

Se trata de un petit corona de dimensiones 4,75 x 40, con capa Cameroon dominicana, capote de República Dominicana y una mezcla de tabacos dominicanos y nicaragüenses en su tripa. Dado que la capa es madurada y que aparentemente es ligero, tiene un color más oscuro que las típicas capas Cameroon. También tiene una multitud de pequeñas venas a lo largo de ella, pero la oleosidad también hace que no sea tan fácil verlas en primera instancia. Tiene aromas a cuero, tierra y especias varias, del tipo que son dulces y que podría determinar como canela y nuez moscada, pero no me atrevería a identificar cada una, así que solamente especiada. En el pie es más escaso de aromas, destacando paja y una sensación como de turba salada, pero en la calada en frío se siente más como tierra mojada y cáscara de naranja.

¿Qué te puedo decir? ¡Es un La Flor Dominicana! Comienza intenso desde la primera calada, con notas ricas en nueces y dulce, muy picante pero de tabaco y no de pimienta. También hay notas de chocolate, sobre todo chocolate negro en el retrogusto y se mantiene con estos sabores durante gran parte del tercio, apareciendo notas de tierra mojada hacia la frontera con el siguiente tercio. La ceniza se sostiene sorprendentemente bien para un cigarro de cepo 40 y es ya metido en el segundo tercio que decido dejarla caer en el cenicero. En construcción se comporta de maravilla, con un tiro ligeramente apretado, pero anillo de combustión muy recto y me toma unos 20 minutos superar el primer segmento.

El segundo tercio es relativamente menos dulce que el anterior, lo cual no me gusta tanto porque es una de las cualidades que más me atraen de las capas Cameroon. Sin embargo, mantiene sus sabores de chocolate negro y tierra mojada, siendo el primero de ellos el que presenta en el retrogusto. También hay pimienta, aromática solamente pues la sensación de picor es mucho menor pero sigue siendo solo de tabaco. En construcción sigue perfecto y eso es algo que destacar, pues muchos cigarros de LFD con la perilla en forma de cincel tienden a ser excelentes, pero muchas veces pareciera que la fábrica pasa tanto tiempo perfeccionando esa perilla que las que más normales, no les prestan tanta atención y son más propensas a dar problemas. Pero con este Cameroon Cabinet, no ha habido problema alguno y tanto la ceniza como el anillo de combustión han estado perfectos.

En el último tercio regresan los sabores dulces y también el sabor de nueces, que leyendo un poco mi párrafo anterior, parece que no lo mencioné y quizá se deba a que se sintió muy poco. Dicho eso, nunca desapareció del todo, solo perdió intensidad o fue dominado por el sabor de tierra, que parece amainar un poco en este tercio y es lo que me permite apreciar otros sabores. Esta tendencia más dulce no me recuerda tanto a la capa Cameroon, pero tampoco creo que esté a ese nivel de poder determinar exactamente a qué se debe un sabor u otro. No obstante, la fumada se ha comportado muy bien y la construcción del cigarro ha sido perfecta desde el primer momento. Cumpliendo una hora y 5 minutos de fumada, dejo al Cameroon Cabinet morir con dignidad, no sin antes quemarme un poco los labios porque estaba a ese punto. Si hubiese tenido un palillo de esos que le reclamo a mis amigos que los tienen, lo hubiera usado.

Los cigarros de La Flor Dominicana siempre van a ser intensos de sabores y en casi todos los casos, de fortaleza. El Cameroon Cabinet no es excepción, aunque no está al nivel de otros como el Double Ligero, y no tiene que estarlo. Obviamente la capa juega un papel importante en la percepción de los sabores, pero en este me hubiese gustado que los toques dulces tan típicos de la capa jugaran un papel más protagónico en la fumada. Sin embargo, no me cabe duda que sea un cigarro que puede ser disfrutado por cualquier nivel de fumadores y en esta vitola no sentí que me quedara con las ganas de fumar más. Sí me pasó que se terminó rápido, pero es un tema de la vitola. Pero no me sentí carente de mayor intensidad… entregó todo lo que tenía que entregar y me dio una fumada muy agradable.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: Cameroon Cabinet
Dimensiones: 4¾ x 40
Tamaño: No. 3 (Petit Corona)
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Cameroon)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 87

Ron: Hampden Estate 8 Year

La propiedad de Hampden, o lo que se conoce en inglés como el Estate, se sitúa en la parroquia Trelawney, en Jamaica. La misma fue fundada en 1753 por un escocés llamado Archibald Sterling. Desde entonces ha cambiado de dueños muchas veces, siendo propiedad de Jamaica Sugar Company en 2003 y Everglades Farms en 2009. Los productos que de ahí salen son conocidos por tener esos sabores y aromas que caracterizan al ron jamaiquino, siendo fuertes y hasta agresivos.

Utilizan las mismas técnicas de producción desde el siglo 18, incluyendo períodos muy largos de fermentación, que alcanzan los 8 a 15 días, levaduras salvajes, dunder, muck y destilación por alambiques. Con algo tan notorio, es sorpresivo que la mayoría de los que conocen la marca lo hayan hecho a través de Rum Fire y no de sus productos más tradicionales. Sin embargo, durante unos años Hampden Estate se limitó a embotellar productos de otras marcas y su nombre aparecía en la letra pequeña de la etiqueta. Desde que comenzaron a crear sus propios productos, es más difícil leerlo en otras marcas.

En cuanto al ron que voy a reseñar, tiene una base de melaza que es fermentada por un tiempo extenso, como son típicos en la destilería. Es destilado por alambique y luego añejado durante 8 años en barricas de roble blanco americano exbourbon en Jamaica. Es embotellado a 46% de alcohol, sin adición de color o azúcar.

La cantidad de información que aparece en la etiqueta de esta botella me hace agradecer que alguien se haya tomado el tiempo. Es el opuesto absoluto del Aconte 3 Años que probé hace poco y que tiene bastante texto en la etiqueta pero realmente no dice nada. El líquido es amarillo claro, con destellos dorados y hacia el naranja. Lágrimas que no parecen descender nunca y llega el punto que uno se pregunta si es que bajaron ya y uno no se dio cuenta. Eventualmente hay algo de movimiento, así que no.

En nariz es complejo e inconfundible como un ron jamaiquino. Aromas de vainilla, menta sintética (como caramelo de menta), té negro, guayaba y barniz. También hay notas de clavo, piña, pera y cardamomo. Es sumamente ‘funky’, como se suele describir el ron de Jamaica. Muy variado.

En boca se siente más funky todavía, con madera quemada, nibs de cacao, chocomenta (o el chocolate After Eight, si lo has probado antes), yodo/salado, jugo de piña, canela y té negro. No tiene la mayor sensación dulce, pero me activa las papilas del lado de la lengua en donde se percibe el dulce, lo que lo hace más complejo e interesante y me invita a volver a apreciarlo una y otra vez. Luego le siento nuez moscada, jengibre y pimienta. En el retrogusto es principalmente vainilla y piña.

Los aromas del ron jamaiquino son difíciles de explicar para que suenen agradables, pues cuando te digo que vas a sentir sabores de fruta podrida es difícil hacerlo apetecible. Hampden posiblemente sea la marca que he probado que más abusa de estos aromas y este 8 Year parece sumergido en el muck, mucho más que Appleton Estate o Worthy Park. Sin duda uno de los buenos rones de Jamaica y uno que voy a buscar comprar para consumo personal. Aunque sería increíble ponerlo en una cata junto con otros rones de las islas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hampden Distillery
Nombre del Ron: 8 Year
Marca: Hampden Estate
Origen: Jamaica
Materia prima: Melaza
Edad: 8 años (mínimo)
Precio: $50
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 95