Tatuaje

Tatuaje Cigars nació de Pete Johnson y su amor por el tabaco cubano. Johnson siempre había querido crear una línea de cigarros, pero no fue sino hasta 2003 que se reunió con Don Pepin Garcia y escogió con él algunos blends que le servirían para su marca. Johnson es fanático de los tatuajes y por eso escogió el nombre.

Arturo Fuente – Opus X PerfecXion (No. 5)

«Pero bueno, ¿tú sigues esperando algo del Opus X?» Pues sí. No puede ser que todo el mundo tenga la razón y yo no. Aunque ya no es «todo el mundo» y con el paso del tiempo voy descubriendo a más y más personas que se sienten como yo con respecto al Opus X. Pero investigando un poco en varias páginas, foros y opiniones, he descubierto que una de las razones por las que la gente considera a los Opus X como sobrevalorados posiblemente sea la razón primordial por la que muchos no creen en los habanos: temporalidad. Si te dijera que tienes por $8 puedes comprar un cigarro hoy y fumarlo hoy y que te dará una fumada placentera, ¿suena bien, no? Pero si te dijera que por $25 puedes comprar un cigarro hoy y te lo puedes fumar hoy, pero no va a estar bueno. Si quieres que esté bueno, tienes que guardarlo durante 3 años. Ya no suena tan llamativo. Y ese es el tema de los Opus X, al parecer; hay que darles guarda. Pero me parece que eso es desechar la primera razón por la que mucha gente prefiere nuevo mundo vs. habanos, sin caer en temas de calidad y sabores. Es la inmediatez y cuando me dices que puedo comprar un cigarro excelente, de fabricación dominicana, que cuesta $25, pero que tengo que guardar durante 3 a 5 años… pues para eso me compro un habano.

Pero este Opus X fue un obsequio, precisamente de un amigo que compró la caja pero sabe que no la va a aguantar durante cinco años. No sé qué espera al dármela, pero la tengo desde hace un par de años, con un sobre Bóveda y en el fondo de una gaveta. Mensualmente reviso que el sobre tenga humedad y ahí sigue. Pero sí advertí que tomaría tres cigarros. Lo que me llama la atención de esta versión del Opus X es su tamaño corona, pues así no tengo tanto problema o no puedo decir que es porque el cepo es demasiado grande. Además, tiene 2 años de guarda. No es lo recomendado, pero sí da para ver la evolución. A un precio de $25 a $30 por unidad y con un origen dominicano, no tiene sentido que no se pueda fumar inmediatamente. La capa imperfecta tiene aromas a regaliz, canela y caramelo, mientras que en el pie se sienten notas de nueces y cuero. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío denota un tiro perfecto y aromas a roble, caramelo y nueces.

El Opus X comienza muy bien, quemando muy parejo y con una tendencia a producir buena ceniza, que igual dejo caer al final de lo que vendría siendo el tercio, porque sé lo que va a pasar cuando me ponga codicioso con ella. Dado que este Opus X mide menos de 5 pulgadas de largo, la reseña la divido en dos mitades. Pero por lo pronto comienza con una fortaleza media e intensidad similar, notas de carne a la parrilla, como un toque especiado variado, notas dulces, regaliz, cítrico de cáscara de limón y algo de picante, pero no necesariamente de pimienta. Puede ser más como paprika y se establece cómodamente en estos sabores mientras va quemando igual de cómodo y parejo, produciendo toneladas de humo y a muy buen ritmo. Hacia el final de la primera mitad me encuentro con sabores de nueces tostadas, café espresso cremoso, caramelo salado y notas florales, que dan lugar a la transición.

La segunda mitad es muy sabrosa, aunque la intensidad se mantiene en media y la fortaleza baja a media-baja, pero quema de una manera que pareciera más bien un gráfico que un cigarro. El humo es abundante y denso, con un tiro extraordinario. La experiencia es muy positiva. La segunda mitad sigue aportando sabores nuevos, como cuero y mantequilla de maní, al precio que perdió sabores como el de las notas florales y el regaliz, pero el resto de ellos se mantienen, con esta nota de paprika o incluso algún masala en el retrogusto, y aunque esa nota cárnica también parece haber desaparecido, sigue teniendo abundantes notas especiadas. La fortaleza finaliza en media-baja, con una intensidad media, un anillo de combustión que difícilmente podría estar mejor y una ceniza muy bien formada. Me toma una hora y 40 minutos fumar este Opus X, que es casi media hora más de lo que esperaba y esa es otra sorpresa. Y es así como lo dejo en el cenicero.

Sin duda alguna es el mejor Opus X que he fumado y creo que va a mejorar aún más con más guarda. También pasa que es el más pequeño y el más caro que he fumado. Así que todo se equilibra, pues hasta que encendí éste, el promedio de los que había fumado era de $20, y éste Perfecxion cuesta $30. Eso lo coloca en nivel Davidoff y Habanos, y realmente no puedo decir que sea mejor que alguno de ellos. Si normalmente te gustan los Opus X y quieres probar un buen exponente de la línea, este Perfecxion No. 5 es uno de los mejores. Pero si eres de los que habitualmente fuma cigarros de este rango de precio, sea Davidoff o Habanos, no te voy a decir que va a ser mejor o peor, sino que va a ser diferente y hay gente que no está listo para experiencias distintas, sino que prefieren quedarse con lo que ya conocen y así no gastar de más en algo que no saben si le va a gustar. ¿Para mí? Simplemente mi presupuesto no es para fumar algo así de manera regular y si lo voy a gastar, prefiero que el cigarro sea más grande y más fuerte. Pero no deja de ser un magnífico Opus X.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Opus X Perfecxion
Dimensiones: 4⅞ x 40
Tamaño: No. 5 (Petit Corona)
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Chateau de la Fuente Sun Grown Rosado)
Capote: República Dominicana (Chateau de la Fuente Sun Grown Rosado)
Tripa: República Dominicana (Chateau de la Fuente Sun Grown Rosado)
Precio: $30,00
Puntuación: 92

Alec Bradley – Tempus Maduro (Medius 6)

Posiblemente esta reseña tenga las peores fotos que he tomado en mucho tiempo, y ya eso es decir bastante. Me pasa que las noches son cuando tengo mejores posibilidades de fumar un cigarro, pero es cuando las fotos salen peor. Pero también pasa que este cigarro no ayudaba mucho, primero por lo oscuro de la capa y segundo por los tonos brillantes en la anilla. El cigarro es el Tempus Maduro, un cigarro de Alec Bradley que no sé si siguen haciendo, pues todas las muestras de Tempus que he visto a la venta actualmente dicen Nicaragua después del nombre del cigarro y éste es de Honduras. Forma parte de aquel famoso alijo de cigarros vintage que recibí, con muchos productos que ya no se hacen o que no existen con estas anillas. Este Tempus Maduro viene en una vitola llamada Medius 6, con dimensiones de 6 x 52 y viene siendo un toro.

El Tempus Maduro tiene una capa San Andrés mexicana sobre capote hondureño y tripa de Honduras y Nicaragua. La capa es considerablemente oscura y con múltiples venas. Sus aromas son sutiles y casi escasos, adaptándose más a esa noción que tengo de un cigarro vintage, y aromas a chocolate y madera. Lo pico y la calada en frío afortunadamente tiene más aromas, lo que me lleva a pensar que va a ser una experiencia mejor, pues el cigarro es considerablemente duro. Estos aromas incluyen pimienta, chocolate, notas florales, café y algo de establo. Le quito la anilla inferior y proceso a darle fuego.

El Tempus Maduro no enciende bien, o mejor dicho, me toma varios intentos y algo más de tiempo de lo habitual lograr que encienda parejo. A lo largo de la quemada se va desviando ligeramente y me obliga a tener el encendedor a mano, evitando lo que creo que va a ser una quemada torcida, pero que en realidad es inevitable también. Afortunadamente hay sabores que me distraen, incluyendo notas dulces de chocolate, caramelo y tierra, con algunas notas secundarias de madera y café. A lo largo del primer tercio ese sabor de caramelo se hace menos intenso y se convierte en miel cuando voy llegando al final de esta primera sección. La intensidad es media-alta, pero la fortaleza es media-baja, por lo que no sé hacia dónde va a ir en el segundo tercio. La quemada es problemática, pero con prestarle atención tengo.

En el segundo tercio el sabor de café, que venía siendo secundario, se intensifica un poco y de funde con el de chocolate, pero también hay tierra húmeda y son éstos los que forman los sabores principales. Entre los secundarios hay notas de pasas, nueces, miel y madera que le dan un toque muy complejo al Tempus Maduro. Pero no todo es perfecto y cuando paso el punto medio del cigarro aparecen unas notas ácidas que no me convencen y le desaparecen la sensación cremosa que traía el cigarro y que estaban haciendo que me gustara bastante. Pueden ser consecuencia de los retoques constantes que le he hecho al cigarro, pero mis opciones son retocarlo o dejar que queme muy torcido. La intensidad es media-alta, con una fortaleza que llega a media e incluso da intenciones de aumentar.

En el último tercio y con una foto sorprendentemente peor, el Tempus Maduro sigue produciendo estos sabores ácidos que no me agradan en lo absoluto. Por suerte también hay sabores agradables como notas dulces de café, chocolate, nueces y miel, pero tanto la pimienta como la sensación picante parecen haber desaparecido y con ella, la fortaleza vuelve a media-baja, pero la intensidad también se ha reducido y se coloca en media. Tal parece que el Tempus Maduro ha suavizado todo y si pudiera dejar de tener esa nota ácida, diría que es un buen final, pero no es así. Al cabo de una hora y 50 minutos, lo dejo descansar, cuando le quedaban algunos minutos pero ya no tenía mucho que aportar y no estaba disfrutando la experiencia.

Después de mucho buscar en páginas y tener información distinta, me dirigí directo a la fuente y descubrí que este Tempus Maduro ya no se fabrica. Existe el Tempus Natural y el Tempus Nicaragua, que no es maduro, así que gracias a eso esta reseña no lleva puntuación. Pero sí puedo destacar que el Tempus Maduro fue una buena experiencia, o al menos lo fue hasta que apareció el sabor ácido. En algunos casos esto se puede atribuir a una mala fermentación pero con un cigarro que tiene tanto tiempo de guarda y que además es bien guardado por la marca antes del lanzamiento, esto se puede deber a la descomposición de los elementos de la capa madura. No es algo común, pero sí lo he visto (o probado) antes. Pero nuevo debe haber sido una maravilla o al menos es lo que otras reseñas que vi me llevan a pensar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Alec Bradley
Modelo: Tempus
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Medius 6 (Toro)
Origen: Honduras
Capa: México (San Andrés)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras (Trojes), Nicaragua (Jalapa)
Precio: $8,50

Whiskey: Old Elk

Fundada en 2013, Old Elk es una marca relativamente nueva, proveniente del estado americano de Colorado. El objetivo de la marca era crear un bourbon innovador y de calidad, pero distinto a todos los demás. Para hacerlo, debían comenzar por un mash bill (receta) que no fuese similar a otras y solamente lo lograron comprando alcoholes a distintas destilerías, pero bajo su propia receta.

Esta receta es algo bien distinto, pues aunque el bourbon exige un mínimo de 51% maíz en el mash bill, la inmensa mayoría de los fabricantes utilizan entre 70 y 80% maíz. Old Elk usa 51% maíz, luego 34% cebada malteada y 15% centeno. La otra destilería que la marca no identifica como su fuente se encarga de fermentar, destilar y embarricar, e incluso añejar.

La botella no indica edad pero lo que he podido encontrar en línea apunta a cinco años. Es embotellado a 44% de alcohol.

No creo que haya tomado un bourbon con tan poco porcentaje de maíz y, por tanto, tan alto contenido de cebada, y los sabores son realmente distintos a lo normal. El sabor predominante es de cáscara de naranja, vainilla y algo de clavo de olor, pero no mucho más. Con un poco de hielo la experiencia es nula, en el sentido que no se siente nada y casi que podría ser agua, con una ligera nota de vainilla.

En boca se trata de una mezcla de sensaciones muy armoniosas, que incluye notas suaves de vainilla y más fuertes de naranja, cáscara de limón, clavo y almendras. Con hielo no mejora, aunque sí permite apreciar una nota suave de chocolate, pero no acompaña el resto de los sabores sino que más bien se siente como solamente chocolate y vainilla en un líquido frío con alcohol.

Como otros bourbon de corta edad y creación distinta, el Old Elk es un whiskey que funciona muy bien solo y terrible cuando algo lo diluye. En lo personal, rara vez tomo el bourbon en coctelería ni con hielo y con el Old Elk es bueno saber que nunca debo hacerlo. Pero si evaluara este bourbon por su diversidad, quedaría muy mal. El hecho que lo evalúo por su sabor y su impresión es algo bueno para él.

Ficha Técnica:
Fabricante: Old Elk
Nombre del Whiskey: Blended Straight Bourbon Whiskey
Marca: Old Elk
Origen: USA
Edad: NAS
Precio: $55
Densidad alcohólica: 44%
Puntuación: 90

Tatuaje – Mummy (Corona Gorda)

Curiosamente, y casi todo lo que tiene que ver con esta serie de monstruos de Tatuaje es curioso, existen dos versiones de este cigarro, uno llamado The Mummy y el otro sin el The, que es el que voy a probar hoy. El original lleva el The y se trata de una vitola que se podría aproximar a un Churchill, mientras que este Mummy tiene dimensiones de 5¾ x 47, o una corona gorda. También existe otra versión llamada Mummy en un formato más pequeño. En el caso del que voy a fumar hoy, lleva una capa Criollo proveniente de Estelí, en Nicaragua.

Tal fue mi emoción a la hora de finalmente probar este cigarro, que se me olvidó hacerle una foto apagado. Así que procedo con la descripción sin imagen: esta capa no es perfecta y ata un poco con ese estilo ligeramente rústico de la marca, con anillas muy sencillas que no dicen el nombre del cigarro por ningún lado. Pero la capa no es irregular, sino que es rústica y poco lisa, con varias venas, con aromas dulces y de cuero y establo. La calada en frío me da una sensación que va a ser un cigarro apretado, pero logro apreciar notas de chocolate, galletas danesas y un toque de pimienta.

Lo apretado del tiro se resuelve con los primeros golpes de calor y ya en las primeras caladas el tiro es como debería ser, lo cual permite apreciar con creces la abundante pimienta que hay en cada calada. Afortunadamente no son permanentes y al cabo de unas cuatro o cinco le acompañan sabores de chocolate, cedro y cuero. También hay humo abundante y una ceniza muy bien formada, con una columna apoyada en un anillo de combustión muy recto. Hacia el final de este primer tercio aparecen notas de frutos secos, como de almendras, con una fortaleza media y una intensidad media también, pero con la aparente tendencia a ser mayor.

En el segundo tercio el Mummy sigue siendo una fumada predominantemente dulce, con sabores de cedro y frutos secos que no termino de determinar, mientras que los sabores secundarios son de chocolate y cuero. Sigue quemando de maravilla y después de dejar caer la ceniza del primer tercio, en el segundo comienza a formarse igual de sólida. Cuando supero el punto medio aparece un sabor como de cinnamon roll, o una canela dulce que incluye también vainilla y que junto con la pimienta, destacan todos los sabores y llevan la intensidad a media-alta, manteniendo la fortaleza en media.

Ya en el último tercio los sabores de vainilla y canela parecen haber desaparecido tan pronto como se hicieron presentes, mientras que los sabores de chocolate y frutos secos, que ahora se identifican como nueces, se colocan entre las sensaciones principales. Esto lleva al sabor de cuero a ubicarse de último en intensidad, dándole una cierta «redondez» a los sabores en general. Finalmente el Mummy tiene una intensidad media-alta y una fortaleza media, pero mientras voy sacándole las notas finales, se suaviza un poco esa intensidad. Me toma una hora y media fumar el cigarro hasta que lo dejo apagarse en el cenicero.

He comenzado a tener grandes expectativas por todos los cigarros que forman parte de esta línea, no porque antes no las tuviera, pero no sabía exactamente qué esperar de ellos. Siendo monstruos, esperaba una fumada que asustara por la fortaleza, pero en realidad podrían tener cualquier nombre porque no asustan especialmente. Pero como línea es curioso porque sin duda que tienen muchas opciones y todo el tema del empaquetado adquiere un tema especial. La fumada del Mummy es cremosa y con una fortaleza respetable y nada suave, en realidad, lo cual se ajusta muy bien a mis gustos, especialmente porque nunca aburren, y eso es lo que siempre buscamos en una fumada.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Tatuaje
Modelo: Monster Series Mummy
Dimensiones: 5¾ x 47
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Criollo)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 89

Ron: Chumaceiro 1905 Añejo

Hace unos años recuerdo el lanzamiento del ron Caballo Viejo, que para cuando salió, ya había competido en algunos certámenes internacionales y ganado premios. En ese momento estaba estudiando mi primer diplomado en rones y recuerdo que me parecía injusto que no estuviera disponible todavía.

Ahora que tengo más tiempo con este blog y mayor experiencia en el mundo del ron, entiendo la razón y veo con más gusto el hecho de poder probar algo apenas sale al mercado e incluso un poquito antes, como es el caso de este Chumaceiro 1905 que estoy reseñando.

Se trata de un ron venezolano, y ha competido en festivales en el exterior, representando a Venezuela, incluso antes de su lanzamiento oficial.

La información al respecto del ron no es abundante, pero sí pude investigar un poco y descubrir que a principios del siglo 20 Benjamín Chumaceiro representaba a distintas marcas de licores en Venezuela, llegando a ser quien introdujo Johnnie Walker en el país. A finales de los años 50 también decide crear un ron con la figura de un indio representativo de Venezuela, que en 1961 fue oficialmente lanzado con el nombre de Cacique. Los demás integrantes de la familia estuvieron muy ligados a los licores y estas marcas en Venezuela, incluso llegando a ser quienes crearon el ron Cacique 500.

Para principios de los 90 Chumaceiro termina vendiendo la empresa a Seagram, que en 2001 fue adquirida por Diageo y el resto es otra historia. Pero la historia de este ron es que es creado por el nieto de Benjamin Chumaceiro, en honor a su abuelo, quien nació en 1905 y es su firma la que está en la botella.

Para este ron adquirieron el alcohol envejecido y simplemente crearon un blend. En este caso, un blend elegido por la marca y seleccionado con rones entre 5 y 12 años de envejecimiento. En la botella marca que tiene 5 años de edad, precisamente porque el ron debe identificar al alcohol más joven que hay en la mezcla, así que un aplauso por ahí. Puedo contar con una mano las marcas que se han atrevido a hacer eso.

El ron no tiene sello de la DOC y no estoy claro si apunta a tenerlo. Está embotellado a 40% de alcohol.

Debo reconocer que la botella está bonita y su etiqueta muy estilizada. Se puede ver que hay un trabajo detrás. En copa se trata de un ron con un color rojizo y aromas a pulpa de naranja, pero sin la nota cítrica. También hay aromas de nueces, fresas, anís y caramelo. Los aromas de caramelo son intensos y toma un par de intentos apreciar el resto.

En boca el Chumaceiro 1905 es un ron que destaca el sabor de caramelo también, como los caramelos Kraft que estaban disponibles en Venezuela hace muchos años, cuyo sabor podría describir como butterscotch para hacerlos lo más universal posible, pero también notas de manzana acaramelada, avellanas garrapiñadas y alguna que otra nota a otro caramelo, como el jarabe. En el retrogusto es más caramelo Kraft, pero con una nota tostada.

En verdad no es un ron que llame complejo. Pareciera que gran parte del líquido se acerca más a los 5 años que cualquier otra edad, pero está mucho mejor de lo que esperaría de un ron de 5 años. Bien podría tener esa edad, pero me pareció que la tendencia de sabores relacionados al caramelo es muy fuerte, al menos para mí gusto.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: 1905
Marca: Chumaceiro y Cia.
Origen: Venezuela
Edad: 5 años
Precio: $40 (en Venezuela)
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85