Espinosa – Especial (Robusto)

En abril de 2015, Espinosa Cigars anunció el lanzamiento de un nuevo producto hecho en la fábrica La Zona, de Estelí en Nicaragua y llamado el Espinosa Especial, con Capa Negra (así se llama) mexicana sobre capote y tripa de 4 regiones de Nicaragua: Condega, Estelí, Jalapa y Ometepe. La marca prometía solamente un sabor «distinto» pero no mucho más. Su lanzamiento fue en 3 vitolas, que se mantienen hoy en día, sin la aparente adición de otras, y son robusto, toro y churchill. El cigarro llegó como parte del pack mensual de Cigar Hustler, aunque no tengo ni idea a qué mes correspondía.

Aunque la capa es mexicana, no es de San Andrés, o al menos no especifica que ese sea su origen. El Valle de San Andrés en México es una de las mayores áreas cubiertas por tabaco en el mundo y es toda propiedad de una sola familia: Turrent. Tengo entendido que todo el tabaco exportado de México viene de esta zona, así que bien podría ser que este también lo sea, pero que no es el estilo San Andrés. No obstante, la capa es considerablemente corrugada, con múltiples venas, arrugas y colores, pero muy uniforme en esa variedad. El cigarro también se siente esponjoso cuando lo aprieto, y eso es muy típico en los de la marca, que tienden a tener un tiro más suelto que los demás. Pero los aromas a chocolate, cuero, madera y establo de la capa hacen que se me olviden estos detalles de tiro. Lo pico y la calada en frío no se siente tan suelta como creería y los aromas son de madera muy aromática, tierra mojada, cuero y chocolate negro.

Los sabores del Espinosa Especial son exactamente los que esperaría de un cigarro nicaragüense, con una predominancia de notas picantes, aunque estas notas son de distintos matices, como si habláramos de pimienta negra y de paprika, por ejemplo. Pero también tiene sabores que varían en sus intensidades e incluyen tierra mojada (más como de agua estancada), pistacho, café en granos y madera de roble. El retrogusto tiene notas intensas de chocolate negro y algunas menos intensas de pimienta, esta sí es solamente negra o al menos durante este tercio lo son. La construcción parece buena, aunque el anillo de combustión no es realmente recto. El tiro efectivamente es tan abierto como en los Espinosa tradicionales, pero esto solo lleva a que la fortaleza se sienta un tanto más alta, llegando a media-alta, con una intensidad media.

Los matices y la intensidad de la pimienta en el paladar se ven reducidos en el segundo tercio, aunque en el retrogusto mantiene su presencia e incluso podría pensar que aumenta un poco. Los sabores cambian y ahora son unas notas cremosas de madera de roble y nueces los predominantes, mientras que hay notas más suaves de grama, cuero y chocolate. Las notas ligeramente dulces del tercio anterior han desaparecido, pero son reemplazadas por notas florales, menos obvias pero igualmente presentes. El tiro sigue más abierto de lo que quisiera y el anillo de combustión menos recto de lo que me gusta, pero hasta el momento no ha requerido retoques y la intensidad aumenta un poco, mientras que la fortaleza sigue en media-alta.

En el último tercio los sabores son los mismos, a madera cremosa, nueces, cuero y chocolate, pero las notas florales nuevamente cambian a notas dulces sutiles y el retrogusto ahora incluye vainilla además de la pimienta. Pero la pimienta sigue siendo dominante y el cigarro mejora su tiro, aunque ya para lo que queda de fumada poco vale la pena. Al mejorar el tiro la fortaleza se redujo un poco y esta dependencia de la fortaleza del cigarro con el tiro me fastidió un poco, sobre todo porque se pone bueno es al final. Pero realmente luego de una hora y 15 minutos, puedo decir que fue una fumada muy agradable, aunque el tiro se pudiera mejorar.

Aparte de este Especial, hay dos Espinosa más que he probado con capa mexicana, pero en ese caso los dos son San Andrés y son el Murciélago y el Sensei’s Sensational Sarsaparrilla. Ambos me gustaron bastante, por lo que la combinación de La Zona con San Andrés pareciera ser muy buena, aunque este Especial no estuvo al mismo nivel y por un lado fue por el tiro, pero por el otro la ceniza del cigarro fue algo desagradable, porque a partir de la primera caída, fue muy «escamosa» y siempre tenía alguna hojuela de ceniza encima. Esto no le da ni le quita a los sabores, pero sí le reduce puntuación a la experiencia. Pero como cigarro para probar, tener en el humidor y saciar una fumada con amigos, el Espinosa Especial es eso, exactamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Zona
Marca: Espinosa
Modelo: Especial
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: México (Capa Negra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Condega, Estelí, Jalapa, Ometepe)
Precio: $8,50
Puntuación: 85

Ron: Barrica 120 Don Sulbarán

Durante un rato muy agradable en la terraza de Rumbullion Club, hace unos meses pude conocer al ron Barrica 120 Don Sulbarán. Aunque en esa cata, para el momento que probé el ron ya tenía un par de cigarros encima y el Barrica 40 y el Barrica 80 en mi paladar, sin haber limpiado mucho. No obstante, la cata fue dirigida magistralmente por Aleja Sanvicente, gerente de la marca, y debo confesar que disfruté lo que probé. Ahora que estoy montando esta reseña me impresiona que no tengo la de Barrica 40, así que habrá que solucionar eso.

Pero el hecho es que hubiese sido muy irresponsable de mi parte montar una reseña del Barrica 120 en base a esa prueba. Así que en una reunión reciente con mi amigo de Rones de Venezuela, le pedí una muestra de este ron a fin de hacer una cata lo más objetiva posible.

Siguiendo su tendencia a colocar meses y no años de añejado en sus etiquetas, el blend contenido en la botella de Barrica 120 Don Sulbarán tiene hasta 120 meses, o 10 años de añejamiento. Es fabricado por Central de Licores Unidos de Venezuela C.A., mejor conocido como Celiveca y su maestro ronero es Carlos Perez.

Don Sulbarán es más que un nombre para la marca o, al preguntar en la cata si el nombre se refería a una persona específica, la respuesta fue que sí, Don Sulbarán existe, pero el nombre más que representar a la persona busca rendir tributo a la personalidad de Don Sulbarán, que no se deja vencer fácilmente y siempre está luchando por mejorar. No es Don Sulbarán, sino algo como que rendir tributo al Don Sulbarán que todos llevamos dentro y que inspira e identifica a los trabajadores de la marca y los productores de ron en Venezuela.

La botella viene en una estructura de madera que sirve de exhibidor y de herramienta para servirlo, y realmente es un diferenciador grande con respecto al resto de lo disponible en el mercado. No hay mucha información sobre qué compone el blend, pero por un precio que ronda los $40, es un toque más caro que otros en su misma franja de añejado. El líquido se encuentra embotellado a 40% de alcohol.

En copa es de un color amarillo brillante, con destellos cobrizos o ligeramente más oscuros que el líquido en general. Las lágrimas bien aglomeradas y de bajada lenta inspiran bastante confianza en el líquido.

En nariz es sumamente distinto a la mayoría de las expresiones de rones que rondan los 10 años de envejecimiento. Un aroma común en estos rones es la madera, precisamente por haber pasado hasta una década en contacto con ella, pero el Barrica 120 es sumamente perfumado en nariz, destacando aromas a uchuva y notas algo más herbáceas como el eucalipto y la menta, pero también un aroma a uva sintética, o lo que vendría siendo un chicle de uva. Finalmente, las notas de madera tostada cierran las sensaciones y le da un toque muy completo al ron.

En boca es menos franco de lo que pensaría, pero siendo tan perfumado hubiese sido irreal traducir todos esos aromas al paladar. No obstante, hay una nota dulce de coco entre los sabores principales, que junto a los sabores de vainilla y caramelo me terminan recordando al cocosete, una golosina que tenemos en Venezuela. Ese sabor de caramelo es fuerte y llega a ser invasivo a veces, especialmente al buscarle sabores en el retrogusto, pero afortunadamente no llega a aturdir. Hay también una nota suave a licor de avellanas, muy en el mismo sentido del Barrica 80 y que me lleva a pensar que en este blend hay algo de lo que participa en ese ron también. El retrogusto es de caramelo intenso con algo de coco.

Recuerdo cuando este ron acababa de salir, que varios amigos míos lo probaron y las opiniones eran muy polarizadas. Había el que le gustaba, pero no lo compraría. También estaba el que lo compró pero no le gustó. En lo personal, es un ron que compraría, pero en su rango de precios hay otros rones que me gustan mucho, así que la decisión no sería fácil.

Ficha Técnica:
Fabricante: Central de Licores Unidos de Venezuela C.A.
Nombre del Ron: 120 Don Sulbarán
Marca: Barrica
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 10 años
Precio: $40
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Black Star Line – Lalibela (Lancero)

Hace casi un año que probé el Lalibela por primera vez, aunque en ese momento fue en vitola toro y esta vez me sirvió para recordar mis Lunes de Lancero que eran casi fijos. También pasó que en esa reseña original una de mis críticas fue la anilla del cigarro, que era difícil de leer y de entender, y desde entonces la han cambiado a algo más sencillo, con menos variaciones y mucho más minimalista, que me gusta mucho. Estoy seguro que no fue por mi comentario, pero no me cabe duda que hay más personas que lo habrán mencionado. No obstante, el lancero simplemente no tiene anilla y no sé si es porque el cigarro llegó en esa transición o que simplemente los lanceros de Black Star Line no la llevan. Lalibela es la apuesta de la marca a un cigarro maduro, pero no se quedan con los sabores característicos, sino que es una propuesta de fortaleza alta y con medidas de 7,5 pulgadas de largo por un cepo de 40 en el lancero, fabricado por El Titan de Bronze, es una propuesta bien atrevida. Su capa San Andrés mexicana realmente me invita a probar el cigarro en esta vitola.

En verdad se ve imponente y normalmente con un cigarro de cepo tan pequeño, es difícil que se vea como una propuesta agresiva, pero su peso realmente sorprende. La capa es relativamente lisa para ser mexicana, con colores muy similares de un extremo a otro y aromas muy típicos de San Andrés, como la tierra mojada, notas de pasas y un toque suave cítrico. La calada en frío no tiene nota alguna de pimienta y el hecho que el capote y la tripa de Lalibela es nicaragüense me invita más a fumarlo porque sería otro cigarro más de Nicaragua que no tiene notas tan picantes como a las que estoy acostumbrado. Lo que sí se aprecia en la calada en frío es establo, chocolate y una cierta nota salada mineral, con lo que parece que será un buen tiro.

El Lalibela lancero comienza intenso de sabor, pero también sencillo, con una nota de chocolate que domina la fumada. A menos que le dé retrogusto, es solamente chocolate lo que se siente, pero en la nariz es pimienta y no muy fuerte, afortunadamente. Mientras sigo disfrutando de este primer tercio, los sabores del cigarro son intensamente característicos de los que típicos de la capa San Andrés, destacando notas suaves de cáscara cítrica, pimienta y un toque más suave de tierra mojada, pero una gran intensidad de chocolate con distintos matices de sí mismo, como nibs de cacao, chocolate negro, con leche y demás. Efectivamente, una intensidad alta y una fortaleza media-alta, con una buena quemada, anillo de combustión muy recto e incluso quiere mantener una buena ceniza, pero el instinto de conservación de mi ropa me impide mantener algo muy grande.

Para el segundo tercio los sabores se suavizan un poco pero no necesariamente en su intensidad sino más bien con respecto a la naturaleza de estos sabores. Es decir, el chocolate sigue siendo uno de los principales pero ya no hay tantos matices de él, sino más como un solo sabor a chocolate con leche y más dulce, pero también aparecieron notas especiadas como de canela, junto con almendras, mientras que el retrogusto sigue siendo donde se aprecia la pimienta, y en este tercio le acompaña la canela también. Por lo que el retrogusto es muy especiado, mientras que en el paladar es más hacia sabores dulces. La construcción sigue siendo increíble, con una ceniza que tiende a mantenerse, anillo de combustión muy recto y un tiro magistral.

No hay grandes transiciones en el último tercio, aunque sí sufre de lo que muchos cigarros sufren en temas de construcción y con un cepo de estas dimensiones es casi que esperado o al menos no sorprende del todo. Sucede que el tiro se hace un poco apretado por lo delgado del cigarro y porque inevitablemente se moja con la saliva de cada calada. No llego a darle un corte sino que con presión de los labios logro ajustar el tiro para que el humo fluya mejor. Definitivamente es algo mucho más fácil de hacer que de explicar, pero los sabores siguen sorprendiendo, no porque haya nuevos como mencioné hace un momento, sino porque se mantienen. Sí hay una nota ligeramente frutal, pero no mucho más que destacar ni cuál fruta exactamente es. Pero también pasa que la fortaleza aumenta considerablemente en forma de nicotina que me hace espaciar cada calada porque realmente se siente concentrada. Luego de una hora y 20 minutos, este Lalibela lancero llegó a su fin.

El otro día estaba viendo un documental sobre tabaco llamado Hand Rolled, muy bueno y muy recomendado si lo puedes ver. En él, Pete Johnson (de Tatuaje Cigars) menciona que los blends son prácticamente infinitos y que es casi imposible replicar un blend. Es posible hacer algo similar, pero la naturaleza «manual» del tabaco y el tema que todo se juzga por el gusto es lo que hace que sea imposible de imitar de un cigarro al otro. En muchos casos es común pensar en el sabor típico del tabaco de México, de Cuba o de Nicaragua y es lo que la mayoría de los productores que utilizan esas hojas tienden a hacer. El Lalibela, especialmente en su vitola lancero, realmente destaca los sabores típicos de la capa San Andrés, muy sabrosos y con una alta intensidad de sabores. Además, con una construcción increíble y una experiencia que, aunque relativamente corta, no deja de ser increíble. Impresiona lo distinta que puede ser una liga de una vitola a otra en cuanto a sabores.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fabrica Oveja Negra
Marca: Black Star Line
Modelo: Lalibela
Dimensiones: 7½ x 40
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 91

La Palina – Classic Rosado (Robusto)

La línea Classic de La Palina es una que redescubrí hace poco y que me ha impresionado bastante. Originalmente conocí al La Palina Classic solamente y siempre pensé que era un cigarro de capa Habano que no estaba mal pero tampoco era grandioso. Hace unos meses, un seguidor me envió una muestra de un La Palina Classic Maduro, que siempre pensé que era simplemente el mismo cigarro pero con una capa madurada y no me equivoqué. Pero mi sorpresa vino cuando adquirí un sampler de la marca y me encontré con que la línea Classic en realidad es mucho más, incluyendo uno con capa Connecticut y este con capa Habano Rosado. Con precios que rondan los $5 y no superan los $7, se han convertido en tremendas opciones para fumar con presupuesto o para fumadas regulares.

Hace un par de años o menos, la marca decidió cambiar sus anillas por unas más clásicas, que contrasta con la modernidad de la época, pues no es común que una marca quiera darle una apariencia más antigua a sus productos, pero casi todos los de la marca tienen a la mujer en la anilla. Dado que esta se llama Classic, era raro que no la destacara. Pero lo hicieron de una manera distinta y no tomaron simplemente a la mujer que aparece en las otras anillas, sino que prácticamente crearon una nueva imagen con nuevo estilo y cada una de las anillas de sus cigarros tiene colores distintos. En cuanto al cigarro, la capa ciertamente se ve muy parecida a la del Habano, aunque ligeramente más rojiza, lo cual puede ser fácilmente un efecto visual dado el color de la anilla. Los aromas en esta capa son simples y hasta escasos, apenas destacando tierra y una nota lejana de paja. En el pie se sienten las mismas notas, pero con un semblante más tostado. Finalmente, la calada en frío presenta prácticamente lo mismo, aunque menos paja, más tierra y un toque suave de chocolate blanco.

La capa Rosado no es algo nuevo, pero durante mucho tiempo era una simple variedad de Habano que no era muy destacada. En años recientes he visto más cigarros que lo mencionan incluso en su nombre, como el Rare Pink de Arturo Fuente o el Nica Puro Rosado de Alec Bradley, por mencionar dos. Esto me ha llevado a apreciar más sus sabores que tienden a irse hacia caramelo y el Classic Rosado efectivamente tiene esa nota al inicio, con un buen cúmulo de notas picantes. Precisamente, es bastante picante, mucho más de lo que esperaría pero el caramelo se siente como esa variedad de caramelo salado que no empalaga. También hay notas de cuero y melaza entre los sabores secundarios, mientras que el retrogusto es la repetición de los sabores principales: caramelo y pimienta. Un buen anillo de combustión y, aunque el cigarro se me rodó un poco y eso evitó que hubiese una columna de ceniza, se sostiene bastante bien. Intensidad de los sabores en media-alta, con una fortaleza media.

El segundo tercio mantiene un liderato de sabores de caramelo, pero esta vez no los combina con pimienta, que parece haber quedad en segundo plano sino más bien con café y el cigarro se siente como uno de esos cafés de Starbucks que le ponen jarabe de caramelo a lo que te sirven. En el Starbucks es sabroso, pero empalagoso y no querría tomar más de uno a la semana; pero en el cigarro lo hace delicioso, quizá porque también tiene ese aporte salado, o lo que se siente como un caramelo salado. El sabor de melaza desapareció, pero el cuero se mantiene y se siente una nota suave de madera mojada, que podría ser un simple matiz de ese sabor de melaza o es que son tantas notas dulces que llegan a confundir. La intensidad y la fortaleza están prácticamente iguales, con una reducción mínima en la intensidad. El cigarro sigue quemando muy bien y apenas si es que coincido con la dejada de la ceniza cuando tomo la foto.

El último tercio tiene una intensidad media-baja de sabores y una fortaleza media-alta y esta disparidad en sabor e intensidad no es agradable, pues el cigarro se siente muy fuerte pero con pocos sabores. Esta fortaleza no es necesariamente de nicotina, pero sí hace que cada calada esté más espaciada. Es una lástima, porque hasta que apareció esa tendencia, el Classic Rosado tenía notas de chocolate y turrón adicionales a las demás, así como un regreso de la intensidad de pimienta del primer tercio, que puede haber sido lo que desencadenó en esta fortaleza desproporcionada. Afortunadamente el tiro y los aspectos de construcción han estado perfectos desde el inicio y con una hora y 15 minutos de fumada, el Classic Rosado se ha convertido en algo muy agradable, al menos durante casi toda la fumada.

Tengo un amigo que tiene una marca de tabacos (que no voy a mencionar) y suele fumar cigarros caros, principalmente para ver lo que hace la competencia, aunque no esté en su rango de precios. Pero también para ver cómo son las ligas distintas y tomar lo mejor de ellas. Regularmente compartimos experiencias y siempre nos reímos porque o tiene muy mala suerte con los cigarros buenos, o simplemente se ha vuelto muy exigente por los precios. Yo creo que es un poco de las dos cosas, porque cigarros que a mí me han parecido muy buenos y que le termino recomendando, son rechazados por él al poco tiempo de encenderlos. Pero el otro día le recomendé que fumara cigarros baratos para tener menos desilusiones. Creo que es más factible encontrar un cigarro bueno por bajo precio que uno superlativamente excelente por alto precio. El Classic Rosado es uno que le recomendaré con confianza y es uno que le puedo recomendar a cualquiera, con la excepción que hay que dejarlo descansar un tiempo prudencial en el humidor, pues creo que los 3 meses que tenía fueron la causa que ese cambio tan radical en el último tercio fuese como fue. Quizá no y es simplemente un tema de un cigarro de $5 al que no le puedes exigir como a uno de $15. Tocará probar más para confirmar eso.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/A
Marca: La Palina
Modelo: Classic Rosado
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Robusto Extra
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Habano rosado)
Capote: Honduras
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, Honduras
Precio: $5,00
Puntuación: 86

Ron: Carupano 1996 Reserve

El producto más nuevo de Carupano es quizá el más innecesario en su portafolio. Innecesario en términos de mercadeo, porque su gama realmente es envidiable, con no menos de 7 productos muy distintos entre sí. Tres productos de altísima gama y cuatro productos de gama media hacen de Carupano uno de los rones con portafolio más ajustado a distintas calidades.

Pero por alguna razón decidieron lanzar este 1996 Reserve, sustituyendo al Zafra 1991. En lo personal, era un ron que me parecía bueno, aunque un poco caro. Pero ese «defecto» de los rones en Venezuela se repite bastante de una marca a la siguiente. El tema es que en Venezuela nos hemos vanagloriado muchísimo de los precios de nuestros rones, pues por menos de $30 es posible adquirir una gran gama de productos de muy buena calidad y productos que fácilmente alcanzan los 12 años de añejamiento en su mezcla o incluso un single vintage de 12 años, aunque ese ya superó los $30, pero no por mucho y aún se consigue por debajo.

Eso hace al mercado venezolano único. Varias veces converso con amigos que están fuera de Venezuela, quienes tienen que desembolsillar más de $40 por un ron que aquí se consigue en $15, $10 o incluso menos. Pero en el mercado de los rones ultrapremium, salimos perdiendo. Podríamos argumentar que esos son rones hechos para exportar y que la diferencia es gigante porque son precios internacionales. Pero incluso hay productos que en el exterior se venden muy por debajo de los precios dentro de Venezuela, como el Diplomatico Single Vintage 2005 o el Ambassador, por decir dos.

Pero más allá de la diferencia entre los precios, hablemos un poco sobre el añejado, que realmente es lo que me molesta. En su publicidad, en redes sociales y en las palabras leídas por varios influencers de la marca, el Carupano 1996 Reserve tiene en su mezcla rones con reservas de hasta 24 años. Esto sucede porque es un ron que fue puesto a añejar en 1996 y embotellado en 2020. Sin embargo, destaca que es una mezcla, un blend, es decir que no todo el contenido tiene 24 años, sino una parte. No destaca cuánto del contenido tiene 24 años ni cuánto tiene menos que eso, ni qué tan menor a 24 años es. En teoría podría tener 98% de ron de 3 años y 1% de 4 años y 1% de 24 años y no tendrían que cambiar el mensaje.

Por otro lado, rones de otros países informan y garantizan que su contenido es mayor a algún número, como el Appleton Estate 15, trae una carta de garantía de que el líquido contenido es igual o mayor a 15 años y cuesta alrededor de $65. El Appleton Estate 21 años tiene la misma garantía de que el líquido contenido es igual o mayor a 21 años y cuesta $140. Ambos Appleton Estate tienen 43% de alcohol. Pero el Carupano 1996 Reserve no indica la proporción ni la edad, sino que dice contener madres de hasta 24 años, pero cuesta $175 y 40% de alcohol.

Menciono Appleton Estate porque es el que más recuerdo, pero El Dorado 21 tiene la misma garantía y así varios rones de la zona caribeña. Podemos argumentar que El Dorado y Appleton Estate hacen rones muy distintos a Carupano y el resto de los venezolanos y eso es verdad. Pero también hay que tener en cuenta los costos de producción, almacenaje y distribución, que yo no los conozco pero como consumidor pongo en una balanza ambos productos y los precios de ellos simplemente.

Es que si nos vamos a comparación de añadas simplemente, por 3 años más cobran $45 (Appleton Estate 21 cuesta $110 y Carupano 1996 Reserve cuesta $175). Pero Carupano Legendario cuesta $500 y tiene rones de 25 años… es decir que por 4 años más cobran $390 adicionales.

Vamos a un ejemplo más local. Recientemente reseñé el Mestizo, un ron venezolano con un blend que alcanza los 20 años de edad. El Mestizo cuesta $52 y muchos argumentamos que es un precio alto. El 1996 Reserve tiene un blend que alcanza los 24 años de edad y cuesta $175. Es decir que 4 años más cuestan $125, aproximadamente.

Pero eso es algo que podemos hablar en persona, por mensajes o en otro post. Ya descargué mi ira de precios y dejé la ventana abierta para revisar y la puerta abierta para conversar. Ahora a lo que vamos con este Carupano 1996 Reserve.

La foto es de Rones de Venezuela

El color de este 1996 Reserve es muy llamativo, tan solo en color me compraron. Se ve denso, algo claro, con un color amarillento y destellos naranja, con lágrimas que descienden algo más rápido de lo que esperaría pero que solo suman al escepticismo de qué tanto volumen hay realmente de un ron de 24 años. No obstante, si lo juzgo simplemente por lo que veo, es un ron de calidad sin lugar a dudas.

En nariz sorprende porque tiene notas que me recuerdan a aromas que no asocio con tener propiedades dulces, incluyendo una fuerte nota tostada o ahumada de madera, cáscara de mandarina, abundante de almendras y un toque lejano de azúcar morena, que bien puede ser un dejo de melaza. Pero aunque es un ron de Carúpano, esa nota yodada es muy leve y se pierde un poco contra el aroma de madera tostada o quemada.

En boca es muy franco con respecto a los aromas. Destaca las mismas notas de cáscara de mandarina, madera quemada y almendras, pero también incluye una nota de frutos rojos frescos, sobre todo fresa. Efectivamente, son frescos y no fermentados o en conserva como puede suceder con otros rones. Es de una larga permanencia en boca y permite apreciar un retrogusto en donde destaca la cáscara cítrica, que esta vez no es necesariamente mandarina, pero también una nota anisada.

Entre mi grupo de amigos tomadores y apreciadores de ron hay un consenso y es que el Carupano 18 no le ha gustado a ninguno. Este 1996 Reserve en muchos casos tiene aromas y sabores similares a los de Carupano 18, pero se siente mucho mejor. En un término muy simplificado, podríamos decir que es el Carupano 18 mejorado. Muy mejorado.

No quisiera que cada publicación de algún ron de Carupano se vuelva una oda al Carupano 21 Solera Centenaria, pero para hablar de mis impresiones de este ron, tengo que referirme a él. Solera Centenaria, también conocido como el Carupano 21 de 45% alcohol para mí fue parte permanente de mi Top 3 de rones venezolanos durante más de 10 años. Con su salida del mercado y mi poco gusto hacia el Carupano 18, mi preferido de la marca comenzó a ser el Carupano 12.

Este 1996 Reserve es delicioso y probablemente uno de mis preferidos de la marca. Aunque no rescata nada del Solera Centenaria, es un ron diferente a lo habitual de la marca pero lo hace muy bien. Para fumar queda excelente y para tomar solo es un lujo. Pero si tenemos en cuenta que en Venezuela el Carupano 12 no pasa de $15 y este 1996 Reserve cuesta $175, es fácil inclinar la balanza hacia el más barato, especialmente porque aunque el 1996 Reserve es muy bueno y mucho mejor que los otros que he mencionado (diferente e incomparable con el Solera Centenaria), no es $160 mejor que el 12.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Carúpano
Nombre del Ron: 1996 Reserve
Marca: Carúpano
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 24 años
Precio: $175
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Rocky Patel – Hamlet Tabaquero (Bala)

Leyendo un poco sobre las noticias del mundo del tabaco, hace poco descubrí que Hamlet Paredes se retiraba de Rocky Patel, en donde pasó alrededor de 7 años. Paredes se convirtió en uno de los torcedores más famosos del mundo con la marca y si algo caracteriza a esta industria, es que todo el mundo se quiere. Por lo que menciona la noticia, se separan en buenos términos y Hamlet comenzará a trabajar con un grupo irlandés de tabaco llamado Bond Cigars. Me pareció propicio probar el Hamlet Tabaquero de Rocky Patel, porque aunque la marca seguirá produciendo el Hamlet 25th Year, el Hamlet 2020 y el Liberation by Hamlet, el Tabaquero específicamente se descontinuará. Lejos de querer guardar el cigarro por algún apego sentimental, preferí volver a probarlo, pues fue en diciembre de 2016 que hice la reseña original de este cigarro en vitola corona. Hace unos meses lo recibí como parte del pack mensual de Rumbullion Club en esta vitola llamada Bala, y no podía dejar pasar la oportunidad.

Esta vitola se llama Bala y es técnicamente un perfecto, con un largo de 5,75 pulgadas de largo y un cepo variable, que llega hasta 58 en su formato más grande y a 50 en el más pequeño. Esta vitola no era originalmente parte de la línea comercial, sino que era entregada solamente en eventos pero al año siguiente se añadió al abanico de productos. Tiene una capa San Andrés mexicana sobre capote doble de Brasil y México, y una tripa nicaragüense. Sorprende que en el pie del cigarro, que es casi perfectamente redondo, hay una especie de perilla pequeña o de una sola capa y esta tiene un agujero, casi como si el cigarro hubiese sido picado en el pie con un punch. Igual lo corto con la guillotina en V por donde se debe y no me pongo a inventar mucho. La capa tiene aromas sencillos y esperados, a establo y cuero, mientras que en el pie se ponen un poco más interesantes esos aromas con galletas danesas, melaza y algo de establo. Luego de picarlo, los aromas de la calada en frío son de cuero, vainilla sintética, pimienta y un toque de nueces.

El tema con un cigarro de estas dimensiones es que el pie del cigarro es considerablemente más ancho que por la cabeza y esencialmente, aunque es un perfecto, se siente más como una pirámide. Pero lo que llama la atención es que en boca no se siente tan grande, pero cuando lo enciendes y le vas dando caladas y te das cuenta que llevas un buen rato fumando, pero no parece consumirse mucho del cigarro, es cuando de verdad te das cuenta de sus dimensiones. Pero a pesar de sus dimensiones, los sabores son muy agradables y no tan intensos, comenzando con tierra, nueces tostadas, pimienta y pasas. Esa sensación tostada no es solo de nueces, sino que es una esencia tostada que tiene el cigarro y esa esencia sin sabor adicional es lo que parece dominar los sabores en el primer tercio, al que luego de superar la parte curva del pie le acompañan tierra húmeda, cuero y notas dulces. La construcción no es la ideal, o quizá es que no debí haber usado un encendedor de tres llamas, pero tiende a haber un desvío en el anillo de combustión, aunque el tiro está cómodo. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media.

Mientras que el primer tercio pareció durar muchísimo, el segundo tercio casi no dura nada en comparación. La intensidad de los sabores se reduce un poco y estos sabores también cambian, esta vez con notas fuertes de madera, aunque no tan fuertes como ese sabor tostado, galletas danesas, pero no solo danesas sino también como galletas de soda. También pasa que la sensación picante se reduce bastante y hay como una sensación «neutra» en los sabores, en el sentido de que no hay grandes contrastes que te hagan apreciar más una sensación que otra. Por el contrario, la pimienta se reduce, la sensación cremosa se coloca más o menos al nivel de la pimienta y no hay algo que destaque durante un tiempo. Estos sabores neutros coinciden con la quemada de un aparente nudo en el cigarro, así que podría ser una imperfección del torcido. Por ello la ceniza y el anillo de combustión se tuercen un poco, mientras que la intensidad se reduce a media, al igual que la fortaleza.

Afortunadamente ese nudo del segundo tercio desaparece casi solo y no requirió un retoque muy abundante, sino más bien un golpe preciso de calor. En el último tercio los sabores y la sensación general del cigarro van más acordes a lo que fue el primero. Los sabores tostados son los principales y los de galletas de soda los secundarios, con notas suaves de pimienta y una nota de café que se siente muy en el retrogusto, pero en el paladar se siente ligeramente más dulce, pero más sutil también. El cigarro quema bastante lento, por lo que el último tercio parece eterno, sin embargo hay una dosis sumamente fuerte de nicotina que me quita las ganas de seguir fumando el cigarro, también porque estaba lloviendo y puede ser parte del problema, pues muchas veces un clima demasiado húmedo concentra la fumada y promueve esa sensación de nicotina, o al menos ha sido mi caso. Luego de 2 horas y media, el Hamlet Tabaquero llega a su fin, con una fortaleza alta y una intensidad media, que también hicieron que al momento de dejarlo posiblemente le quedaran como 10 minutos todavía.

En gran parte estoy muy desilusionado que Rocky Patel haya decidido descontinuar esta línea. El Hamlet Paredes es un cigarro que siempre me ha gustado, tanto por sus sabores como por su precio. La anilla nunca me ha gustado, pues me parece que no se decide entre ser un homenaje barato a la bandera mexicana o un intento barato de parecer navideña… las dos opciones me parecen baratas, eso sí. Siendo un cigarro de cepo 58 y el hecho que no sea gran partidario de reseñar cigarros con cepos tan grandes, debo decir que 58 y 60 son los cepos que me gusta fumar para los llamados cigarros de diario, siempre que su largo no supere las 4,5 pulgadas. Ergo, un 6×60 me sigue pareciendo una exageración de cigarro, pero un 4,5×60 lo disfruto bastante. Dicho lo anterior, en esta vitola Bala, el Hamlet Tabaquero funciona muy bien, aunque no tan bien como en corona o en robusto, como es de esperar. Pero no es uno de esos cigarros que parecen destruir la liga con un tamaño exagerado. No quiero decir que todos los 6×60 son malos, incluso entre mis experiencias preferidas hay algunos 6×60 y puedo dar el ejemplo del H. Upmann by AJ Fernandez 2009 Finca La Lilia como el mejor de esos ejemplos. Precisamente, el Bala de esta línea funciona bien, siempre que no te vayas mucho más allá ni asumas que va a ser tan cambiante como los más pequeños. Para sus dimensiones, es una muy buena experiencia, siempre que no sufra de ese tema de torcido que afectó el segundo tercio.

Ficha Técnica:
Fabricante: TAVICUSA
Marca: Rocky Patel
Modelo: Hamlet Tabaquero
Dimensiones: 5¾ x 58/50
Tamaño: Bala (Perfecto)
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Brasil, México
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 85