Fuerte y Libre – Bodacious (Toro)

En 2013, con un tabaco y un trago en la mano, los dueños de la marca decidieron crear un concepto de tabacalera que envolviera todos los atributos que hacen de Estados Unidos una tierra fuerte y libre. Luego decidieron ponerle el nombre en español, porque es un idioma que representa a su país… bueno, eso me lo inventé yo, pero en su página web hablan de todos los elementos de la libertad y la fortaleza que caracterizan a su país y me da mucha risa que le hayan puesto el nombre en español. Sin embargo, siendo fieles a su nombre, prometen que la fumada es fuerte y que te hará sentir libre. Tienen cinco líneas distintas y el Bodacious es hecho en la fábrica El Hoyito en Tamboril, República Dominicana, y fue la primera liga de la marca, que recibe su nombre por un toro que era imposible de domar, conocido como el toro más peligroso del mundo, y por ello está en todas sus anillas. El cigarro lleva capote y tripa dominicanos y capa Habano ecuatoriana.

La capa del Bodacious tiene una llamativa variedad de colores, que hay quienes podrían llamarla irregular o con defectos, y otros la llamarían «marmoleada»… es cuestión subjetiva y el estar claro que ninguna capa debe ser perfecta para impartir sabores agradables es clave. Los aromas de la capa son sencillos, con notas suaves especiadas y algo de tierra en el pie. Luego de picarlo la calada en frío presenta notas de tierra y pimienta, que me alejan un poco de mi concepto del típico tabaco dominicano, algo que ya de por sí llevaba dudando, pues su nombre destacando fortaleza no me parecía característico de un tabaco dominicano.

Desde las primeras caladas realmente no sabe al típico dominicano, destacando una fuerte intensidad de pimienta, que al poco tiempo disminuye un poco y acompaña notas de café y canela, dejando pasar también algunas notas florales hacia finales del tercio. En construcción se comporta bastante decente, con una quemada ligeramente torcida, que solo espero que se corrija sola. El humo no es muy abundante aunque el tiro se comporta muy decente y la ceniza es blanca, con una que otra variación de color, y hasta el momento no ha requerido retoques.

En el segundo tercio los sabores son más o menos los mismos, con notas de café, tierra y menor intensidad de pimienta. También se siente más cremoso y eso es algo que le hacía falta y que acompaña al café con unas notas de vainilla muy agradables, que también dependen de quien las prueba para decir que puede tener un sabor similar a la coca cola de vainilla o a un café cremoso con vainilla. En mi caso es el segundo, pero principalmente por una ausencia de sensaciones dulces, que sin duda le quedarían de maravilla. El tiro sigue bien, la fortaleza tal como era prometida por su nombre y descripción, aunque no es algo como un toro indomable. La intensidad de los sabores está en media, la fortaleza media-alta y el anillo de combustión es lo único que requiere atención y un par de retoques mínimos.

En el último tercio no hay una gran variación de sabores, aunque debo destacar que la persistencia de los mismos sabores desde el principio no han hecho que sea una fumada aburrida. Por el contrario, los matices han variado constantemente y han mantenido la fumada interesante, con sabores que han variado dentro de su misma definición. La pimienta se hace más fuerte en el retrogusto en esta última sección y es quizá lo más destacado. En construcción no hay nada de qué quejarse, pues después de un par de retoques en el segundo tercio el Bodacious no dio mayores problemas de quemado, e incluso se corrigió un poco y se hizo más uniforme. Al cabo de una hora y 50 minutos, el Bodacious llegó a su fin.

El Bodacious no me inspiró mucha confianza antes de encenderlo, por varias razones. La primera es que es una marca nueva con un nombre que no me llamaba mucho la atención y me recordó a una marca de productos baratos que se llama Grande y Gordo, que me inspira cero confianza. Fuerte y Libre me inspira un poco más, pero no es un nombre que veo con trascendencia. Luego está el hecho que prometen una fumada fuerte pero son hechos en República Dominicana y eso rara vez va junto, a menos que seas La Flor Dominicana. Pero luego de encendido y fumado puedo confirmar que es una fumada con una fortaleza decente, que no es LFD pero es interesante, no muy variado pero no le hizo falta ser variado para ser interesante. No es la pimienta lo más destacado, pero no deja de ser una fumada fuerte y una que con gusto repetiría. No es un cigarro barato, pero su precio se ubica en un término medio muy atractivo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Hoyito
Marca: Fortaleza y Libre
Modelo: Bodacious
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana (Piloto Cubano)
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano)
Precio: $9,50
Puntuación: 87

Mis 5 cigarros preferidos en capa Criollo

El Criollo es posiblemente la hoja original del tabaco. A veces llamada también la semilla de La Habana, pero el nombre no le pega mucho porque puede ser confundido con la hoja Habano. Originalmente se llamó Criollo a la hoja cubana cultivada en suelo cubano.

Pero la semilla de la hoja Criollo ya ha sido cultivada en otros países y aunque sigue siendo relacionada con el tabaco cubano y su sabor va muy de la mano, en realidad ya es de otro origen.

Sin embargo, algunos países tienden a llamar Criollo a la variedad de tabaco nativa de ese país, pero no es el caso de los grandes cultivos de Honduras, Nicaragua o República Dominicana, que son los que más nos interesan. En Nicaragua, por ejemplo, existen dos regiones principales en donde crece el Criollo: Estelí y Jalapa. El de Jalapa tiende a tener un gusto mucho más dulce, mientras que el de Estelí tiene sabores más a tierra y nueces. Esta diferencia de sabores se debe al terroir y no a que sean distintas hojas.

La variante de Criollo más común es conocida como Criollo ’98, que se cultiva en distintos países y al igual que esas diferencias entre las dos variantes nicaragüenses, tienden a tener variables notables entre sí. Aquí los cigarros de capa Criollo que más he disfrutado:

1. Tatuaje – Black Label

Una sorpresa reciente que fue un regalo de un seguidor, el Black Label de Tatuaje es uno de esos cigarros que tienes que probar por retrogusto para apreciarlo realmente. No es un cigarro especialmente caro (alrededor de $9), pero la atención que le prestas te la compensa con creces.

2. Viaje – Ten Plus Two and a Half Silver

Un cigarro creado por Viaje para celebrar 12,5 años en el mercado. Más allá de esa celebración tan singular, el cigarro nuevamente invita a la atención constante y con ello da una complejidad a la que no hay que perder de vista. La experiencia fue muy placentera y una que merece que el cigarro tenga una producción más regular.

3. Plasencia – Cosecha 146

Yo pensaba que era un cigarro limitado, pero cuando me di cuenta que estuvo en distintas listas de mejores cigarros del año, no pensé en descartarlo. Hoy en día no sé qué tanto se consiga, pues creo que la producción del Cosecha 149 lo sustituyó, pero la variedad de matices y lo singular de la fumada hizo que valiera la pena cada calada.

4. Curivari – Gloria de Leon

Curivari ha sido llamada el secreto mejor guardado de Nicaragua y es que los productos que tienen esencialmente no llaman mucho la atención ni en composición, ni en anillas. El Gloria de León es quizá uno de los menos conocidos de Curivari, pero precisamente por eso y por lo delicioso que es el cigarro, vale más la pena buscarlo.

5. Cornelio – Flor de Bayahibe

Un cigarro de marca emergente que no teme usar ligas distintas para hacerse notar. A Martín Cornelio lo conocí hace varios años y desde el inicio me llamó la atención cuánto le dedica a cada producto. Quizá todos los productores lo haga también, pero Cornelio me permitió ser parte de ese proceso y verlo de cerca. El Flor de Bayahibe puede que no sea su producto estrella, pero realmente fue un interesante escalón para llegar a él.

Mención especial:

En esta edición solo hay una mención especial, que la ubico aquí porque fue una edición muy limitada, que solo pude fumar por una suscripción pero que me gustó mucho. Por supuesto, no lo pude conseguir más después.

Viaje – Skull & Bones Johnny Blaze: Viaje es una marca que me parece impresionante y de un cigarro al otro, casi todos son buenos y muy diferentes entre sí. Su lista de cigarros de producción regular es impresionante, pero los de producción limitada son innumerables. El Johnny Blaze de su serie Skull & Bones es el que más me impresionó, aunque confieso que no he fumado tantos de la serie (cuatro o cinco).

Esta lista, al igual que todas las demás, no es definitiva. Simplemente define mis gustos hasta la fecha y es muy posible que en unos 6 meses sea algo distinta, pero así es el tabaco y es lo que nos encanta de ello.

Oliva – Gilberto Reserva (Toro)

Casi cuatro años después de haber probado mi primer Gilberto, tuve la fortuna de que un amigo me regalara este Gilberto Reserva. Los Gilberto de Oliva tienen una historia interesante, pues es la primera marca lanzada desde que Oliva vendió sus operaciones en 2016 y recibe su nombre por el patriarca Gilberto Sr., quien murió en 2017. También fue el primer producto nuevo de Oliva desde 2012 y la primera marca nueva de Oliva desde 2008. Originalmente este cigarro se llamaría Facundo, siendo el hijo de Melanio Oliva y el padre de Gilberto, pero se saltaron una generación y lo llamaron por el patriarca más reciente. Esto también se debe a que Facundo se ha convertido en una marca de Bacardí y para evitar temas legales, decidieron no usarlo. Sin embargo, la venta de la marca se limita a la marca per se, pues la familia sigue manteniendo los sembradíos de tabaco que comenzaron en el año 1969 en Nicaragua y que luego plantaron en Honduras, México, Panamá y las Filipinas.

La composición de este cigarro es exactamente la misma del Reserva Blanc, con excepción de la capa, que en este caso es una Sumatra de Indonesia. Pero la capa deja bastante que desear, pues se ve muy imperfecta e incluso hasta fea, pero por $6 por unidad, no es mucho más lo que puedes esperar. Los aromas de la capa tampoco son los más agradables, incluyendo cartón mojado, galletas de soda y cuero, mientras que en el pie son mucho más llamativos, pues incluyen café, madera, frutos rojos y caramelo. La calada en frío también compensa bastante, incluyendo café mocha y paja.

Los aromas en frío no siempre garantizan su presencia luego del encendido y el Gilberto Reserva es una prueba de ello, comenzando con sabores a paja, cedro y aserrín, pero también aparecen notas dulces y afrutadas, como cáscara y pulpa de naranja, y a mediados del segmento aparecen también notas de café, tierra mojada, cáscara de limón amarillo y pimienta, esta última bastante suave. En el retrogusto aparecen más notas de pimienta, aunque con la misma intensidad, cartón mojado y aserrín también. Pero esta combinación no tiene problemas y aunque hay algunos sabores y aromas que no calificaría como agradables, la experiencia total sí lo es. La construcción se comporta muy bien, pero sí hay algunas demostraciones que no se mantendrá tan bien y esto solo lo noté mientras lo fumaba, pues hay imperfecciones mínimas que luego se convirtieron en mayores, pero que por lo general podría ignorar en un cigarro que no las desarrolle en tercios siguientes.

Mientras que los sabores en el primer tercio parecían competir entre ellos y dar una demostración de distintos matices, el segundo tercio destaca la dominancia del sabor de tierra mojada, acompañado de sabores más sutiles de café, cartón mojado, madera y una nota frutal distinta y más parecida a uvas o pasas en este punto. Estos sabores secundarios mantienen la tendencia entremezclada del primer tercio, pero el 50% de los sabores son de tierra mojada. La intensidad de los sabores es media y la fortaleza es suave-media, mientras que en su construcción, si no lo demuestra la imagen les cuento que la capa se ha quebrado en un par de sitios y el anillo de combustión ha requerido retoques continuos. Menos mal que tengo un encendedor de una sola turbina para apuntar a esos problemas sin quemar de más.

El último tercio lo extiendo lo más posible porque realmente es delicioso y porque estuve unos 10 días sin fumar y un cigarro de estas dimensiones me pega más de lo que quisiera luego de esta ausencia. El sabor de tierra sigue dominando, pero le acompaña un sabor de café casi al mismo punto de intensidad y por detrás le siguen notas de madera de roble y frutos rojos. La pimienta sigue presente, pero pareciera tener un delay, en el sentido que la siento en la lengua pero cuando ya estoy probando el retrogusto del cigarro. Mi ausencia de fumada también llevó una ausencia de alcohol, por lo que estoy fumando con agua gasificada y el chispeo en boca posterior a la fumada es increíble. No obstante, los problemas de quemada se mantienen aunque en menor regularidad y al cabo de una hora y 40 minutos finalmente lo dejé descansar en paz.

En el gran universo de los Oliva y los múltiples productos que tienen, que incluso en 2017 cuando este fue lanzado ya eran bastantes y hoy son muchos más, el Gilberto Reserva no destaca mucho más allá en términos de sabor ni de calidad, pero en 2017 seguramente destacaba por precio. No sé si todos los Oliva han sido de precios amigables siempre, pero el hecho es que a $6 por cigarro son pocos los Oliva o los cigarros de buena calidad hoy en día, pero no inexistentes. Por un toque más se pueden conseguir muy buenas ofertas en línea, en las que estoy seguro que el Gilberto Reserva también se encuentra. Pero el Gilberto Reserva tiene una característica que es relativamente rara entre los tabacos nicaragüenses y es que no es fuerte ni agresivo, y eso era exactamente lo que estaba buscando. En términos generales es muy parecido al Reserva Blanc, pero con sabores diferentes y mis impresiones del Reserva Blanc no fueron las mejores, pues lo noté eclipsado por el Connecticut Reserve de la misma marca. No recuerdo otro Oliva con características similares a este, pero si lo comparo con su versión Connecticut, creo que este sale mejor parado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar Co.
Marca: Oliva
Modelo: Gilberto Reserva
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Indonesia (Sumatra)
Capote: Ecuador
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 84

Lost and Found – Holy Braille (Robusto)

Parecen interminables los Lost and Found que tengo, y en cierta manera debo admitir que estoy un poco sub-impresionado con ellos, si es que el término existe. Siempre he sido defensor de los cigarros fabricados en República Dominicana, pero estos Lost and Found más recientes no me han hecho fácil esa defensa. No obstante, queda claro que todos somos diferentes y que los gustos son muy particulares, pues tengo algunos amigos que les han parecido extraordinarios. Este Holy Braille, que toma su nombre de nada en particular salvo que la palabra Braille y la palabra Grail (grial) en inglés suenan parecido, por lo que asumo que están agarrando esa rima como gimmick. Sin embargo, al parecer no se agarra de la figura santa del grial, sino de una canción de Jay Z y Justin Timberlake llamada Holy Grail.

Sobre su composición, solo identifican la capa, que es Habano ecuatoriana, pero tampoco identifican en qué país fue fabricado pero debajo del nombre en la anilla dice By Chico Rivas, quien hace sus cigarros en República Dominicana, así que eso discierne el origen. La capa es bonita, sin imperfecciones muy notables, sin cambios de color y de un tipo que podría ser fácilmente confundible con un cigarro de buena calidad o de producción regular. En la capa tiene aromas a fruta fermentada, cebada, paja y levadura, mientras que en la tripa se aprecian paja y madera. Lo pico y la calada en frío me presenta aromas de madera únicamente.

El Holy Braille comienza con algunos puntos a favor y otros en contra, destacando sabores hacia lo dulce que me hacen pensar en una capa Connecticut, incluyendo galletas danesas, madera y canela. Tiene un toque picante, pero este no es por pimienta, sino que se siente más aromático, como de jengibre. A lo largo de la fumada tengo la oportunidad de confirmar este aroma, especialmente porque en el retrogusto vuelve a mostrar precisamente ese aroma de jengibre picante, con un toque de tierra mojada. Quema bien, uniforme y con una ceniza de buen tamaño, que dejo caer al poco rato de tomar la foto, por precaución.

El segundo tercio se pone más «sabroso» o al menos lo defino así porque es donde salen más sabores, pero ninguno prevalece ni domina, y aunque son similares al tercio anterior, no son los mismos. Incluye una derivación de ese sabor de galletas danesas pero ahora se siente más como de algún dulce de repostería o lo que los españoles llamarían bollería, con masa de hojaldre. También están los sabores de canela que vienen desde el tercio anterior, madera y nueces quemadas, pero como si esas nueces estuviesen verdes, que lo identifico como un sabor ligeramente ácido y no del todo agradable. El retrogusto es de jengibre únicamente, mientras que la quemada, anillo de combustión y demás temas técnicos se comportan bastante bien, así que no diría que es un cigarro problemático.

El último tercio del Holy Braille es prácticamente igual al segundo, con la excepción que los sabores son más secos, menos cremosos y la sensación de nicotina es mayor. Ninguno de estos tres elementos lo hace más agradable y es por eso que luego de una hora y 10 minutos de encendido y poco después de quitarle la anilla, lo dejé de lado. Quemó muy bien en este último tercio y el humo se mantuvo abundante en cada calada, por lo que los únicos defectos que le conseguí al cigarro fueron de sabores y calidad de ellos, pero técnicamente fue un cigarro ejemplar.

La verdad es que Holy Braille se ha comportado casi igual que la mayoría de los otros cigarros de la marca: buena construcción con no tan buenos sabores. El Malditos Bastardos es quizá la excepción, pues sus sabores realmente destacaron. Pero gracias a la construcción y quemada del Holy Braille, podría considerarlo como una nueva compra, en parte porque no es el primero que pruebo y en otras ocasiones creo que lo he disfrutado más. En otras ocasiones he visto producciones de este cigarro más bajas y creo que en Halfwheel hay una reseña del cigarro, pero comparando ambas estoy seguro que se trata de cigarros distintos, especialmente porque el cigarro de HW es de una producción limitada a menos de mil cigarros y es imposible que de 2015 hasta 2022 sobrevivan los mismos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Holy Braille
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: N/D
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $9,00
Puntuación: 80

Mis 5 cigarros preferidos en capa Corojo

El Corojo es parte de lo que podríamos llamar los tabacos originarios, o al menos un tabaco con un largo historial y que ha sido usado como base para la creación de distintos híbridos que eventualmente se convirtieron en cepas puras (o casi puras). La variación de Corojo partió de las semillas de Nicotiana tabacum que fueron llevadas de México y sembradas en Cuba en 1534 y son hoy en día la base de la gran mayoría del tabaco de puros mundial.

En 1941 nació el tabaco Criollo, como un híbrido del Habanesis, que fue el nombre que recibió ese híbrido de semillas mexicanas plantadas en Cuba. Como su nombre lo sugiere, Criollo era la semilla nativa de Cuba y se convirtió en la semilla base de la que todo el resto de los tabacos negros cubanos se derivarían. Originalmente fue creada como tabaco de capa y tripa, pero eventualmente sería superado por el Corojo como capa.

El tabaco Corojo fue desarrollado a mediados de los años ’40 mediante el cultivo selectivo de tabaco Criollo, que era sembrado en la finca El Corojo, en Cuba, por lo que recibe su nombre de la finca. Desde mediados de los ’40 hasta 1997, el Corojo fue la capa primaria tanto dentro como fuera de Cuba. Luego de distintas generaciones de pruebas y experimentos con el sembrado, cultivado y fabricación de la variedad del Habanesis, el Corojo se convirtió en la hoja que todos querían tener en sus productos, gracias a su grosor, elasticidad, textura fina y porque su sabor era exquisito.

El Corojo fue eventualmente reemplazado por una gran variedad de tabacos híbridos que podían producirse en mayor escala y ser más resistentes a enfermedades de las plantas, que fue precisamente uno de sus mayores problemas. Pero la revolución cubana también tuvo mucho que ver en su debacle, así como su eventual embargo, que logró una escasez importante de tabaco para capas en los Estados Unidos y las empresas se vieron obligadas a buscar alternativas al Corojo cubano.

En los últimos 20 años, muchas marcas y fincas han logrado crear nuevas versiones del Corojo, con marcado éxito y sabores incluso mejores que sus originales, lo que ha hecho que sea la capa predilecta para una gran variedad de tabacos. Aquí los que más he disfrutado:

1. La Flor Dominicana – Andalusian Bull

Hasta el momento de esta publicación es el único cigarro al que le he dado 98 puntos, siendo el que más alto he tenido en mi ranking. Desde ese momento lo he vuelto a fumar y creo que la experiencia no ha estado a la misma altura, pero la realidad es que lo disfruté muchísimo cuando lo fumé por primera vez y sigue siendo un cigarro espectacular.

2. Wynwood Hills – Mayhem

El Mayhem me sorprendió no solo porque está muy bien construido y porque tiene sabores espectaculares, sino principalmente porque no esperaba mucho de él. El cigarro y la marca son una línea menor de CLE Cigars y dado que sus tres líneas principales son relativamente parecidas, no esperaba que uno de ellos fuese tan diferente a casi todo lo que he probado de CLE y sus vertientes.

3. Edition One – Cloud Hopper

Otro cigarro del que no sabía nada y antes de encenderlo apenas sabía que era hecho por la misma fábrica que hace los Warped; incluso el producto es de un hermano de Kyle Gellis, que hace Warped. El cigarro es el primer producto de esta marca Edition One, y apunta al mercado de los costos bajos, sin ser un low-cost como tal. Tiene un precio aproximado de $6,50 y los vale con creces.

4. El Biyuyo – Money Series El Varo

Los aportes de Don Humberto (Luis Monsanto) al tabaco dominicano son abundantes, pero el hecho que la mayoría de ellos son hechos «bajo cuerda» o desde un cierto anonimato, impresionan aún más. El hecho que este cigarro tenga una imagen de él, llama aún más la atención. Pero más allá de imágenes, El Varo combina muy bien los sabores que me gustan en un cigarro, razón por la que agradezco haberlo probado.

5. Aganorsa Leaf – Miami Reserva Aniversario

Dudé un par de veces sobre poner este cigarro aquí, pues no estaba seguro de qué tan regular ha sido su producción desde su lanzamiento en 2015. No obstante, al momento de la publicación vi algunas ofertas de él, por lo que opté por colocarlo. Quizá el hecho que sea lancero y concentra bien los sabores lo ha hecho merecedor de estar en esta lista, pero la verdad es que lo he probado en otros formatos y no está a la altura, por lo que es esta en la que se hace merecedor del puesto.

Menciones especiales:

Los cinco cigarros que mencioné anteriormente son de producción regular y, aunque el Aganorsa Leaf no es producido todo el año, es común verlo aunque sea en ofertas temporales. Hay otros cigarros con esta capa que me han gustado bastante, pero por temas de puntuación no estuvieron colocados como los cinco mejores, pero igual quería hacerles mención.

Foundation Cigar – El Güegüense: Es un cigarro hasta normal, pero entre los mejores de los normales. Sin embargo, desde que lo probé por primera vez en 2016, ha sido un cigarro que al menos una vez al año he probado y siempre ha sido muy consistente en sabores y calidad de construcción. Su versión de capa madura es igualmente bueno, pero en capa natural es el que más he fumado.

Illusione – Ultra: El Ultra fue uno de los primeros cigarros que compré en serie, o al menos que regularmente compraba más de uno, en tiendas. Cuando comencé a comprar on-line, también lo compraba en 5-packs y a veces más, aunque rara vez he sido de comprar por cajas. Pero la particularidad del Ultra es que durante un tiempo fue mi cigarro celebratorio, principalmente porque en promedio me duraba 3 horas la fumada, en su vitola Op. 9 que es de 5×56. Hace unos 8 meses fumé el último de un 5-pack que compré hace como 3 años y me impresionó que cada año de humidor hacía que se pusiera mejor. Finalmente los volví a comprar hace unos 3 meses y el sabor es igualmente bueno, aunque «apenas» me duró 2 horas y media de fumada.

Esta lista, al igual que todas las demás, no es definitiva. Simplemente define mis gustos hasta la fecha y es muy posible que en unos 6 meses sea algo distinta, pero así es el tabaco y es lo que nos encanta de ello.

La Palina – Nicaragua Connecticut (Toro)

Hace unos años probé el Nicaragua Oscuro de La Palina y la verdad es que me encantó, sobre todo por su precio y sus sabores variados y con buena intensidad. Durante mucho tiempo no lo compré, pero básicamente porque siempre estaba más o menos al mismo precio de otros cigarros que me llamaban más la atención y porque su precio era relativamente uniforme siempre, así que sabía que estaba ahí. Finalmente, hace un par de meses compré un 5-pack y al poco tiempo apareció otra oferta de un doble sampler, es decir dos de cada uno de varios de La Palina. Entre ellos estaba este Connecticut y para esta reseña sería este el segundo que me fumo. Me fue muy bien con el primero.

Tanto el Connecticut como el Oscuro son fabricados por AJ Fernandez, este con una capa Connecticut ecuatoriana, con capote y tripa nicaragüenses. La capa no es del todo lisa, pero es así como se ve en las imágenes. No obstante, en la mano es más unicolor y brillante, muy llamativa y en verdad algo que me ha llamado la atención siempre. Los aromas son muy típicos de la capa, incluyendo paja, grama y cedro, mientras que en el pie se sienten más notas de tierra y paja. Finalmente, con una calada excelente en frío, aprecio aromas de paja y miel.

El Nicaragua Connecticut comienza muy Connecticut, es decir suave, sutil y con poca relevancia. Al cabo de unas 2 o 3 caladas, comienza a despegar, con sabores típicos de la capa pero con una nota más cremosa y picante, miel, madera seca, tierra seca, paja y café, no tan invasivo como podría ser con otra capa, pero ciertamente dejando sabor en cada calada. El retrogusto contiene pimienta sutil y una cantidad más abundante de vainilla, que le hace ser más sabroso a la hora de fumarlo, pero me dosifico a fin de no calentarlo mucho, que sé que es fatal para un cigarro de estos. La quemada tiene un buen ritmo, una ceniza que se aguanta muy bien (para dudas, referirse a la imagen) y humo abundante en cada calada. El anillo de combustión no da problemas.

En el segundo tercio los sabores se funden un poco, destacando más como paja dulce, junto con tierra menos seca (más húmeda?) y un toque menos agresivo de pimienta. Cabe destacar que ese sabor dulce de miel parece haber desaparecido del tercio previo y en este es más como una sensación ligeramente dulce que acompaña el sabor de paja. Sigue quemando muy bien y aunque la liga no está dando sabores del todo atractivos o novedosos, la verdad es que se está comportando muy bien y me agrada su demostración de lo que un Connecticut debe ser, aunque sea un toque más fuerte de lo normal.

Las notas dulces casi completamente desaparecen en el último tercio del Nicaragua Connecticut, reemplazadas por notas más minerales y de tierra húmeda, pero con la misma intensidad de la pimienta. Le acompañan notas de nueces, que son realmente bienvenidas y una excelente adición a un abanico de sabores que no ha sido muy variado, pero cuya intensidad es muy agradable, particularmente para este tipo de cigarro. Sí se me apagó en un momento dado, pero fácilmente encendió de nuevo y puede haber sido por descuidarlo de más. Al cabo de una hora y 35 minutos, este Nicaragua Connecticut llegó a su fin.

Es el segundo de estos Nicaragua Connecticut que fumo y el segundo de esta capa de la marca que pruebo, habiendo probado el Classic hace unos años también y terminado bastante desilusionado de ese, en realidad. La Palina tiene buenos productos y creo que ha sido en años recientes que les he dado más oportunidad, incluyendo el Fuego Verde de unos meses atrás. Incluyendo otros cigarros hechos por AJF de esta capa, incluso colocaría este entre los mejores de la fábrica, no por diferente ni por singular ni por original, sino precisamente porque es exactamente lo que promete y muchas veces es lo que esperamos de un cigarro, sobre todo si es un Connecticut. Sin embargo, luego de estos años, el Nicaragua Oscuro no está entre mis preferidos y el 5-pack que adquirí lo he ido consumiendo muy poco a poco, pero creo que vendrán más de estos Connecticut dentro de poco.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: La Palina
Modelo: Nicaragua Connecticut
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 86