Camacho – Connecticut (Churchill) (vintage)

Hasta este momento, cualquier Camacho que haya reseñado antes corresponde a la nueva era de Camacho. Esto es porque la marca Camacho fue creada originalmente en 1961 por Simon Camacho, recién exiliado cubano en ese momento. Simon murió en 1990 y en en 1995 la marca fue adquirida por la familia Eiroa, trasladando la fabricación de sus productos de Nicaragua a Honduras. En 2008, la marca Camacho y su fábrica en Danlí, Honduras fueron vendidas al grupo Oettinger Davidoff, aunque la familia Eiroa mantuvo las fincas de tabaco en esa ciudad. Hoy en día, el grupo dueño de Camacho es simplemente Davidoff. Pero el cigarro que voy a fumar hoy es parte de la producción de los Camacho fabricados por la familia Eiroa, y es un producto que fue fabricado entre 2002 y 2008, por lo que podría tener entre 16 y 22 años de guarda.

Confieso que no tengo muchas esperanzas por el cigarro, pues con el paso del tiempo el tabaco en general tiende a suavizarse, sobre todo el que no es cubano. Pero el hecho que sea de un tipo de fabricación que tiene más de 15 años de antigüedad, puede ser distinto a lo esperado. Por lo pronto el cigarro se ve de maravilla y si no fuera porque parece casi inexistente en internet, no podría determinar su origen, aunque sí reconozco que la anilla es del Camacho pre-Davidoff. La capa es brillante y muy lisa, con aromas a caramelo, paja y un suave toque de madera, mientras que en el pie se sienten notas herbáceas pero más como de un vivero, con notas de paja y galletas danesas. Finalmente lo pico y en la calada en frío me encuentro con notas de caramelo Kraft, mazapán, madera y un toque de pimienta.

Las cejas se me elevan desde las primeras caladas de este Camacho Connecticut. Al momento de fumarlo en verdad no tenía mucha idea de la edad del cigarro, de eso me enteré mientras escribía esta reseña, pero sí sabía que más de 10 años debería tener. Con esa guarda y esta capa tan clara, no esperaba mucho, pero desde el inicio es obvio que esto será una experiencia. Los sabores de canela, madera, golden syrup, galletas danesas y almendras son abundantes y envolventes. Hay un toque suave de pimienta, principalmente al final del sabor del paladar, pues no parece llegar al retrogusto, pero en donde le da potencia al resto de los sabores y lleva la intensidad a media, con una fortaleza media-baja, más una quemada muy decente y la tendencia a mantener una ceniza larga, que con un cepo inferior a 50 es todo un logro, pero igual prefiero no arriesgar mucho.

En el segundo tercio las notas picantes se refuerzan un poco, pero los sabores predominantes del Camacho Connecticut son de golden syrup, maple, canela y almendras, mientras que en el retrogusto destacan las almendras y vainilla. Estos sabores se mantienen prácticamente durante todo el tercio, reforzando la fortaleza pero no tanto la pimienta hacia el punto medio del cigarro, aunque hay sabores como el de almendras y el de golden syrup que se sienten con mayor intensidad después de la mitad. La ceniza no se sostiene tan bien, pero no me da realmente problemas de quemado ni de tiro, siempre que no le dé caladas muy seguidas.

En el último tercio se le comienzan a notar los años al Camacho Connecticut y la intensidad de la mayoría de los sabores se reduce drásticamente, mientras que la fortaleza se mantiene más o menos en los mismos niveles pero liderada únicamente por notas picantes que no son necesariamente de pimienta. El sabor principal en este último tercio es dulce, pero con excepción del inicio del tercio, donde ese golden syrup se mantiene obvio, a lo largo del resto del tercio los sabores son simplemente dulces, por lo que este último tercio se hace aburrido y eterno, apenas con sabores dulces y picantes, pero sin matiz alguno. Me toma dos horas y media fumar este Camacho Connecticut hasta la última calada.

Creo que nunca he llegado a dos horas y media de fumada en un Camacho, aunque con exepción de algún 6 x 60, nunca he fumado uno con estas dimensiones. Los dos primeros tercios del cigarro fueron sorprendentes por el tiempo que tiene de guarda y cuánto se ha mantenido, pero de verdad era esperar mucho de un cigarro que ya está sobregirado que el último tercio estuviera igual. El tema es que al ser un Churchill y pasar tanto tiempo quemando, el último tercio tiene fácilmente dos horas pasando humo, aire y cambios de temperatura. En el primer tercio, el humo era frío, pero ya al final era demasiado. Curiosamente, tengo un Camacho Connecticut de los post-Davidoff y sería interesante comparar la experiencia. Ahora tocará ver cuándo y dónde lo coloco entre las reseñas. Como pasa con estos cigarros que hoy son inexistentes, sería injusto ponerle una puntuación, porque quedará como un inalcanzable para muchos y luego de hasta 22 años de guarda, hay varias variables que afectarían la fumada, que van desde la guarda hasta la calidad. Pero si lo puntuara, estaría fácilmente en mi Top 10 del año.

Ficha Técnica:
Fabricante: Eiroa
Marca: Camacho
Modelo: Connecticut
Dimensiones: 7 x 48
Tamaño: Churchill
Origen: Honduras
Capa: USA (Connecticut Shade)
Capote: Honduras (Corojo)
Tripa: Honduras
Precio: N/D

Ron: Outlaw Flagship

Aunque este ron en verdad no se llama ‘Flagship’, es la manera en que la marca se refiere a él. El término flagship viene de la marina y se refiere al barco que lleva al comandante almirante, o lo que se conoce como lo más importante que produce una empresa. En el ron de Outlaw, es el único producto que no es de edición limitada.

Pero tiene el mismo origen que el resto de los productos de Outlaw: es un ron de Trinidad, destilado por columnas y añejado entre 3 y 11 años en barricas ex-bourbon. En el caso del Flagship, es finalizado en barricas ex-whisky de Highland y de Speyside sin determinar tiempo, y finalmente embotellado a 40% de alcohol.

Aunque es un ron relativamente complejo, me sorprende que no tiene notas especialmente distintas a las del ron normal, pero sí incluye esa nota marítima y típica de muchos whiskies escoceses. Sus aromas incluyen roble, toffee, caramelo y vainilla, pero no mucho más.

En boca es similar en esa falta de complejidad pero no por ello quiere decir que es un ron cualquiera. Los sabores son de caramelo y vainilla, pero también notas cítricas sin matices muy detallados, miel, pasas y un retrogusto que incluye madera y mantequilla.

Los rones de Outlaw son sorprendentes, y tienen precios que mantienen en vilo a muchos con esa sorpresa, pues probar un ron de $120 pues no es algo que muchos podemos hacer. No obstante, sí vale la pena probar un trago, si lo consigues. Pero entre tanta complejidad con todos los rones de edición limitada de la marca, es casi una trampa que el ron principal sea tan complejo. Es decir, los otros que he probado (y que iré reseñando) son complejos y diferentes, pero este Flagship también lo es.

En verdad no sé qué esperaba, pues por su precio espero un ron complejo, por supuesto. Pero dentro de tantos rones con infinitos matices que tiene la marca, que éste sea casi igual, es casi que prefiero irme por él en vez de los otros. Sin embargo, las diferencias son grandes y los precios son similares.

Ficha Técnica:
Fabricante: Angostura Distillery / Outlaw Rum
Nombre del Ron: Flagship
Marca: Outlaw
Origen: Trinidad / Escocia
Edad: NAS
Precio: $110
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Howard G – Magic Stick Cameroon (Toro)

Fundada en 2020, Howard G Cigars de Howard Gumbs es una de esas pequeñas marcas que se lanzan directamente en el mercado americano, sin mucho que buscar en los países en donde son hechos originalmente y prácticamente sin mencionarlos tampoco. Este Magic Stick Cameroon fue lanzado en 2021 con la misma liga que el Magic Stick Habano y el Magic Stick Connecticut, pero con una capa distinta. La línea Magic Stick que tienen promete ser la más balanceada, pues tienen otra que celebra a jugadores de la NFL y que tiende a tener productos de mayor fortaleza, y otra que destaca el golf y que recientemente reseñé con el Back 9. Este Cameroon está disponible en tres vitolas: robusto 5 x 52, toro 6 x 50 y gordo 6 x 60, del cual hoy voy a probar el toro.

Los más observadores notarán que el cigarro ya está encendido, pero fue solo después de darle fuego que me di cuenta que no había imagen del cigarro completo, apagado. Sin embargo, sí pude anotar las impresiones y en la capa se nota que hay múltiples venas y distintas tonalidades de color, pero tiene aromas a madera, canela y toques de tierra, que se repiten en la tripa con una mayor participación de la canela. Finalmente, luego de un corte recto con la doble hojilla, la calada en frío con un tiro muy decente me da notas de pimienta roja y mucha madera de cedro.

Aunque el aire fluía muy bien dentro del cigarro en las caladas en frío, pareciera que una combinación de calor y la humedad de la saliva le cierran un poco esas vías, pero con algunos masajes y atención al área de corte pude lograr un tiro más decente y apreciar sabores a chocolate en polvo, pimienta y canela desde esa corrección. El humo es abundante y el Magic Stick Cameroon va quemando de maravilla, con un anillo de combustión recto y sin requerir retoques. El retrogusto tiene notas de pimienta y cedro, con una intensidad general media y una fortaleza ligeramente por debajo de esa media.

En el segundo tercio ese aroma de tierra que sentí en frío se vuelve uno de los sabores principales, junto con el chocolate que estaba desde el principio. En el retrogusto el sabor de cedro es el principal, pero cuando supero el punto medio, se siente incluso en el paladar también, pero no al nivel de los otros dos. Lo importante es que el cedro es quizá el sabor más envolvente, porque se aprecia en ambos sentidos. La intensidad aumenta un toque, aunque todavía se mantiene en media y a partir de la mitad la pimienta aumenta tanto en el retrogusto como en la sensación en el paladar. Es como que cuando el cedro traslada parte de su intensidad al paladar, la pimienta toma su espacio en el retrogusto. Pero el Magic Stick Cameroon sigue quemando bien y desde un punto en el segundo tercio dejó de darme problemas de tiro.

En el último tercio la sensación cremosa se siente intensa y es la que le da una dimensión interesante al Magic Stick Cameroon, pues hasta el momento, aunque de sabores agradables, no había sido la gran cosa. El retrogusto incluye la misma pimienta pero también toques de canela, haciendo que la experiencia sea especiada y cremosa en general, con una intensidad que está cómodamente colocada en media y una fortaleza que alcanza ese punto también. El sabor de cedro, que no estaba tan presente, llega para quedarse en lo que queda del cigarro, desplazando el sabor de tierra que ya se sentía de salida a finales del tercio pasado, y ese chocolate sigue presente como lo ha estado en toda la fumada. Una hora y 20 minutos después de encendido, el Magic Stick Cameroon llega a su fin.

Aunque la reseña y la apariencia del Magic Stick Cameroon lo puedan calificar como un cigarro que no sorprende del todo, mi última experiencia con un cigarro de capa Cameroon de verdad que me había bajado las expectativas considerablemente. Aunque éste no tiene una década en el humidor, de verdad destaca la paleta de sabores que esta hoja relativamente sencilla en variedad pero sabrosa en intensidad puede ofrecer cuando está bien conservada. Eso pasa mucho con el tabaco y las experiencias no tan buenas te hacen apreciar a las experiencias que sí son buenas, pero siempre atento a que puede haber algo mejor. Esta vez fue buena.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Howard G
Modelo: Magic Stick Cameroon
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: N/D
Capa: N/D (Cameroon)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,00
Puntuación: 86

Arturo Fuente – Don Carlos (No. 2) (vintage)

Algo que he descubierto a la hora de fumar tabacos vintage centroamericanos (o al menos no cubanos) es que no todos añejan igual, e incluso algunos pierden mucho. He tenido varios ejemplos de esos y siempre tiene mucho que ver su calidad y precio original. Es decir, un cigarro de $5-7 rara vez va a mejorar con más de 8 años de guarda, pero un cigarro de $15+ es más propenso a mejorar con la guarda o al menos a mantenerse en condiciones relativamente similares a su estado original. Por eso mismo, hay algunos cigarros vintage que tengo en el humidor que simplemente saqué de la lista de catas, a sabiendas que no iban a mejorar. Pero la línea Don Carlos de Arturo Fuente tiene que estar buena, especialmente porque nuevos (en 2014) eran cigarros de $13 y hoy su precio se acerca a los $20.

Exceptuando la línea de Opus X, Don Carlos ha sido el top of the line de Arturo Fuente y este es probablemente el tercero o cuarto que reseño, siendo todos los anteriores experiencias muy positivas. Existen dos versiones del Don Carlos, uno en capa «natural» que viene siendo Cameroon y el otro en capa madura, que no estoy claro ahora mismo de cuál es. Para diferenciarlos, uno se llama el Don Carlos y el otro es el Don Carlos Maduro. Este torpedo, que en verdad es más como una pirámide, mide 6 x 55 y su capa tiene muy pocos aromas, apenas destacando notas de madera seca, mientras que en el pie tiene notas muy suaves de chocolate y aserrín. Lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me da notas de madera, cuero y toques herbales.

La sensación de encender un tabaco vintage y sentir todos esos sabores que han esperado tanto tiempo para pasar por las hojas y ese calor que el cigarro ha añorado no se sienten cuando enciendo este Don Carlos. En efecto, hay humo, hay notas suaves, pero la mayoría son muy suaves, apenas si descubro madera y un toque de tierra seca hacia el punto en el que hice la imagen. La quemada es buena pero el tiro no mucho, siendo algo apretado durante gran parte del tercio. No es un tema de cortarlo más, pues la guillotina en V garantiza un corte profundo y en la imagen es bastante obvio hasta donde llegó. La fortaleza es baja, con una intensidad en ese mismo orden.

En el segundo tercio no hay mucho más que ofrecer y he estado a punto de dejar el cigarro de lado, porque realmente no hay mucho en términos de sabores. Pero estoy con un amigo y estamos conversando y antes de dejar de hacerle mucho caso a un cigarro nuevo, prefiero seguir fumando éste, anotar algunas impresiones y seguir mi conversación. Al menos quema bien y el humo aunque no es abundante, pareciera que fluye mejor sin estímulo adicional. Pero es definitivo que no ha conservado sus sabores y esto puede ser en gran parte porque es el de capa Cameroon, que no tiende a mantenerse tanto en el tiempo como otras capas con mayor maduración. La fortaleza sigue baja, con una intensidad similar.

La fortaleza aumenta ligeramente en el último tercio, en gran parte porque el calor del encendido está más cercano y porque lo estoy fumando más rápido, precisamente porque el final está cerca y no hay que extender mucho más la experiencia. Los sabores de chocolate se sienten más presentes, aunque menos ausentes sería la mejor manera de describirlo. La intensidad también es ligeramente mayor, pero nada que destacar realmente, más allá de más calor y algo más de sabor, pues el resto de la fumada no aporta mucho. En construcción sí se ha comportado de maravilla, así que ninguna queja ahí más allá de un tiro que menos que apretado era fastidioso porque había que presionar el cigarro con los labios para garantizar un buen flujo de aire. Me toma una hora y 40 minutos, que creo que fueron de paciencia más que de disfrute, pero quedando un poco de cigarro «útil», ya lo dejé a un lado.

Este Don Carlos No. 2 estuvo entre los 25 mejores cigarros del mundo según Cigar Aficionado en 2004 y aunque este seguramente no es de esa época, debe ser de 2014 o por ahí. Es una decepción que un cigarro de este precio no haya aguantado esta guarda, especialmente porque es uno de esos que debería mejorar con la guarda. Quizá no una guarda tan larga. Pero es curioso que una de las hojas más buscadas post-revolución cubana fue la Cameroon, pues su sabor era uno de los más parecidos al cubano y es quizá una de las razones principales por las que Don Carlos prefería esa hoja, pero con el paso del tiempo tiende a perder propiedades, a diferencia del habano. Este Don Carlos ciertamente puede estar entre los mejores cigarros, siempre que la guarda no supere los 5 o 6 años.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Don Carlos
Dimensiones: 6 x 55
Tamaño: No. 2
Origen: República Dominicana
Capa: Cameroon
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $12,50
Puntuación: 74

Whiskey: Old Forester 86

La compañía que hace Old Forester se jacta de ser una de las más antiguas de Estados Unidos, desde 1870. Pero si ves la historia de muchas destilerías y empresas de alcohol, un hilo conductor es el cierre constante y casi regular de ellas, y en el caso de Estados Unidos en específico, este cierre se dio durante varios años gracias a la ley seca que cubrió al país, también conocida como Prohibition.

Pero el hecho es que Old Forester nunca cerró, porque durante la época de la ley seca consiguió que le aprobaran una licencia para destilar alcoholes con fines medicinales. Hoy en día la marca admite que también los hacía con fines más divertidos, pero en ese momento seguramente no.

De hecho, la marca fue creada por un farmaceuta llamado George Garvin Brown, quien unos años después sería el creador de un consorcio hoy en día conocido como Brown-Forman y que actualmente es dueño de varias marcas de destilados, como Woodford Reserve, Jack Daniel’s y Diplomático.

Pero una particularidad que tiene este Old Forester es que, mientras la gran mayoría de los bourbon americanos tienden a ser embotellados por encima de los 45° de alcohol, Old Forester se mantiene en 43° «básicos». No en vano es el más básico de la marca.

El Old Forester es un NAS, es decir que no declara edad, pero su mash bill (o la receta para fermentación) es de 73% maíz, 18% centeno y 9% cebada malteada.

En nariz este Old Forester es bien dócil, con notas que me recuerdan al dulce, como azúcar morena, caramelo, cereza y notas de vainilla. También hay toques de acetona que indican su juventud y notas suaves de roble. Hacia el final hay algunas sensaciones de cardamomo y pimienta.

En boca se siente considerablemente suave y diluido, con toques picantes por su juventud y una leve influencia del roble, sin ser muy seco. Los sabores se sienten ligeramente dulces, incluyendo azúcar morena, caramelo, vainilla, nueces y un indicio de pimienta. El retrogusto tiene toques dulces, principalmente de caramelo Kraft y madera.

Un whiskey muy fácil de tomar, especialmente para alguien que esté introduciéndose en el bourbon y se sienta intimidado por los valores alcohólicos y la fortaleza de la gran mayoría. En efecto, este Old Forester se siente demasiado suave y demasiado dócil, pero es algo que esperar de un whiskey básico. No está mal si estás aprendiendo o si lo vas a usar en cócteles y a $23 por botella, no puedes esperar mucho más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Brown-Forman Shively Distillery
Nombre del Whiskey: Bourbon
Marca: Old Forester
Origen: USA
Edad: NAS
Precio: $23
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 82

El Rey del Mundo – Choix Supreme

Esta era una marca de habanos que me faltaba probar. Creo que nunca se me había presentado la oportunidad, hasta que los amigos de Kukenan Tobacco finalmente lo tuvieron disponible en Venezuela y me lo ofrecieron como una gran opción. Tiene cierto sentido que no sea abundante, pues apenas es uno de dos productos que hace la marca en producción regular que no son de LCDH. Además, viene en vitola Hermosos No. 4, que es una muy preferida por la mayoría de las marcas de Habanos SA y es la vitola más grande disponible de la marca que tiene un 3⅞ x 30 (casi un cigarrillo) y un 6⅛ x 50 (solo en LCDH). Pero también pasa que, pese a que fue una marca lanzada en 1882, pertenece al portafolio de Otras Marcas de Habanos SA, con una fortaleza media y, hasta donde tengo entendido, una exposición media que durante la primera década de 2000 comenzó a perder vitolas continuamente.

Como casi todos los habanos que no son de marcas globales, la apariencia de este Choix Supreme es de una hoja rústica y opaca, con venas e imperfecciones muy visibles, pero que no deja de llamar la atención. Pero afortunadamente no se sienten imperfecciones en el torcido en forma de secciones más suaves que otras. Los aromas sobre la capa son agradables, a toques florales, chocolate, pimienta y caramelo, pero más me sorprende que estas notas tienen intensidad. En el pie hay aromas a pasas, vainilla y no mucho más, por lo que hasta el momento es la capa la que aporta muchos aromas. Lo pico con la doble hojilla y me encuentro con el tiro típico cubano, que desprende aromas a pimienta, caramelo y un toque cítrico.

Mira lo bien que quema y lo mejor es que esta quemada se mantuvo durante toda la fumada. Los sabores desde el inicio tienen una buena complejidad e incluyen pimienta, dulce, miel, vainilla y chocolate, con un retrogusto que incluye una nota muy suave de chocolate y una más fuerte de caramelo, pero nada de pimienta. A lo largo del tercio aparecen notas que me recuerdan al café con leche, ese bien cremoso que solamente mantiene ese aroma antes del primer trago. También hay sabores a tierra húmeda, como esa fértil en la que se van plantando hierbas. La fortaleza es media, con una intensidad media-alta y un tiro típico de habano, con una quemada que no es recta, pero tampoco es problemática.

El segundo tercio me recibe con un sabor suave de cáscara de limón, pero también pasa que ese sabor de caramelo que se sentía en el primer tercio adquiere un matiz distinto y muy inesperado. Sigue siendo dulce en el retrogusto, pero ya no es de caramelo como azúcar tostada simplemente, sino ese sabor de caramelo que me encuentro en algunos destilados como el ron. Hay otros sabores en el paladar, que incluyen nueces y chocolate, y también esa nota de café con leche. La cáscara de limón no es dominante y hay ocasiones en que no estoy seguro de que siga ahí, pero la pimienta siempre ha estado y eso mantiene el cigarro con una fortaleza media, pero la intensidad llega a alta y el Choix Supreme se comporta de maravilla en construcción.

En el último tercio la intensidad se mantiene en alta, pero también le acompaña la pimienta en esa misma intensidad y el Choix Supreme se vuelve un poco molesto, pero no se mantiene ahí durante todo el tercio. En efecto, al poco rato de suavizarse un poco llegan otros sabores a ese nivel de intensidad, incluyendo la cáscara de limón, vainilla, chocolate y café con leche. El tiro sigue igual y la quemada tan buena como ha sido, con humo abundante y la fortaleza se mantiene en media. Me toma aproximadamente 50 minutos fumar este Choix Supreme, que es poco tiempo y no sé si es un tema de que lo fumé muy rápido porque me gustó o simplemente quema más rápido.

El Choix Supreme me sorprendió, incluso a niveles que otros habanos de mayor precio y de marcas globales no lo han hecho. Creo que también tuvo que ver que esperaba poco de él, gracias a esa apariencia rústica y que la marca no es una que destaque especialmente por sus sabores. El Choix Supreme tiene sus detalles y sus imperfecciones no son solo visuales, pues hay momentos que la pimienta abruma, algo que no es común en habanos y que por más que nieguen que se rijan por el mercado americano, pues siguen adoptando sus tendencias. Pero para alguien que le gustan esas tendencias, el Choix Supreme es una muy buena opción, sobre todo porque su precio no está al nivel de los más altos, aunque no deja de ser superior a otros.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: El Rey del Mundo
Modelo: Choix Supreme
Dimensiones: 5 x 48
Tamaño: Hermosos No. 4 (Corona Extra)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $17,00
Puntuación: 95