Don Pepin Garcia – Vegas Cubanas (Invictos)

Este cigarro vendido bajo el manto de My Father Cigars pero con la marca de Don Pepin Garcia, llegó como parte de un sampler de My Father que adquirí hace unos meses. No sé si lo sabes, pero yo lo descubrí cuando estaba revisando información de otros cigarros de esta misma marca, pero Don Pepin Garcia es master blender de origen cubano así como el patriarca de la familia Garcia. Trabajó para diversas marcas desde exiliarse de Cuba, pero fue su hijo Jaime quien creó la empresa en honor a su padre y por eso se llama My Father Cigars. Vegas Cubanas es uno de los primeros blends que realizó Don Pepin a su llegada a USA. No sé si es exactamente el primero, pero sin duda es uno de los que puso a Don Pepin en el mapa. Por supuesto que la fabricación de este, al ser de My Father Cigars, es muy buena pero no tan buena como suelen ser las de la fábrica; es decir que hay imperfecciones en la capa, venas, nudos, perilla un poco accidentada, etc.

La capa de este Vegas Cubanas es Corojo, aunque originalmente era Habano rosado, pero eso fue apenas fue creada la compañía en 2003. Para 2016 eran muy pocos los ejemplares que se producían con regularidad, gracias en gran parte al mayor éxito de los nuevos productos de la marca, y en 2017 decidieron hacer un relanzamiento, que sin duda es parte de lo que tengo en mi mano. Para mi sorpresa, una revisión de impresiones de este cigarro online mencionan que sabe a un Cohiba cubano o que cuando lo fuman es lo primero que les recuerda… yo trataré de alejarme lo más posible de ese tipo de descripciones. Pero en frío la capa tiene aromas que no son los típicos picantes nicaragüenses, sino más bien a paja, flores, tierra y madera, que sí suelen ser aromas típicos cubanos. En el pie se sienten más o menos los mismos, pero incluye algo de chocolate también y en la calada en frío aprecio chocolate, frutos rojos, tierra y pimientos.

Puedo confirmar que desde la primera calada el Vegas Cubanas no se siente como el típico cigarro nicaragüense, pero no puedo decir que sabe cubano. En realidad me recuerda más a un cigarro dominicano, pero con el añadido de sabores de tierra que no son los más típicos de la isla. Le acompañan notas de pimienta (no mucha) y madera, con algo de pimienta roja y nueces en el retrogusto. Incluso, esos sabores a pimienta se diluyen un poco mientras más me adelanto en el primer tercio, llegando a ser completamente reemplazados por notas herbáceas y más madera, de cedro esta vez. En construcción se comporta muy bien, con una ceniza blanca y bastante sólida sobre el cigarro y un buen tiro que produce humo abundante.

En el segundo tercio el Vegas Cubanas se va haciendo más dulce en cada calada, incluyendo también notas cítricas que acompañan la madera de cedro y las herbáceas, que se definen mejor como grama. A partir de la mitad el sabor a tierra comienza a sentirse más escaso, mientras que la pimienta se refuerza un poco más en ese punto también. Sin embargo, no podría decir que la experiencia se sienta compleja, porque no lo es. Solamente son sabores que van apareciendo y combinándose en el cigarro, pero rara vez siento matices entre ellos. Construcción es casi perfecta, con una ceniza que se sostiene muy bien y es a la mitad del cigarro que se cae sola (aunque no le haya hecho foto). Humo abundante, aunque el tiro se siente un toque más apretado.

El último tercio del Vegas Cubanas está lleno de sabores cítricos y de madera, con toques suaves de pimienta y tierra. Mantiene su quemada ideal y sus matices escasos, pero en términos de construcción se comporta que es una maravilla, siendo tan solo el tema del tiro el único que no me encanta. Pero con un tiempo total de fumada de una hora y 35 minutos, el Vegas Cubanas fue un cigarro que sorprendió por diferente y por bien construido.

A menudo sucede que cuando has fumado un cigarro de una cierta marca, ya te predispones un poco hacia lo que va a ser la experiencia con otro de esa misma marca. Me pasa cuando voy a fumar un La Flor Dominicana, que por claro que sea, siempre espero una fumada intensa. Con un Gurkha, que por muchos puntos y descripciones superlativas que tenga, no creo que me va a gustar. Algo similar ocurre con los cigarros de My Father, que siendo nicaragüenses y con la experiencia de la marca, tengo la casi total seguridad que tendrán unos sabores equis y una fortaleza tal. El Vegas Cubanas está muy alejado de esa predisposición con la que lo encendí, y aunque no es ese sabor cubano que prometía o que leí en otras reseñas, tampoco es el típico nicaragüense. La abundancia de sabores cítricos y herbáceos es algo muy ajeno al estilo, pero no por ser diferente es mejor ni peor, sino que simplemente es distinto. No sé si es lo que más me gusta, pero un cambio de ritmo interesante sí que lo es.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Don Pepin
Modelo: Vegas Cubanas
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Invictos (Robusto)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 83

Whiskey: Four Roses

En Rumbullion Club recientemente tuvimos una cata de bourbon. Fue interesante porque fueron 3 bourbon, y aunque dos de ellos ya los había probado, había uno que tenía mucho tiempo sin probar. El que no había probado era este Four Roses, y quizá una de las razones es que no es un bourbon muy conocido.

Four Roses comenzó su vida como un producto que se hacía desde 1888, pero en 1943 es adquirido por Seagram, quien produjo un nuevo producto bajo este nombre y lo vendió en Europa y Asia, principalmente. Tanto, que Four Roses se volvió sinónimo con un whisky americano de blend vendido en Japón y como aproximación para muchos fuera de Estados Unidos a lo que el whiskey americano sería.

En 1999 la marca fue adquirida por Pernod Ricard, en 2001 por Diageo y en 2002 por Kirin, la cervecera japonesa. Fue Kirin quien le dio nuevamente (o primeramente) su status de bourbon y comenzó a hacer una producción particular.

Mientras que la mayoría de los productores de bourbon en Estados Unidos tienden a hacer una sola fermentación de lo que se conoce como mashbill y esta es eventualmente destilada y es lo que se convierte en el producto final, Four Roses tiene dos mashbills de proporciones distintas que son mezclados antes del embotellado a fin de lograr un mejor producto final.

Uno de estos mashbill contiene 75% maíz, 20% centeno y 5% cebada malteada, mientras que el otro contiene 60% maíz, 35% centeno y 5% cebada malteada. Si bien tengo muy claro que la alta concentración de centeno en el producto da como resultado un bourbon muy singular, como es el caso del Bulleit, esta combinación debería ser singular también.

En efecto, el producto en la botella tiene un añejamiento mínimo de 5 años, aunque no menciona máximo. Es embotellado a 40% de alcohol, que es el mínimo nacional, y una concentración que pocas marcas utilizan.

Se trata de un líquido bastante amarillento, posiblemente entre los más amarillos que he visto, aunque no es el más amarillo. Sus destellos van hacia el amarillo oscuro y casi naranja.

Como si la predisposición no fuese un tema, el Four Roses sorprende por su aroma inicialmente floral. Sin embargo, no es un aroma de rosas precisamente, sino más como de flores blancas. Pero antes de identificarlas me atrapan aromas a miel, regaliz, madera, vainilla, piña, manzana horneada y un toque suave de clavo. Estos aromas se desprenden con mayor densidad a medida que le doy algunas vueltas al bourbon y aparecen también notas de caramelo cítrico, que es muy acorde a una alta concentración de centeno.

En boca el Four Roses da apertura siendo herbáceo y con notas dulces de miel, regaliz, madera tostada, romero y piña, y definitivamente nada floral, sino más como tropical. También hay notas de vainilla y clavo que aparecen en segunda instancia.

En el retrogusto destaca un poco de miel y piña, con notas más suaves de regaliz y madera. Le añado unas gotas de agua para ver si «florece» y efectivamente lo hace en aromas y se siente mucho más cítrico y floral, pero en boca se desvanece por completo.

El Four Roses es un buen bourbon, interesante y muy aromático, pero por su precio hay unos mucho, mucho mejores, que incluso cuestan la mitad y son más ricos, más densos y más abundantes de sabores, e incluso con mayor contenido alcohólico, que no es un tema determinante pero en mi experiencia el bourbon aguanta mayor concentración alcohólica sin perder sabor.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Kirin
Fabricante: Four Roses Distillery
Nombre del Whiskey: Bourbon
Marca: Four Roses
Origen: USA
Edad: Mínimo de 5 años
Precio: $34
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83

Lost and Found – Butter Maduro (Toro)

Con un nombre tan característico como Butter, en su versión de capa madura, es difícil ignorar este cigarro, sobre todo porque su empaque y anilla son tan parecidos a los empaques de mantequilla americanos. No es una coincidencia que el cigarro se llame así ni lo es el empaque en el que vienen cuando los compras directo del fabricante en 4-packs. Por pura suerte, buena o mala todavía no lo determino, he encontrado muy poca información sobre este cigarro online. Mucha me apunta al cigarro de capa Arapiraca que simplemente es el Butter, sin el sufijo Maduro. Este sé que tiene capa madura ecuatoriana pero sobre su contenido interno solo menciona que es dominicano y que es hecho en República Dominicana. No quedará más que probarlo.

Pero más allá de lo que conseguí y no sobre este cigarro, creo que fumarlo en un ambiente agradable, en el que está relativamente nublado pero húmedo, va a ser la mejor opción. Por lo pronto la capa madura no se siente tan madura, o al menos sus aromas incluyen fuertes notas de madera, cuero y establo, pero no esa típica nota de chocolate o tostada que suele caracterizarlos. En la tripa se siente nuevamente madera, algo más suave, y más intenso de tierra. Finalmente lo pico con la doble hojilla y me reciben notas igualmente fuertes de madera y tierra, ambas secas, y maní. La capa se ve bastante imperfecta, con muchas venas que son más horizontales que verticales, en realidad… como si hubiesen enrollado el cigarro con las hojas con más detalles.

El Butter Maduro comienza con excelente tiro y una ceniza que se sostiene perfectamente sobre el cigarro. Los sabores no son muy variados, pero con su índice de precio (alrededor de $6 por unidad), no esperaría mucho más. Algo que me impresiona inmediatamente es el poder de la predisposición, y es que si el cigarro se llama Butter, ¿a qué crees que sabrá? La respuesta no es mantequilla, pues ciertamente no es el sabor, pero si alguna vez has comido mantequilla sola, pueden haber similitudes. El hecho es que al cigarro se le siente una nota salada bastante predominante sobre los sabores y hay una sensación oleosa en el paladar y la lengua, como si hubiese comido mantequilla o margarina. Los sabores entonces son de madera seca, un ligero cítrico que se siente más en retrogusto, y esta nota oleosa y salada que domina la fumada.

En el segundo tercio mantiene la nota salada como la predominante, aunque es mucho menor, quizá porque hay notas de pimienta y picantes que casi alcanzan el mismo nivel. A medida que voy avanzando y el sabor salado y la sensación oleosa se van disminuyendo, puedo apreciar otros sabores como un merey tostado, madera y a partir de la mitad la sensación en boca es como de las galletas saltinas, pero como si te hubieses comido como 6 paquetes y estás como sobredosificado de sal y tienes la lengua áspera de la sal. Pero entre todo eso, la sensación es agradable, principalmente porque va cediendo y te permite apreciar estos otros sabores. El retrogusto es de arcilla hasta el punto medio del cigarro, donde se junta con un sabor de merey, como el que siento en el paladar.

No hay grandes cambios en el último tercio, nuevamente por un tema de precio no esperaría una gran transición al final, sino que se trata de una sustitución de los sabores siguiendo la misma tendencia que viene marcando desde el tercio anterior: reducción de las notas saladas, más merey, galletas saltinas o de soda, menor sensación oleosa en boca, y hasta el final mantiene su intensidad media-alta de sabores y fortaleza media. Me duró una hora y 20 minutos, con excelente tiro, abundante humo y un anillo de combustión muy recto.

Pienses lo que quieras de los cigarros de Lost and Found y el hecho que no identifican a la marca que los hizo originalmente ni a la fábrica, la verdad es que las anillas son impresionantes y me parece que muy originales. ¿A quién se le ocurre hace un empaque como de mantequilla? Pues ya existe. Sí me gustaría saber un poco más de quien lo hace, no para comprarles directamente, pero para que la ficha técnica no sea tan escueta. No obstante, el Butter Maduro creo que no es un cigarro para todo el mundo.

Un amigo se compró un 5-pack y terminó regalando tres de ellos luego de fumarse los primeros dos y que no le gustaran. Cabe destacar que este amigo y yo tenemos gustos bastante distintos en los cigarros, así que ciertamente el Butter Maduro es un cigarro que le puede gustar a unos y otros lo pueden odiar. Pero indiferente no te deja y eso es gracias a este diseño tan singular de la anilla.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Butter Maduro
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Maduro)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $10,50
Puntuación: 85

Cordoba y Morales – Front 9 (Robusto)

Bien es sabido y documentado la relación del golf con el tabaco. Sin duda este deporte da para disfrutar de uno o dos cigarros durante la partida, aprovechando que estás al aire libre y no hay mucha gente alrededor. Una búsqueda rápida por internet de accesorios del golfista seguramente incluye una nutrida cantidad de productos relacionados al tabaco también. En esa misma onda, CNM Cigars, también conocidos como Cordoba y Morales, creó un cigarro para ser disfrutado durante los primeros 9 hoyos de una partida de golf, siendo los últimos 9 llamados Back 9, aunque de ese no parece existir un producto de la marca, o al menos no aparece en su página web. Aunque sí hay uno llamado 19th Hole, que se refiere al lugar que los golfistas visitan después de jugar, con el fin de tomarse algo y descansar.

Lejos de sentir algún complejo por no fumar el cigarro mientras juego golf, particularmente porque debo tener fácilmente unos 30 años sin jugar el deporte, me dispuse a disfrutar de este cigarro fabricado en Nicaragua con capa Connecticut ecuatoriana y tripa y capote nicaragüenses. La capa es bastante lisa, brillante y aromática, con notas que incluyen lo que esperaría de un Connecticut ecuatoriano: paja, madera y herbáceo, con notas muy similares en la calada en frío, aunque algo más de pimienta. Viendo un poco la progresión de las fotos, me impresiona un poco que entre la foto anterior y la posterior del primer tercio en verdad hubo como 20 minutos y parecieran haber sido en momentos completamente opuestos.

Las primeras notas del Front 9 son agradables, como a mí me gusta un Connecticut, que es fuerte en este caso con pimienta blanca y madera seca, aunque esa nota fuerte de pimienta desaparece dentro de las primeras caladas y luego me presenta sabores adicionales a nuez moscada y la madera toma un matiz como de cedro, sin muchos más cambios en el tercio y una ceniza bien marcada sobre el cigarro, lo cual realmente no esperaba especialmente para un cigarro que cargarías caminando y posiblemente con brisa. El tiro está muy bien y la quemada va fenomenal.

Los sabores en el segundo tercio se inclinan más hacia las especias, manteniendo el de nuez moscada pero incluyendo también canela, mientras que la pimienta se mantiene también aunque se siente más hacia la parte de atrás de la garganta. Los sabores de madera son sustituidos por cuero y en el retrogusto se sienten notas de tierra mojada, mientras que la fortaleza del cigarro se sitúa en media y la experiencia se siente bastante compleja, con muy buena quemada, anillo de combustión casi perfecto y abundante humo en cada calada.

En el último tercio el Front 9 parece dar una serie de giros inesperados y de corta duración, presentando notas diversas de café, té, madera y cuero, con toda esa sensación picante y la impresión que no termina de decidirse hacia dónde quiere ir. Los sabores de madera se sienten considerablemente dulces, pero no diría que el cigarro es dulce, aunque estas variaciones lo que hacen es que me tome el último tercio con calma y no apure la fumada. Estas variaciones no colaboran con la complejidad del cigarro, pero si me enfoco solo en fumarlo sin mayores aspiraciones, puedo disfrutar la fumada. Al cabo de una hora y 25 minutos, decido no seguir con el Front 9, a riesgo de quemarme los dedos ya.

Particularmente soy muy dado hacia los cigarros de capa Connecticut con una fortaleza mayor a la típica y este Front 9 ciertamente está en el estilo que me gusta. Dicho eso, no lo consideraría un cigarro para jugar golf… o mejor dicho, no siendo un jugador de golf, consideraría este un buen cigarro para disfrutar en cualquier ámbito. Creo que funciona muy bien como preámbulo a un rato de fumar, aunque en mi caso fue el único cigarro del día. No obstante, estaba con unos amigos y por temas de tiempo tuve que parar en un solo cigarro, pero fácilmente podría haberme fumado otro. Cabe destacar que no me hizo falta, pues su fortaleza realmente se destaca y disfruté de esta fumada, no muy compleja pero agradable para pasar un buen rato.

Ficha Técnica:
Fabricante: American Caribbean Cigars
Marca: Cordoba & Morales
Modelo: Front 9
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 87

Ron: Compagnie des Indes Venezuela 14 Ans

Una pequeña joya etílica producto de la Corporación de Alcoholes del Caribe (CADC), situada a 510 metros sobre el nivel del mar, que crea este ron exclusivo para la venta en Francia, Alemania, Inglaterra, Bélgica, España, Suiza y Japón.

Los rones Compagnie des Indes se producen con cuidado y elegancia, o al menos eso dicen ellos. La idea nació de las compañías portuguesas, inglesas, holandesas y francesas de las Indias Orientales de los siglos XVII y XVIII, que seleccionaban productos que estipulaban como raros o, al menos, novedosos, de tierras lejanas y los importaban a sus respectivos países. Al igual que este, seleccionan las mejores calidades de ron y las importan a Francia. Los rones Compagnie des Indes, ya sean single vintage o blends, resaltan la tipicidad y las cualidades de cada destino, y se seleccionan con gran rigor.

El ron lo adquirió un amigo que es coleccionista no solo de rones sino de experiencias. Lo trajo un día a casa para probar algo diferente. Ciertamente lo es. Muy para mi sorpresa, Compagnie des Indes adquiere rones por todo el mundo y los va embotellando, por lo que me llamó la atención descubrir que con esta marca existen rones de varios países.

La botella especifica bastante del destilado que está en su interior: dice que fue destilado en abril de 2005 y embotellado en abril de 2019. También menciona que es originario de Venezuela, que tiene 14 años e identifica a la destilería. También coloca un número de identificación que no me queda del todo claro: VNT57, el número de la botella y la producción total: 123/397 y el grado alcohólico: 43%. Finalmente lo identifica también como un ron de única fuente y single cask, es decir de una sola barrica.

Muchos de los rones que he probado de una sola barrica tienen una producción total menor, rondando los 240 a 260 botellas. Sin duda esta, al ser 43% alcohol, ha sido rendida más y ello les ha permitido alcanzar este número.

Pero veamos un poco lo que nos espera aquí. Este Compagnie des Indes es el primer ron que pruebo de esta marca. También es mi primera vez que pruebo un single cask venezolano con tan poco contenido alcohólico. Recuerdo más los 58,6° del Cadenhead o los 63,3° del Rasta Morris. Pero este tiene un color bastante oscuro y llamativo, no al punto que me haga pensar que está coloreado artificialmente, pero sí con un tono que se ve cobrizo.

En nariz lo siento profundamente oloroso, como un ron venezolano debe ser, aunque confieso que el 43% de alcohol no me está dando mucha confianza. Los aromas son de frutos rojos como fresas, mango fermentado, parchita, vainilla, banana y regaliz negra. Es increíblemente frutal, pero todas estas frutas tienen una sensación de conserva o de estar guardadas, o al menos no frescas.

En boca es bastante suave, mucho más de lo que esperaría. Notas dulces, pero también miel, mazapán, resina de pino, notas lácteas y vainilla, e incluso un retrogusto a café tostado. No obstante, ninguno de los sabores es necesariamente fuerte ni penetrante ni tiene una continuidad. El final es muy corto y creo que eso tiene mucho que ver con el contenido alcohólico reducido, o la dilución que se le hizo.

Pero eso no es lo que más me llama la atención de este ron. El hecho de ser un ron venezolano con 14 años de añejamiento que no sabe a ron venezolano es lo más sorprendente. En ningún lado de la botella ni en internet especifica en donde fue añejado el ron y eso creo que es determinante, pues los sabores son sutiles y florales, y eso no es algo típico del ron venezolano. También me hace pensar que la barrica que utilizaron puede no haber sido roble blanco americano, sino limusín francés.

Queda mucho como conjetura, pues nada aparece especificado y sería muy directo asumir que si dice Venezuela en la botella es añejado aquí. Pero no especifica nada de eso.

En general esos sabores y esa perdurabilidad del sabor me pareció hasta superficial. Lo que sí me impresionó fue lo bien que combinó con un tabaco, en donde salen a relucir muchos de esos aromas de madera francesa y esas propiedades de un brandy, más que de un ron. Sin duda la barrica tiene que ver y en este caso no es la típica.

Ficha Técnica:
Fabricante: Compagnie des Indes / Corporación de Alcoholes del Caribe
Nombre del Ron: Venezuela 14 Ans
Marca: Compagnie des Indes
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 14 años
Precio: $100
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 84

Nicaraguan Cream

En el increíble y aparentemente infinito mundo de los fumadores de tabacos, he descubierto que hay muchos tipos de fumadores. Pero para estar reseña quiero destacar a dos de ellos que desde un punto de vista pueden ser polos opuestos, pero desde otro pueden estar del mismo lado, solo que con una pequeña diferencia: precio. Tengo amigos que aprendieron a fumar con marcas cubanas, fumando originales y teniendo la capacidad de descubrir en la fumada cuando un habano es falso y cuando es original. Algunos se atreven con centroamericanos, pero solo lo bueno: tabacos de $15+, Padron, Arturo Fuente, Davidoff y demás. Estos amigos que solo fuman lo bueno y/o habanos tienen un problema: dinero. Algunos no tienen mucho dinero pero paradójicamente solo pueden (o quieren) fumar lo más caro. Pero los dos extremos de estos amigos son el que solo fuma bueno y como no tiene dinero, no fuma, y luego está el que solo fuma bueno pero tiene la creencia que existe un cigarro barato que es igual de bueno que los mejores y constantemente busca cigarro barato que le va a dar la razón.

Antes que te preguntes, no sé quién hace el Nicaraguan Cream y no he conseguido un portal de internet que me lo descubra, aunque sí dicen que es un secreto de Cigars International, que siempre está paseando por Latinoamérica buscando cigarro como estos que le permitan hacer una oferta difícil de resistir. Son cigarros con capa Habano y en el estilo sandwich, cuya tripa es de hojas sobrantes o lo que se conoce como tripa corta, con un capote de tripa larga y su capa, claro. Sin embargo, en ningún lado dice que es de tripa corta, eso es solo algo de lo que me di cuenta mientras los estaba fumando, pues no podía sonreír y en cada calada, sobre todo después de la mita del cigarro, quedaba con pedazos de tabaco entre los dientes.

Tiene una capa llena de imperfecciones, venas gigantes y hasta arrugas. En mano ciertamente justifica su precio, pero también tiene aromas agradables a vainilla, notas dulces que parecen falsas en un tabaco y crema, mientras que en la tripa y la calada en frío se aprecia vainilla, pimienta, madera y más de ese dulce falso.

Pero porque es un cigarro de tripa corta, no hay cambios de un tercio al otro, ni transiciones. Es una fumada muy parecida durante todo lo largo. Por lo que sería tonto hacer una reseña de los tercios si todos saben igual. Pero lo que sí me llama la atención es que pese a esa sensación en frío de un dulce falso, el cigarro no se siente especialmente dulce. Sí tiene un toque dulce que no se siente real, pero no es un cigarro empalagoso ni uno que necesité fumar con un vaso de agua al lado.

Durante la fumada destacaron sabores de nueces, pimienta, vainilla y ligeramente cítricos. Es al quitarle la anilla cuando debí haber dejado de fumarlo, pues después de eso se hizo ácido y desagradable, pero yo seguí para ver si era una sensación pasajera. No lo fue.

Pero en verdad, para ser un cigarro de $2 y de tripa corta, no estaba mal. No es un cigarro que compraría regularmente, pero si estoy con amigos y estoy por encender el tercer (o más) cigarro de la noche, el Nicaraguan Cream es un cigarro que podría fumar. Igualmente, estaba viendo una reseña del cigarro en YouTube y aparece un tipo fumándolo mientras hace un trabajo de mecánica en el garaje de su casa, y creo que para eso sería ideal el cigarro. No necesariamente con un destilado, pero sí con un café mañanero y un rato en el que no le tienes que prestar atención a la fumada.

No es mi tipo de cigarro. Pero si yo fuera el tipo de persona que hace tareas caseras fijas, creo que funcionaría bien. Pero es que ni ficha técnica le voy a hacer.