Ron: Carupano 21 Reserva Privada

Reserva Privada, Reserva Limitada, Solera Centenaria… para Carupano esto se llama Carupano 21 y ya. Está el Carupano 21 viejo (45% alcohol) y el Carupano 21 nuevo (40% alcohol) y esa es básicamente la diferencia.

El viejo tiene botella negra, acampanada y nada tiene que ver con las demás. El nuevo tiene una botella transparente, igualmente acampanada pero mucho más estilizada y una identidad gráfica que va más acorde al resto de los productos de la marca.

Quizá la diferencia más notable es que este nuevo acentúa la U en Carúpano. La antigua no.

Sin embargo, entre expertos y fanáticos no relacionados con la marca, hay más de uno que piensa que la diferencia entre este y el anterior no se limita a 5% de alcohol. Si bien en un destilado con 45% como el Solera Centenaria el golpe alcohólico será más pronunciado y por ende, la diferencia radicaría en una mayor suavidad en el Reserva Privada, en mi experiencia la diferencia es mayor.

Me parece que el Reserva Privada precisamente carece de ese «punch» que hacía del Solera Centenaria un ronazo. También siento que hay una diferencia de sabores y de bases. Sin embargo, me remito a la prueba.

Ciertamente la botella va más acorde a lo que es la marca. Es decir, sigue la misma identidad gráfica de las botellas de 6, 12 y 18. Me hubiese gustado que esta botella fuese negra u opaca y no transparente… creo que pierde importancia cuando es transparente o quizá es simplemente que por mucho tiempo identifiqué Carupano 21 como una botella negra. Afortunadamente eliminaron la palabra Solera de su nombre, para no crear confusión de su origen.

Lo que sí quisiera es hacer de esta una reseña de por sí sobre este ron y no tanto una comparación con el 45%. Sin embargo, en copa el líquido se nota más amarillo que el 45%, menos ocre y con destellos hacia naranja claro. Se aprecia como un líquido con una densidad media y lágrimas de bajada lenta.

En nariz el golpe alcohólico es medio-suave, permitiendo apreciar notas desde la primera instancia. Fuertes notas de vainilla, caramelo, avellanas tostadas, chocolate blanco, toffee ligero, tostado suave y la típica nota yodada de Carupano que es inevitable y apreciada como un factor diferenciador.

En boca tiene una intensidad alcohólica media-baja, notas saladas, madera, cáscara de cambur (banana), caramelo, frutos secos como avellanas y nueces, azúcar morena, pero notas dulces muy tenues. Pero se siente una separación entre la fase de sabores y la fase de alcohol, como un pequeño choque. El retrogusto incluye avellanas, vainilla y caramelo.

En cuanto a la puntuación, yo le daría un 86. Pero es inevitable compararlo con el Solera Centenaria y voy a tratar de hacer esa comparación lo más sintetizada posible.

Para empezar, honestamente siento que la diferencia entre ambos rones va más allá de 5% de alcohol. Es cierto que ese pequeño porcentaje significa bastante en términos de dilución y volumen total del contenido,

pero técnicamente si le pusiera unas gotas de agua al Solera Centenaria lograría una concentración similar a las del Reserva Privada y sería comparable, pero no es así. La diferencia es notable.

La justificación principal de la marca sobre este cambio es que responde a un tema de concursos. Aparentemente, cuando un ron tiene 40% de alcohol, puede abarcar más categorías en concursos internacionales que si tiene 45%, pues supuestamente superar el 40% lo limita a no poder competir contra «los mejores».

Pero más allá de si eso es verdad o no, mi apreciación de los dos es que uno de los factores a destacar en el Carupano 21 45% era ese carácter «indomable», en el sentido de que si bien es un ron que alcanza 21 años en su mezcla, que es caro y que es «limitado», igualmente es un ron de sabores fuertes, agresivos y algo que no te vas a tomar si no sabes de ron. Eso es un factor muy diferenciador tanto en la gama de Carupano como entre la gran mayoría de los rones nacionales. Por ello, también tenía a ese Carupano 21 como uno de mis 3 mejores rones venezolanos (Cacique Antiguo y Roble Viejo Ultra Añejo siendo los otros dos).

Pero el Carupano 21 40% parece un ron «domado». No tiene esos característicos, salvo el yodado. Carece de matices, de dimensión, de la majestuosidad que hacía del 45% un ron respetable. En cierto modo, pareciera que este 40% es un ron para coctelería premium, y no para tomar solo. Ninguno de mi círculo de amigos y fumadores lo usa para tomar solo, como hacíamos con el 45%. Este nuevo no está ni en mi top 10 de rones venezolanos. Simplemente, me parece que le falta personalidad.

Adicionalmente, y esto es más una crítica a la marca, me parece que el acierto que lograron con el rediseño de las botellas y las etiquetas era esencial, necesario y les quedó perfecto. Pero ese trabajo se ha visto mermado por la calidad del contenido de algunas botellas. En lo muy personal, el Añejo 6 y el Oro 12 (que ahora se llama 12 Reserva Exclusiva, sin cambio de sabor) son los mejores de su gama de números, junto con el 21 Solera Centenaria. En su gama de colección, el XO y el Legendario me parecen los mejores. Los que quedan hacia el centro, como el 18 Reserva Limitada, este nuevo 21 Reserva Privada y el Zafra 1991, me parecen muy suavizados, como si exigieran una preparación coctelera o simplemente son demasiado normalizados.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Carupano
Nombre del Ron: 21 Reserva Privada
Marca: Carupano
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: Blend de 6 a 21 años
Precio: $25
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 76

Romeo y Julieta – Reserva Real Nicaragua (Toro)

Llama bastante la atención cómo la industria tabacalera en Nicaragua ha crecido. En 2005 Nicaragua era el tercer productor mundial, detrás de República Dominicana y Honduras, respectivamente. Hoy en día se discuten el primer lugar continuamente con los dominicanos, pero creo que ha sido determinante el hecho que tantas marcas ‘emergentes’ han salido de este país. Algo que también es determinante en no lograr que uno de los dos países tenga el liderato absoluto es el hecho que Altadis no tiene una fábrica oficial en Nicaragua. Esto ha hecho que Altadis ha contactado a varios nombres reconocidos en este país centroamericano a fin de crear productos conjuntos, y fue así como el ya reconocido cigarro de Romeo y Julieta, conocido como Reserva Real, obtuvo una extensión fabricada en Nicaragua, de la mano de nada más que AJ Fernandez. El cigarro fue lanzado en mayo de 2020, en 4 vitolas. Gracias al pack mensual de Rumbullion Club, este lo recibí hace un par de meses en toro.

Aunque la gran mayoría de los cigarros de Romeo y Julieta con esta anilla o la versión roja realmente son poco inspiradores, tengo que admitir que con excepción de esa anilla, el cigarro se ve realmente llamativo. La capa es brillante, con muy pocos detalles, algunas venas de buen tamaño. Pero más llamativo son los aromas de la capa: café, cuero y frutos rojos. En el pie hay aromas igualmente atractivos, pero diferentes, incluyendo galletas danesas, café, toffee y pimienta. La calada en frío es pura AJF, con una abundante cantidad de pimienta, notas dulces y cremosas, pero sin mayor definición. Los sabores se sienten abundantes, aunque podría apuntar que es solo la pimienta la que se siente abundante. De resto, espero ansiosamente encenderlo pues todo lo demás apunta a una fumada agradable: peso, flujo de aire, rigidez, etc.

El cigarro comienza impresionando desde la primera calada, particularmente porque ese golpe de pimienta que ya se hace habitual en cualquier cigarro que destaque la palabra Nicaragua en su anilla, simplemente no está ahí. Por un momento dudo que lo haya encendido completo o algún problema similar, pero no, hay humo abundante y hay una buena cantidad de sabores, solo que la pimienta no domina. Lo que sí hay son sabores de vainilla, galletas danesas, café y notas saladas, con esa misma nota de galletas danesas en el retorgusto. No te voy a decir que no hay sensación picante, pero dado lo que esperaba vs. lo que hay, es como si nada. A lo largo del tercio sí destaca un poco más la pimienta, pero también aparecen otros sabores con trigo y tierra, con una intensidad media-alta de estos sabores por demás tenues, y una fortaleza media para mantenerlos prominentes. La ceniza no se sostiene mucho tiempo, pero en demás términos técnicos, no me quejo en lo absoluto.

En mi mente cuando me aproximo a la anilla viene siendo la mitad del cigarro (en muchos casos), pero una vez fotografiado parece casi pisando los talones del último tercio, pero esta es en realidad una imagen del segundo tercio, en donde los sabores minerales y a tierra toman una posición más dominante sobre los sabores, pero también hay una gran renovación de sabores con menor intensidad, que incluyen pan, notas florales, nueces y pimienta. Estos se suman más que sustituyen a los sabores del tercio anterior, pero sí son más prominentes y notables que esos, aunque como dicen por ahí: todo suma. Efectivamente, y en términos técnicos se comporta de maravilla, con humo abundante, tiro perfecto y la consistencia de la ceniza que no da mucho más que un par de centímetros antes de caerse. Afortunadamente no ha requerido retoque alguno, así que sigue bien.

En el último tercio del Reserva Real Nicaragua hay más cambios y esos sabores de tierra ya no son los dominantes. Pero es esa combinación de sabores previos de trigo, tierra y nueces la que lleva al cigarro hasta sus últimos momentos. El rerogusto incluye ese sabor a trigo, pero con crema y pimienta, con los mismos valores de intensidad y fortaleza de los tercios previos, sin mayor nicotina y buena cantidad de humo en cada calada, aunque quemando bastante lento, lo que hizo que el final se extendiera mucho más de lo que esperaba y el tiempo total de fumada fuese de una hora y 50 minutos.

Creo que quedaría demasiado inconformista si puntúo bajo a un cigarro por no tener muchos sabores y luego haga lo mismo con un cigarro por tener muchos sabores. El tema con el Reserva Real Nicaragua no es que tenga muchos sabores y que eso sea malo, sino que los sabores no tienen mucha persistencia. En un momento estás probando cinco sabores distintos y tratando de discernir los matices, y a los 10 minutos el cigarro tiene un solo sabor dominante con varios casi imperceptibles, y a los 5 minutos tienes otros sabores distintos. Pero más allá de esa consistencia o falta de ella, este es un nuevo cigarro hecho por AJ Fernandez y para muchos consumidores (incluyéndome) eso es suficiente para comprarlo. No es el mejor cigarro que AJF ha hecho para Altadis, pero entre la larga lista de cigarros que han hecho juntos, está decente. Ahora, si tan solo existiera una manera de llamarlo que no sea tan confusa con el Romeo Nicaragua o el Romeo y Julieta 1875 Nicaragua, podríamos estar pensando en un contendiente a algo más diferente.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Romeo y Julieta
Modelo: Reserva Real Nicaragua
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 85

Ron: Punta Cana Black

Está claro que en República Dominicana tienen que haber varios cambios en su industria ronera, particularmente desde la aprobación de la denominación de origen y sobre lo que pueden y no pueden llamar ron. He visto algunos cambios, pero en esta época de transición sobre la que caen muchos productos que existen en el mercado desde antes del nombramiento de la DO, hay una gran confusión sobre lo que un ron es y no puede ser.

Por ejemplo, tengo entendido que por la nueva nomenclatura (y por la anterior) este Punta Cana Black Rum no podría ser llamado ron. En primer lugar porque no tiene 37,5% de alcohol (tiene 34%), pero también porque el contenido de su interior no es 100% ron dominicano. Pero la marca puede defenderse diciendo que no dice RON en su etiqueta, pero sí dice RUM.

Eso es un tema de RD y su DO. Pero hace poco tuve que presentar este ron en la cata de rones dominicanos en Rumbullion Club y para ello tuve que estudiar un poco sobre él y la verdad es que fue divertido hacerlo.

Para empezar, la destilación de este producto se hace entre 80° y 90°, que suena bastante alto, pero precisamente por ser una destilación alta puede perder muchos cogéneres. No obstante, más que esos límites de alto, hay que prestar atención es a lo que se contiene entre 80 y 90, y es que hay bastante que se puede colocar en ese rango, especialmente cuando se destila por columnas.

Luego está el hecho que este ron es un blend, aunque eso no es raro ni un punto a resaltar, pues son muchos y gran mayoría los rones que son de blend. Pero el blend de este ron es de productos añejados en solera, y en barricas exbourbon, exwhisky de malta, exoporto y exjerez. El ron que es añejado en solera es la base de su contenido, en donde alcanza los 25 años. El resto de los líquidos tienen un añejamiento entre 1 y 10 años, y provienen de Nicaragua, Panamá, Colombia y Trinidad y Tobago. No especifica cuál ron es de cada país ni cuál barrica se añejó en qué país, pero la combinación hace de él un producto diferente sin lugar a dudas.

Con una base de (hasta) 25 años y rones de (hasta) 10 años en su blend, este Punta Cana Black pinta asombroso. Sin embargo, investigando un poco sobre él me sorprendió ver que no solo tiene una medalla (no especifica en donde), sino que esta fue otorgada en 2012 en la categoría de rones de 3 años o menos de edad.

En mi búsqueda de información sobre este producto me he topado con varias instancias que mencionan su contenido alcohólico como 38%, pero la botella que tengo es de 34%. Esto puede pasar por distintas razones y quizá la más importante es un tema fiscal, pues le cuesta más a la empresa producir un ron con 38% que uno de 34%, tanto en inventario del alcohol como en temas de impuestos. No me cabe dudas que existan los dos productos, pero puede que el de 38% sea para un mercado específico y el de 34% para otro.

En copa este Black Rum hace honor a su nombre y, aunque no es negro, es bastante oscuro. No es como otros black rum o blackstrap que he probado, pero sí es un líquido oscuro. Es bastante denso, pero no muestra ninguna partícula en suspensión. El hecho que la botella sea oscura te haría pensar que el líquido es casi negro antes de servirlo (pues así se llama), pero al colocarlo en la copa tiene colores normales con una sombra más oscura.

En aromas se siente especiado, aunque afortunadamente no a niveles de un ron especiado tipo Capitan Morgan, sino algo más «controlado». Se sienten aromas de clavo, nuez moscada y canela, pero también hay notas de madera, melaza, ahumado y frutos rojos. La marca hace gran alarde de una nota de vinagre balsámico, pero mi socio y yo dictamos esta cata 4 veces (2 y 2 cada uno) y en ninguno de los grupos de personas apareció este aroma. Muchas veces pasa que nadie menciona un aroma pero cuando lo nombras hay quienes dicen que puede estar, pero esta nota evadió a todos, al parecer.

En boca confieso que para mí se perdió esa nota agradable aromática que presentaba el ron, pero solamente porque es bastante dulce, al punto que domina los sabores. Toma varios intentos poder apreciar sabores individuales, pues la dulzura es intensa. No al punto del Esclavo XO Cask Strength, pero sí es dulce de azúcar refinada. Los sabores que finalmente se aprecian son de caramelo, azúcar (que varía entre morena y refinada), nueces, vainilla, notas ligeramente cítricas de limón y algo que es como papel o cartón.

Conversando con amigos dominicanos sobre este ron y la costumbre de tomarlo, me dijeron que muchos le ignoran eso que pueda ser ron; simplemente no lo consideran un ron como se puede considerar un ron joven. Lo consideran más un pousse-café, precisamente para acompañar un café espresso o algo de intensidad similar. Posteriormente se toman un ron de verdad y lo acompañan de un cigarro.

Durante la cata muchos expresaron que no acompañarían este Black Rum con un cigarro, pero no fueron todos. También tuvo fuertes defensores por la posibilidad de combinarlo con un cigarro suave, aunque yo no fui de ellos. Para mí no es desagradable, pero no deja de ser «un licorcito» caro, que posiblemente combine bien con un café, pero prefiero tomar el café solo. En algún momento lo probaré así.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliver & Oliver
Nombre del Ron: Black Rum
Marca: Punta Cana
Origen: República Dominicana (con rones de RD, Nicaragua, Panamá, Colombia, Trinidad y Tobago)
Materia prima: Melaza
Edad: Base madre de hasta 25 años / Blend de 1 a 10 años
Precio: $40
Densidad alcohólica: 34%
Puntuación: 72

Plasencia – Cosecha 146 (Monte Carlo)

Desde el año 1865 la familia Plasencia ha estado en el negocio de la producción de tabaco. Más recientemente ha producido cigarros para alrededor de 30 marcas muy reconocidas, logrando cifras que rondan los 40 millones de unidades anuales. Pero fue hace tan solo 5 años, en 2017, que decidieron crear cigarros con su propia marca, lo cual está haciendo que la marca sea finalmente reconocida por muchos fumadores más casuales, que no prestaban mucha atención a la fábrica sino al producto final. Este Cosecha 146 reconoce el aniversario número 146 de la primera cosecha de Plasencia, en 1865 en Cuba. El cigarro consiste únicamente en hojas Criollo 98 de las fincas de Plasencia en Honduras y Nicaragua, cosechadas en la temporada 2011-2012. Mis amigos de San Luis Cigars me escribieron cuando lo tuvieron disponible y no dudé en comprar un par de ellos. Sin embargo, ante la recomendación personal, accedí a que fueran de estas dimensiones 6×58, pues me aseguraron que la calidad y la fortaleza no se ve mermada por la vitola.

No soy el tipo de persona que pesa los cigarros antes de fumarlos, aunque puedo ser geek del tabaco en otras cosas, pero en verdad no me van a ver con un peso a dondequiera que voy. La capa es muy uniforme, casi parece pintada e irreal en su calidad, aunque no es realmente lisa y tiene una que otra levantada aquí y allá. También es bastante oleosa, así que eso definitivamente ayuda a que tenga más ganas de encenderlo, sobre todo porque sus aromas incluyen canela, frutos rojos y caramelo, que en el pie se repiten con notas herbáceas y ligeramente mentoladas. La calada en frío presenta una abundante combinación de chocolate, crema, notas florales y dulces.

El cigarro no quema perfecto y eso es algo que voy a reconocer desde este momento, aunque esto es algo consistente en cigarros de cepos grandes, pues es difícil mantener la quemada uniforme. Pero los sabores son, como diría un amigo, consistentes e insistentes. Desde la primera calada tiene los sabores fuertes y picantes tradicionales del tabaco nicaragüense junto con notas más cremosas y de nueces de cigarros que simplemente no son los típicos nicaragüenses. Tiene también notas de chocolate y de madera, más secundarias pero igualmente se sienten a lo largo de la fumada y con estas dimensiones me toma alrededor de 45 minutos finalizar el primer tercio, así que creo que voy a estar aquí un rato largo.

La quemada mejora bastante en el segundo tercio, al costo que no mantiene a ceniza por mucho tiempo, pero eso no es algo para restarle puntos, sino que simplemente una vez que dejas caer la ceniza la primera vez ya es más difícil mantener una ceniza larga. Otra cosa que me impresiona en el cigarro es que si bien sus sabores típicos nicaragüenses son picantes y fuertes y hasta agresivos, la experiencia dictaría que esos serían los sabores que dominarían el segundo tercio, pues simplemente es más factible que cubran las notas cremosas y de nueces que se sentían anteriormente, pero en este segundo tercio son precisamente esas notas de crema, nueces, madera y algo de chocolate las que dominan la fumada y sigue teniendo propiedades picantes, pero suficientes para hacer que la fortaleza en este segundo segmento sea media.

El último tercio es tal como imaginaría que es el final de un cigarro fuerte, pues ciertamente esos sabores picantes toman el liderato de la fumada, pero no tienen esa intensidad típica y no dominan por completo las notas cremosas y de nueces. La concentración de los sabores existe y es predecible, pero la culminación del cigarro no es esa experiencia intensa, picante y que seca la garganta que ocurre con muchos cigarros fuertes. No obstante, el Cosecha 146 sí que es un cigarro fuerte y la fortaleza se coloca en alta en el último tercio, pero no es algo sorpresivo, sino algo que ha ido aumentando. Los sabores no varían mucho en conteo, pero sí en su posición, con una suavizada de los sabores de madera y mayor intensidad en los de chocolate, que con los de nueces, crema y esa nota picante, hacen que el final se sienta infinito. Me tomó dos horas y media acabar con el Cosecha 146, pero creo que fácilmente hubiese podido alcanzar las tres horas, pues cuando lo dejé fue más que nada por cansancio de la misma fumada y que ya quería dejarlo.

Pero el Cosecha 146 es un cigarro que disfruté muchísimo, pues me mantuvo comprometido y pendiente de él desde el principio hasta que lo dejé, por lo que no podría decir que es un cigarro para encender y conversar… exige su atención y también la merece. El cigarro tiene una variedad muy interesante de matices e incluso en esta vitola se mantuvo interesante, abundante de humo y muy agradable. Es un cigarro para dedicarle su tiempo, pero te compensará esa experiencia y esa atención que le dediques. Solo tienes que estar al tanto que esa atención la tienes que dedicar y por eso no sé si le recomendaría este cigarro a un novato, sino más bien a una persona que se concentre en la fumada. Es una fumada muy singular. Muchas gracias a San Luis Cigars por la recomendación, pero creo que me hubiese ido por una vitola más delgada; precisamente la vitola llamada San Luis (5¾ x 54)

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Plasencia
Modelo: Cosecha 146
Dimensiones: 6 x 58
Tamaño: Monte Carlo (Gordo)
Origen: Nicaragua
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Nicaragua (Criollo 98)
Tripa: Nicaragua (Criollo 98), Honduras (Criollo 98)
Precio: $14,00
Puntuación: 92

Mis 5 cigarros preferidos en capa Habano

Una de mis capas preferidas es la capa Habano. Diría que la que viene de Ecuador es la que me gusta más, pero eso solo sería porque he probado más Habano ecuatoriano que de otros países. El hecho es que es una capa que me parece muy versátil, que suele brillar por sus aceites, es bastante lisa y su sabor puede ir de muy picante a una sensación casi sedosa, en gran parte gracias a la relación de la tripa, pero también precisamente por esos cambios que permite.

Durante muchos años era mi capa predilecta, al punto que si un cigarro estaba disponible en una variedad de capas y en Habano, era el que iba a preferir antes que Connecticut o Maduro. Desde entonces he aprendido a variar un poco mis experiencias, pero la capa Habano es una que siempre aprecio y respeto.

Dado que siempre hay alguien que me pide recomendaciones y estas casi siempre son basadas en precio, pues decidí hacer esta pequeña lista porque la solicitud de la lista según precio siempre responde a un conocimiento básico. ¿Qué pasa cuando aprendes un poco más y estás dispuesto a pagar un poco más? Es fácil asumir que si pagas más por un cigarro este debe ser mejor. Pero rara vez es el caso.

Por otro lado, creo que los gustos cambian regularmente y puede que el cigarro que te encantó hoy dentro de un par de meses no te parece tan bueno. Así que estos son mis 5 cigarros preferidos en este momento con capa Habano*, sin orden específico:

(Nota del autor: estos cigarros tienen capa de tipo Habano. No se trata de habanos o de cigarros provenientes de Cuba)

1. AJ Fernandez – Enclave

Hacer una lista de cigarros preferidos que no incluya algo de AJ Fernandez simplemente sería irreal. Pero es que casi todo los que ha hecho Abdel, bajo su marca o la de cualquier otro, tiene un sello característico y una calidad excepcional. Además, el hecho que pueda mantener sus precios bajo control me parece muchísimo mejor aún.

El Enclave es uno de esos cigarros que se ha mantenido entre mis preferidos desde la primera vez que lo probé, en cualquier vitola. Es un cigarro con una cierta fortaleza y una intensidad continua de sabores, con predominancia picante, pero complejidad muy interesante.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano rosado)
Capote: Camerún
Tripa: Nicaragua (Selección de AJF, Piloto Cubano)
Dimensiones: 6 x 52
Puntuación en reseña: 92

2. Dunbarton Sobremesa

Con excepción del precio, creo que lo que hace Steve Saka en Dunbarton rivaliza a AJ Fernandez en calidad. Las ligas excepcionales que logra Saka son muy particulares, aunque todo tiene su precio y con los suyos pues consigues lo que pagas, así que en cierta manera se justifica si lo quieres pagar.

El Sobremesa lo he probado en distintas vitolas, pero la verdad es que ha sido en Short Churchill y en El Americano y el short torpedo, que no recuerdo exactamente cómo se llama. Todos me parecieron increíbles, acentuando sabores dulces, amargos y hasta cítricos como pocos cigarros. Han sido cigarros con mucha complejidad y sabores que varían y abarcan un gran rango.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (La Meca Habano Grade 1 Dark Rosado)
Capote: Nicaragua (Matacapan Negro de Temporal)
Tripa: Nicaragua (Condega seco criollo, viso; Estelí viso, ligero híbrido)
Dimensiones: 6 x 54
Puntuación en reseña: 95

3. RoMaCraft – Cromagnon Aquitaine

Entre los tres que he mencionado me cuesta elegir cuál me gusta más o cuál he comprado por más tiempo. Creo que desde que soy fumador y probé por primera vez cualquiera de ellos, han sido part permanente de mi humidor. Ninguno es suave, pero todos han sido bastante complejos.

Al igual que con Dunbarton, rara vez conseguirás un RoMaCraft barato, pero a veces salen ofertas que son difíciles de dejar pasar. Además, son cigarros que aguantan muy bien la guarda y con un par de años en el humidor se ponen fenomenales.

El CroMagnon Aquitaine es uno de los de precio más módico de la marca y por eso es que me gusta más… es más fácil comprar más. Pero la intensidad y la combinación de sabores de nueces, picantes y frutos rojos ciertamente es única.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano ligero)
Capote: Camerún
Tripa: Nicaragua (Estelí, Condega, Pueblo Nuevo)
Dimensiones: 5 x 56
Puntuación en reseña: 96

4. Camaleon – Huevo de Oro

La verdad es que la inclusión de este cigarro es temporal por dos motivos: el primero es que ya no lo hacen, porque la segunda es que fue «reformulado» a fin de fortificarlo un poco más. La nueva capa sigue siendo Habano, pero tiene mayor maduración. Sin embargo, cuando mis amigos de San Luis Cigars recibieron algunos de los nuevos, no dudé en hacer un pedido. Pronto le tocará nueva reseña, así que estemos pendientes de eso.

Pero la realidad es que cuando lo probé me pareció bastante complejo e interesante, sobre todo sin tener la intensidad de pimienta que normalmente tienen los nicaragüenses con esta capa. Esta complejidad está relacionada a sabores más dulces, tipo pound cake, cereales y pan, que hicieron del Huevo de Oro un cigarro que puedo apreciar con un paladar experimentado, pero también con poca experiencia. Además, el hecho que se trate de un puro dominicano y logre esta calidad ya es algo que vale la pena destacar.

Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Habano)
Capote: República Dominicana (Criollo 98)
Tripa: República Dominicana (Corojo 2020)
Dimensiones: 6 x 50
Puntuación en reseña: 93

5. Powstanie – Habano

Incluir un cigarro limitado, que se consigue poco y que es casi imposible de decir no estaría entre mis opciones para este listado. Pero la realidad es que estoy suscrito al pack mensual de CigarHustler y ellos son quienes lo producen, así que en cierta manera sí tengo acceso a él regularmente. Aunque no es nada barato, así que ese acceso es ocasional.

Para empezar, el Powstanie es un cigarro que no es nada fácil en ninguna faceta. En la anilla no aparece el nombre, así que uno regularmente dice «el cigarro aquel de la P con el ancla abajo» y luego está el hecho que pese a como se escribe, se lee «Poh Stahn ya». Como si eso fuera poco, su creador se llama Mike Szczepankewicz… a mí me tomó como seis intentos decirlo (mal en todos). Powstanie quiere decir ‘insurrección’ o ‘rebelión’ en polaco

Pero el cigarro es complejo, fuerte, sencillo en sus sabores, pero con diversos matices. Además está construido maravillosamente por las mismas manos que hacen los Cromagnon Aquitaine que mencioné anteriormente. Es un cigarro que siempre guardo y del que siempre quiero comprar más, aunque su producción limitada o al menos irregular me lo prohíbe. Siempre me pasa que cuando finalmente tengo el dinero para comprarlos, no hay producción.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Indonesia
Tripa: Nicaragua (Condega, Jalapa), República Dominicana
Dimensiones: 6 x 52
Puntuación en reseña: 93

Esta es mi lista de cigarros con capa Habano preferidos. Hay muchos más y afortunadamente la capa es compleja y variada, así que no necesariamente por tener capa Habano un cigarro debe ser fuerte. Pero siempre puedes esperar una fumada compleja e interesante.

¿Ron? Brugal Leyenda

No es un error. Realmente pongo en duda que sea un ron. Tengo mis razones, pero primero una historia de este brebaje.

El Leyenda fue lanzado en 2015 como tributo al patriarca de la marca: Don Andrés Brugal Montaner, cuya firma adorna la botella. El líquido contenido en ella es añejado dos veces: primero en barricas de roble blanco americano exbourbon, por un período entre 2 y 5 años, y segundo en barricas de roble blanco francés exjerez Oloroso, por un período entre 4 y 6 años.

Hasta ahí suena como un ron y técnicamente lo sería. Sin embargo, la nueva Denominación de Origen dominicana prohíbe el siguiente paso de este ron, que es la añadidura de maceraciones. Por esta razón, bajo la nueva nomenclatura y definición de la DO, esta botella no puede decir que es ron.

Efectivamente, en ningún lugar de la botella dice RON. Dice Leyenda, pero no dice ron como sus otros productos destacan. Bien podríamos argumentar que obviamente es un ron, pero en primera instancia no recuerdo si hay otro ron que no se identifique como tal en la botella. Tampoco estoy seguro que todos los rones que haya probado dicen que son ron. Pero a fin de cuentas, esto es debatible. Pero insisto, en ninguna parte de la botella ni de la caja se identifica como ron.

De hecho, en sus temas legales por detrás identifica que el líquido es una mezcla única con 80% rones envejecidos y 20% vinos españoles. Precisamente, es una mezcla que no podría ser llamada ron por los estándares dominicanos actuales. En sabor es bastante anti-ron, pero eso no lo hace menos interesante. Finalmente, es embotellado a 38% de alcohol.

El líquido de este Leyenda es bastante oscuro, casi rojo. Es un líquido denso y desprende aromas que desde primera instancia no huelen exactamente a ron. De hecho, los aromas los identifico como frutos rojos, uvas, vino viejo, azúcar morena, notas muy suaves de melaza, vainilla, caramelo, madera y frutos secos.

En boca nuevamente confirmo que esto no es exactamente ron. Se sienten sabores intensos a pasas, a uvas, a vino viejo, dátiles, higos, durazno y suave de madera. Es sumamente afrutado en boca, pero no con ese afrutado que relacionaría con un ron, sino más bien con un vino de jerez o un oporto.

Ese 20% de vinos españoles quizá es precisamente de jerez, y el consenso en la cata a la que asistí en la terraza de Rumbullion Club fue que más que un ron, el Brugal Leyenda se siente más como un oporto repotenciado con el doble de alcohol. Efectivamente, un oporto suele tener alrededor de 19% de alcohol, y este tiene 38%, que es exactamente el doble.

Ahora bien, si lo considero un vino fortificado (con ron), realmente confieso que me gusta. Hasta me compré una botella. Pero en lo que respecta al ron, lo considero alejado de ellos por definición y por sabor. La puntuación que le doy no es como ron, sino como licor o vino fortificado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Casa Brugal
Nombre del Ron: Leyenda
Marca: Brugal
Origen: República Dominicana
Materia prima: Melaza/vino
Edad: 2 a 5 años en exbourbon, 4 a 6 años en exjerez
Precio: $30
Densidad alcohólica: 38%
Puntuación: 84